El arroz es, indiscutiblemente, uno de los alimentos más socorridos que tenemos en las despensas; con cualquier cosa está rico, hasta hervido con un poco de sal. La semana pasada fue jueves lardero (¡longaniza en el puchero! decimos en Aragón) así que tocaba cocinar con longaniza. Este arroz con verduras y longaniza es un plato perfecto para estas fechas, muy completo y que gusta tanto a mayores como a pequeños. Además, este plato, es un plato que se hace bastante, y casi siempre se tienen los ingredientes en casa, por si sale algún imprevisto de última hora.

Variedades de longaniza y su uso en la cocina
Es curioso como bajo el mismo nombre se encuentran embutidos diferentes según la zona de España en la que nos encontremos. No tiene nada que ver la longaniza de Asturias con la de Avilés, ni con la de Aragón, ni con la de Cataluña ni con la de Castellón. Y no vamos más allá porque esas son las que se conocen. Esta receta de arroz con longaniza se vio en Arecetas y llevaba butifarra, pero como no es un embutido que entusiasme, se sustituyó por longaniza fresca de Aragón. Mi madre trabajaba y no podía dedicar mucho tiempo a preparar la comida, con lo cual siempre disponía de pucheros, caldos, etc… que preparaba principalmente el fin de semana y tenía comida para varios días. Este arroz, naturalmente, me trae muy gratos recuerdos de infancia y todavía hoy lo cocino de vez en cuando. Es un recurso socorrido que se prepara con caldo de puchero o cocido pero puede valer un caldo de verduras.
Preparación del arroz con longaniza y verduras
Ingredientes y pasos previos
Para preparar este arroz con longaniza se utilizó la Thermomix, pero en la receta se cuenta como se puede hacer sin ella. Normalmente las recetas de paella siempre son para cuatro comensales. Pela los dientes de ajo. Lava el pimiento, sécalo y córtalo en juliana. Corta la longaniza en rodajas. Pon en una cazuela un poco de aceite de oliva y enciende el fuego. Echa el pimiento, los dientes de ajo y la longaniza y sofríe todo a fuego lento hasta que la longaniza cambie de color. Echa el tomate y el jamón y sofríe hasta que se evapore el caldo del tomate. Añade el arroz y mezcla bien con todo el contenido.

Cocción en cazuela tradicional
Poned una cazuela a fuego medio-bajo y añadid 2 cucharadas de aceite de oliva. Echad los ajos y la cebolla y lo removéis todo durante unos minutos, a fuego lento, procurando que no se coja. Añadid el arroz, le dais una vuelta y luego echáis el polvo de azafrán. El caldo lo tendréis ya preparado caliente y lo incorporáis rápidamente a la cazuela. Poned el perejil cortado en trocitos. Cuando empiece a hervir lo ponéis a fuego lento y lo dejáis unos 17 minutos. Es mejor que lo saquéis un poquito al dente y lo dejéis reposar unos minutos en la cazuela. Ya lo tenéis preparado. Añadimos el arroz y mezclamos bien con las verduras y la longaniza un par de minutos, para que este se impregne de todos los sabores. Ahora añadimos el agua o el caldo de verduras y la hoja de laurel. Añadiremos el doble de agua que de arroz. Yo añado un poquito más, prefiero que me quede algo caldoso que seco. Por muy rápido que queramos ir, el arroz lleva su tiempo y no se le puede quitar ni un minuto, si queremos un arroz de 10.

Cocción en horno
- Elegir una paellera o cazuela resistente al horno de al menos 30 cm de diámetro, para que el arroz se cueza uniformemente en una capa delgada. Precalentar el horno con calor arriba y abajo a 200 ºC.
- Cortar las salchichas en trozos pequeños y dorarlas en la cazuela con un poco de aceite de oliva. Retirar y reservar.
- Sofreír la cebolla, picada finamente, en la misma cazuela. Cuando esté traslúcida añadir los pimientos y judías troceados. Salar ligeramente y sofreír el conjunto.
- Calentar aparte el caldo hasta el punto de ebullición.
- Pelar el tomate y agregarlo cortado en trozos menudos. Estofar 5 minutos y añadir después las salchichas reservadas y el arroz, removiendo bien para que se impregne de todos los sabores.
- Machacar unas hebras de azafrán en el mortero junto a una cucharada del caldo caliente e incorporarlo a la cazuela junto al resto del caldo. Cocinar a fuego fuerte durante 5 minutos.
- Bajar la temperatura del horno a 180 ºC y meter la cazuela dentro a una altura media.
- Cocer entre 10 y 14 minutos, dependiendo del grosor de la capa de ingredientes. En cuanto se haya absorbido el caldo (aprox. a los 10 minutos), probar el arroz de la parte central para comprobar su punto.

Sugerencias adicionales para el caldo
Todos los restos de las verduras (capa exterior de las cebollas, extremos de las judías y los calabacines, pieles de las zanahorias, zonas externas de los puerros, hojas de los apios…) no los tiréis. Guardadlos en el congelador y, cuando tengáis suficientes, haced un caldo para estas preparaciones. Cuando se haya evaporado el vino y parte del agua del tomate, añadir las judías limpias y troceadas en dados, y el arroz. Remover un poco y cubrir con caldo de verduras. Cortar en dados el calabacín y pasarlo por la sartén con un poco de aceite y sal a fuego fuerte.
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El limón: un acompañamiento saludable y lleno de historia
Los limones son originarios del sudeste asiático (región de Assam, en la India), y se estima que es cultivado por el hombre desde hace más de 2500 años. Los comerciantes árabes se encargaron de su primera expansión por Medio Oriente y África en el s.I, llegando a Europa alrededor del s.III. Las invasiones bárbaras de ese siglo prácticamente destruyeron las plantaciones existentes en Europa, por lo que su cultivo desaparece hasta el s.XI, cuando aparece en España de mano de los árabes, provocando una segunda expansión por el mediterráneo. A partir del s.XV comienza a ser utilizado completamente con fines culinarios, ya que hasta entonces se usaba más como planta ornamental. Sin duda, la característica más conocida de los limones es su gran aporte de vitamina C y flavonoides, que refuerzan nuestro sistema inmunológico, previenen enfermedades, y tienen poderes antibacterianos. Aunque son ricos en ácido cítrico, ayudan a alcalinizar el organismo, ayudando a mantener el pH del cuerpo. Es un alimento desintoxicante, que estimula el funcionamiento del hígado y los intestinos, ayudando a eliminar toxinas y a la digestión. El ácido cítrico que aporta, además, ayuda a prevenir y disolver pequeños cálculos en la vesícula y los riñones, generando una mayor cantidad de orina (diurético). Aporta también potasio, muy importante para el funcionamiento de los músculos, el sistema nervioso y el cerebro.