El Ciclo de Cultivo de la Faba: Desde la Siembra hasta la Cosecha

La faba, científicamente conocida como Vicia faba, es una leguminosa muy apreciada que enriquece el suelo aportando nitrógeno. Sus flores son blancas con una mancha oscura y el tallo tiene una forma curiosa siendo cuadrado. Son plantas que pueden llegar a tener un porte importante.

Las habas son las semillas de la planta llamada Vicia faba. Dice un refrán popular que, “en la huerta y el semillero, el haba es lo primero”. Esta planta es una leguminosa muy útil como cultivo de otoño o invierno ya que tiene la capacidad de enriquecer el suelo fijando el nitrógeno atmosférico. Por eso, sembrar habas durante los meses fríos, en los que en muchos casos no se aprovecha tanto la tierra, es un gran método para devolverle al suelo nutrientes de forma totalmente natural.

Planta de faba con flores y vainas

Cuándo y Cómo Sembrar Habas

La mejor época para plantar las habas es en otoño, evitando los días fríos del invierno. En las zonas templadas como el Mediterráneo, se siembra a finales de verano y en otoño. En zonas con inviernos muy fríos, es común plantar las habas más tarde, entrando ya en la primavera para protegerlas de las temperaturas excesivamente bajas.

En el Valle de Lourenzá, el tiempo de sembrar las fabas es entre los meses de mayo y junio. La siembra de la faba asturiana se realiza entre los meses de abril y junio.

Preparación del Terreno

Es importante que la tierra esté en perfecto estado para recibir las semillas, es decir, ni seca ni demasiado húmeda, si no en un punto intermedio. A las habas les gusta el suelo suelto, lo que facilitará su agarre y el crecimiento de las raíces.

Uno o dos meses antes de la siembra, en caso de ser posible, se realizan los aportes de materia orgánica, generalmente estiércol. Este abonado orgánico de fondo se completa con un abonado químico, en una aplicación de fondo o de cobertera, para llegar a un mínimo de nutrientes requerido por el cultivo. Las habas son una planta poco exigente en nutrientes, por lo que puede no ser necesario abonar en la mayoría de los casos. Sin embargo, lo que sí les encanta es un extra de potasio, que se puede aportar mezclando un puñado de ceniza.

Los encalados de corrección del terreno se hacen de forma anual, hasta conseguir un PH adecuado, o hasta disminuir el porcentaje de aluminio en el complejo de cambio de nuestro suelo.

Preparación del suelo para la siembra de habas

Método de Siembra

Las habas se siembran directamente en su ubicación definitiva. Aunque no es imprescindible, si se ponen las semillas en remojo el día anterior, estarán mejor hidratadas y germinarán más fácilmente. Se suelen poner varias semillas en cada golpe para asegurar la germinación, por si falla alguna.

Lo ideal es realizar siembra directa, con 2-4 semillas por hoyo a una distancia de 30-40 cm y a una profundidad de 3-5 cm. En el caso de las fabas del Valle de Lourenzá, se entierran a una profundidad que va entre 2 y 5 centímetros. No es necesario enterrar mucho las semillas, siémbralas a una profundidad entre 5-8 cm es lo ideal.

El marco de plantación habitual es de 60-80 cm entre líneas y 20-40 cm entre plantas. Las habas también pueden sembrarse en macetas o jardineras, teniendo en cuenta que necesitarán un mínimo de 5 litros de volumen por planta para que puedan crecer bien.

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Cuidados Durante el Crecimiento

Una vez sembradas, es recomendable no regar hasta la aparición de los primeros brotes, aunque esto puede variar al realizar siembras tempranas a finales de verano en climas cálidos.

Riego

Las habas no son muy exigentes en cuanto a las necesidades de agua. Si se han plantado a finales de verano y las temperaturas aún son altas, sería conveniente regar al menos 2 o 3 veces a la semana. Más adelante, cuando entramos en otoño e invierno y las temperaturas son más bajas y tenemos lluvias, lo ideal es hacer 1 riego por semana, ya que al haba no le gusta el exceso de agua. Las habas son más sensibles a la sequía que otras leguminosas, por lo que hay que prestar especial atención a aquellas que se siembran de manera temprana a finales de verano. En estos casos, puede resultar conveniente acolchar el cultivo para reducir las pérdidas por evaporación.

Al iniciar el cultivo, el riego debe ser regular y debe incrementarse con la aparición de las primeras flores y durante la fructificación de las vainas.

Aporcado y Entutorado

Cuando las habas alcanzan unos 15-20 cm, les gusta que les vayan cubriendo la base del tallo con tierra (aporcado o calzado). Es conveniente también algún sistema de sujeción o entutorado, ya que en condiciones favorables pueden superar 1,5 m de altura. Personalmente, algunos agricultores nunca las guían o entutoran, como mucho les hacen un cercado.

Sistema de entutorado para habas

Poda

En cuanto a la poda del haba, no es muy exigente y no requiere de poda, excepto solo si queremos que no crezca más de altura, en cuyo caso se realiza una poda apical.

Control de Plagas y Enfermedades

El cultivo de la alubia está expuesto al ataque de diversas plagas y enfermedades. Entre las plagas más comunes se encuentran:

  • Araña roja y blanca: Succiona el material vegetal absorbiendo los jugos celulares. El tejido afectado se tiñe de un color amarillento que se necrosa con el tiempo.
  • Pulgón negro de las habas (Aphis fabae): Prefiere alimentarse de los órganos de las plantas jóvenes, tiernos y en desarrollo. Al absorber la savia de las plantas provocan debilitamiento generalizado, retraso en el crecimiento y amarillamiento. Puedes controlarlo con purín de ortiga y jabón de potasa. Los enemigos naturales del pulgón, las mariquitas, son un súper aliado. También ayuda el despunte: quitar el extremo de los tallos después de la flor 6 o 7.
  • Orugas: Muy variadas en forma, color y tamaño, pero todas muy dañinas.
  • Mosca blanca (Bemisia tabaci): La hembra deposita sus huevos en el envés de las hojas.
  • Trips (Frankliniella occidentalis): Insectos alargados que succionan el material vegetal de la planta.

En cuanto a las enfermedades, destacan:

  • Mildiu (Phytophthora infestans): Ataca la parte aérea de la planta en condiciones de elevada humedad (90%). Se detecta por la aparición de manchas irregulares que con el tiempo necrosan en las hojas. Para combatirlo, puedes utilizar una decocción de cola de caballo.
  • Oidio (Leveillula taurica): Se manifiesta con un micelio blanquecino observable a simple vista. La temperatura de germinación del hongo fluctúa entre 10 ºC y 35 ºC.
  • Mancha Chocolate (Botrytis fabae): Las condiciones ambientales óptimas para el hongo son alrededor de 20°C y alta humedad relativa. Los síntomas iniciales son manchas rojizas sobre hojas y vainas.
Ilustración de plagas comunes en el cultivo de habas

Cosecha de las Habas

La recolección de las habas se realiza según los gustos, ya que hay gente que las recolecta tiernas y las consume con la vaina, o las deja más o menos maduras para comer la semilla. Lo ideal es realizar una siembra escalonada para así poder recolectar en diferentes épocas y alargar su consumo en casa durante más tiempo.

Las distintas variedades tienen ciclos más o menos precoces. La cosecha se inicia a los 120-150 días después de la siembra. Los aumentos y/o descensos de temperatura influyen en el desarrollo de las plantas, que activan o ralentizan su crecimiento. Dependiendo de la variedad, se podrán recoger las habas a partir de los 80-90 días. Las menos precoces, tardarán algo más.

Una vez terminado su ciclo, se cortan las plantas (dejando la raíz enterrada para favorecer la materia orgánica en el suelo). Es importante tener en cuenta la rotación de cultivos; en el caso de las habas, conviene esperar 2-3 años para volver a cultivarlas en el mismo sitio.

Variedades y Comercialización

En el Valle de Lourenzá, la producción de fabas gira hoy en día alrededor de dos variedades principales: la Faba Galaica y la Faba do Marisco. Estas dos variedades locales, pertenecientes a la especie Phaseolus vulgaris E., se comercializan como alubias secas separadas ya de su bagullo, enteras, limpias y destinadas al consumo humano. En su degustación destaca la pastosidad de la pulpa, exenta de grumos.

Diferentes variedades de fabas

Proceso de Selección y Conservación

La Faba de Lourenzá llega hasta los consumidores después de un riguroso proceso de selección, almacenamiento y conservación. En un segundo paso, se desechan los granos defectuosos y se clasifican las alubias atendiendo a su calibre. Para evitar la aparición de gorgojo y el deterioro de la leguminosa, la alubia es introducida en una cámara frigorífica durante al menos 48 horas a una temperatura inferior a los -20°C. La Alubia de Lourenzá se comercializa en envases confeccionados con materiales que permitan la correcta ventilación, conservación y transporte del producto.

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