No tengo remedio, lo sé, ¡otro bizcocho! Y de fresa de nuevo, y es que no podía dejar pasar esta receta antes de que termine la temporada de fresas, que ahora están geniales de precio y muy maduras.
Cuando hay fresas en el mercado no faltan en casa. Las tomo a cualquier hora, sobre todo con yogur, pero como más me gustan y es como las preparaba mi madre siempre es con leche condensada. Es un pecado mortal, para morirse de ricas, claro que no es para tomar a diario y por eso ahora las tomo con yogur o solas. Pero de verdad que las tenéis que probar así: os preparáis un bol con fresas lavadas y troceadas y añadís un buen chorrete de leche condensada. Sin palabras.
Así que para mí, esta combinación no es para nada descabellada y no podía dejar de hacer un bizcocho con ambos ingredientes. Además, he preparado un vídeo sobre todo para que podáis ver cómo preparo el glaseado. El vídeo es bastante corto porque tuve un pequeño percance y no se grabaron muchas tomas, pero bueno, lo importante se ve, ¡así no os cansáis!

El día que lo preparé os lo enseñé en Instagram: el bizcocho, la pasta de fresa que he usado y hasta la que monté para hacer la foto. La pasta de fresa es totalmente opcional, la verdad es que es la primera vez que la he usado y la compré porque me llamaba mucho la atención, huele de maravilla y le aporta bastante sabor, pero también os digo que no es necesaria para nada. Este bizcocho siempre lo he hecho añadiendo pasta de vainilla y os aseguro que queda también delicioso.
La pasta concentrada de fresa la venden en tiendas especializadas de repostería, en Amazon no la he encontrado. Yo la compré en María Lunarillos, pero la he visto en más sitios. La compré ahí porque iba detrás del molde de silicona Corallo de Silikomart y fue en el único sitio que lo encontré y así aproveché el pedido. Es un molde muy chulo, ya lo veréis en el vídeo, y sirve tanto para hornear bizcochos como para hacer postres fríos, como gelatinas. Es de 1,4 litros y medidas 24x9x9. Al ser de silicona no lo he tenido que engrasar. Si usáis otro molde que sea metálico, tendréis que engrasarlo o forrarlo con papel vegetal.

Si os gustan los bizcochos con fruta, os recomiendo mis dos recetas favoritas:
- Bizcocho de nata con fresas (vídeo-receta)
- Bizcocho de manzana y sidra
Espero que os guste la receta de hoy y, sobre todo, que la preparéis en casa, aunque sea sin usar la pasta concentrada de fresa. Os dejo la receta escrita por si la queréis imprimir o leerla con tranquilidad y el enlace a la receta en vídeo.
Bizcocho de Leche Condensada y Fresa
Ingredientes:
(Todos los ingredientes a temperatura ambiente)
- 140 gr de mantequilla a temperatura ambiente
- 2 huevos tamaño L
- 270 gr de leche condensada
- 2 cucharaditas de pasta de fresa (opcional)
- 180 gr de harina
- 7 gr de levadura o polvo de hornear
- 120 gr de fresas
Cobertura:
- 100 gr de azúcar glas
- 2 cucharadas de agua
- 1 cucharadita de pasta de fresa (opcional)
Elaboración:
- Precalentar el horno a 180 grados con calor arriba y abajo.
- Limpiar las fresas y picar en trozos pequeños. Cubrir un plato con papel de cocina y colocar las fresas encima para que absorba el agua que hayan podido coger al lavar y cortar.
- Tamizar la harina con la levadura y reservar.
- Batir la mantequilla unos minutos, hasta que esté blanda y esponjosa.
- Agregar los huevos de uno en uno, batiendo tras cada adición.
- Incorporar la leche condensada y la pasta de fresa. Batir de nuevo hasta que se integren.
- Añadir la harina y la levadura tamizada, batir unos segundos a velocidad baja, lo justo para que se integren. Si lo prefieres, este paso lo puedes hacer con una espátula de silicona.
- Agregar las fresas y mezclar con la ayuda de una espátula de silicona.
- Verter la mezcla en el molde.
- Introducir en la zona central del horno y hornear 45 minutos aproximadamente, o hasta que al introducir una brocheta, esta salga limpia.
- Sacar el molde del horno y dejar reposar sobre una rejilla al menos 30 minutos.
- Desmoldar y dejar que termine de enfriar sobre la rejilla antes de cubrir con el glaseado.
Glaseado:
Mezclar el azúcar con el agua, hacerlo poco a poco hasta alcanzar una textura como de yogur griego, se puede añadir más agua si lo quieres más líquido o más azúcar si lo quieres espesar.

La receta del bizcocho de leche condensada tiene una larga historia. Hace unos cuantos años, participaba muy activamente en un foro sobre libros. La lectura siempre ha sido mi gran pasión y en aquel foro me encontré rápidamente como pez en el agua. Un lugar lleno de gente con la que compartir opiniones, con la que hacer clubes de lectura a distancia, con la que descubrir cientos de miles de libros que engrosaban cada vez más mi eterna lista de lecturas pendientes... Un paraíso en el que me sentía como en casa y donde conocí un montón de gente con la que establecí lazos de amistad que aún a día de hoy perduran.
También había algunos hilos para el desvarío y tratar temas ajenos a la lectura y fue ahí donde llegó a mi mano la receta del bizcocho de leche condensada. Un jueves llega una forera diciendo que una compañera del trabajo le ha pasado la receta del bizcocho de leche condensada y en cuestión de minutos si veinte personas no habíamos manifestado nuestra necesidad imperiosa de tenerla, no lo había hecho nadie. Menudo revuelo se armó por un bizcocho que nadie había probado ni nadie sabía si aquella supuesta receta espectacular salía o no bien, pero antes del fin de semana todas la teníamos y yo que por aquel entonces ya era miembro honorífico del club #CVCQ estaba el sábado por la mañana manos a la masa en mi cocina.
Y ahí estaba mi marido que le soltó a la masa media bolsa de chips de chocolate (en aquel entonces aún dejaba que metiera mano en mis recetas) sin pasarlas por harina ni nada. El resultado fue un bizcocho muy bueno pero con un dedo de chocolate en el fondo que lo pegó al molde ¡lógico! Lo repetimos varios fines de semana seguidos, la mayor parte de ellos quitando los chips de chocolate, y no sé cuántas veces pasé la receta (por aquel entonces fotocopiada).
Lo curioso es que a mí la leche condensada no me gustaba y sigue sin gustarme. Demasiado dulce, demasiado empalagosa y con demasiado olor a leche. Sinceramente, soy incapaz de tomármela sola, ni en el café (para mí es un sacrilegio ponerle nada al café, pero ese tema se queda para otro momento), ni con fruta, ni con crepes (que tampoco me gustan y estoy pensando que voy a quedar como la más rara del mundo), ni untada en el pan... A mí me abandonáis en una isla con un cargamento de leche condensada y muero de hambre seguramente porque sola me da hasta un pelín de asco. En los postres, si no se nota, no tengo problema con ella, pero no seré yo la que mete el dedo en la lata para apurarla.
Nos dio fuerte con el bizcocho pero igual que vino se fue y tardé años en volver a hacerla y volver a recaer en la misma relación de intensidad y repetición. Y volvió a caer en el olvido. Y el año pasado, por estas fechas más o menos volví a recordarla. No encontré mi papel impreso pero tiré de internet. Supongo que es la receta que aparece impresa (o aparecía) en las latas de cierta marca comercial en la que todos pensamos al hablar de leche condensada.
¿Qué pasa? Que el tiempo ha pasado y mis inquietudes reposteras han evolucionado, así que tampoco seguí la receta al pie de la letra (prometo que un día la haré tal cual, porque me parece un clásico digno de compartir en mi cocina virtual) y le añadí unas fresas que tenía en el frigorífico, un resto de coco rallado que estaba borracha de ver en el armario de la cocina y además estrené este precioso molde que me di el caprichazo de comprar unos meses antes por mi cumpleaños o como auto regalo navideño, no recuerdo.
Ya sabéis que soy de tarjeta fácil y caigo rendida ante estos moldes tan bonitos (y tan rematadamente caros) que me permito muy de vez en cuando, porque también soy voluble en cuanto a lo que horneo. Hay épocas en las que sólo hago tartas de queso, por ejemplo, o bundts o muffins y de repente paso a otro tipo (o tipos de receta) y caigo en la cuenta un año después de que hace mil que no preparo tal o cual postre y vuelta la ruleta a girar.
Y cuando aparto la época de los bundts da mucha pena ver los moldes ahí esperando y ocupando un lugar precioso en el armario. Confesaré que este sólo lo he usado en una ocasión y es una pena hacer esta inversión para tan poco uso, así que debería irme poniendo las pilas en lo que a bundts y bizcochos se refiere y hornear como loca para amortizar la inversión. Otra alternativa es dejárselos en herencia a mis niñas, pero prefiero sacarles partido yo, la verdad. El problema es que muchas veces voy a lo cómodo y a los moldes que tengo más a mano.
Si me tocara la lotería me iba a hacer una casa con una cocina que ríete tú de las de los restaurantes profesionales, para tenerlo todito a mano, con cero cosas apiladas y todo a la vista ¡no pido nada! Dejando los sueños a un lado os diré que este bizcocho está tremendamente bueno, es muy sencillo de hacer, se tarda muy poco y luce bastante. Si tenéis una lata de leche condensada en la cocina ¡es vuestra receta!
Sorprendí a todos con este postre de fresa 😋
Preparar una sencilla tarta de leche condensada y fresas sin horno nos puede alegrar una tarde cualquiera. Este dúo ganador marcará la diferencia. Las fresas viven su mejor momento y hay que aprovecharlas en la medida de lo posible. Esta tarta permite convertirlas en protagonistas indiscutibles por su color y buenas sensaciones. Las vamos a fusionar con un clásico de la repostería y de los cafés solos con alma, la leche condensada. Esta tarta se prepara en un abrir y cerrar de ojos y queda sacada de una revista de cocina de primer nivel.
A continuación, fundimos la mantequilla. Mezclamos las galletas con la mantequilla. Ponemos esta pasta de galletas en el fondo para conseguir que nos quede una base sólida. Seguimos con las fresas. Lavamos bien las fresas y las ponemos en el vaso de la batidora. Estas fresas las mezclaremos con el queso crema. Le daremos el dulzor necesario con la leche condensada. Batimos la nata montada a punto de nieve. Le añadimos la gelatina para que gane textura. Ponemos el relleno sobre la base. Repartimos bien y ponemos el molde a la nevera a que se enfríe. A la hora de servirla, decoramos con un poco de mermelada de fresas y unas fresas naturales cortadas. Tendremos listo un postre sencillo y deliciosos.

Ingredientes para 3 vasitos de tiramisú de fresa y leche condensada saludable:
- Mermelada de Fresa: 350 gr de fresas frescas, zumo de 1/2 limón o 1 lima, 2 hojas de gelatina o 3 gr de gelatina en polvo, stevia al gusto.
- Crema: 200 gr de queso mascarpone, 100 gr de leche condensada saludable (50 ml de leche o bebida vegetal + 50 gr de leche desnatada en polvo + stevia al gusto).
- Bizcocho: 45 gr de harina de avena integral, 60 gr de queso fresco batido, 1 huevo, 10 gr de AOVE, 2 gr de polvo para hornear, 1 cdita de extracto de vainilla natural, stevia al gusto.
- Extras: 50 ml de café, cacao puro en polvo desgrasado.
Proceso:
- Para la mermelada: Lavamos, cortamos las fresas, las incorporamos en una cazuela con el zumo de limón o de lima, la stevia al gusto y llevamos a fuego medio durante unos 20 minutos o hasta que la fruta tenga la textura deseada. Con un tenedor o prensapatatas, aplastamos las fresas. Hidratamos las láminas de gelatina en agua fría, las escurrimos, las incorporamos en la cazuela aún caliente y removemos hasta que se deshagan. Retiramos la mermelada del fuego, la vertemos en un bol, dejamos que se atempere y refrigeramos.
- Para la leche condensada saludable: En una trituradora mezclamos la leche líquida, la leche en polvo y la stevia.
- En un bol con varillas eléctricas, mezclamos la leche condensada y el queso mascarpone hasta obtener una mezcla homogénea y cremosa. Refrigeramos la crema 20 minutos.
- Para el bizcocho: En un bol mezclamos todos los ingredientes: huevo, AOVE, queso fresco, stevia, extracto de vainilla, polvo para hornear y la harina hasta integrar completamente. Lo incorporamos en una taza y llevamos al microondas a máxima potencia 2 minutos.
- Preparamos nuestro café preferido.
- Montamos los vasitos de tiramisú de la siguiente forma: bizcocho empapado en café, mermelada de fresa, crema, bizcocho empapado en café, mermelada, crema.
- Reservamos en la nevera hasta que vayamos a consumirlos.
- Antes de consumirlos espolvoreamos cacao puro por encima y decoramos con fresas y chocolate negro.
Consejos:
- Si queréis obtener una textura más ligera en la mermelada, podéis triturarla.
- Podéis utilizar algún bizcocho, dónuts, o magdalena que os haya sobrado para empaparlo en café.

Tarta de leche condensada y fresas:
Ingredientes: 1 Caja de harina para preparar pastel sabor vainilla (375 g), 1 Taza de Leche Evaporada CARNATION® CLAVEL®, 2 Huevos, 1 Barra de mantequilla, fundida (90 g), 2 Tazas de crema para batir, 1/4 Taza de Leche Condensada LA LECHERA®, 2 Limones, su ralladura, 2 1/2 Tazas de fresas, desinfectadas y cortadas en cuartos.
¡A cocinar!
- Horno precalentado a 180 °C.
- Mezcla la harina para preparar pastel, la Leche Evaporada CARNATION® CLAVEL®, los huevos y la mantequilla; vierte en una charola de 60 x 25 cm con papel encerado y hornea a 180 °C de 15 a 18 minutos.
- Para el betún, bate la crema con la Leche Condensada LA LECHERA® y la ralladura de limón hasta que forme picos firmes.
- Para formar el pastel, corta el bizcocho en tres rectángulos iguales, cubre uno de ellos con un poco de betún, agrega fresas y cubre con otro rectángulo, cubre con más betún, un poco más de fresas y repite este proceso una vez más; cubre la superficie con el resto del betún. Decora con el resto de las fresas, refrigera por 1 hora y ofrece.
