Los huevos, además de tener mucha proteínas, son un alimento muy nutritivo, con vitaminas A, D y E. El huevo ha estado relacionado durante mucho tiempo al colesterol y por ello se restringía su consumo dentro de una dieta equilibrada, cuando alguien tenía colesterol o problemas cardíacos, era de las primeros alimentos que se eliminaban. Actualmente se ha demostrado que esa idea es errónea gracias a importantes investigaciones.
La Perfección del Huevo Frito: Técnica y Tradición
INICIO/Huevos fritos a la españolala delicia de nuestra cocinaEn le día de San Isidro nos vamos a comer un plato castizo y ¿qué hay más español y autentico que los huevos fritos?, deliciosos y llenos de puntillas, y “palabra de cocinera” los huevos fritos tienen que tener puntilla, no valen a la plancha, blancos y chuchurridos. hay que freírlos con el aceite muy caliente y nos tienen que quedar dorados y crujientes, la yema cruda… en resumen: deliciosos.
Hay diferentes técnicas, puedes hacerlos en dos tiempos, para dominar esta técnica solo tienes que ver el video y leer el post. Otra solución es poner el aceite en una sárten, dejar que se caliente al máximo, que te queme la mano cuando la acerques a la superficie, colocar el huevo en un vaso y añadirlos al aceite hirviendo con mucho cuidado. Deberás mojarlos con el aceite hirviendo y dejar que se conocen a la velocidad del rayo. Una yema melosa, una clara que no genera tanto consenso -y que cada uno la prepare a su manera , o a esa conclusión llegamos los conpuntillistas y sinpuntillistas después de un amable debate-, un alimento saludable que sigue teniendo un precio razonable, se cocina rápido y lleva una reconfortante sensación de hogar de serie: ¿hay algo mejor que el huevo frito? Permitidme que lo dude. Este manjar de dioses es lo primero que nos viene a la cabeza al pensar en huevos.
Cómo hacer Huevos Fritos con Puntilla 2022
Acompañamientos Tradicionales: Pan, Patatas y Embutidos
Yo voy a proponer dos formas de acompañarlos, hoy con pan frito, jamón y unas patatitas y pimientos. Para terminar solo me deja dejar claro que este plato se saca a la mesa súper caliente y recién hecho y tienes que acompañarlo de pan y vino. Para que lo primero salga rico es importante escoger bien el pan -un panecillo con una miga blanda y un poco de corteza para contener, si no toda, al menos parte de la yema que se romperá al morderlo-, dejar la parte de arriba del mismo un poco gruesa y poner el huevo encima de todo: siguiendo este método puedes añadirlo a cualquier bocadillo caliente. Si en lugar de comerlo con las manos prefieres hacerlo en el plato, con cuchillo y tenedor, hay múltiples opciones: es el protagonista de la croque madame y a veces se sirve coronando la pantagruélica francesinha.

Con Embutidos y Sabores Intensos
También puedes fundir poco a poco la grasa de unas rodajas o dados de jamón, chorizo, farinato, morcilla, patatera o tu embutido favorito, freír el huevo en esa misma grasa y servirlo sobre una rebanada de pan: sirve -de vez en cuando- para cualquier comida del día. Ni aún los buenos, camperos o ecológicos, son costosos, aunque hablemos de una exquisitez. Pero ¿por qué no servir en Nochebuena unos buenos huevos fritos con chorizo? Con puntilla, por supuesto. Siempre se puede cambiar el chorizo frito por morcilla, picadillo, jijas o zorza (que no dejan de ser parecidas).
El aperitivo también es un buen momento para los huevos fritos en tostada: reduce el tamaño del pan a una rebanada de barra que se coma en dos bocados, y el del huevo usando unos de codorniz. Como base, aguacate aplastado con chile o salsa picante al gusto, queso fundido al grill o gorgonzola, cualquiera de los embutidos que hemos mencionado antes o un poco de cecina cortada muy fina depositada encima.
Patatas: El Compañero Indiscutible
Supongo que a estas alturas nadie necesita que le digamos lo que mejoran las patatas fritas caseras cuando les pones dos huevos fritos encima, así que nos vamos a saltar esa parte. Se les puede dar una vuelta con unas finas lonchas de jamón o panceta que se fundan acon el calor, y añadirles también alcachofas crujientes, unos champiñones salteados, sobrasada, un poco de trufa o incluso langosta, si por casualidad la tienes a mano. Personalmente me gustan más con un puré rústico -patatas hervidas enteras y después peladas, leche o bebida vegetal, mantequilla o aceite al gusto y unos minutos con el aplastapatatas- que sobre uno fino y delicado, y el toque dulce del boniato tampoco les va nada mal.
Si tienes que encender el horno, prepara una bandera de las de canelones y ve poniendo una capa de patatas en rodajas finas -la remolacha también es una buena opción-, una de cebolla, otra de la verdura que prefieras. Repite hasta llenarla; no pasa nada si se sale un poco del borde, ya que perderá volumen con la cocción, y lleva al horno a 180 grados. Es importante sazonar entre capas, añadir un chorrito de aceite y no poner hortalizas que suelten mucha agua (al menos, sin saltearlas previamente para eliminarla y no acabar con una sopa, como le pasó a una amiga). Entre 40 minutos y una hora estará listo: pasa porciones a un plato, remata con uno o dos huevos y a comer.
Cómo hacer Huevos Fritos con Puntilla 2022
A Susana Pérez de Webos Fritos le copiamos un truco de maestra guisandera -que aprendió de su madre, otra jedi de la materia-: preparar un huevo frito con mucha puntilla y la yema bien cocida, pasarlo por el mortero y añadirlo a modo de majado en los últimos minutos de cualquier guiso de patatas con cosas que tengas en el fuego. Resultado: un caldo más gordito y ligado y un buen subidón de sabor. Pruébalo aunque no te guste la puntilla, porque bien desmenuzada no tiene la textura de una bolsa de naranjas.
Verduras y Legumbres: Frescura y Nutrición
Además de coronar un arroz con tomate o unas patatas fritas, esta preparación tiene aplicaciones casi infinitas y puede alegrar guisos, bocadillos, pastas, pescado y verduras. El acompañamiento a tu gusto, pisto, ratatouille, caponata, verduras salteadas… las que quieras y como quieras.

Con Legumbres para un Plato Completo
Cualquiera de los platos de víspera que habitualmente se rematan con huevo duro pueden hacerse con la versión frita: desde los garbanzos con espinacas en versión caldosa o seca, pasando por los guisantes o garbanzos con bacalao. Las lentejas con verduras se convierten en un plato completo si se lo añades -unas piparras picadas le dan un buen toque final- y puede elevar unas judías o frijoles simplemente salteadas con un poco de ajo a la categoría de manjar: si todo esto te parece muy bien, pero tú quieres chicha, corona con un huevo frito unos garbanzos a la riojana. Cualquiera que haya probado un full english breakfast sabe lo bien que se llevan el huevo y las baked beans, que puedes versionar a la mallorquina con tomate y sobrasada. Menos obvio, pero igual de delicioso: usarlo para rematar un hummus o cualquier untable a base de legumbres como los que te proponemos en nuestra Fórmula Comidista mensual, con palitos de verduras y una buena rebanada de pan tostado para untar.
Opciones Saludables con Verduras
El pisto, la sanfaina, la alboronía y otros sofritos a base de hortalizas -transversales en la cocina española- también cumplen perfectamente con esta premisa (aunque no sé cómo me sentaría ahora mismo por la noche la versión que preparaba mi abuela, bastante generosa con el aceite). Cualquier resto de verdura -desde unas judías verdes que preparamos al vapor en su punto y después de un día en un táper ya no lo están tanto- hasta las que han dejado todo su sabor en el caldo y puede recuperarse gracias al refrito de aceite-ajo-pimentón-vinagre, se vuelve más rico con el susodicho huevo, que se vuelve aún más rico con un toque de acidez. ¿Más ideas verduleras? El falso cuscús de coliflor y cualquier cosa que lleve brócoli, las verduras asadas al horno, sobre todo pimientos, calabaza o cebolla o cebolla, y también otros que podemos preparar a la plancha o salteadas como espárragos, tomates o tomatitos cherry.

Una opción vegetariana que además puede ayudarnos dar salida a restos de aromáticas frescas son Los virales pesto eggs, que también puedes preparar con una buena salsa comprada, o versionar con pesto rojo. Un buen plato de crema de verduras puede convertirse en una cena completa si le pones encima un par de huevos; si tenemos la crema ya lista ofrece justo lo que le pedimos muchas veces a una cena entre semana: poder rematarla rápido, que esté buena y no nos deje la digestión como una boa después de comerse un elefante.
Tal vez a estas alturas del artículo lo que necesitas es pensar en una comida libre de huevos fritos, y la ensalada te parece un lugar seguro. Malas noticias -pero buenas para otros-; en Tailandia preparan una que lo lleva, con una vinagreta aromática, tomates cherry, cebolleta, un toque picante y nombre exótico: yam khai dao. Si después de leer esto os escapáis a pasar la Pascua a Alemania y os parece verlos hasta en los pasteles, no estáis delirando: es Spiegeleikuchen, un trampantojo con base de bizcocho, cobertura de glasa y albaricoques.
Con Pastas, Arroces y Cereales
Si la combinación de arroz, tomate y huevo funciona perfectamente en el arroz a la cubana, ¿por qué no va a quedar bien con la pasta? Si cocinas una buena pasta con una buena passata y bien mantecada, con parmesano o pecorino rallado y le plantas encima un huevo, suena difícil que haya quejas. También va genial con algún ingrediente más, como el picante de los spaghetti all’assassina o a la arrabbiata, la berenjena y la albahaca alla norma o sin tomate, por ejemplo con miso, queso y mantequilla (que también podemos usar para freír el huevo). En La cuchara de plata -uno de los referentes de la cocina italiana clásica, datado en 1950- nos hablan de los spaghetti con l’uovo fritto o del poverello, a los que dimos una vuelta en este vídeo añadiendo un toque de ajo para darle profundidad (y un poco de limón, opcional, para un punto de frescura). Un lecho de polenta cremosa -aquí explicamos cómo prepararla en diferentes versiones- y unas setas salteadas o algún resto de guiso que no alcance para un plato completo; sirven desde un curry de verduras o pollo hasta unas albóndigas o un ragú. En México los huevos fritos con totopos y salsa se llaman chilaquiles, y son un desayuno popular y delicioso.

Los salteados con fideos o arroz son transversales en la cocina asiática: en algunos sitios el huevo se añade al wok y se convierte en una especie de migas de tortilla, mientras en otros se planta el huevo frito encima. Puedes aplicar la técnica del salteado con una gran variedad de verduras y hortalizas, así que es excelente para terminar lo que tengas en la nevera y también para dar una segunda vida a unos restos de arroz cocido (si tienes algún fermentado, no dudes en añadirlo: el kimchi le va genial). En el restaurante chino Wino preparan un plato riquísimo de fideos gruesos con salsa de cacahuete y sésamo -con un toque de vinagre, ajo y jengibre, similar a la del Sichuan lumien- con un huevo frito plantado encima. Pruébalo con los fideos pasados un par de minutos por agua hirviendo para que se separen y calienten (deja que se escurran y sequen bien antes de montar el plato). Los arroces secos o preparados en paella con verduras, mixtos o camperos tienen una segunda vida gloriosa cuando los rematas con un huevo frito. La jugosidad que pueden perder con el recalentado -si parece un poco seco ya de salida, añadir un chorrito de agua- se la devolverá la yema, y la clara cocinada hará de ‘tropezón’, con lo que además parece que estás comiendo un plato diferente. Si tienen pescado o marisco, más delicados, podemos retirarlos antes de calentar y devolverlos justo al final para que no queden tiesos.
Cómo hacer Huevos Fritos con Puntilla 2022
Opciones con Carnes y Pescados
De nuevo vamos a dar por hecho que todo el mundo sabe preparar un plato combinado en versión casera que incluya huevo y patatas fritas, bistec, lomo, pollo, sepia o cualquier pescado a la plancha y ese rinconcito de ensalada verde para dar el toque sano; imposible de aliñar al principio si no quieres avinagrar el resto, imposible de comer al final porque, a causa del calor que desprende el plato, se queda más triste que la lechuga del BigMac.

Vamos con opciones un poco menos obvias: un buen tartar cortado a mano, tanto de ternera u otro vacuno como de salmón, trucha, atún o bonito, queda buenísimo con la yema del huevo frita durante 15 o 20 segundos antes de depositarla encima. ¿Qué conseguimos con esto? Darle un toque de calor que hará que la grasa de las carnes y pescados se fundan un poco y queden más untuosas, sin dejar de hacer las veces de salsa y amalgama del plato. Las gambas al ajillo mejoran exponencialmente si les pones huevo frito, y además el huevo queda delicioso si sigues este orden: pela y lamina uno o dos dientes de ajo por ración, y dóralos en una sartén con un poco de aceite -como la yema ya hace de salsa, no hace falta ponerle demasiado- y guindilla al gusto. Retira el ajo y resérvalo, desecha la guindilla o guárdala si quieres añadir unas rodajitas al final. Fríe dos huevos en el aceite, pasa a un plato y haz las gambas en el mismo aceite hasta que estén al punto que te gusta; para mí con un minuto a fuego suave es suficiente. Ahora puedes hacer dos cosas: poner las cual las gambas, el ajo, el aceite y si quieres un poco de guindilla sobre el huevo o poner primero los sólidos y, con unas varillas de silicona, removerlo hasta que el juguito que han dejado las gambas y el aceite emulsionen. Un poco de perejil fresco recién picado es opcional, pero muy recomendable (con unos garbanzos o unas judías previamente salteadas consigues un plato único espectacular).
Recetas Emblemáticas con Huevos Fritos
1. Huevos Estrellados o Rotos
El gran promotor de los huevos estrellados o rotos ha sido, desde hace medio siglo, el restaurante Casa Lucio, en Madrid, donde ha sabido ensalzar este plato que, como muchos otros, fue fruto de la casualidad. Ingredientes para 2 personas: 4 huevos, 3 patatas, aceite de oliva virgen extra. Elaboración: Empezamos pelando las patatas y cortándolas largas. Las ponemos en un bol con abundante agua para quitarles el almidón, de este modo no se pegarán al freírlas. las escurrimos y las secamos bien con un paño limpio de cocina. Echamos aceite de oliva en una sartén a fuego medio, cuando esté lo suficientemente caliente, añadimos todas las patatas y las dejamos hacer hasta que estén tiernas. Subimos el fuego al máximo y las doramos ligeramente, no demasiado porque si quedan muy crujientes no absorberán bien el huevo. Sacarlas con una espumadera y ponerlas en una bandeja. En esa misma sartén, quitamos aceite hasta dejar solo unas pocas cucharadas. Subimos el fuego al máximo. Echamos los huevos y los dejamos durante un minutos que cuaje la clara. Con mucho cuidado y ayudándonos de una espumadera, les damos la vuelta y los ponemos sobre las patatas. Ahora solo queda romperlos con la ayuda de un tenedor y una cuchara.
Cómo hacer Huevos Fritos con Puntilla 2022
2. Huevos Rancheros
Sobre los huevos rancheros se dice que era el desayuno de los jornaleros mexicanos que trabajaban en los ranchos estadounidenses cuya popularidad lo convirtió hace años en uno de los platos más clásicos de ambos países. Elaboración: Pelamos y picamos la cebolla, el pimiento verde y los tomates. Calentamos un poco de aceite de oliva virgen extra en una sartén y sofreímos las verduras, a fuego lento. En mitad de la cocción añadimos salsa tabasco al gusto, una pizca de sal y otra de sal de ajo. Removemos de vez en cuando hasta que las verduras estén tiernas. Reservamos, manteniendo las verduras calientes. En otra sartén calentamos un poco de aceite de oliva virgen extra (cantidad al gusto) y doramos las tortillas de trigo por las dos caras. Reservamos en caliente. Por último, calentamos abundante aceite en una sartén y freímos los dos huevos.

3. Tortilla Vaga
La tortilla vaga es una creación del cocinero Sacha Hormaechea que sigue siendo uno de los grandes éxitos de su muy recomendable restaurante de Madrid. La denominación de tortilla vaga o tortilla de patata para extranjeros viene de su sencillez ya que es una tortilla a la que no hay que darle la vuelta. La guarnición que acompaña a los huevos y patatas se puede variar al gusto. Elaboración: La primera parte es hacer chips de patata o patatas chips caseras. Para ello, cortamos las patatas con una mandolina y las lavamos y secamos bien. Después, las freímos en aceite de oliva bien caliente hasta que queden crujientes. En un bol amplio, batimos los huevos y seguidamente incorporamos las patatas. Un pellizco de sal y ya está todo listo para hacer la tortilla para extranjeros en la sartén. La peculiaridad de esta tortilla es que se cuaja únicamente por un lado, dejando la parte superior cruda y jugosa. Una vez que veamos que la tortilla se desliza por la superficie de la sartén si le damos unos movimientos circulares, sabremos que ya está hecha, dejándola que se cocine hasta que la proporción de huevo batido crudo en la parte superior sea la más apetecible. Deslizamos la tortilla al plato en el que la vayamos a servir y terminamos la receta decorandola con los ingredientes opcionales. Para finalizar, queda el asunto de la decoración de la tortilla, añadiendo los ingredientes opcionales. Se acabó la discusión de si la tortilla es mejor con o sin cebolla. Añadimos un poco de cebolla confitada en una zona y en la otra no la ponemos, y asunto resuelto.
4. Huevos a la Flamenca
Los huevos a la flamenca son uno de los grandes clásicos de la cocina española. No existe una receta única y exclusiva. En todas sus versiones se usa una combinación de verduras salteadas, a veces también carnes (jamón, chorizo,...), con que acompañar los huevos. Elaboración: Pelamos y cortamos las patatas en dados de un centímetro. Calentamos abundante aceite en una sartén y freímos a fuego suave. Cuando la patata esté pochada, subimos el fuego al máximo para que se dore por fuera y quede crujiente. Escurrimos y mantenemos calientes dentro del horno. Mientras se fríe la patata picamos finamente la cebolla, los dientes de ajo y el pimiento verde. Pochamos en otra sartén con un poco de aceite durante 10 minutos. Añadimos los tomates rallados y pochamos durante cinco minutos más. Incorporamos los guisantes, removemos y retiramos del fuego. Tapamos para que se hagan con el calor residual. Cortamos el chorizo en discos y freímos por las dos caras a fuego medio. No hace falta añadir aceite, el chorizo soltará su propia grasa. Listos todos los elementos, solo falta freír un par de huevos por cabeza y montar el plato. Colocamos las verduras en la base y, sobre estas, las patatas y el chorizo. Coronamos con los huevos fritos y servimos inmediatamente con abundante pan.

5. Huevos Encapotados (Huevos al Colchón)
Los huevos encapotados, conocidos también como "huevos al colchón", son un increíble híbrido entre croqueta y huevo frito que durante mucho tiempo fue un fijo del recetario español. Debido a lo trabajoso de su elaboración cayeron en el olvido. Craso error. Ingredientes para 2 personas: 3 huevos, 250 ml de leche, 1 cucharada de harina de trigo, 10 g de mantequilla, nuez moscada al gusto, pimienta negra molida al gusto, pan rallado, aceite de oliva, sal. Elaboración: En primer lugar debemos hacer dos huevos fritos en abundante aceite de oliva. Nos interesa que tengan puntilla. Una vez hechos, los retiramos del aceite y reservamos. Mientras descansan los huevos vamos a preparar la bechamel. Podemos seguir nuestra receta clásica de bechamel o la receta rápida, en frío, que fue la que usamos para esta elaboración en concreto. Para ello, vertimos en un cazo o sartén la leche, la mantequilla y la harina en las cantidades indicadas, y la nuez moscada, la pimienta y la sal a nuestro gusto. Encendemos el fuego y removemos constantemente con unas varillas hasta que la bechamel queda con la densidad suficiente. Una vez está lista la bechamel procedemos a envolver con esta los huevos fritos. Para ello, debemos disponer los moldes sobre papel film. Ponemos entonces una capa de bechamel. Cortamos los bordes de los huevos fritos para que quepa la yema en el molde con el suficiente espacio para que la bechamel cubra el huevo por completo. La parte sobrante del huevo, donde está la puntilla, la mezclamos con el resto de bechamel, y cubrimos con esta todo el huevo. Una vez tenemos los huevos envueltos, debemos enfriarlos en la nevera durante, como poco, una hora, para luego poder manejarlos sin que se deshagan. Pasado este tiempo, rebozamos los huevos encapotados con el tercer huevo y pan rallado. Una vez realizado este paso lo ideal es volver a meterlos en la nevera, para que el rebozado se asiente. Hasta aquí la receta se puede preparar con antelación. Cuando vayamos a comer, freímos los huevos encapatados en el mismo aceite en el que habíamos hecho los huevos fritos y servimos inmediatamente. Si hemos seguido los pasos correctamente al partir los huevos saldrá toda la yema, en una explosión que nos llenará de júbilo.
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