El chicharrón es un plato que evoca recuerdos entrañables y satisface paladares exigentes. En Colombia, por ejemplo, el chicharrón es una comida tan popular que se disfruta a cualquier hora del día, ya sea como parte de un desayuno contundente con arepa y chocolate, o como un acompañamiento sabroso para el almuerzo y la cena. La versatilidad de este manjar se extiende a través de diversas culturas culinarias, cada una aportando su toque único.
En la gastronomía española, los chicharrones son un clásico, especialmente en regiones como Cádiz y Sevilla. Aquí, se preparan a partir de cortes de carne de cerdo fresco, como la panceta, que combinan carne magra y grasa. El secreto de unos chicharrones andaluces excepcionales reside en un buen adobo, que realza el sabor de la panceta, y en el uso de manteca de cerdo de calidad para su cocción, similar a la técnica empleada para el lomo de orza.
Una de las variantes más interesantes y menos conocidas es el aprovechamiento de la piel del jamón curado. Lejos de ser un desecho, la corteza del jamón ibérico se transforma en un aperitivo crujiente y lleno de sabor. La preparación es sorprendentemente sencilla: limpiar las cortezas, freírlas en abundante aceite de oliva caliente hasta que estén doradas y crujientes, y disfrutar de este bocado único.
Para lograr unos chicharrones extraordinariamente crujientes, se emplean diversas técnicas. En algunas recetas, se utiliza bicarbonato de sodio, aplicado directamente sobre el cuero y la carne, y refrigerado durante al menos una hora. Este método, según algunos cocineros, asegura una textura final mucho más crocante. Otra técnica implica un proceso de cocción en dos tiempos: primero, confitar la panceta fresca a fuego suave en manteca de cerdo fundida, y luego dorarla a fuego medio-alto. Este método garantiza que los chicharrones queden tiernos por dentro y crujientes por fuera.
La preparación de los chicharrones, especialmente en su versión más tradicional gallega conocida como "rixóns", requiere paciencia y tiempo. Antiguamente, en Galicia, donde se aprovechaba cada parte del cerdo tras la matanza, los chicharrones se elaboraban en ollas grandes, cociéndose a fuego lento durante horas, incluso hasta ocho horas, en su propia grasa. El proceso implicaba la cocción inicial con un poco de agua y sal para evitar que la carne se pegara, seguida de una larga cocción a fuego medio, hasta que la grasa se fundía y cubría la carne. La grasa se retiraba cuidadosamente para obtener un producto más puro, y los restos finales, conocidos como "borras", también se aprovechaban.
Independientemente de la región o la técnica empleada, el adobo juega un papel crucial en la potenciación del sabor de los chicharrones. Especias como el pimentón, comino, orégano, ajo y perejil son las más utilizadas para dar ese toque distintivo. En Andalucía, por ejemplo, después de retirar el exceso de grasa y cuando aún están calientes, los chicharrones se adoban en estas especias.

Recetas de Chicharrones: Variedad y Sabor
Existen múltiples formas de preparar chicharrones, adaptándose a los gustos y las tradiciones de cada lugar. A continuación, se presentan algunas de las variantes más destacadas:
Chicharrones Colombianos con Bicarbonato
Esta técnica se enfoca en lograr una textura excepcionalmente crujiente. El proceso incluye lavar y secar bien las tiras de chicharrón, untarlas con bicarbonato de sodio (tanto la piel como la carne), y refrigerarlas. Posteriormente, se cocinan en agua hasta que esta se evapore, y finalmente se fríen en su propia grasa hasta que estén dorados.
- Enjuaga y seca bien las tiras de chicharrón.
- Unta la piel y/o la carne con bicarbonato de sodio.
- Cubre y refrigera por al menos 1 hora.
- Si lo prefieres, enjuaga y seca bien con papel cocina.
- Divide el chicharrón en porciones y haz cortes en la carne para formar "paticas" o "dientes" sin tocar la grasa y el cuero.
- Vierte suficiente agua para cubrir el chicharrón en una sartén antiadherente.
- Sazona con un poco de sal, agrega la carne, tapa y deja hervir a fuego alto.
- Reduce el fuego a medio bajo y cocina hasta que el agua se evapore (aproximadamente 1½ hora).
- Aumenta el fuego a medio y cocina el chicharrón en su propia grasa hasta que esté dorado por todos lados (15-20 minutos).
Chicharrones Andaluces con Adobo
Caracterizados por su sabor intenso gracias al adobo y su cocción en manteca de cerdo. La panceta se corta en trozos de bocado, se adoba con pimentón, comino, orégano y sal, y luego se cocina en dos tiempos: confitada a fuego suave y después frita a fuego medio-alto.
- Corta la panceta en trozos de bocado.
- En un bol grande, mezcla pimentón, comino, orégano y sal.
- Añade los trozos de panceta y mézclalos con las especias hasta que queden bien impregnados.
- Cocina la panceta adobada en manteca de cerdo a fuego medio durante unos 30-40 minutos.
Chicharrones de Piel de Jamón Curado
Una forma innovadora de aprovechar las cortezas de jamón. Se limpian las cortezas y se fríen en abundante aceite de oliva caliente hasta que estén crujientes.
- Limpia las cortezas de jamón.
- Calienta abundante aceite de oliva en una sartén.
- Fríe las cortezas de jamón hasta que estén crujientes (aproximadamente 10 minutos).
Chicharrones Gallegos Tradicionales (Rixóns)
Esta receta ancestral se basa en la cocción lenta de diversas partes del cerdo, ricas en grasa, durante horas. El proceso comienza con una cocción inicial en agua y sal, seguida de una cocción prolongada en su propia grasa derretida. La paciencia es la clave para lograr la textura y el sabor auténticos.
- Corta la carne de cerdo (con algo de grasa) en trozos de aproximadamente 1-1.5 cm.
- Coloca la carne en una olla, cubriendo el fondo con un dedo de agua y un poco de sal.
- Cocina a fuego medio durante al menos 8 horas, revolviendo ocasionalmente.
- Retira la grasa que se va derritiendo para dejar espacio.
- Una vez cocidos, prensa y escurre la carne para obtener los chicharrones.

El Chicharrón en la Gastronomía Mundial
La popularidad del chicharrón trasciende fronteras. En países como Perú, se celebra el Día del Chicharrón de Cerdo cada tercer sábado de junio, destacando su importancia cultural y gastronómica. En México, Venezuela, Cuba y República Dominicana, el chicharrón es un bocado apreciado, presente en diversas preparaciones y ocasiones.
En Perú, el chicharrón de cerdo es un plato emblemático que se disfruta a cualquier hora del día. Se suele servir con acompañamientos como yuca frita, camote frito, zarza criolla (una ensalada de cebolla roja, tomate y culantro aderezada con limón y sal) y, por supuesto, una porción de choclo (maíz peruano).
La versatilidad del chicharrón permite su consumo como plato principal, acompañamiento, o incluso como ingrediente en otras recetas. Por ejemplo, los hermanos Torres proponen en su menú navideño la preparación de chicharrones de jamón, habitas con jamón y pez de San Pedro con Jamón, demostrando la adaptabilidad de este ingrediente.

Acompañamientos Perfectos para tus Chicharrones
Si bien los chicharrones son deliciosos por sí solos, pueden realzarse con una variedad de acompañamientos que complementan su sabor y textura. Joseba Arguiñano sugiere acompañar los chicharrones andaluces con una mahonesa casera de ajo negro. Otras opciones deliciosas incluyen:
- Mahonesa casera de ajo negro
- Alioli clásico
- Salsa brava
- Salsa de tomate picante
- Arepas y chocolate (estilo colombiano)
- Frijoles y arroz (estilo colombiano)
- Yuca frita y zarza criolla (estilo peruano)
- Pan rústico tostado con tomate (inspirado en la receta de chicharrones de jamón)
CÓMO HACER CHICHARRONES DE CERDO CRUJIENTES/ el secreto para que le queden así…
La clave para unos chicharrones perfectos, ya sean de jamón curado o de panceta, reside en la calidad de los ingredientes, la técnica adecuada y, sobre todo, la paciencia. Ya sea que prefieras la sencillez de la piel de jamón frita o la complejidad de la cocción lenta tradicional, los chicharrones ofrecen una experiencia culinaria gratificante y llena de sabor.