Los mejores restaurantes para disfrutar de paella cerca de la Praça do Comércio en Lisboa

Cuando piensas en Lisboa, te vienen a la mente los colores vibrantes de sus calles y los aromas tentadores que flotan desde sus cocinas. Esta ciudad, con su rica historia marítima, es un paraíso para los amantes de los mariscos, y ¿qué mejor manera de celebrarlo que con un delicioso plato de paella? Aunque este icónico plato proviene de España, Lisboa lo ha abrazado con todo su corazón, infundiendo sabores locales e ingredientes frescos para crear variaciones inolvidables que harán bailar tus papilas gustativas.

Desde restaurantes bulliciosos hasta joyas ocultas, la ciudad ofrece una deliciosa variedad de lugares donde puedes saborear este querido plato. A medida que paseas por los encantadores barrios de Lisboa, descubrirás una mezcla de versiones tradicionales y modernas de la paella, cada una con su propio giro único. Ya sea que tengas ganas de una clásica paella de mariscos repleta de la pesca del día o una versión de fusión creativa que muestre la diversidad culinaria de la ciudad, hay algo para todos.

Mapa de los mejores restaurantes de paella en Lisboa

Restaurantes con Paella de Mariscos

Restaurante Marisqueira Uma

En pleno corazón de la Baixa Pombalina, en la Rua dos Sapateiros, una calle que se inicia debajo del Arco da Bandeira en la Praça de Dom Pedro IV (Rossio), se encuentra ubicado una tasca que sirve el mejor arroz con marisco que jamás se haya probado: el Restaurante Marisqueira Uma. Es un pequeño local que, de no acudir de propio intento, a lo mejor no se nos ocurre entrar porque pasa bastante desapercibido.

Es muy pequeño, apenas con ocho o nueve mesas y una barra, y eso hace que resulte una misión imposible encontrar sitio sin una reserva previa. Eso y que cada vez es más conocido (especialmente entre el público español) gracias a los foros y blogs donde se destacan las maravillas de su arroz. Por tanto, la primera premisa es reservar previamente si además vamos a acudir en un fin de semana o festivo.

El esfuerzo mereció la pena. El restaurante está regentado por un matrimonio mayor que no destaca por ser la alegría de la huerta. Algo más dicharachero parece el cocinero que una a una va poniendo al fuego las cazuelas del arroz con marisco. Aunque tienen más platos en la carta, todo el mundo se decanta por este manjar. Tiene un precio de diez euros por persona, y no hace falta pedir más porque con esa cazuela, un vino blanco y un postre cualquiera queda como un marqués.

Entre otros mariscos el arroz lleva gambas, langostinos, buey de mar y cigalas. Todo está en su punto y exquisito. Pero lo que marca la diferencia es el caldo que tiene un sabor para quitarse el sombrero. Como desde el comedor se ve la cocina, me fijé que el cocinero ponía en la cazuela unas cucharadas de algo parecido a tomate triturado en conserva. Seguro que hay más secretos porque la explosión de sabores es única. Los postres son caseros. Nosotros nos decantamos por un flan y una mousse de chocolate que pusieron el colofón a una comida de bandera. Mereció la pena adelantarla a las 12:15 horas porque hubiera sido un error imperdonable haber viajado a Lisboa sin probar el arroz con marisco de Uma. El precio total para dos superó los 40 euros teniendo en cuenta que, además del arroz, cobran el servicio, nos tomamos el queso que ponen de aperitivo y pedimos una botella de vino y postres.

Plato de arroz con marisco del Restaurante Marisqueira Uma

SeaMe

El barrio de Chiado esconde en el número 21 de la Rua do Loreto un verdadero templo dedicado a los productos de mar de la costa portuguesa y siempre servidos frescos. Ahumados, a la plancha, cocidos, crudos o al horno, en este espacio con vocación marítima abierto hasta altas horas de la madrugada, eres tú el que elige el tipo y su modo de cocinarlo. Solo tienes que echar un vistazo al escaparate de marisco a la entrada o el 'mercado' de pescados que hay al fondo junto a la cocina. Y... ¡Marchando!

Otras opciones culinarias cerca de la Praça do Comércio

Can the Can

Una gigantesca lámpara de araña colgada del techo y hecha con más de tres mil latas de conservas, te da una pista de lo que te espera a la mesa. Aquí las conservas tradicionales se elevan a la condición de objeto de deseo gourmet en lata con recetas sorprendentes. ¿Lo mejor? Durante la hora de la comida, te acompañará el rasgueo de la guitarra portuguesa y, por la noche, las notas de un fado en directo.

Interior del restaurante Can the Can con su lámpara de conservas

O Trigueirinho

Se trata de un diminuto restaurante familiar donde vas a encontrar auténtica cocina portuguesa casera, mientras te sientes como si también estuvieras en tu propio hogar. Además, a muy buen precio. Su especialidad son los productos frescos, especialmente el pescado. No te pierdas sus elaboraciones con bacalao, dorada, el atún, salmón, el pulpo... su plato estrella, el imprescindible que tienes que probar es el 'Bacalhau à portuguesa', y también te recomendamos que pongas al centro de la mesa las sardinas en escabeche. Los postres, muy golosos, también son caseros.

A Taberna da Rua das Flores

En mitad de la Rua das Flores, te encontrarás con una modesta mercería. Si sientes una pizca de curiosidad, mira en su interior. No verás ni hilos, ni agujas, ni botones, ni nada para remendar. Lo que tendrás ante ti es una pequeña taberna con taburetes y mesas de madera, vitrinas ancladas en el tiempo y mini pizarras con los manjares del día. En la zona que fuese la trastienda, ahora se ubica la barra y la cocina.

Desde ésta, su cocinero André Magalhães trata de recuperar los productos y los platos populares que están al borde de la desaparición. ¿Ejemplos? El bacalao desmigado con ensalada de garbanzos, las huevas de merluza secadas en casa y el sangacho de atún que solían comer los trabajadores del puerto (una lata de atún mezclada con cebolla cruda y untada sobre rebanadas). Ve temprano porque pillar mesa es casi misión imposible.

Rosamar

Carpintería en azul marino, altos techos de madera, bancos a rayas y un mural de azulejos pintados a mano por la ceramista Henriette Arcelin visten este restaurante inspirado en el universo náutico. Tanto en la decoración como en la carta, miran al mar desde una perspectiva vanguardista. Pescando en aguas portuguesas, logran el 'mix & match' perfecto de producto local y recetas del mundo.

Decoración interior del restaurante Rosamar con temática náutica

Loja das Conservas

De trucha, anguila, pulpo, anchoa... Y como no, de sardinas. No puedes irte de Lisboa sin antes comprar un buen arsenal de conservas y la Loja das Conservas es el sitio al que ir. Encontrarás un sinfín de latas, de productores regionales, con embalaje retro (estampados de colores y logos de las compañías) que hace cada lata aún más atractiva. Para que conozcas su procedencia, cartelones con su historia adornan las paredes.

Taberna Moderna

Esta es la casa de un gallego de pura cepa, Luis Carballo, que te aconsejará sabiamente qué comer en su dulce guarida. ¿Entre sus recomendaciones? Atún con mango, arroz con chorizo de calabaza y setas, huevos rotos con gulas y camarón, ceviche de lubina y salmón… Un rosario de platos para compartir. Y si crees que esto es lo mejor, espera, porque aún está por llegar. Haz la sobremesa en el ginbar que hay justo detrás de la barra: Lisbonita. Su barman te hará las preguntas pertinentes para sorprenderte con el gin&tonic perfecto: si prefieres con lima o con pimienta de Jamaica, con un toque dulce de lichi o si eres más de citronela...

🍽️ qué y dónde comer en LISBOA 🇵🇹 #205

Restaurantes de autor y alta cocina

Alma

Con decirte que Alma tiene dos estrellas ya te lo decimos todo. Uno de los mejores restaurantes de la capital lusa, el chef Henrique Sá Pessoa sirve una cocina de autor de manera informal en un ambiente sofisticado, que él mismo define como "una cocina del gusto: sabor refinado, técnica perfecta y producto excelente". Su carta, como te puedes imaginar, es un verdadero espectáculo. Nos quedamos con todo, pero tienes que saber que ofrecen dos menús, Costa a Costa y Alma (ambos con un precio de 180 euros), que merecen muchísimo la pena.

Seen

Ubicado en la azotea del hotel Tivoli Avenida Liberdade, en el corazón de Lisboa, es el restaurante del chef Olivier, uno de los más populares y considerado uno de los mejores cocineros de Portugal. Cuenta con una vista panorámica espectacular, un ambiente fresco, un menú ecléctico; además de una coctelería de autor de mucha altura. Aquí vas a poder disfrutar platos de la cocina portuguesa con un 'twist' de modernidad, y platos internacionales. No te pierdas su bacalao negro, cualquiera de los pescados frescos del día, un Taco que es una delicia y absolutamente diferente o su Tortilla crujiente.

Cantinho do Avillez

Cuando no está con el delantal puesto y experimentando en los fogones de sus otros espacios, el chef José Avillez se rinde ante la cocina popular. Y como prueba, su taberna informal Cantinho do Avillez. Desde que te sientas hasta que te levantas, es un festival constante de petiscos (aperitivos). Toma nota porque comienza la enumeración de platos a pedir sí o sí. Tienes que probar los Langostinos con ajo y guindilla malagueta, el Pollo tailandés con verduras salteadas y arroz o los Tagliatelle con ragú y salvia. Y de postre, para salir por la puerta grande, la Tarta de chocolate Cantinho con sorbete de fresa.

Bistro 100 Maneiras

No todo es bacalao en Portugal y prueba de ello es este bistró donde el chef yugoslavo Ljubomir Stanisic pone en práctica lo aprendido en sus viajes culinarios por el mundo. Con la materia prima nacional como estrella, aventúrate a probar el Risotto al azafrán, el Tartar de ternera madurada o el Octopuff, un delicioso pulpo picante con miel y puré de batata. Si puedes, pide la mesa de la segunda planta, junto a la ventana, desde donde ves una de las cuestas que van a parar al río Tajo. Muy recomendables sus tres menús de degustación, que van desde 130 a 160 euros.

LOCO

LOCO significa en el lugar, es decir, en la cocina. Y la cocina es el corazón del Chef Alexandre Silva y su equipo. Una cocina que ocupa un espacio mayor que la propia sala del restaurante y que explica perfectamente la filosofía del cocinero, que no duda en ahondar en sus propias ideas. Cuenta con una estrella Michelin, que se sustenta en dos menús, Menú LOCO (16 pases por 150 euros) y Menú Experiencia (16 pases con Maridaje por 235 €).

Feitoria

El chef André Cruz se incorporó en 2009 a los 21 años al equipo de Feitoria, y desde entonces está deleitando los paladares de sus clientes con una cocina de autor que llama la atención por original y deliciosa. Cuentan con dos menús, ambos llamados Semillas (el primero de 7 pasos por 150 euros y el segundo de 9 pasos por 180 euros). También cuentan con dos versiones vegetarianas de ambos, por 110 y 130 euros.

Mini Bar

Ubicado en el teatro São Luiz, es el bar de tapas sofisticadas de José Avillez. Rodeado de una decoración de cabaret, pide mesa en uno de los palcos y déjate llevar por sus sabores. Un Temaki de tartar de atún "Cornetto" con salsa de soja picante, una Tempura de aguacate con kimchi deshidratado, brotes de cilantro, lima y limón, un Ceviche de gambas y flores con miel de yuzu, leche de tigre granizada y maíz lyo o un Arroz cremoso de setas con trufa. Son solo algunas sugerencias de la carta. También tienen un menú degustación llamado Ribalta por 85 euros de 13 pases que es un verdadero espectáculo.

Plato de tapas sofisticadas del Mini Bar de José Avillez

Fumeiro de Santa Catarina

Carnes, pescados e incluso postres pasan por el arte del ahumado de la chef paulista Mariana Cardoso. Porque aquí todo se ahúma con una secreta técnica tradicional. Comienza el festín con una Sopa de cangrejo e hinojo, continúa con un Salteado de espárragos y setas, y, de plato principal, Pollo ahumado en barril de Whisky.

Dónde comer bacalao y otros platos portugueses

Restaurante Floresta de Santana

En Lisboa, la tasca menos llamativa, más escondida y más pequeña que puede existir es capaz de deparar un estupendo plato de bacalao a la brasa y una excepcional espetada de carne. Eso nos ocurrió con el Restaurante Floresta de Santana. Se encuentra en una pequeña callejuela por detrás de la turística Rua das Portas de Santo Antao (lugar en el que está el Coliseu dos Recreios). Cuenta con una pequeña terraza y llama la atención que su fachada está repleta de una especie de colgantes hawaianos de colorines.

El local es pequeño y, como sucede en otros restaurantes de Lisboa, prácticamente hay que comer al lado del vecino. El dueño nos ofreció una carta un poco descuidada en la que ninguno de los platos superaba los diez euros. Nos decantamos por un bacalao asado a la brasa y una espetada mixta (pincho moruno), pero había otros platos muy interesantes de carne y pescado a partes iguales. Por ejemplo tenían lubina, salmón o sardinas a la brasa, además de costillas asadas, pollo y alheira (el embutido portugués del que hablé en el post de comer en Freixo de Espada).

Aunque la espetada estaba buena, el bacalao eran palabras mayores. Jugoso, en su punto y con unas patatas cocidas de guarnición. Al contrario de lo que sucede en otros restaurantes más turísticos, el queso de aperitivo estaba tirado de precio y además nos puso una jarra de vino blanco de un litro también muy barata. Rematamos con el postre de la casa, una verdadera delicia que lleva natillas, galleta y nata. Sin duda una forma de comer buen bacalao en Lisboa, a un precio muy ajustado y en un lugar tranquilo y acogedor.

Plato de bacalao a la brasa con patatas del Restaurante Floresta de Santana

Boteco da Fá

Una de las atracciones turísticas de Lisboa son los restaurantes con actuaciones de fado, especialmente los sábados por la noche. El barrio de la Alfama es el lugar por excelencia en el que se concentran este tipo de locales, aunque también podemos encontrar algunos en el Barrio Alto. Como sucede en España con los tablaos de flamenco, la clave es localizar el lugar más auténtico y que no sea simplemente una pantomima para timar a los guiris ofreciendo un espectáculo pobre y una cena ramplona.

Después de leer alguna buenas referencias nos decantamos por Boteco da Fá, un pequeño pero nuevo restaurante ubicado en el corazón de la Alfama. Es conveniente reservar previamente porque tiene muy pocas mesas y siempre se suele llenar. Las actuaciones suelen comenzar a las 21:30 horas, por lo que es conveniente llegar un poco antes para acomodarse, leer la carta con tranquilidad e irse metiendo en ambiente. Aviso que es complicado llegar porque la Alfama es un auténtico laberinto de calles y en pocos planos figuran todas.

Como el local es pequeño, algunas mesas están pegadas a las otras por lo que toca cenar muy próximo a las otras personas. Es curioso porque en España cuando vas a comer con amigos no te sientas tan cerca. Es cuestión de acostumbrarse. Para cenar nos decantamos por un bacalao a brás que estaba bastante bueno y un bife com natas (ternera con nata) que tampoco estaba nada mal. Se suben un poco a la parra con los vinos, los postres y los aperitivos, pero hay que comprenderlo porque se trata de un local en el que estás disfrutando durante toda la cena de una actuación en directo de buen fado. Lo único que nos pareció mal es que nos ofreció una pequeña copa de vino de Oporto antes de cenar que nos cobró a cinco euros. La actuación de fado se prolonga hasta pasada la medianoche incluyendo algunos descansos. El día que fuimos nosotros actuaba una chica con una bonita voz acompañada por dos músicos a la guitarra española y portuguesa. También interpretó algún tema el dueño del local, un tal Fernando, uno de los camareros y un hombre que llegó al final. Todos ellos con una gran voz y derrochando el sentimiento que distingue al fado.

The Decadente

Entre el famoso funicular Gloria y el Mirador de San Pedro de Alcántara, se encuentra The Independente Hostel & Suites, un albergue de diseño que esconde en su interior el restaurante The Decadente. Querrás pedir todo, palabra. Solo tres hits para abrir boca: las gambas del Algarve con piel de pollo y algas nori, la merluza confitada o el tartar de ternera con yema de huevo y flores.

O Prego da Peixaria

Prego es básicamente un sándwich de carne: un filete vacuno ultrafino, ablandado previamente, pasado a la parrilla con ajo después y abrazado más tarde por dos rebanadas de bolo do caco, un pan tradicional de Madeira (una de las cinco islas de Portugal a la que querrás viajar al menos una vez en la vida). Los dueños del restaurante SeaMe vieron el tirón de este bocadillo luso y decidieron crear mil y una versiones del mismo. Y lo bordan. ¿Recomendación? El Marialva, con mayonesa de mostaza y bacon, y con batatas fritas como acompañamiento.

O Talho

La entrada, una carnicería al uso con piezas de reses premium. Al fondo, un comedor informal con paredes de azulejos blancos, mesas sin mantel, cocina a la vista y un cartel que reza: 'Aquel que se divide y da lo mejor de todo, vive la vida con más arte'. Bienvenido al restaurante carnívoro por excelencia, donde el chef Kiko Martins, tras recorrer el mundo con su mujer durante catorce meses, catando las cocinas populares, apuesta por las recetas de calidad cárnica. Prueba la Croqueta de cocido portugués, la Bruschetta de cordero lechal con pesto de menta, la Picanha de ternera Wagyu o el Chateaubriand de Buey. Para un cierre dulce, nada como el Mousse de dulce de leche, hojaldre y helado de cacahuete salado o la Crème Brûlée con helado de mango.

Estórias na Casa da Comida

Este restaurante recibió la distinción "Lojas com História" (Tiendas con Historia) otorgada por el Ayuntamiento de Lisboa, como reconocimiento a 46 años de calidad, innovación y atención al detalle. En su carta, platos como el Lomo de lubina con salsa caldeirada, los Crepes de langosta o el Solomillo con salsa de mostaza y vermut, mayonesa verde, hojaldre de verdura y maíz frito.

A Nossa Casa

La cocina de A Nossa Casa se inspira en ingredientes locales y nacionales que se visten de temporada para brillar como verdaderos protagonistas de un restaurante con un ambiente relajado e informal pero con muchísima profesionalidad en la cocina. Su menú es de temporada y siempre está sujeto a cambios según el producto disponible.

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