Vivir con un adicto a la cocaína: un camino de desafíos y esperanza

Cuando alguien cercano se convierte en adicto a la cocaína, la vida de la familia cambia completamente. La persona que antes era un miembro funcional y querido, comienza a transformarse en alguien manipulado por su necesidad constante de consumir. Quienes se enfrentan a esta difícil situación pueden sentirse perdidos, frustrados y desbordados. Es una batalla constante entre el deseo de ayudar y la necesidad de protegerse. En este artículo, compartiremos algunas claves basadas en experiencias reales que te permitirán entender mejor cómo manejar esta situación y, lo más importante, cómo no caer en los errores más comunes.

La convivencia con una persona que tiene problemas de adicción puede ser una experiencia abrumadora y desafiante. Como pareja o familiar, te enfrentas a una serie de emociones y dificultades que pueden afectar tu bienestar emocional y tu relación en general. Es fundamental reconocer que estas emociones son normales y comprender que no estás solo/a en este proceso.

Familia lidiando con la adicción a la cocaína de un ser querido

La adicción a la cocaína: entendiendo la enfermedad

La cocaína es un alcaloide estimulante del sistema nervioso central extraído a partir de la planta Erythroxylon Coca. Se absorbe con gran facilidad desde la superficie de las mucosas, consumiéndose en distintas preparaciones, por ejemplo, hojas de coca, pasta de coca, hidrocloruro de cocaína y alcaloide de cocaína (crack, sal en polvo mezclada con bicarbonato sódico).

En la vida del cocainómano, la cocaína produce hiperactividad de dos neurotransmisores: noradrenalina y dopamina, y disminución de la concentración de serotonina. El efecto que produce la cocaína se debe al acúmulo de dopamina en el núcleo accumbens cerebral. Se metaboliza en el hígado por vía enzimática, eliminándose principalmente por orina y en menor medida por la saliva y el sudor. La cifra tóxica está generalmente alrededor de los 0,20 a 0,30 g., pudiendo en los adictos llegar a los 3 gramos.

Rasgos característicos en adictos a la cocaína

La adicción es una enfermedad cerebral crónica ya que genera cambios funcionales en los circuitos del cerebro relacionados con la recompensa, el autocontrol y el estrés. La enfermedad perturba el funcionamiento normal y sano del cerebro. Aunque no hay evidencia científica de la existencia de una personalidad adictiva, la experiencia clínica señala algunos rasgos comunes en las personas adictas a la cocaína:

  • Tendencia a aislarse socialmente y a tener pobres habilidades sociales.
  • Poca habilidad para manejar el estrés y las emociones negativas, usando la adicción como un mecanismo de afrontamiento.
  • Dificultades para expresar sentimientos, escasa tolerancia al "no" y a la frustración, e impulsividad.
  • Dificultades para planear metas a largo plazo, y tendencia a ser muy extremistas y compulsivos.

Es importante hacer bien el tratamiento de recuperación, ya que cuando dejan de consumir drogas, tienden a sustituir una adicción por otra comportamental o conductual (comer, tener sexo, comprar, trabajar, etc.). Como el consumo de cocaína afecta a los circuitos cerebrales relacionados con la recompensa, la motivación del sujeto pasa a estar regulada por el consumo de drogas. Esto implica que el único elemento capaz de satisfacer al adicto será la cocaína en este caso.

Efectos del consumo de cocaína

Efectos subjetivos placenteros:

  • Locuacidad, euforia, sensación de lucidez mental.
  • Omnipotencia, carencia de fatiga y sensación subjetiva de incrementar las capacidades psíquica y física por disminución de la sensación de fatiga.

Efectos vegetativos:

  • Aumento de la temperatura corporal y de la frecuencia cardíaca.
  • Dilatación pupilar.

Efectos comportamentales:

  • Desconfianza o suspicacia, excitación, celos.
  • Irritabilidad y agresividad, ansiedad, intranquilidad, tensión muscular.
Infografía: Efectos de la cocaína en el cuerpo y la mente

Intoxicación por cocaína

En los casos no complicados, los principales síntomas de la intoxicación son verborrea, falta de apetito, inquietud, excitación psicomotriz (moviéndose continuamente), ansiedad e insomnio. Si la intoxicación progresa, se observa midriasis (dilatación pupilar con ojos brillantes), taquicardia, hiperreflexia (excesiva respuesta refleja) e incoordinación motriz. Aparece palidez facial a veces con náuseas y vómitos.

Por fin se llega al estado de ebriedad cocaínica, en la que hay obnubilación, alteraciones sensoriales e incluso delirio alucinatorio. La presión arterial se eleva inicialmente y luego cae pudiendo llegar al colapso. También son frecuentes las alteraciones del ritmo cardíaco por acción directa sobre el miocardio. En los casos muy graves, se puede llegar a producir fibrilación ventricular y alteraciones respiratorias, convulsiones, hasta paro cardíaco.

Dependencia de cocaína

Es la necesidad irresistible de consumo (craving) de cocaína, aunque en muchos casos dicha necesidad se niegue por parte del sujeto que cree controlar dicho consumo. El autoengaño es uno de los fenómenos más frecuentes asociados al consumo de cocaína. Desespera a la familia, a la pareja y a los allegados porque no saben cómo hacerle ver que tiene un problema. Hace necesario que el sujeto tome conciencia del problema y reconozca su dependencia para poder iniciar su tratamiento con visos elementales de éxito. Quien no reconozca el problema tendrá prácticamente imposible su recuperación.

Características clínicas:

  • Tolerancia: Es la necesidad de consumir cantidades crecientes de cocaína para alcanzar el mismo efecto, o la disminución de los efectos de la cocaína con su uso mantenido a la misma dosis.
  • Abstinencia: Es el conjunto de cambios que ocurren cuando la cantidad de cocaína en sangre disminuye en una persona que lleva tiempo manteniendo un consumo notable de dicha sustancia.

Síntomas de abstinencia:

Los síntomas de abstinencia pueden variar en intensidad:

  • Leve: Ligera ansiedad, cierta fatiga y malestar y comportamiento de búsqueda.
  • Grave: Acusada irritabilidad, depresión, agitación, malestar intenso, desánimo, aumento de pulso, temperatura, frecuencia cardíaca y respiratoria, ojos vidriosos, tos crónica, dilatación pupilar, disminución del rendimiento general, inquietud, sueños desagradables e intensos y deseo irresistible de cocaína.

Enfermedades asociadas al consumo de cocaína

Enfermedades médicas:

La cocaína puede provocar diversas enfermedades, dependiendo de la vía de administración:

  • Vía intranasal: Sinusitis aguda y crónica, hemorragia de la mucosa nasal, anosmia (pérdida del olfato) y perforación del tabique nasal.
  • Vías respiratorias: Bronquitis, neumonía y problemas laríngeos como ronquera o afonía.
  • Vía endovenosa: Enfermedades infecciosas como hepatitis B y C, tuberculosis y VIH, además de lesiones locales (abscesos, flebitis, tromboembolias, etc.).
  • Por cualquier vía: Miocardiopatía, hipertensión arterial, nefropatías, desnutrición y pérdida de peso, deterioro dental, infertilidad y lesión en los órganos reproductores, afectación circulatoria con apoplejía e ictus cerebral.

Enfermedades psiquiátricas:

La principal es la psicosis, en la que se pierde el contacto con la realidad con presencia de alucinaciones o ideas delirantes frecuentes inducidas o desencadenadas por la cocaína. Otros síntomas psiquiátricos típicos son las paranoias o delirios paranoides, que frecuentemente son de tipo celotípico, sintiendo que los atacan o les persiguen. Las alucinaciones táctiles o visuales son propias de estadios avanzados. También es frecuente la agresividad, muchas veces desencadenada por manías persecutorias. Otra complicación son las crisis epilépticas secundarias a focalidad cerebral.

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El desafío emocional de la convivencia

Cuando tu pareja o un familiar lucha contra una adicción, es común que experimentes una amplia gama de emociones. La confusión, la frustración, la tristeza y la ira pueden aparecer de forma intermitente en tu vida cotidiana. Te encuentras tratando de entender por qué tu ser querido no puede superar su adicción, y es posible que te sientas impotente ante su comportamiento autodestructivo.

La convivencia con una persona con problemas de adicción puede ser extremadamente complicada. A menudo, te enfrentas a situaciones difíciles, como mentiras, manipulaciones y violaciones de la confianza. La rutina diaria puede volverse caótica, y es posible que te sientas atrapado/a en un ciclo de crisis y recaídas. Es importante recordar que no eres responsable de las acciones de tu pareja y que no puedes controlar su adicción. Sin embargo, puedes aprender a establecer límites saludables y cuidar de ti mismo/a durante este proceso.

Problemas de convivencia más habituales:

La adicción deteriora las relaciones familiares y la salud mental de todo el entorno. Algunos de los problemas de convivencia más habituales son los siguientes:

  • Desconfianza: La adicción a menudo conlleva comportamientos deshonestos y manipuladores, lo que puede minar la confianza en la relación.
  • Inestabilidad emocional: La persona adicta puede experimentar cambios de humor bruscos, lo cual puede generar tensión y estrés en el entorno familiar.
  • Negligencia de responsabilidades: La adicción puede hacer que la persona descuide sus responsabilidades cotidianas, como el trabajo, las finanzas o el cuidado de los hijos, lo que puede recaer sobre ti como pareja o familiar.
  • Codependencia: En algunos casos, puedes desarrollar una dinámica codependiente, en la que te sientes responsable de cuidar y controlar a la persona adicta, descuidando tus propias necesidades.
  • Aislamiento: Los miembros que conviven con alguien adicto a menudo se sienten solos, ya que todas las cargas familiares recaen sobre sus hombros.
  • Violencia: La violencia puede ser frecuente en hogares con algún miembro adicto, especialmente cuando el individuo tiene un exceso de sustancia en el cuerpo.
  • Priorización del consumo: El deseo de drogarse pasa a ser una prioridad antes que los amigos y la propia familia, lo que puede conllevar problemas económicos.
  • El bloqueo: El principal problema o carencia que detecta el entorno familiar cuando se entera de que alguno de sus integrantes sufre adicción es el bloqueo.

Pautas a evitar al convivir con un adicto:

Es fundamental establecer límites saludables y evitar ciertos errores comunes que pueden agravar la situación. Aquí te dejamos unas claves muy concretas que no debes hacer al convivir con una persona con adicción:

  1. Minimizar el problema: Negar la gravedad de la adicción solo prolongará el sufrimiento de todos y hará mucho más complicado convivir con un adicto. La adicción es un trastorno muy serio que requiere intervención profesional.
  2. Encubrir ni justificar su conducta: Evita excusar sus comportamientos ante otras personas o asumir sus responsabilidades. Cubrir sus errores, mentir por ellos o justificar su consumo no les ayuda, sino que refuerza su dependencia. Es importante que la persona con adicción afronte todas y cada una de las consecuencias de sus actos para tomar conciencia de su problema.
  3. Imponer el cambio o forzar la abstinencia: Tratar de obligar a un adicto a dejar el consumo sin que él mismo lo reconozca como un problema no suele ser efectivo. La recuperación debe ser un proceso voluntario y guiado por profesionales. En lugar de presionarlo, ofrece apoyo y orientación hacia un tratamiento adecuado.
  4. No poner límites ni cuidar de uno mismo: Es crucial poner límites, cuidar de uno mismo y buscar ayuda profesional. No puedes ayudar a alguien que no quiere ser ayudado.
  5. Normalizar ni aceptar conductas destructivas: Aceptar la agresividad, la manipulación o las mentiras como algo normal dentro de la convivencia solo perpetúa la adicción. Es importante poner límites claros, pero también marcar consecuencias claras y anticipadas por si se incumplen esos límites, y por supuesto aplicarlas. Si es necesario, hay que aplicar el amor duro o ponerlo en situación de calle para proteger tu bienestar y el de otros miembros de la familia.
Señales de manipulación en adictos a la cocaína

Estableciendo límites y buscando apoyo profesional

Uno de los mayores desafíos al tratar con un adicto es poner límites claros. Pero no solo de manera verbal; los límites deben ser seguidos de acciones. Si un adicto sigue consumiendo o manipulando, hay que tomar decisiones firmes. Las manipulaciones muchas veces van acompañadas de victimización, y es fácil caer en la trampa de sentir pena por el adicto. Sin embargo, la única forma de hacer que se enfrenten a su realidad es ser firmes. Cuando esto no se lleva a cabo, se envía el mensaje de que siempre hay espacio para más mentiras y más manipulaciones.

En mi experiencia personal, siempre es esencial no ceder ante las manipulaciones. "Yo lo voy a dejar", "solo necesito dinero para un curso" o "esta vez es la última", son frases que se escuchan una y otra vez. Esta manipulación no solo afecta a la familia, sino que también puede afectar al propio adicto. Muchos de ellos crean su propia mentira, porque se convencen de que van a cambiar, pero esto rara vez es cierto. La adicción se convierte en una mentira constante que se repite tanto para los demás como para uno mismo. Uno de los errores más comunes es creer sus promesas vacías. Lo que más se repite es que "si le damos lo que piden, todo va a mejorar".

Uno de los límites más importantes al tratar con un adicto a la cocaína es no darle dinero bajo ninguna circunstancia. Esto puede parecer una solución temporal, pero a largo plazo solo alimenta la adicción y refuerza la manipulación. Es esencial que, como familiares o amigos, entendamos que dar dinero solo perpetúa el problema. Los adictos tienen una habilidad increíble para manipular, y uno de sus mayores recursos es el chantaje emocional.

Es fundamental establecer límites a la persona adicta, y estos límites no significa que la vayas a abandonar, sino que necesitas protegerte a ti mismo/a y fomentar un ambiente más saludable. Además, en muchas ocasiones, esos límites alientan a la persona adicta a buscar ayuda y asumir su responsabilidad en el proceso de su recuperación.

Beneficios de establecer límites saludables:

  • Protección personal: Te permite protegerte emocional y físicamente. La adicción puede generar comportamientos perjudiciales, manipuladores o incluso violentos.
  • Promover la responsabilidad: Fomenta la responsabilidad de la persona adicta sobre sus propias acciones y elecciones, enviando un mensaje claro de que sus comportamientos adictivos tienen consecuencias.
  • Evitar la codependencia: Ayuda a evitar la dinámica codependiente, promoviendo un equilibrio más saludable en la relación.
  • Estimular la búsqueda de ayuda: Puedes motivar a la persona adicta a buscar ayuda y tratamiento, fomentando una comunicación más abierta y honesta.

Estrategias para establecer límites:

  • Aprende a decir «no»: Establece límites claros sobre lo que estás dispuesto/a a tolerar y lo que no. Aprende a decir «no» cuando la situación se vuelve perjudicial para ti y busca tu propio bienestar emocional.
  • Establece límites de comportamiento: Define las conductas inaceptables y comunica claramente las consecuencias que habrá si se cruzan esos límites. Esto puede incluir la necesidad de buscar tratamiento, asistir a terapia o establecer acuerdos específicos.
  • Cuida de ti mismo/a: Es importante priorizar tu propio cuidado y bienestar. Mantén tus propias rutinas y actividades, y busca apoyo en amigos, familiares o grupos de apoyo para compartir tus emociones y recibir orientación.
  • Busca apoyo profesional: La terapia individual puede ser de gran ayuda para fortalecerte emocionalmente y aprender estrategias para lidiar con los desafíos de convivir con una persona adicta.
Consejos para establecer límites con un ser querido adicto

La importancia del acompañamiento psicológico y la intervención

Uno de los momentos más difíciles es cuando llegas a la conclusión de que, sin ayuda profesional, la situación no va a mejorar. Aquí es donde un Centro de Tratamiento de adicciones juega un papel fundamental. La intervención de un profesional especializado es esencial para garantizar que el tratamiento se haga de manera adecuada y no solo en base a promesas vacías.

Enfrentar los desafíos emocionales y las dificultades asociadas con la convivencia con una persona adicta puede resultar abrumador. Es por eso que el apoyo psicológico se vuelve esencial en este viaje. Un profesional de la psicología puede brindarte un espacio seguro para expresar tus emociones, explorar tus preocupaciones y encontrar estrategias efectivas para lidiar con la situación. A través de la terapia, puedes fortalecer tu resiliencia emocional, adquirir herramientas de comunicación y establecer límites saludables en tu relación.

La terapia individual puede ser especialmente beneficiosa cuando convives con una persona con problemas de adicción. Un terapeuta te ayudará a comprender tus propias emociones y reacciones, y te proporcionará técnicas de afrontamiento para lidiar con el estrés y la ansiedad. Además, trabajar en tu propio bienestar emocional puede fortalecerte para establecer límites saludables y fomentar una comunicación abierta y honesta con tu pareja adicta.

¿Qué es una intervención?

Una intervención es un proceso cuidadosamente planificado que pueden llevar a cabo familiares y amigos, en colaboración con un médico o con otro profesional de atención médica, como un asesor matriculado en alcohol y drogas ilícitas. Un intervencionista, que es un profesional especializado en intervenciones, también puede dirigirla. A veces, cuenta con la participación de algún miembro de la comunidad religiosa de su ser querido o de otras personas que se preocupan por la situación de la persona que sufre la adicción.

Durante la intervención, estas personas se reúnen para confrontar a su ser querido, hablar acerca de los efectos de la adicción y pedirle que acepte un tratamiento. La intervención tiene las siguientes características:

  • Proporciona ejemplos de comportamientos destructivos y sus efectos en el adicto, sus familiares y sus amigos.
  • Ofrece un plan de tratamiento que tiene etapas, metas y pautas claras.
  • Exterioriza lo que cada persona hará si su ser querido no acepta recibir tratamiento.

Cómo suele funcionar una intervención:

  1. Elaborar un plan: Un familiar o amigo sugiere una intervención y forma un grupo de planificación. Se recomienda trabajar con un profesional calificado para organizar una intervención eficaz.
  2. Recopilar información: Los miembros del grupo averiguan el grado del problema de su ser querido, e investigan cuál es su causa y cómo se la puede tratar.
  3. Formar el equipo de intervención: El grupo de planificación forma un equipo que participará en la intervención, acordando una fecha y un lugar para presentar un mensaje coherente y un plan estructurado.
  4. Determinar los resultados específicos: Si su ser querido no acepta el tratamiento, cada miembro del equipo debe decidir qué medida tomará (ej. pedirle que se mude a otro lugar).
  5. Tomar nota de lo que se va a decir: Cada miembro del equipo describe incidentes específicos en los que la adicción causó problemas, hablando del daño que genera y expresando preocupación y expectativas de cambio.
  6. Organizar una reunión de intervención: Se pide al ser querido que tiene la adicción que vaya al lugar de la intervención. Luego, los miembros del equipo se turnan para compartir sus preocupaciones y sentimientos. Se ofrece una opción de tratamiento y se le pide que la acepte de inmediato.
  7. Hacer un seguimiento: La participación de un cónyuge, de familiares o de otras personas es fundamental para ayudar a alguien con adicciones a permanecer en el tratamiento y evitar recaídas.

Trabajar con un profesional de adicciones:

Para organizar una intervención eficaz, puede ser útil trabajar con un profesional de adicciones, como un consejero matriculado de drogas y alcohol, un trabajador social, un psicólogo, un psiquiatra o un interventor. Un profesional de adicciones considerará lo que está atravesando su ser querido, sugerirá el mejor enfoque, y le guiará acerca de los tipos de tratamiento y del plan de seguimiento que funcionen mejor.

Es particularmente importante contar con un profesional que guíe la intervención si su ser querido:

  • Tiene antecedentes de enfermedad mental grave.
  • Tiene antecedentes de violencia.
  • Ha intentado suicidarse o ha hablado de suicidio recientemente.
  • Podría consumir varias sustancias que alteran el estado de ánimo.

Quiénes deben formar parte del equipo de la intervención:

Por lo general, el equipo de una intervención está conformado por entre cuatro y seis personas que son importantes en la vida de su ser querido: personas a las que quiera, a las que respete o de las que dependa. Pueden ser, por ejemplo, un mejor amigo, familiares adultos o un miembro de la comunidad religiosa de su ser querido. El profesional a cargo de la intervención puede ayudarlo a decidir quiénes deben formar parte del equipo.

Evite la participación de las siguientes personas:

  • Personas que a su ser querido no le caigan bien.
  • Personas con un problema de salud mental o de abuso de sustancias que no está controlado.
  • Personas que pueden no tener la capacidad de limitarse al hablar sobre lo que se acordó en la reunión de planificación.
  • Personas que podrían interferir en la intervención.

Cómo encontrar un programa de tratamiento:

Un profesional especialista en adicciones ayuda a determinar la dimensión del problema y qué opciones de tratamiento serían adecuadas. Las opciones de tratamiento pueden variar con respecto a su intensidad y alcance, y se llevan a cabo en diversos entornos. Algunas de ellas pueden consistir, por ejemplo, en una breve intervención temprana, en un tratamiento ambulatorio o en programas de tratamiento diurno. En el caso de los problemas más graves, es posible que se requiera un programa estructurado o una internación en un centro de tratamiento o en un hospital. El tratamiento puede comprender asesoramiento, educación, servicios para conseguir empleo, servicios familiares y capacitación en habilidades para la vida.

Investigue un poco y tenga en cuenta estos puntos:

  • Pregunte a un profesional especialista en adicciones, a un médico o a un profesional de la salud mental de confianza cuál es el mejor enfoque de tratamiento.
  • Comuníquese con organizaciones nacionales, grupos de apoyo en línea de confianza o clínicas locales en busca de programas de tratamiento o asesoría.
  • Averigüe si su plan de seguro cubrirá el programa de tratamiento.
  • Pregunte cuáles son los pasos a seguir para el ingreso, y si hay una lista de espera.
  • Desconfíe de los centros de tratamiento que prometen soluciones rápidas y evite los programas que usen métodos o tratamientos poco comunes que parezcan nocivos.
  • Si es necesario trasladarse para el programa, haga los arreglos correspondientes con anticipación.

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¿Qué tratamientos son eficaces?

Se ha encontrado que muchos tratamientos de modificación de la conducta son eficaces para tratar la adicción a la cocaína, tanto en ambientes residenciales como ambulatorios. De hecho, las terapias conductuales a menudo son el único tratamiento eficaz disponible para muchos de los problemas relacionados con las drogas, incluyendo las adicciones a estimulantes. Sin embargo, el enfoque más eficaz para tratar la adicción parece ser la integración del tratamiento conductual con el farmacológico. Por ahora, no existen medicamentos probados para tratar la adicción a la cocaína. Consecuentemente, el NIDA está trabajando intensamente en identificar e investigar nuevos medicamentos.

Terapias conductuales:

  • Manejo de contingencias o incentivos para realzar la motivación: Estos incentivos pueden ser particularmente útiles para ayudar a los pacientes a lograr la abstinencia inicial del consumo de cocaína y para posteriormente permanecer en tratamiento. Los programas usan un sistema basado en bonos o premios que recompensan a los pacientes que se abstienen del consumo de la cocaína y otras drogas.
  • Prevención de recaídas (terapia cognitiva-conductual): Esta terapia se centra en ayudar a las personas adictas a la cocaína a abstenerse y a mantenerse abstinente del consumo de cocaína y otras sustancias. Este enfoque trata de ayudar a los pacientes a reconocer, evitar y enfrentar el consumo de drogas. Es decir, se les enseña a reconocer las situaciones en las que tienen más probabilidad de consumir cocaína, a evitarlas cuando sea posible y a enfrentar de manera más eficaz una serie de problemas y comportamientos asociados con el abuso de drogas.

Otras alternativas:

  • Comunidades terapéuticas o programas residenciales: Ofrecen otra alternativa a los que necesitan de tratamiento para la adicción a la cocaína. Estas comunidades terapéuticas requieren por lo general una estadía de 6 a 12 meses y usan a la “comunidad” entera del programa como un componente activo del tratamiento.
  • Grupos de recuperación con base comunitaria: Como los de Cocaína Anónimos, que utilizan un programa de 12 pasos, también pueden ser útiles para las personas que tratan de mantenerse en abstinencia. Los participantes pueden beneficiarse de un grupo de personas que los apoyen y con quienes puedan compartir problemas y asuntos comunes.

Es importante que los pacientes reciban servicios que traten todas sus necesidades. Por ejemplo, si un paciente está desempleado, puede ser útil ofrecerle rehabilitación vocacional o consejería laboral a la par del tratamiento para la adicción. De igual manera, si un paciente tiene problemas matrimoniales, puede ser importante ofrecerle consejería de parejas.

Cómo ayudar a que una intervención salga bien:

Tenga en cuenta que las emociones fuertes son parte de la adicción de su ser querido. El proceso de organizar la intervención y la intervención en sí misma pueden causar conflictos, ira y resentimiento entre los miembros de la familia y los amigos que saben que el ser querido necesita ayuda. Para ayudar a que una intervención salga bien, piense en los siguientes consejos:

  • No haga una intervención repentina. Puede llevar varias semanas organizar una intervención eficaz.
  • Procure que el plan no sea demasiado complicado, porque puede resultar difícil conseguir que todos lo sigan.
  • Planee el momento de la intervención, asegurándose de elegir una fecha y una hora en las cuales su ser querido no esté bajo la influencia del alcohol o de las drogas.
  • Haga la tarea. Investigue acerca de la adicción o del abuso de sustancias de su ser querido para entenderlos bien.
  • Designe un punto de contacto para todos los miembros del equipo. Esto le ayudará a comunicarse y a mantenerse en el tema.
  • Comparta la información. Asegúrese de que cada miembro del equipo tenga la misma información acerca de la adicción de su ser querido y la intervención para que todos estén en sintonía.
  • Ensaye la intervención. Aquí puede decidir en qué momento hablará cada uno, dónde estarán sentados y otros detalles.
  • Prevea las objeciones del ser querido. Tenga preparadas respuestas tranquilas y racionales para cada motivo que pueda dar su ser querido para no recibir tratamiento.
  • Evite la confrontación. Enfrente a su ser querido con amor, respeto, apoyo y preocupación, no con ira.
  • Permanezca en el tema durante la intervención. Al alejarse del plan, la intervención puede arruinarse con rapidez.
  • Pida que se tome una decisión de inmediato. No le dé al ser querido tiempo para pensar.
  • Esté preparado para que su ser querido empiece el tratamiento de inmediato si está de acuerdo con el plan.

Si su ser querido no acepta recibir ayuda:

Desafortunadamente, no todas las intervenciones tienen éxito. En algunos casos, su ser querido con una adicción puede no aceptar el plan de tratamiento. Puede enojarse mucho o decir que no necesita ayuda. También puede estar resentido y acusarlo de traicionarlo o de ser hipócrita. Prepárese emocionalmente para estas situaciones. Pero mantenga esperanzas de que vengan cambios positivos.

Si su ser querido no acepta el tratamiento, prepárese para continuar con los cambios que usted presentó. A menudo, los niños, las parejas, los hermanos y los padres y las madres son víctimas del abuso, la violencia, las amenazas y la carga emocional causada por los problemas de alcoholismo y drogadicción. No puede controlar el comportamiento de su ser querido con una adicción. Pero puede retirarse, y retirar a los niños, de una situación peligrosa.

Aunque la intervención no funcione, usted y las otras personas de la vida de su ser querido pueden hacer cambios para ayudar. Pídales a las otras personas implicadas que no alimenten el ciclo del comportamiento destructivo y que tomen medidas para lograr un cambio positivo.

Recursos de apoyo para familiares de adictos

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