Alcachofas Rebozadas: Un Clásico Irresistible de la Cocina

La temporada de la alcachofa es un verdadero deleite para muchos, y para despedirla hasta el próximo invierno, nada mejor que unas sencillas alcachofas rebozadas. Aunque de pequeños suponen un desafío, con el tiempo se convierten en una de las verduras favoritas para muchos. Desde el inicio del invierno hasta bien entrado el mes de abril, las podemos encontrar en los mercados, con ejemplares fantásticos como la alcachofa de Tudela.

Alcachofas frescas en un mercado

Preparación de las Alcachofas

El primer paso es preparar las alcachofas. Es crucial eliminar las hojas externas más duras, cortar las puntas de las hojas que son duras y el tallo. También es importante eliminar la pelusilla interior. Para evitar que se oxiden y pongan negras, se pueden introducir las alcachofas cortadas en un recipiente con agua, tallos y hojas de perejil.

Para la cocción, se pueden hervir durante 10 minutos, lo que también da un buen resultado. Sin embargo, una forma eficiente es cocerlas al vapor en una olla express. En una olla superrápida, como las de WMF, las alcachofas están listas en 6 minutos con un solo aro. Como vamos a rebozar las alcachofas partidas por la mitad, podemos cocerlas ya en mitades.

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La Masa para Rebozar

Para rebozar las alcachofas se emplea una masa sencilla elaborada solo con agua, harina y un poco de levadura. Esta masa es parecida en textura a la Orly, aunque un poco más ligera.

Ingredientes para la masa:

  • Harina
  • Agua (aproximadamente 125 ml)
  • Una cucharada de aceite
  • Levadura (según indicaciones del fabricante)

Elaboración de la masa:

  1. Poner en un bol la harina, el agua, la cucharada de aceite y la levadura.
  2. Mezclar bien con una cuchara hasta obtener una papilla espesa.
  3. Si la masa queda demasiado densa, añadir un poquito más de agua hasta alcanzar la consistencia deseada.
Ingredientes para la masa de rebozado

Fritura de las Alcachofas Rebozadas

Una vez cocidas, escurrir bien las alcachofas para eliminar todo el agua que acumulan entre las hojas. Esto es crucial para que el rebozado quede crujiente y no pierda su jugosidad. Poner al fuego una sartén con aceite en abundancia. Cuando el aceite esté bien caliente, pasar las mitades de alcachofa por la masa y luego introducirlas en el cazo con el aceite caliente.

Freír las alcachofas a fuego medio, haciendo tandas pequeñas sin llenar la sartén para que no baje la temperatura del aceite. Dar la vuelta para que se doren bien por los dos lados. Lo que se busca es un color dorado, que indica que están en su punto. Una vez doradas, se colocan en un plato y ya están listas para comer. El finísimo rebozado evita que la alcachofa se seque y no pierde su jugosidad.

Alcachofas rebozadas friéndose en aceite

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