Cómo cortar el muslo de pollo para asar a la brasa: guía paso a paso

Preparar un pollo asado en casa siempre es una fiesta. Cuando has dado con tu receta perfecta, esa que se convierte en un clásico familiar, tras aplicar los trucos de cómo hacer un pollo al horno de película, se convierte en un ritual al que dedicar toda la atención. Nadie se resiste a un pollo perfectamente asado, jugoso, con la piel dorada y crujiente, salvo que lo desgraciemos cortándolo a lo loco. Aunque nos gusta presumir llevando el pollo asado en su magnificencia a la mesa, conviene tener práctica a la hora de trincharlo, especialmente si te atreves a hacerlo delante de los invitados.

Preparación y herramientas necesarias

Los pasos para trinchar un pollo asado son casi los mismos que a la hora de despiezar un pollo entero crudo, y se repiten, grosso modo, en todas las aves susceptibles de ser trinchadas. Asegúrate de contar con una buena superficie de trabajo, idealmente una buena tabla de madera de calidad limpia o de material sintético reservada a manipular alimentos cocinados, amplia, y al menos dos cuchillos bien afilados, uno de ellos más grande, tipo chef.

Tabla de cortar y cuchillos afilados para trinchar un pollo

Separación de los muslos

  1. Coloca el pollo asado en la tabla o superficie de trabajo con la pechuga hacia arriba.
  2. Corta el cordón de la brida o la atadura que puedan tener las patas.
  3. Sigue la separación natural que hay entre las patas y el pecho, dejando que la hoja del cuchillo se deslice de forma natural atravesando la piel.
  4. Separa el muslo abriéndolo y después busca la articulación que une la pata al cuerpo.
  5. Corta sin hacer mucha presión; si hay resistencia es que es el hueso y debes mover el cuchillo.
  6. Debería quedarte el cuarto trasero colgando de la piel inferior; termina de cortarla con un corte limpio.
  7. Busca con la hoja del cuchillo la separación natural de muslo y contramuslo, dejando que se deslice suavemente. Debe percibirse como un movimiento natural, limpio, sin mucha resistencia, atravesando la carne fácilmente.
Esquema de las articulaciones del pollo para un corte limpio

Separación de las pechugas y alas

A continuación queremos separar las pechugas, que en realidad son dos medias pechugas -un pollo tiene un solo pecho-, de la estructura ósea sobre la que se sustentan.

  1. Con un cuchillo de hoja larga bien afilada, corta las medias pechugas a un lado y otro del hueso superior que sobresale un poco, mediante movimientos limpios y largos.
  2. Sigue cortando hacia abajo hasta que localices el hueso; inclina la hoja del cuchillo para seguir atravesando la carne y así separar poco a poco las pechugas.
  3. Antes de separar cada pechuga tendrás que cortar la articulación de cada ala, que estará adherida al cuerpo central.
  4. Busca, como antes, la parte natural de unión donde el cuchillo podrá cortar fácilmente, en el espacio interior de la articulación.

Hay quien prefiere dejar alitas y pechugas unidas, pero es más elegante separarlas. También a tu juicio, y según el número de comensales o cómo vayas a presentar el pollo, queda decidir si llevas las dos medias pechugas enteras a la fuente o prefieres cortarlas en medallones gruesos para facilitar su reparto.

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Aprovechamiento de la carcasa

La riquísima carcasa de pollo que habrá quedado casi vacía hay que aprovecharla. Dedica tiempo a sacar los pedazos de carne que queden para picotear o usar en otra receta -por ejemplo para añadir al pollo que pueda sobrar, si sobra-. Y, por supuesto, guarda los huesos para hacer un delicioso caldo de pollo, mejor si los tuestas primero en el horno antes de someterlos a cocción.

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