Gordito Relleno: Un Ícono de la Escuela Bruguera

Dentro de la línea «Lo mejor de», llega uno de los personajes más queridos por los lectores bruguerianos más talluditos: el simpar Gordito Relleno.

Gordito Relleno es un personaje de historieta creado por el dibujante español José Peñarroya (1910-1975) en 1948 para la revista Pulgarcito n°31. También apareció en otras revistas de la Editorial Bruguera y numerosas reediciones. La serie sólo tiene un personaje recurrente, el propio Gordito Relleno.

Dibujo de Gordito Relleno con su bombín

Pacífico, panzudo y luciendo frecuentemente un bombín, Gordito Relleno está soltero y parece carecer de oficio fijo. Sus buenas intenciones terminaban siempre en catástrofes. Sin un trabajo conocido fue oficinista, cobrador de autobús, vendedor de corbatas... sus historietas se desarrollan básicamente en la calle. Siempre con problemas económicos, sin un real, y con empleos que no le duraban más de una página, el bonachón Gordito debía resolver situaciones en las que la mayoría de las veces salía mal parado.

Gordito Relleno es un personaje entrañable caracterizado por su extremada bondad y unas enormes ganas de ayudar al prójimo. Ello provocaba que se encontrara inmerso en situaciones totalmente surrealistas que terminaban perjudicándole a él mismo. Gordito, es una buena persona en esencia, lo que le reporta no pocos problemas, ya que muchos intentan aprovecharse de su bondad, pero él nunca pierde su buen humor y su generosidad para con sus semejantes. Gordito Relleno es un personaje optimista por naturaleza, pero a quien la suerte le evita. Una criatura torpe tanto en sus relaciones sociales como en su actividad física, cuya benevolencia e ingenuidad genera el caos a su paso, siendo víctima en muchas ocasiones de la violencia física de sus semejantes.

La comicidad de la serie se basa en explotar por un lado el enfrentamiento entre la ingenuidad, la buena voluntad y la confianza del protagonista en los demás, y por otro la dinámica insolidaria y hasta depredadora de buena parte de la sociedad en la que vive. Gordito es visto por sus prójimos como un pobre tipo y un infeliz. Su molesta bondad, que recuerda una actitud en desuso que complica el espíritu de supervivencia de la época, genera odio.

Falto de mala fe, Gordito Relleno es un hombre sencillo, de inteligencia limitada, apacible, ingenuo, de muy buen talante y dispuesto siempre a ayudar. Según confesó en su día el propio Peñarroya, Don Pío y Gordito Relleno eran sus personajes favoritos. El primero porque era un personaje normal y corriente que pasaba casi los mismos apuros que el propio autor y el segundo porque de tan buenazo e inocente parecía un tontorrón sin remedio.

Frente a Don Pío, Gordito tiene la ventaja de no sufrir a ninguna santa esposa ni a jefe alguno.

Portada de

El investigador Juan Antonio Ramírez lo incluye en el apartado de Marginados, junto a otros personajes de la editorial como Carpanta (1947), Currito Farola (1951), Don Danubio (1951), Morfeo Pérez (1952), Agamenón (1961), Rompetechos (1964) y Pitagorín (1966), caracterizados por un alto grado de extrañamiento respecto a su entorno.

José Peñarroya, castellonense afincado en Barcelona, había creado a Gordito Relleno un año después de otro de sus personajes más característicos, Don Pío (1947). También es creador de Calixto, Pitagorín, Don Berrinche o Pepe el hincha, entre otros. Con Escobar y Cifré trabajó como un esclavo desde un estudio alquilado entregando páginas sin descanso a la editorial Bruguera y haciendo de la revista «Pulgarcito» una de las más vendidas de la época. El placer de leer una cabecera de la época es inigualable. Es tal la camaradería entre autores (algunos personajes hacen cameos en páginas de otros) y la homogeneidad de la revista, que este fenómeno apenas se repetiría en la editorial en propuestas aisladas hasta el cierre de la misma. Los citados antes, más Conti, Jorge, Vázquez, Giner, formaron un equipo de auténticos ases del humor de la Historieta.

Parece ser que al Gordito, Peñarroya lo esbozó en la historieta “Calixto trabaja” (Cuadernos Humorísticos Pulgarcito, 1948) y se imaginó un Gordito cínico y estraperlista enriquecido (por eso estaba gordo cuando todo el mundo estaba flaco), pero al final decidió no plasmarlo en tales condiciones, o se lo impidieron, y entonces le salió un tipo inocentón con ese punto de mala leche que tienen los ingenuos cuando se dan cuenta de que lo son.

Gordito Relleno hacía su entrada triunfal en 1958, de nuevo en «Pulgarcito«, pero desde entonces y hasta su fin, con el fallecimiento de Peñarroya en 1975, el personaje apareció en muchas de las revistas de la editorial. Fue a mediados de los años sesenta cuando vivió su momento de gran apogeo, y hasta disfrutó de una excelente figura de goma látex realizada por Estudios Moro, pines, inflables y figuritas de plástico tipo Dunkin.

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Durante una temporada (1950), apareció en las historietas de Gordito Relleno otra creación de Peñarroya, Don Berrinche, antítesis de Gordito, quien se esforzaba a conciencia por hacerle la vida imposible. En contrapartida Peñarroya dibujó a Don Berrinche, el cual era precisamente la antítesis de Gordito Relleno. Siempre con un garrote en la mano, Don Berrinche presuponía que las personas solo se le acercaban para pedirle favores o abusar de (según él) su buena fe. Como en la mayoría de comics "made in Bruguera", el gag final demostraría que Don Berrinche acabaría perjudicado por su actitud, no haciéndolo demasiado diferente a Gordito Relleno. Gordito compartió con don Berrinche, protagonista de la serie Don Berrinche del mismo Peñarroya, varias páginas en los años cincuenta en las que no siempre el primero se convertía en víctima del segundo.

La serie fue tan popular que su autor la estuvo dibujando desde su aparición en 1948 hasta su muerte en 1975. El humor cotidiano, representado por el orondo e inocentón Gordito, con chistes de una página en la que solía ser habitual comenzar con una viñeta del personaje encontrándose con un amigo, fue el secreto de su éxito.

Antología de Gordito Relleno, una de las series más queridas de la época dorada de la historieta española. Lo mejor de Gordito Relleno, es una antología de las mejores páginas de uno de los personajes básicos de la llamada Escuela Bruguera. Sin ninguna duda este nuevo libro es el más alejado de la línea menos arriesgada que lleva siguiendo la colección «Lo mejor de». El actual recopilador de esta nueva aparición de Gordito ha tomado buena nota de los contenidos que aparecieron en el tomo de RBA, y sabedor de que el público objetivo es coleccionista, ha procurado no repetir las páginas. En esta recopilación aparece la primera aparición de Gordito Relleno en el número 131 de «Pulgarcito» (1948). Luego, da un salto hasta el año 1966 con la portada de «Pulgarcito» número 1849. Siempre en esta revista, veremos páginas de varios años hasta acabar en 1974. En esta recopilación, que también incluye historietas de mayor extensión pertenecientes a extras y almanaques, podemos encontrar páginas que ofrecen dos ocurrencias o situaciones distintas, encadenadas, en vez de una. Esta recopilación, que lleva su índice de apariciones (y una introducción de Antoni Guiral), como debe ser, incluye páginas en color, y otras muchas en bitono. Se han preocupado en ofrecer las páginas tal y como se publicaron originalmente, y no en sus diversas y modificadas reediciones. Es algo que hay que aplaudir. Los problemas de reproducción de este tipo de material han desaparecido, y todo es impecable. Si a eso añadimos una calidad de papel y encuadernación de quitarse el sombrero, solo nos queda recomendar la compra de «Lo mejor de Gordito Relleno» a todo el mundo por igual. Formato: Cartoné.

Ilustración de varias historietas de la Escuela Bruguera

Tras el cierre de la empresa, el grupo de artistas regresó a Bruguera, así como sus criaturas.

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