El agua juega un rol esencial en incontables preparaciones culinarias, estando presente tanto en caldos y cremas como en la panadería y repostería. La naturaleza de sus elementos y su nivel de limpieza tienen un efecto considerable en el gusto, la consistencia y el perfume de la comida. Siempre mencionamos que es mejor cocinar al vapor los vegetales que hervirlos en abundante agua y que sucede de igual forma con algunas carnes. Esto se debe a que, sumergidos en agua a punto de ebullición por un tiempo considerable, los alimentos pueden perder algunos nutrientes.
Al preparar arroz, cocer verduras, hacer una sopa o un té, el agua es un componente esencial del alimento ya preparado. Si el agua contiene cloro, metales pesados, microplásticos o restos de productos químicos, esas sustancias entran también en nuestro cuerpo, aunque no seamos conscientes.

La calidad del agua en la cocina
Normalmente, al hablar de agua purificada, nos centramos únicamente en la que bebemos. Sin embargo, la calidad del agua que utilizamos al cocinar y lavar los alimentos también incide directamente en nuestra salud y en el valor nutritivo de nuestra comida.
Minerales y cloro: los principales enemigos del sabor y la textura
El agua del grifo puede contener cloro, sedimentos y minerales en exceso como calcio y magnesio. Estos compuestos pueden:
- Alterar el sabor natural de los ingredientes.
- Afectar la cocción de pastas y arroces, volviéndolos más duros o pegajosos.
- Cambiar la textura de salsas y masas, dificultando su correcta emulsión.
La dureza del agua, definida por la cantidad de sales de calcio y magnesio que contiene, es un factor determinante. A mayor dureza del agua, mayor tiempo de cocción de los al
Impacto de la cocción con agua en los alimentos: nutrientes, sabor y calidad
Siempre mencionamos que es mejor cocinar al vapor los vegetales que hervirlos en abundante agua y que sucede de igual forma con algunas carnes. Esto se debe a que, sumergidos en agua a punto de ebullición por un tiempo considerable, los alimentos pueden perder algunos nutrientes. Cuando hervimos en abundante agua las frutas y verduras, sobre todo si lo hacemos en un medio neutro (es decir, agua sin más), se pasa al agua de cocción gran parte de las vitaminas del complejo B, sobre todo B6, B1 y ácido fólico.

El papel del agua en la cocina
El agua es uno de los ingredientes más utilizados en la cocina, aunque muchas veces pase desapercibida. Está presente en casi todas las preparaciones: para hervir, cocer, limpiar, hidratar, mezclar, lavar o infusionar. Y no sólo acompaña los alimentos: forma parte de ellos. Por eso, la calidad del agua que usamos al cocinar importa tanto como la calidad de los propios ingredientes.
La naturaleza de sus elementos y su nivel de limpieza tienen un efecto considerable en el gusto, la consistencia y el perfume de la comida. Normalmente, al hablar de agua purificada, nos centramos únicamente en la que bebemos. Sin embargo, la calidad del agua que utilizamos al cocinar y lavar los alimentos también incide directamente en nuestra salud y en el valor nutritivo de nuestra comida. Si el agua contiene cloro, metales pesados, microplásticos o restos de productos químicos, esas sustancias entran también en nuestro cuerpo, aunque no seamos conscientes.
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La dureza del agua y sus efectos
La calidad del agua varía en función de la zona geográfica en la que nos encontremos. La dureza del agua se define por la cantidad de sales de calcio y magnesio que contiene. A mayor dureza, los alimentos necesitan mayores tiempos de cocción; en casos extremos, el tiempo puede llegar a ser el doble que en un lugar con agua blanda.
| Tipo de agua | Características | Impacto culinario |
|---|---|---|
| Agua blanda | Baja en minerales (~50 ppm) | Favorece texturas óptimas y fermentación. |
| Agua dura | Alta en minerales (~200 ppm) | Aumenta tiempos de cocción y endurece el gluten. |
Efectos de los diferentes métodos de cocción
No todos los métodos afectan igual a los alimentos. Es fundamental comprender cómo varía la retención de nutrientes según la técnica empleada:
- Hervido: Es una técnica muy habitual en la cocina tradicional, aunque suele ser la que provoca mayores pérdidas de nutrientes. Minerales como el potasio, el calcio o el magnesio tienden a perderse al pasar al agua de cocción.
- Al vapor: Al no sumergir los alimentos en agua, este sistema permite conservar en mayor medida sus vitaminas y minerales esenciales. Se calcula que solo se pierde entre un 15 % y un 25 % de la vitamina C o el folato.
- Microondas: De forma inesperada, resulta ser uno de los métodos que mejor mantiene intactos los nutrientes. Al cocinar rápido y con poca agua, se reduce la pérdida de vitaminas, especialmente la C.
- Horno: Aunque menos agresivo que el hervido, el horno puede degradar algunas vitaminas sensibles al calor, como la C o ciertas del grupo B, si la cocción es larga o a temperaturas altas.

Consejos para conservar los nutrientes
No se trata de que renuncies a tus recetas favoritas, sino de que hagas pequeños ajustes para que sean más saludables:
- Evita el exceso de agua: Especialmente si luego la tiras. Si hierves, intenta usar poca cantidad y aprovechar el caldo.
- Reduce el tiempo de cocción: Cuanto menos expongas los alimentos al calor, menos propiedades perderán.
- Cubre los alimentos: Al cocinarlos en microondas o al vapor, mantienes la humedad y reduces la pérdida de nutrientes.
- Reutiliza el agua: El agua de cocer las verduras es un excelente caldo para otras preparaciones como arroces, sopas o salsas.