Nicolás Maquiavelo (1469-1527), político, escritor y filósofo renacentista italiano, es conocido como el padre de la ciencia política moderna. Uno de los escritores que mejor definió la política sucia de forma muy técnica, así como la forma de alcanzar el poder por cualquier método fue él. En una ocasión, Maquiavelo afirmó en uno de sus escritos que “si los cerdos pudieran votar, sin duda alguna elegirían al que les trae la comida, sin importar cuántos de ellos fueran sacrificados después”.
Esta poderosa metáfora no solo revela la visión pragmática de Maquiavelo sobre la naturaleza humana y el poder, sino que también ofrece una lente crítica para analizar ciertas dinámicas políticas contemporáneas, especialmente en América Latina. La frase nos invita a reflexionar sobre las implicaciones de un electorado que prioriza la gratificación inmediata sobre el razonamiento crítico y las consecuencias a largo plazo.

La aplicación de la filosofía maquiavélica en la política actual
Lo mismo ocurre actualmente con algunos políticos de América, quienes participan en una política sucia, en la que buscan personas fáciles de domesticar y engañar, para atraerlas y conseguir sus votos sin que ellos razonen. Tal parece que los políticos modernos han estudiado muy bien las técnicas maquiavélicas, porque en nuestros países muchos las implementan con gran claridad.
Estos líderes controlan el alimento, el dinero o las necesidades básicas, y los usan como prebendas, para fomentar el servilismo. Compran conciencias por migajas, manteniendo la pobreza como punto de partida para la enajenación de los pueblos. Los gobernantes que ejercen el poder abusivo, por regla general, no tienen compasión. Elaboran estrategias bien diseñadas para mantener la pobreza mental y física de los pueblos, porque mientras más pobres e ignorantes haya, más fácil será engañarles y permanecer en el poder.

La manipulación de las necesidades básicas
Son políticos corruptos que no triunfan por sus virtudes, sino porque entienden la debilidad humana frente al hambre, y la explotan con falsas promesas. Ahí radica la esencia del poder de muchas falsas ideologías políticas tanto de la derecha, como de la izquierda. Ellos, siguiendo las enseñanzas de Maquiavelo, creen que el fin justifica los medios. No buscan convencer con ideales, sino gobernar creando y manipulando necesidades humanas, con el propósito de controlar ofreciendo lo que otros desean.
Esta estrategia no es nueva; todos los políticos, reyes y príncipes de este mundo saben que, con pan y circo, pueden engañar al pueblo y gobernar para después cometer atrocidades, como hizo el extinto imperio Roma en tiempos de los emperadores, manteniendo a la población entretenida, mientras abusaban de ella.
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Consecuencias de la pobreza y la ignorancia en el voto
La cita de Maquiavelo sobre los cerdos votando por quien les trae la comida es una advertencia clara sobre los peligros de una ciudadanía pasiva y manipulable. La política sucia se alimenta de la falta de discernimiento y la dependencia. Para contrarrestar esto, es fundamental que los ciudadanos ejerzan un buen discernimiento a la hora de elegir a sus gobernantes.
La educación cívica, el acceso a información veraz y la capacidad de análisis crítico son herramientas esenciales para evitar caer en las trampas de la manipulación. Solo a través de un electorado informado y consciente de sus derechos y responsabilidades se puede aspirar a una política más justa y transparente, donde los votos sean el resultado de la razón y no de la necesidad o la promesa vacía.