Las albóndigas en salsa blanca son un plato reconfortante y lleno de sabor, perfecto para cualquier ocasión. Esta receta combina la jugosidad de las albóndigas caseras con una salsa cremosa y delicada que realza el sabor de la carne sin opacarla. Es una alternativa elegante y sencilla a las salsas más intensas, ideal para sorprender a familiares y amigos.
La belleza de este plato reside en su versatilidad. La preparación base de las albóndigas no varía mucho de las tradicionales, pero siempre se puede personalizar el aliño para darle un toque único. La salsa, por su parte, se caracteriza por su textura cremosa y su sabor suave, gracias a ingredientes básicos como la mantequilla, la harina, la leche y, en algunas versiones, la nata o la leche de coco, que aportan una dulzura sutil.

Ingredientes
Para las albóndigas:
- 750 g. de carne picada (cerdo, ternera o mixta)
- 150 g. de pan de molde sin corteza
- 2 huevos medianos
- 5 cucharadas de leche entera
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharada de perejil fresco picado y un poco más para espolvorear al final del plato
- El zumo de 1/2 limón
- Harina de trigo (o almidón de maíz) para sellar las albóndigas
- 6 g. de sal fina (al gusto)
- 3 g. de pimienta negra recién molida
- Aceite de oliva virgen extra suave (para freír las albóndigas y para la salsa)
Para la salsa blanca:
- 80 ml. de aceite de oliva virgen extra
- 40 g. de harina de almendras (o harina de trigo)
- 1 cebolla grande
- 150 ml. de vino blanco
- 250 ml. de nata (crema de leche) o leche de coco
- Sal y pimienta blanca molida al gusto
Preparación de las Albóndigas
El primer paso para elaborar este plato será picar finamente los dientes de ajo, habiéndolos pelado previamente. En un bol, mezcla la carne picada con el ajo picado, el perejil fresco picado, los huevos, el pan de molde remojado en leche y escurrido, el zumo de limón, sal y pimienta negra. Si la mezcla parece demasiado húmeda, puedes añadir un poco de pan rallado para que quede más compacta pero jugosa.
Una vez integrada la mezcla, coge porciones de la masa y comienza a bolearla hasta formar bolitas redonditas. Cuando tengan la forma deseada, espolvoréalas ligeramente con harina. Repite el proceso con toda la carne. Deja las albóndigas en un plato y sacúdelas un poco para retirar el exceso de harina.

A continuación, vierte aceite de oliva virgen extra en una sartén u olla y caliéntalo a fuego medio. Cuando esté caliente, coloca las albóndigas, en tandas no excesivamente numerosas, y fríelas durante unos 4-5 minutos, o hasta que estén bien doraditas por todos lados. Esto las sellará y evitará que se deshagan durante la cocción en la salsa. Retíralas y resérvalas.
Elaboración de la Salsa Blanca
Para preparar la deliciosa salsa blanca, comienza agregando un chorrito de aceite de oliva virgen extra en una sartén a fuego medio. Sofríe la cebolla picada finamente hasta que quede translúcida. A continuación, añade la harina de almendras (o harina de trigo) y remueve bien para integrarla con la cebolla y el aceite, formando un roux.
Vierte el vino blanco y sigue removiendo hasta que empiece a hervir. Deja que el vino reduzca a la mitad. Luego, añade la nata (o leche de coco) y cocina a fuego medio durante unos 5 minutos, removiendo constantemente para que la salsa espese y no se pegue a la cazuela. Cuando la salsa tenga la textura deseada (suave y cremosa), apaga el fuego. Deja reposar unos minutos.

Para lograr una salsa perfectamente homogénea y sin grumos, introduce la salsa en un vaso de batidora y tritúrala hasta obtener una textura fina y sedosa. Vuelve a poner la salsa en la sartén y añade las albóndigas previamente fritas.
Cocción Final y Degustación
Añade las albóndigas a la cazuela con la salsa blanca. Deja que todos los sabores se integren durante al menos 15 minutos a fuego medio-bajo, con la sartén tapada. Esto permitirá que la salsa impregne las albóndigas y estas almacenen el máximo sabor posible. Si durante la cocción la salsa se queda muy espesa, puedes rectificar añadiendo un poco de agua caliente para no cortar la cocción.
Cuando la salsa esté lista y las albóndigas bien cocidas, prueba de sal y ajusta si es necesario. Deja que reposen unos 5 minutos antes de servir.
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Las albóndigas en salsa blanca se pueden servir solas o acompañadas. Una opción clásica y deliciosa es acompañarlas de unas ricas patatas fritas, cortadas al gusto. Otra alternativa es un buen puré de patatas casero, que combina a la perfección con la cremosidad de la salsa. Si prefieres algo diferente, un arroz blanco como guarnición también es una excelente opción, ya que el arroz es perfecto para mezclar con la salsa de las albóndigas.
Al servir, espolvorea un poco de perejil fresco finamente picado por encima para dar un toque de color y frescura. ¡Disfruta de este plato único y reconfortante!
| Porción | Calorías (por 100g) | Costo por Persona (aproximado) |
|---|---|---|
| Albóndigas en Salsa Blanca | 290 kcal | 4,2€ |
