Los cerdos, animales omnívoros y curiosos por naturaleza, pueden desarrollar comportamientos caníbales bajo ciertas condiciones, especialmente cuando el hambre los lleva a la desesperación total o cuando se alteran sus condiciones de vida y alimentación. Estos episodios, que a menudo son el resultado de la mordedura de cola (caudofagia), pueden tener consecuencias devastadoras tanto para el bienestar animal como para la economía de las explotaciones ganaderas.

Factores desencadenantes del canibalismo porcino
El canibalismo en cerdos no es un fenómeno simple, sino el resultado de la interacción de múltiples factores que pueden clasificarse en varias categorías:
Factores nutricionales y de alimentación
- Falta de alimento: La escasez de pienso puede enloquecer a los cerdos, acostumbrados por genética a engullir todo lo que tienen alrededor. Como no hay otra cosa, atacan y se comen a otros cerdos. Ganaderos como Manuel Ortiz han presenciado auténticos episodios de canibalismo en sus granjas debido a la falta de pienso.
- Apetito insaciable: Los cerdos ibéricos, que provienen de campo abierto, están acostumbrados a comer de todo y llevan en los genes un apetito insaciable. Si no se sacian con 5 o 6 kg de pienso al día, la situación se agrava drásticamente.
- Deficiencias nutricionales: La caudofagia se asocia con deficiencias de cobre, hierro, calcio, fósforo, magnesio, sal y fibra (Fraser, 1987). Una calidad pobre de proteína en la dieta (<12%), especialmente por deficiencia de lisina, también contribuye al problema.
- Dietas desequilibradas: Raciones desequilibradas con proteína inferior al 12% o insuficiente lisina en la dieta, así como una fibra digestible inferior al 3%, son factores de riesgo.

Factores ambientales y de instalaciones
- Hacinamiento: Las granjas porcinas de alta densidad animal son más propensas a la caudofagia. Densidades iguales o superiores a los 110 kg/m² incrementan hasta 2.7 veces la caudofagia (Moinard et al., 2003).
- Instalaciones deficientes: Altas concentraciones de CO2 y NH3, ventilación deficiente, corrientes de aire y estrés térmico son inductores de mordida de cola (van Putten, 1969).
- Falta de enriquecimiento ambiental: Si se les niega la posibilidad de explorar objetos de su entorno, los animales en crecimiento y engorda usarán a otros animales como substituto, incurriendo en problemas conductuales y de bienestar animal severos como la mordida de cola.
- Tipo de suelo: El uso de pisos enrejillados aumenta el riesgo 3 veces en comparación con pisos sólidos. La falta de cama y los corrales húmedos también son factores de riesgo.
- Condiciones climáticas: Las fluctuaciones de temperatura ambiental en 24 horas (5ºC en destetados y 11ºC en finalización) pueden desencadenar el síndrome.

Factores intrínsecos del animal y de manejo
- Características del animal: La raza, el género y la edad pueden influir. La raza Landrace tiene una heredabilidad de mordida de cola de 0.27 (Breuer et al., 2007). Las hembras tienen más tendencia a mostrar caudofagia que los machos (Kritas y Morrison, 2004).
- Edad: Es más frecuente en animales a partir de los 40-50 kg de peso vivo. No es común encontrar el problema en lechones lactantes ni en los animales reproductores.
- Descole: Aunque se cree que el corte de cola reduce el problema, no lo elimina totalmente cuando persisten las condiciones desfavorables (EFSA, 2007). La caudofagia es 3 veces más frecuente cuando las colas no han sido cortadas (Gadd, 2005).
- Estrés: El hambre puede llevar a los cerdos a la desesperación total y a episodios de estrés, como lo confirma María Tapia López, ganadera en Talavera de la Reina.
Evolución del canibalismo: de la caudofagia al ataque directo
Según Fraser (1987), la mordida de cola se desarrolla en dos fases:
Primera Fase: Comportamiento de cola en boca
En esta etapa, no aparecen lesiones. La caudofagia se limita a lamidos, chupeteos y mordisqueos suaves de la cola, sin provocar heridas ni sangrado. El animal afectado se muestra indiferente. Este comportamiento se reduce cuando los cerdos tienen la cola enroscada, ya que la curvatura la protege de ser mordida.
Segunda Fase: Heridas y canibalismo
Puede tener un curso agudo o crónico. La intensidad y frecuencia de los mordiscos desencadenan heridas en la cola. Estas heridas atraen a más animales por la atracción que muestran los cerdos por la sangre (debido a su alta concentración de sales), y la conducta de caudofagia se extiende dentro del corral. En casos extremos, dicha apetencia por la sangre puede acabar con la presencia de canibalismo. Esta etapa rara vez se presenta en sistemas extensivos o en ambientes seminaturales.

Consecuencias del canibalismo
Las implicaciones de la caudofagia son generalmente serias y afectan tanto al bienestar animal como a la economía de las granjas:
- Dolor crónico: Ocasiona un impacto negativo sobre el bienestar animal, especialmente en cerdos destetados y en crecimiento.
- Compromiso de la salud: Los cerdos afectados son propensos a infecciones en las heridas sangrantes, lo que puede derivar en muerte por septicemia o canibalismo por parte de sus compañeros de corral.
- Parálisis: Los abscesos espinales secundarios a las mordeduras pueden causar parálisis.
- Impacto económico negativo: Se traduce en la reducción del consumo de alimento, disminución de la ganancia de peso (Wallgren y Lindhal, 1996), decomiso de la canal o muerte del animal.
- Diseminación de bacterias: La mordida de cola es la causa más común de diseminación de bacterias secundarias en cerdos y aumenta el riesgo de decomiso por abscesos (Huey, 1996).
Costos económicos de la caudofagia
El costo de la mordedura de cola varía según la severidad y la región:
| País | Costo por animal (aproximado) | Notas |
|---|---|---|
| México | $20 a $400 pesos mexicanos | Dependiendo del grado de severidad (Alonso-Spilsbury et al., 1999) |
| Inglaterra | $2.37 dólares americanos | Por decomiso, con una incidencia del 5%, sin incluir costos de tratamiento y remoción (Lumb, 1999) |
| Suecia | $8.60 dólares norteamericanos | Costo estimado por la presencia de caudofagia (Ekesbo, 1995) |
Prevención y tratamiento
La prevención del canibalismo en cerdos es clave para garantizar su bienestar y la rentabilidad de las explotaciones. Dada la naturaleza multifactorial del problema, se requiere un enfoque integral:
Estrategias de prevención
- Enriquecimiento ambiental: Proporcionar "juguetes" y distractores a los animales, como pedazos de bolsa de papel, neumáticos colgados, paja o piedras en el bebedero. Esto proporciona estímulos exploratorios, disminuyendo las conductas redirigidas a sus compañeros de corral (Stolba y Wood-Gush, 1981; Petersen et al., 1995; Lumb, 1999). Ofrecer paja dos veces al día en cantidades de 10 g/cerdo para destetados (Zonderland et al., 2007).
- Revisión de las condiciones ambientales: Analizar la ventilación, gases, polvo, ruido, luminosidad y humedad relativa del aire.
- Manejo del espacio y densidad: Evitar el hacinamiento y asegurar un espacio adecuado para cada animal.
- Dieta equilibrada: Asegurar una nutrición adecuada con suficiente proteína, lisina y fibra digestible.
- Disminución de factores de estrés: Evitar mezclas de animales de diferentes camadas y cerdos advenedizos.
- Alternativas al descole: Aunque el descole es una práctica común, es conveniente analizar la causa del síndrome antes de tomar medidas, ya que el corte de cola no elimina completamente el problema. La cola forma parte del lenguaje corporal del animal, indicando su estado de ánimo.

Tratamiento de los animales afectados
Si el problema no se atiende, puede progresar a canibalismo. Es fundamental actuar rápidamente:
- Aislamiento: Aislar al cerdo mordelón y retirar a los cerdos afectados (Schrøder-Petersen y Simonsen, 2001).
- Reducción de la luz: Disminuir la cantidad de luz en el encierro, ya que esta aumenta la actividad de los animales (van Putten, 1968).
- Tratamiento nutricional: Administrar ad libitum, en un comedero independiente, una mezcla de 1/3 de harina de hueso, 1/3 de harina de carne y 1/3 de sal de grano.
- Distractores: Colgar trozos de cadenas metálicas o mangueras, y poner en el suelo paja, alambrón con espiral, neumáticos viejos, botas de hule o latas cerradas con piedras dentro. Es crucial asegurarse de que estos materiales no causen otro tipo de daño.
- Tratamiento de heridas: Aplicar antiséptico en spray en las heridas de la cola y antibiótico sistémico vía intramuscular. La creosota, el alquitrán de Estocolmo, el matacresa y la violeta de genciana son efectivos.
- Mejora del confort: Mejorar el confort físico, ambiental, social y nutritivo de los animales.
- Eutanasia: Considerar la eutanasia en animales severamente afectados, claudicando o paralíticos.
Recomendaciones para granjas afectadas
Ante la presentación del Síndrome de Mordida de Cola, se aconseja revisar los siguientes puntos clave:
- Densidad animal elevada.
- Agregado de cerdos advenedizos.
- Mezcla de animales de diferentes camadas.
- Variabilidad en la longitud de la cola.
- Úlcera gástrica: partícula del alimento >500 μm.
- Concentración de sal en la dieta: 0.9%.
- Sobreuso accidental de minerales en la dieta.
- Fibra digestible: <3%.
- Raciones desequilibradas: proteína <12%, insuficiente lisina en la dieta.
- Comederos: cantidad, accesibilidad, ubicación.
- Bebederos: cantidad, flujo y calidad del agua.
- Descargas eléctricas.
- Techos: sin aislante, perforados o semidestruidos.
- Corrientes de aire a la altura de los cerdos: por debajo de 20ºC, 0.15-0.30 m/seg, y por encima de 28ºC, entre 0.74 y 1.3 m/seg.
- Calidad del aire: NH3 <20 ppm; H2S <10 ppm y CO2 <3,000 ppm.
- Humedad relativa del aire: entre 50 y 75%.
- Intensidad de la luz: no >60 lux durante 8 horas/día.
- Fluctuaciones de temperatura ambiental en 24 horas: 5ºC en destetados y 11ºC en finalización.
- Falta de cama.
- Piso de cemento (alcalino).
- Corrales húmedos en más del 80%.
- Presencia de irritación en piel por: epidermitis exudativa, sarna sarcóptica o demodécica.
- Eczema húmedo: colas y orejas.