Directo al Paladar: Recetas Veganas y Vegetarianas con Verduras

Preparar platos de verduras fáciles para el mediodía es práctico, sencillo y muy rápido.

Tanto si comes en la oficina como si estás en casa, las siguientes recetas saludables con verduras te encantarán, puesto que podrás dejarlas listas con anterioridad.

En Just Spices descubrirás cientos de recetas con verduras fáciles y saludables.

¡Qué bien sientan las sopas y cremas de verduras!

Da igual si son calientes o frías y, además, son perfectas para preparar recetas con verdura de manera rápida y sencilla.

En Just Spices tenemos cientos de recetas como, por ejemplo, esta crema de verduras asadas, esta sopa miso, esta sopa de cebolla, esta crema de calabaza con zumo de naranja o este salmorejo con gambas.

¿Estás intentando comer de forma más saludable, pero la comida te sabe insípida? ¡Se acabó!

En Just Spices sabemos cómo hacer que las recetas con verdura se conviertan en tu comida favorita con nuestro Set Come Saludable.

Podrás preparar desde deliciosos bowls de arroz hasta riquísimos gazpachos o berenjenas a la parrilla.

No te pierdas nuestra colección de cenas saludables si buscas más inspiración.

Ahora que tanta gente quiere comer más ligero y que apetecen platos frescos y saludables, las verduras de temporada son el mejor ingrediente para protagonizar nuestros menús veraniegos.

Estando en la mejor temporada de tomates una simple ensalada con tomates variados bien aliñados ya es puro placer, pero podemos darle un poco más de gracia de muchas maneras.

Por ejemplo, el gazpacho en ensalada encantará a los que les gusta más morder y mojar pan, o podemos acompañarlos con alguna verdura de época como en la ensalada de tomate judías verdes con aliño de anchoas.

Lavamos y cortamos el calabacín en discos de un centímetro.

Calentamos una plancha tipo grill y marcamos el calabacín unos dos minutos por cada lado.

Preparamos el aliño mezclando el aceite con un poco de ralladura de limón y dos cucharaditas de zumo.

Emplatamos colocando los discos de calabacín en una fuente con el queso feta desmigado por encima, hojas de menta frescas y espolvoreando con las semillas de sésamo.

Pero tampoco queremos una sobredosis de tomates -¿o sí?- y, por extraño que parezca, hay gente que no lo soporta, así que no nos olvidemos de las ensaladas con otros vegetales como protagonistas.

El calabacín es uno de mis favoritos, cocinado o crudo en un carpaccio con naranja o con aguacate y frambuesas.

También es el gran momento de una gran variedad de lechugas y hojas verdes, rábanos, pimientos, berenjenas...

Verano, verduras, platos frescos, hidratantes y fáciles...

Imposible no mencionar el gran catálogo de cremas y sopas frías que tenemos para probar.

Muchos de mis platos favoritos de verduras destacan por la versatilidad a la hora de servirlos.

Por ejemplo, el pisto murciano que hace mi madre lo mismo puedes tomarlo de entrante o primer plato que te acompaña un pescado al horno o se convierte en plato único añadiendo bonito y huevo.

Las verduras de verano se pueden guisar en salsas aromáticas para tomar templadas o frías, también son estupendas asadas o cocinadas a la plancha o a la barbacoa.

A veces me canso de comer ensaladas o de cenar gazpacho; entonces cambio al combo verduras+huevo.

Un simple salteado coronado con un par de huevos cuajados sobre las verduras, como en la sartén de verduras y huevo ya es un plato delicioso para mojar pan.

Además de servir de guarnición, la verdura se puede incorporar a platos con carne sin pensar en humeantes estofados.

Mi opción favorita son, de nuevo, los salteados, como en el wok de pollo y calabacines al curry, una técnica rápida y sana que también funciona con otros tipos de carne, como en la receta de salteado de verduras y ternera.

Personalmente consumo mucho más pescado durante el verano; quizá porque paso las vacaciones cerca del mar y tengo la fuente más cerca, pero hay que reconocer que apetece mucho más.

Los platos de pescados y mariscos son nutritivos pero ligeros, frescos y requieren cocciones más cortas.

Y, por supuesto, la verdura estival le va de maravilla.

Casi parece que los platos de pasta y arroces apetecen más en vacaciones, y llenarlos de verduras es una forma estupenda de aligerarlos un poco y convertirlos en recetas muy nutritivas y saludables.

No cuesta nada preparar una salsa para acompañar nuestra pasta favorita, y eso lo saben incluso las estrellas de cine; los espaghetis de Sofía Loren así lo demuestran.

Otras recetas como los papardelle con frutos del mar y tomates o la pasta integral con pimientos asados y tapenade tienen toda la esencia del mediterráneo y sientan de maravilla en días calurosos, aunque también podemos optar por arroces.

Las quiches, tartas y otras masas saladas son fabulosas para el verano.

Se pueden preparar con cierta antelación o dejar listas para el golpe de horno final, se pueden llevar a la piscina o de picnic y suman muchos puntos en una barbacoa en la terraza.

Para no hacerlas muy pesadas las verduras nos lo ponen fácil si las convertimos en las grandes protagonistas de estas elaboraciones.

Por ejemplo, ¿quién se podría resistir a la vistosa quiche de espiral de calabacín y queso ricotta?

Un universo entre verduras y hortalizas a las que hemos destinado cientos de recetas desde nuestros inicios y de las que te traemos una selección de las mejores para que nunca falten de tu mesa.

Opciones vegetarianas, opciones veganas y también opciones para aquellas personas que comen de todo.

Te traemos guisos, ensaladas, asados, hervidos, salteados, fritos, plancheados, gratinadas, en crudo, horneados, cocidos, y también te las traemos como protagonistas pero también como secundarias de un despliegue necesario.

Toda una batería de ideas y tentaciones para reenamorarse del mundo vegetal con las mejores recetas de verduras de Directo al Paladar, condensadas en este centenar largo de sugerencias.

Sois muchos los que habéis entrado en nuestro site alguna vez a comprobar cuál es la receta del pisto de verduras y sus versiones, del ratatouille, del tian, del gazpacho, de la escalivada o de la menestra de verduras.

Platos fundamentales para entender la cocina verde que bien merecen no salirse del recetario habitual.

Calentamos agua en una cacerola amplia y la llevamos a ebullición.

Retiramos la parte dura de los tomates y practicamos un corte de cruz en la base.

Los introducimos en el agua hirviendo durante unos 15-20 segundos, los sacamos y los introducimos en un cuenco de agua helada.

Pelamos los dientes de ajo y la cebolla y los picamos finamente.

Lavamos bien el resto de las verduras y las cortamos en pequeños trozos de igual tamaño.

Calentamos una cantidad generosa de aceite de oliva virgen extra en una cazuela y pochamos el ajo y la cebolla picados durante 15 minutos a fuego suave.

Añadimos el pimiento picado y pochamos 15 minutos más.

Transcurrido este tiempo, retiramos la tapadera de la cazuela, subimos un poco el fuego y cocemos durante 15 minutos más o hasta que el agua del tomate se haya evaporado.

Queremos que nos quede jugoso, pero sin restos del agua que sueltan las verduras, con todos los ingredientes bien amalgamados.

La tenemos en casa en forma de conserva pero también es muy tentadora cuando llega fresca, con unas crujientes pencas que piden todo tipo de preparaciones.

Accesibles, cargadas de fibra y más versátiles de lo que parecen, las acelgas son una de esas verduras de hoja verde que forma parte importantísima del fondo de armario de los recetarios.

Estamos acostumbrados a que sea el convidado de piedra de nuestra cocina.

Poco pero presente, el ajo es fundamental en la cocina española.

Raro es encontrar una receta que no le lleve en mayor o menor medida.

Una tentación que llega a la cocina en dos momentos: invierno y primavera, y que bajo su dura coraza esconde un corazón tierno, jugoso y ligeramente acidulado que nos encanta para todo tipo de preparaciones.

Las alcachofas son perfectas para el horno, a la plancha, a la brasa o, cómo no, en guisos, sopas y menestras.

La fama le ha llegado tradicionalmente por su concurso en los caldos, pero el apio por sí solo también merece importancia, sobre todo servido a modo de crudité.

Es cierto que no todos los paladares agradecen su intenso sabor, pero no se le puede negar el carácter que tiene.

No llevan tanto tiempo en nuestras vidas, pero las batatas (o boniato), primos lejanos de la patata, han conseguido hacerse un hueco en nuestra cocina al ritmo de su dulzor.

Poco tenemos que decir de la berenjena, una de nuestras hortalizas más queridas y más versátiles.

Sabrosa como pocas, su carne tierna agradece muchísimo ser utilizada en lasañas, mousakas o, si nos damos un caprichito, en fritos que a todos encantan.

Uno de los grandes denostados de la familia de las crucíferas, el brócoli no es un mal ingrediente, pero si lo maltratamos con sobrecocciones perderá su encanto.

Perfecto al vapor, en crema, en salteados o ligeramente horneado, darle una oportunidad es fácil, barato y nos hará cambiar de opinión.

Imposible no resistirse a los encantos del calabacín, uno de los reyes de la huerta del verano, al que se le puede distribuir en todo lo que no se nos ocurra.

Es agradecido lo planteemos como lo planteemos, desde entrantes a principales, y su dulzura y textura son siempre bien recibidas.

El naranja del otoño se cuela en las cocinas cuando la calabaza hace acto de aparición.

Otra 'golosina' natural a la que le podemos dar un montón de salidas con nuestras recetas de calabaza.

Va bien en sopas, guisos y cremas, pero no se queda corta si la asamos, horneamos o tostamos, siendo muy buena amiga de ingredientes ligeramente ácidos como cítricos o especias como el jengibre.

Son distintas entre sí -mucho-, pero son protagonistas de dos inviernos distintos.

Las dos primeras (borraja y cardo) se acunan en la ribera del Ebro durante los meses más fríos; el tercero (grelos y nabizas) hace lo propio en tierras gallegas.

Tres tesoros no tan conocidos en el resto de España que bien merecen ser reivindicados.

Reinas de las verduras de invierno, fundamentales en los cocidos, forman parte del club de las crucíferas que tantos éxitos gastronómicos nos dan.

Sin embargo, más allá de cocerlos con un poco de agua podemos descubrir un mundo aparte en el que, por supuesto, caben también los fermentados.

La mejor amiga de la salsa bechamel y protagonista de gratinados de queso que nos trasladan a la infancia.

Amén de eso, la coliflor -que no nos espante su olor, porque tiene solución en la cocción- aporta textura crocante, jugosidad y mucho, mucho sabor, a cualquier plato y preparación.

¿Podríamos cocinar sin cebolla?

Junto a ajo y pimiento forma parte de la trinidad iniciadora de cualquier sofrito, pero no se queda atrás.

Da crujiente, picante y textura allá donde va y su dulzor la hace ideal para cualquier arreglo, desde una tortilla de patatas hasta una espléndida sopa de cebolla.

La más tierna, crujiente y amarga protagonista de la huerta es una oda al mundo verde y fresco.

Cierto que ese amargor no cautiva a todos por igual, pero para el que le gusta, se convierte en devoción de una forma fácil y ligera para disfrutar de las endivias.

Blancos, trigueros y salvajes, los espárragos son otro de los tesoros con los que la primavera nos sorprende y que permiten decenas de recetas distintas.

Sutiles, con un punto crujiente y con una mezcla de acidez y dulzor característica, su versatilidad les permite ser protagonistas o compañeros a partes iguales.

Otra de esas verduras de hoja verde que espera con paciencia en las alacenas en conserva, aunque su versión fresca resulta mucho más tentadora.

Ligera, con un punto amable de amargor, perfecta para cocidos, refritos, cremas, guisos, sopas o quiches, su participación es sencilla, bien recibida y siempre apetecible.

Reyes de la primavera cuando llegan en forma de lágrima, los guisantes también ocupan espacios privilegiados de las despensas.

Sin embargo, en fresco se convierten en un tesoro que la alta cocina valora muchísimo, mimándolos y dejando que su sabor casi explote en la boca.

Las opciones, cientos.

De invierno a primavera se suceden estas crocantes vainas en los mercados, guardando en su interior las preciadas habas.

Con las vainas, magníficos caldos y salteados, con las tiernas habas, lo que queramos, sobre todo si apostamos también por emparejarlas con la finura del guisante.

Italia nos saca siglos de ventaja en el tratamiento del hinojo, pero podemos alcanzarles.

Aromático, anisado, ligeramente dulce y muy versátil, es perfecto para perfumar pero también para disfrutar asado en finas láminas o para comer sus tallos finamente salteados.

Junto la espinaca y la acelga, las judías verdes forman el bastión verde de los tarros de conservas de la despensa.

Planas y redondas, en fresco se convierten en crocantes, jugosas y divertidas propuestas que admiten todo tipo de preparaciones pero mejor sin que las expongamos a sobrecocciones.

Estos tres integrantes no son lo mismo, pero sus sabores terrosos y ligeramente dulces son parecidos y nos sirven para representar las bendiciones de las raíces engrosadas.

Jugosos, muy amables en cocina y con un montón de salidas, su historia se fragua entre caldos, cremas, asados o fritos.

¿Hace falta presentación?

La gran reina del baile de la huerta y un producto que tenemos la suerte de que sea abundante.

Las recetas con patata, infinitas, y su apreciación culinaria, más infinita -si eso es posible- todavía.

Un lujo sea patata vieja o patata nueva que no puedes dejar de tener a mano.

Tampoco necesitan presentación los pimientos.

Verdes, rojos, amarillos, lamuyos, italianos, palermo, de Herbón...

Un regalo de origen americano que es fundamental en nuestra cocina y que sirve de base en cualquier sofrito y también, como verás a continuación, como protagonista.

No hace ruido pero siempre está ahí.

Sin puerro no sabríamos qué hacer en muchos de los fondos y caldos de nuestras cocinas, pero no se conforma con ser el consorte de nuestras recetas.

Tiene recorrido, y mucho, para demostrar que hay una vida más allá del caldo y de la crema.

Picante, crocante y chispeante, estamos delante del gran 'ante' de la huerta.

Perfecto en ensaladas y en preparaciones frías, su sabor no deja indiferente a nadie y supone una magnífica forma de aportar textura a cualquier receta de forma sencilla.

El rábano, siempre presente.

La reina roja de la cocina, fundamental en la cocina de Centroeuropa y de Europa del Este y, cada vez, más importante en nuestra cocina.

La remolacha es jugosa, dulce y ligeramente terrosa, su participación en sopas, caldos y asados es imprescindible en gastronomías donde además aporta su poderoso color.

¿Cómo no te voy a querer?

Príncipe del verano, aunque ahora presente todo el año, el tomate nos salva de apuros día sí y día también y, si lo tratamos bien, tenemos un producto de primera con el que triunfar siempre.

Salsas, ensaladas, asados, salteados, en crudo, braseados...

Cerramos el recorrido por la huerta con una imprescindible de bresas, caldos, cremas, cocidos y prácticamente cualquier receta.

En crudo es genial, pero no se queda atrás su uso dentro de nuestras cocinas, donde le va bien el asado, el frito, la plancha, el salteado o convertirse en salsas, cremas, purés o todo lo que queramos proponer.

Todo ello sin olvidar nuestro recorrido por la cocina dulce.

Es posible que no haya receta más sencilla que estas verduras estofadas sin grasas, ni tampoco más ligera.

Nos hemos basado en la receta de Su, que permite múltiples variaciones.

Una de ellas ha sido la de retirar el aceite de la lista de ingredientes para convertirla en receta de dieta.

Esta elaboración admite cantidad de verduras, pero nuestra recomendación es que uséis las de temporada pues el resultado será más sabroso.

Nosotros nos hemos decantado por las básicas: cebolla, zanahoria, ajo, judía verde, tomate y champiñón.

Esta es una receta sencilla y básica en la que todos los ingredientes van a la cazuela en crudo y se cuecen juntos.

Es por ello que la clave de su éxito está en el corte de cada verdura, las más duras en trozos más pequeños y las más blandas en trozos más grandes.

Pelamos y picamos finamente el diente de ajo y la cebolla.

Pelamos la zanahoria y la cortamos en dados pequeños, que es la hortaliza más dura.

Lavamos las judías verdes, retiramos los extremos y cortamos en tiras diagonales.

Limpiamos los champiñones con un trapo húmedo y cortamos en cuartos.

Colocamos todas las verduras en una cazuela.

Añadimos una hoja de laurel, sal, pimienta negra molida al gusto y una cucharadita rasa de pimentón dulce.

Regamos con el vino blanco y el caldo de verduras y llevamos a ebullición.

Tapamos y cocemos a fuego medio-alto durante 20 minutos.

Podemos servir las verduras estofadas sin grasas como guarnición de carnes y pescados, como entrante o como plato único completándolo con un huevo duro.

¿Te has propuesto comer de forma saludable y buscas recetas fáciles y rápidas?

¿Pensar qué hacer de comer se ha convertido (casi) en tu peor pesadilla?

Aquí tienes la solución: ¡súmate al equipo de las verduras de hoja verde!

Aliarte con este grupo de alimentos te va a permitir comer de forma completa, nutritiva y variada.

¿Lo mejor de todo? Que son muy fáciles de preparar.

Con la cantidad de propiedades que tienen, resulta extraño que no sean los alimentos más populares (abajo te enseñamos cómo cambiar esto).

La presencia de nutrientes variará según el tipo de verdura, pero, a grandes rasgos, en ellas encontrarás: Fibra.

La presencia de fibra dietética las convierte en ideales para favorecer el tránsito intestinal.

Muchas de ellas también tienen efecto saciante, ideal para dietas de control de peso.

Vitaminas.

Contienen principalmente ácido fólico, provitamina A y vitamina E.

Su presencia también está condicionada por la manera de cocinarlas.

Siempre que puedas, tómalas crudas.

Minerales.

Potasio, magnesio, hierro y calcio son algunos de los minerales que puedes encontrar en ellas y que contribuyen al crecimiento, desarrollo y buen funcionamiento del organismo.

¿Cuáles son las 10 verduras más saludables?

A la hora de valorar cuáles son las verduras más saludables se suelen tener en cuenta sus propiedades nutricionales, así como la concentración de vitaminas y minerales.

Pero ten en cuenta que también es importantísima la forma en que las cocinas o los ingredientes que les añades.

Por muy saludable que sea una verdura, si a menudo la tomas frita y con salsa, no resultará tan saludable como creías.

El berro, la col china, la acelga, la espinaca, la lechuga o el perejil son algunas de las que deberían estar en tu menú semanal.

¿Qué verduras habría que consumir a diario?

Evidentemente no se trata de ponernos en plan sargento, sacar la lista y anotarnos una falta si un día no tomamos una determinada verdura.

En realidad, de lo que se trata es de llevar una alimentación equilibrada, saludable y completa.

Cierto es que hay algunas de ellas que son muy fáciles de integrar en los menús diarios y, de hecho, lo hacemos sin apenas darnos cuenta.

Dicho esto, espinaca, zanahoria, brócoli, col de Bruselas, kale y ajo son algunas de las que te interesa tener en cuenta.

¿Cuál es la diferencia entre hortalizas y verduras?

Al final, ya sea por comodidad o desconocimiento, acabamos por generalizar y a todo llamamos verduras.

A modo de curiosidad te diremos que, desde el punto de vista de la horticultura, las hortalizas son todos los productos de la tierra cultivados en huerta que no son frutas.

Zanahorias, berenjenas, cebollas, pimientos, calabazas, rábano y calabacín serían los ejemplos más conocidos.

Por su parte, la verdura sería cualquier parte verde de las hortalizas.

En este caso, serían ejemplos de verduras la lechuga, las acelgas, las espinacas, el apio y la coliflor, de la que aprovechamos las flores.

¿Cómo se cocinan mejor las verduras?

Por su aporte en hierro, magnesio y vitamina K, las verduras de hoja verde suelen recomendarse para cuidar la salud ósea y casos de anemia.

Según la verdura de la que se trate, le irá mejor un tipo de cocinado que otro.

Ten en cuenta que según cómo lo hagas, puedes añadir calorías extra.

Lechuga, rúcula y similares.

Ideal para ensaladas, también con pasta y legumbres.

Apio.

Perfecto para consumir tipo crudité con hummus, crema de queso o Tzatziki (salsa de yogur y pepino de origen griego).

Espinacas.

Buenísimas tanto frías como calientes.

Si no sabes cómo saltearlas o hervirlas, no te pierdas estas recetas con espinacas.

Acelgas.

Están espectaculares en guisos y purés.

Más abajo encontrarás un pastel buenísimo que merece la pena probar.

Coliflor.

En estas recetas con coliflor encontrarás mucha inspiración y el truco que necesitas para evitar ese mal olor mientras la cocinas.

¿Qué hacer para comer más verduras?

Si hasta ahora apenas has probado las verduras, pero quieres cambiar esta costumbre, te recomendamos introducir las verduras en tus menús semanales de forma gradual.

Fíjate una meta, y prueba una verdura cada semana.

Busca recetas que te llamen la atención y ponlas en práctica.

Hazlas invisibles en albóndigas, croquetas, hamburguesas, empanadillas, tortilla o lasaña.

¡Nunca falla!

Para disfrazar su textura, combínalas con alimentos crujientes como nueces, picatostes, semillas, piñones o tacos de jamón.

Puedes darles un plus de sabor con hierbas aromáticas, especias, ajo y aceites aromatizados.

Rehógalas con cebolla, zanahoria y un poco de puerro.

Luego cuécelas y tritura.

¡Y ya tienes una crema deliciosa llena de nutrientes!

Cómo conservar las verduras

En principio, lo ideal es comprar las verduras frescas.

A partir de ahí, entra en juego la verdura de que se trate.

Si las compras ya envasadas, puedes meterlas directamente en la nevera, ya que la mayoría vienen preparadas para consumir.

Eso sí, fíjate bien en que no haya ninguna mala y controla la fecha de caducidad.

Si la compras en manojos, lo ideal es que las laves bien antes de refrigerarlas.

Aunque tengan buen aspecto, no es de extrañar que tengan tierra o incluso algún bichito.

Por supuesto, elimina las que no tengan buen aspecto.

Estos son los pasos a seguir:

  1. Sumérgelas en un bol con agua fría durante 15 minutos.
  2. A continuación escurre las hojas.
  3. Puedes secarlas con un colador, papel absorbente o ayudándote de una centrifugadora de verduras.
  4. Por último, mételas en una bolsa hermética con un trozo limpio de papel de cocina, que irá absorbiendo la humedad que pueda generarse.
  5. Tendrás que cambiarla siempre que sea necesario.
  6. Ya solo queda sacar bien el aire y cerrar a conciencia.
  7. Apunta la fecha para no despistarte ¡y a la nevera!

Recetas con verduras

Después de la teoría toca pasar a la práctica.

Aunque las verduras de hojas verdes son muy saludables y están buenísimas, es cierto que en algunas circunstancias es mejor limitar su consumo, por ejemplo si tomas determinados medicamentos.

En el caso de tener vía libre para degustarlas, no te pierdas todas estas recetas con verduras que te proponemos.

Infografía sobre los beneficios de comer verduras

Schema: Receta

¿Cómo elegir las verduras de hoja verde más frescas y de mejor calidad en el mercado?

Elegir verduras de hoja verde frescas y de buena calidad en el mercado requiere observar varios aspectos clave.

Aquí tienes algunos consejos para asegurarte de llevarte las mejores:

  • Las hojas deben tener un color verde intenso y uniforme. Evita las que tengan tonos amarillentos, marrones o manchas oscuras, ya que indican deterioro o falta de frescura.
  • Las hojas deben sentirse firmes y crujientes al tacto. Si están marchitas, blandas o pegajosas, significa que han perdido frescura.
  • El exceso de agua en las hojas o en la bolsa donde están almacenadas puede acelerar su descomposición. Prefiere aquellas que estén secas o con solo una ligera humedad natural.
  • Los tallos deben estar firmes, sin zonas blandas o secas. Si los aprietas suavemente y están esponjosos o quebradizos, la verdura ya no es óptima.
  • Evita las que tengan hojas rasgadas, con agujeros o con signos de plagas (pequeños puntos o mordeduras), ya que esto puede afectar su calidad y sabor.
  • Las verduras de hoja verde deben tener un aroma fresco y herbal. Si huelen a humedad o tienen un olor agrio, podrían estar en mal estado.
  • Si es posible, compra en mercados locales o directamente a productores. Las verduras suelen ser más frescas que en supermercados, donde pueden haber pasado varios días en almacenamiento.
  • Las verduras de hoja verde son más frescas y sabrosas cuando están en temporada. Por ejemplo, espinacas y acelgas suelen estar en su mejor momento en otoño e invierno, mientras que la lechuga y la rúcula son más abundantes en primavera y verano.
Mercado de verduras frescas

¿Existen recomendaciones sobre la cantidad de verduras de hoja verde que se deben consumir diariamente?

Sí, existen recomendaciones sobre la cantidad de verduras de hoja verde que se deben consumir diariamente.

Organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) sugieren consumir al menos 400 g de frutas y verduras al día, lo que equivale a unas 5 porciones diarias.

Receta de GAZPACHO fácil en menos de 5 MINUTOS

Para los días de verano, qué mejor que una ensalada de pasta con verduras o una ensalada de col rizada.

Y, para los días fríos de invierno, nada mejor que un ratatouille o un coq au vin.

¿Con cuál de estas comidas con verduras te quedas?

Si necesitas más inspiración, no dudes en echarle un ojo a nuestra colección de recetas de ensaladas y aliños.

Si estás buscando comidas con vegetales para la hora de la cena, también tenemos opciones para ti.

¿Qué nos dices de unas berenjenas a la parrilla?

¿Y un bowl asiático con verduras?

¿O mejor unos champiñones rellenos?

Aunque, si quieres sorprender a tus familiares y amigos, también puedes preparar unos macarrones con pesto de canónigos y pera.

¡Para chuparse los dedos!

No olvides dar el toque maestro a todas tus verduras con nuestro Sazonador Verduras.

Plato de berenjenas a la parrilla
Verdura Temporada Principal Usos Culinarios
Tomate Verano Ensaladas, gazpacho, salsas, asados
Calabacín Verano Carpaccio, ensaladas, salteados, guisos, tartas
Lechuga y hojas verdes Primavera-Verano Ensaladas, acompañamiento
Pimientos Verano Sofritos, asados, ensaladas, rellenos
Berenjena Verano Lasañas, moussakas, fritos, a la parrilla
Calabaza Otoño Sopas, guisos, cremas, asados
Coliflor Invierno Gratinados, cremas, salteados, al vapor
Cebolla Todo el año Sofritos, sopas, tortillas, guisos
Espárragos Primavera A la plancha, al vapor, ensaladas, guarniciones
Guisantes Primavera Guarniciones, ensaladas, platos de pasta y arroz
Patata Todo el año Infinitas preparaciones: cocida, frita, asada, puré
Tomate Todo el año (conserva/invernadero) Salsas, ensaladas, asados, salteados
Tabla de verduras y sus temporadas

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