La pechuga de pollo al ajillo es un clásico de la gastronomía española, una receta tradicional que admite muchas versiones y que resulta exquisita. Se trata de una “sartenada” de crujientes y jugosos trozos de pollo con un intenso sabor a ajo confitado. Aunque la pechuga de pollo es la parte menos grasa del pollo y, por tanto, la menos jugosa, al impregnarla con ajo y prepararla en salsa con vino blanco, se puede disfrutar de un plato apetitoso y bajo en calorías.
Este plato resulta adecuado para todas las personas, incluso para los más pequeños, a quienes con frecuencia se ofrece la pechuga de pollo empanada. Añadir ajo en la receta puede evitar la adición de sal, algo que resulta muy interesante para aquellas personas que padecen hipertensión. El ajo confitado aporta un sabor delicioso sin necesidad de exceso de sal.
Para preparar esta receta, podemos utilizar unas alitas de pollo o bien un pollo entero troceado. Para nuestro pollo al ajillo, hemos usado un pollo entero troceado, así hay para todos los gustos. Hay quien prefiere la carne magra y a otros les gusta chupar los huesos, así que no hemos descartado ninguna de las partes del pollo, ni siquiera el cuello que resulta especialmente sabroso. Sin embargo, le hemos quitado la piel casi en su totalidad, tan solo la hemos dejado en las alas, ya que la piel al freírse deja mucha grasa y no nos interesa en este plato.
El secreto para que el pollo tenga un buen sabor a ajo sin que sobreabunde es dorar dos o tres dientes de ajos en el aceite y después retirarlos antes de freír el pollo. Para desgrasar el pollo, en nuestro caso, lo hemos regado con vino blanco, aunque también le iría bien un chorrito de vinagre o unas gotas de limón; esto lo dejamos a vuestro criterio. Para terminar, como nos gusta mucho mojar pan, hemos añadido un poco de harina y caldo para hacer una salsita y evitar así un pollo al ajillo seco. La salsa se fue reduciendo poco a poco mientras se cocinaba la carne hasta que el pollo quedó realmente tierno.

Ingredientes
- 1 pollo en trozos no muy grandes y parejos (1 kg-1¼ kg)
- 1 buena cabeza de ajos
- Aceite de oliva virgen para freír el pollo
- 1 ramita de tomillo fresco (o un pellizco de tomillo seco)
- 1 cucharada de harina corriente
- 200 ml de vino de Jerez seco
- 300 ml de caldo de pollo casero o agua
- Perejil
- Sal
Preparación de la receta
- En primer lugar, vamos a preparar los ajos. Saca los dientes de ajo de la cabeza, pela y corta por la mitad la mitad de los dientes y pica menudito la otra mitad de los dientes. Reserva.
- Cubre el fondo de una buena sartén o cazuela con aceite de oliva virgen. Calienta a fuego medio y sofríe los dientes de ajo cortados a la mitad para que aromaticen el aceite. Retíralos.
- En el mismo aceite, fríe a fuego alto las piezas de pollo, previamente saladas. Ve dando la vuelta al pollo para que se dore bien. Retira el pollo a una ensaladera a medida que esté dorado.
- Con mucha precaución, retira y reserva el exceso de aceite de la sartén. Quita parte del aceite de freír el pollo.
- En el aceite restante, baja el fuego y sofríe los ajos picaditos.
- Cuando los ajos picados empiecen a dorarse, agrega la harina y tuéstala un poco, removiendo con cuchara de madera.
- Añade el vino de Jerez seco; dale unas vueltas y deja reducir un par de minutos hasta que empiece a espesar.
- Recuperamos los dientes de ajo que habíamos reservado y los volvemos a introducir en la sartén.
- Devuelve al recipiente entonces los trozos de pollo reservados y el tomillo; no olvidarse de añadir el juguillo que hayan soltado mientras estaban apartados.
- Vierte el caldo de pollo o el agua; el líquido debe cubrir el pollo casi por completo para que se hagan todas las piezas. Sala un poco el líquido.
- Deja cocer suavemente 30-40 minutos o hasta que el pollo esté tierno y la salsita vaya espesando. Comprueba pinchando el pollo con un cuchillo.
- En el último momento, añadir el perejil picado al pollo. Echa el perejil.
- Poner el pollo en plato de presentación.
- Servir el pollo al ajillo con patatas paja y perejil.

Información Nutricional
El semáforo nutricional es un sistema de colores que permite entender los valores nutricionales de una forma clara, rápida y completa. Una ración de este pollo al ajillo contiene:
| Nutriente | Cantidad por ración | % Ingesta de Referencia (IR) |
|---|---|---|
| Calorías | 324 Kcal | 16% |
| Grasa | 19,3g | 28% |
| Grasa saturada | 3,6g | 18% |
| Azúcares | 1,2g | 1% |
| Sal | 0,5g | 9% |
* de la ingesta de referencia (IR) para un adulto. La Ingesta de Referencia (IR) es una guía sobre la cantidad total de calorías y de varios nutrientes que debemos ingerir al día para mantener una dieta sana.
Enfermedades para las que está recomendada esta receta
Esta receta es adecuada para personas con las siguientes condiciones:
- Ácido úrico y gota
- Alergia a la caseína
- Alergia al huevo
- Alergia al pescado
- Anemia ferropénica (falta de hierro)
- Anemia perniciosa (carencia de vitamina B12)
- Anemia por carencia de ácido fólico
- Cálculos en la vesícula biliar
- Cálculos renales
- Diabetes mellitus
- Estreñimiento
- Gastritis
- Hipercolesterolemia
- Hipertensión arterial
- Hipertrigliceridemia
- Intolerancia a la lactosa
- Intolerancia al gluten (celiaquía)
- Meteorismo
- Obesidad o sobrepeso
- Osteoporosis
pollo al ajillo tradicional en salsa de vino blanco - comidas rapidas y faciles de hacer
El pollo al ajillo pide a gritos unas patatas fritas, corrientes o estilo panadera o a lo pobre. Es curioso las asociaciones mentales de platillos que uno conserva en la cabeza, que vienen sin duda de la infancia.