La carne de cerdo ha prevalecido en la historia de la humanidad gracias al gran abanico de exquisitos platillos que pueden prepararse con esta proteína. Es tiempo de que las personas sepan que la carne de cerdo es benéfica, ya que aporta numerosos nutrientes esenciales para la salud, tales como grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas.

Aunque tradicionalmente se ha estigmatizado su consumo por un posible aumento de riesgo cardiovascular, el valor nutritivo de las proteínas derivadas de la carne magra de cerdo ha cambiado ostensiblemente con la tecnificación en la producción.
Mitos y realidades sobre el colesterol y la carne de cerdo
Mucho se ha escrito y hablado sobre la carne de cerdo, y es que desde hace años se ha recomendado un consumo moderado y casi nulo de ella por considerarla rica en grasas y colesterol. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que estos conceptos están alejados de la realidad:
- Mito 1: La carne de cerdo ofrece un excelente aporte nutricional y además es clasificada como una carne magra.
- Mito 2: Por cada 100 gramos de carne, de acuerdo con el corte elegido, se puede contabilizar un promedio que va de los 45 a los 80 miligramos de colesterol.
- Mito 3: Se cree que las personas mayores o aquellas con enfermedades cardiovasculares y diabetes no deben comer carne de cerdo, pero esto no es cierto.

En contra de lo que siempre se ha creído, la carne de cerdo tiene un contenido bajo en grasas saturadas. La carne de cerdo nos aporta grasas monoinsaturadas de tipo ácido oleico, similar al del aceite de oliva; esta grasa ayuda a reducir los niveles de colesterol malo (LDL) y aumenta el colesterol bueno (HDL). Además, sus niveles de colesterol son similares o incluso menores a los de cualquier otra carne.
Beneficios nutricionales y salud cardiovascular
La carne de cerdo es rica en proteínas de alto valor biológico, vitaminas del grupo B y minerales esenciales como zinc, hierro y fósforo. Su grasa, mayoritariamente monoinsaturada, ayuda a mantener niveles normales de colesterol, convirtiéndola en una opción compatible con dietas saludables.
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Un estudio realizado en 47 personas sanas, que consumieron 200 gramos de carne magra de cerdo durante ocho semanas, reveló datos reveladores:
- Los niveles de colesterol LDL y triglicéridos no variaron.
- Los niveles de colesterol HDL aumentaron de forma significativa.
- Se observó un incremento en los niveles plasmáticos de micronutrientes como zinc, hierro y vitamina B12.
- Marcadores metabólicos, como la adiponectina y el IGF-1, también presentaron una mejora tras el consumo.
Conclusión sobre la inclusión en la dieta
La carne de cerdo magra es un alimento muy apto para incluirlo en una dieta variada y equilibrada ajustada a cualquier objetivo nutricional. Debido a que el cerdo es un animal monogástrico, la composición grasa estará muy influenciada por la alimentación que reciba, la cual hoy en día se basa en cereales y fuentes vegetales.

Incorporar carne de cerdo en la dieta diaria permite disfrutar de un alimento nutritivo, completo y delicioso. La mejor dieta es la que sea variada y equilibrada para conseguir todos los nutrientes necesarios para que nuestro organismo funcione correctamente.