El Reflejo de Eyección de la Leche Materna: Un Proceso Clave en la Lactancia

La lactancia es un proceso natural y complejo, en el que una serie de mecanismos garantizan que el bebé reciba la leche materna. Uno de los elementos esenciales de este proceso es el reflejo de eyección de la leche, también conocido como "reflejo de bajada de la leche" o "reflejo de salida de la leche". Comprender este reflejo y aprender a utilizarlo correctamente, especialmente con un sacaleches, puede ser muy beneficioso para las madres que desean optimizar su producción de leche y asegurar una lactancia exitosa.

Esquema del proceso de eyección de la leche materna

Preparación del Cuerpo para la Lactancia

Desde el inicio del embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta cambios significativos para prepararse para la lactancia materna. Aproximadamente durante la quinta o sexta semana de gestación, las mamas aumentan de tamaño y los pezones se vuelven más sensibles. Los pezones y la areola, la zona de color más oscuro que los rodea, se agrandan y oscurecen. Los pequeños bultos en la areola, conocidos como glándulas de Montgomery, también aumentan de tamaño.

Hormonas Desencadenantes de la Producción de Leche

A partir del tercer mes de embarazo, una compleja interacción de varias hormonas, como la prolactina, el estrógeno, la progesterona y la hormona de crecimiento humano, produce la proliferación de conductos lácteos y células productoras de glándulas en las mamas. Este proceso prepara el cuerpo para la producción de leche. A medida que el embarazo avanza, el tejido glandular necesario para producir leche reemplaza gran parte del tejido graso y de sostén, lo que hace que las mamas sean sustancialmente más grandes durante el embarazo y la lactancia.

Hormonas clave en la producción de leche materna

A mediados del embarazo, se puede detectar lactosa (el azúcar de la leche materna) en la sangre y la orina, lo que indica el comienzo de la producción de leche. A finales del segundo trimestre, el cuerpo es completamente capaz de producir leche, lo que significa que incluso si el bebé nace prematuramente, el organismo podrá producirla.

El Calostro: La Primera Leche

El calostro es la primera leche que se produce. Es rico en proteínas que refuerzan el sistema inmunitario, es espeso, algo pegajoso y de color amarillo o naranja. Algunas madres notan manchas amarillas o anaranjadas en el sujetador de maternidad debido a la secreción de calostro, aunque otras no lo notan hasta después del nacimiento del bebé. Durante este período, también pueden ser más prominentes las venas en la superficie de las mamas.

¿Por qué es tan bueno el calostro para el recién nacido?

El Reflejo de Eyección de la Leche y la Oxitocina

Durante la lactancia, la leche no fluye de los senos de forma constante. Existe un "interruptor" hormonal de encendido y apagado que se controla mediante la estimulación de los senos. Estas hormonas se activan cuando el bebé o el sacaleches succionan el seno, y a su vez, activan el reflejo de bajada de la leche que le indica a los senos que dejen fluir la leche.

El reflejo de eyección de la leche está provocado por una hormona llamada oxitocina, también conocida como la "hormona del amor". La oxitocina se libera cuando la madre está en contacto con su bebé, cuando oye su llanto o simplemente al pensar en él. Esta hormona provoca contracciones en los pequeños músculos que rodean los alvéolos del pecho, lo que empuja la leche hacia los conductos galactóforos y la expulsa fuera del pecho.

Cuando la boca del bebé toca el pezón, las terminaciones nerviosas envían una señal al cerebro, lo que causa la liberación de oxitocina. A medida que el bebé succiona, sacando leche de los senos a través del pezón y hacia la boca, aumenta la producción de oxitocina. Esto hace que se mueva más leche a través de los conductos en un proceso llamado bajada o reflejo de eyección de leche.

Proceso hormonal del reflejo de eyección

Este reflejo de bajada de la leche suele presentarse a los dos minutos de amamantar al bebé o de succionar con el sacaleches. Algunas mujeres sienten una sensación de hormigueo o calor, mientras que otras no sienten nada en absoluto, lo cual es completamente normal. Si no se siente el reflejo de bajada de la leche al amamantar, se puede reconocer por un cambio en el patrón de succión del bebé. Los bebés comienzan succionando rápidamente para activar el reflejo y luego cambian a una succión más lenta y prolongada cuando la leche fluye y están bebiendo.

Cómo Favorecer el Reflejo de Eyección de la Leche

Ciertas situaciones pueden alterar el reflejo de eyección de la leche, como el estrés, la fatiga o la ansiedad. Para favorecerlo, es esencial crear un entorno relajado y sereno durante la lactancia o la extracción de leche con sacaleches. El contacto corporal con el bebé, como el abdomen del bebé sobre el abdomen de la madre o la mejilla del bebé sobre el pecho, también puede estimular el reflejo de bajada de la leche.

El reflejo de bajada de la leche puede activarse al escuchar llorar al propio bebé o a cualquier otro bebé. Para evitar derrames inesperados de leche, se puede presionar firmemente los pezones con las palmas de las manos por unos segundos para detener el flujo, o cruzar los brazos sobre los senos para ser más discreta.

Es normal que la leche baje más de una vez durante las tomas o las sesiones de extracción de leche. Probablemente se notará que la leche fluye rápidamente en los primeros dos minutos, y unos minutos más tarde el flujo se vuelve más lento o se detiene por completo. En una sesión de extracción, si el flujo disminuye o se detiene, subir la velocidad de succión del sacaleches (modo de estimulación o masaje) puede ayudar a que la leche vuelva a bajar más rápidamente.

Aunque los senos almacenan la leche entre las tomas, también pueden producir leche en el momento. Esto significa que los senos nunca están realmente vacíos. Así que, si el bebé continúa succionando el pezón, o si la madre continúa extrayéndose leche, la leche seguirá bajando.

Reflejo de Eyección Intenso o Fuerte

Cuando una mamá tiene sobreabundancia de leche, esa situación se puede acompañar de una “bajada” muy rápida, circunstancia también conocida como reflejo de eyección intenso o fuerte. Esto significa que la madre suelta un flujo intenso de leche en lugar de hacerlo gota a gota. Es posible ver chorros de leche caer, lo cual puede ser difícil de manejar en reuniones sociales e incluso en el hogar.

Este reflejo de eyección intenso lo notan madres que tienen una gran cantidad de leche o que tienen más de un bebé. Algunos bebés logran acomodarse muy pronto a ese flujo rápido de leche, retirándose del pecho o entreabriendo la boca para que el excedente de leche caiga sobre el babero. Sin embargo, muchos pueden tener dificultades para manejar ese flujo: cuando la leche llega en abundancia, se agitan, tosen, se ahogan, tragan bruscamente y, en ocasiones, sueltan el pecho llorando de frustración.

Una de las primeras causas de cólicos en el bebé amamantado es el reflejo de eyección intenso, además de un desequilibrio en la ingestión de la leche del comienzo de la lactada y la leche del final. Al amamantar de los dos pechos en cada sesión, el bebé recibe más leche del comienzo de la toma, la cual tiene un alto contenido de lactosa (el azúcar de la leche materna), que de la leche del final de la lactada, más rica en grasa. Esto puede causar una “indigestión” de lactosa, superando la capacidad del bebé para digerirla, lo que puede llevar a deposiciones verdes, explosivas, líquidas y cólicos abdominales. Las madres a menudo describen a su bebé como tragón, goloso, o ruidoso al tragar, lo que es una manifestación de la forma en que la leche es expulsada. En general, las tomas nocturnas suelen ser más tranquilas, posiblemente debido a la intervención de las hormonas de la madre que siguen un ciclo circadiano.

Posibles Soluciones para un Reflejo de Eyección Intenso

Tener exceso de producción de leche con un reflejo de eyección fuerte no es una situación sencilla de manejar, ya que los bebés pueden ponerse muy intranquilos y dar la impresión de no querer estar en el pecho. Comprender este fenómeno es el primer paso para que la madre encuentre las soluciones más adecuadas.

Se deben buscar dos objetivos: disminuir la producción, si es necesario, y calmar el reflejo de eyección fuerte. La mayoría de las mamás encuentra útil ofrecer un solo pecho en cada toma e incluso el mismo pecho cada dos o tres lactadas, y, en casos más graves, hasta seis horas del mismo pecho. Del otro pecho se puede extraer un poco de leche manualmente para aliviarlo y no estimular más producción. Este manejo permite que el bebé no deba enfrentar una bajada de leche fuerte al comienzo de la toma y, en cambio, drenará cada vez más el pecho para obtener más grasas. Esta sugerencia de no dar sino un pecho en cada comida es contraria a la que se oye con frecuencia de ofrecer los dos pechos al recién nacido; antes de iniciarla, se debe estar seguro de tener la producción de leche bien establecida y que el bebé haya subido bien de peso.

Amamantar con más frecuencia al bebé, tan pronto como se despierta y aún antes de que esté despierto del todo, puede facilitar las lactadas. De esta manera, el bebé está más relajado, succiona más suavemente y hace salir la leche más lentamente, disminuyendo el riesgo de tragar aire mientras amamanta.

En el curso de una toma se presentan muchos reflejos de eyección de leche, pero es con frecuencia el primero el más intenso. Con pequeños trucos, las madres pueden ayudar a su bebé a sortearlo:

  • Extracción manual antes de la salida de los chorros más fuertes.
  • Interrupción de la toma cuando el bebé comienza a tomar a toda velocidad, antes de que se atore.
  • Compresión del pecho para eliminar los chorros fuertes sobre un babero o sobre un pedazo de tela.
  • Utilizar un recolector de leche para juntar esos primeros chorros más fuertes y luego sí comenzar a amamantar.
  • Aplicar compresas frías (máximo 20 minutos) entre las tomas, lo que también puede ser aliviador.

Algunas madres experimentan dolor con enrojecimiento del pezón después de las tomas, por espasmos vasculares debido a la compresión del bebé en el pezón para frenar el flujo de leche. Las medidas de comodidad para los espasmos vasculares incluyen aplicar calor seco después de que el bebé libere el pezón, masajear la sangre de nuevo en el pezón y sostener al bebé piel con piel.

La posición del bebé en el pecho también puede contribuir al bienestar. Un recién nacido estará cómodo si su madre está semiacostada y él encima del pecho de su madre, con su cabeza y cuello más altos que el pezón, de manera que la leche salga hacia arriba, en contra de la fuerza de la gravedad. Otras opciones incluyen que la madre puede sostener al bebé con almohadas e instalarse semiacostada en una silla reclinable. Amamantar acostadas también puede funcionar mejor, ya que es más fácil para el bebé evitar atorarse y dejar que la leche que sale muy rápido escurra de su boca.

Un bebé mayorcito podrá amamantar sentado “a caballo” sobre la pierna de su madre, de manera que quede vertical frente al pecho. Otras alternativas para tener en cuenta como medidas de comodidad del bebé, incluyen no usar bandas elásticas en su ropa, no acercar las piernas del bebé al estómago al eructar, voltearlo de lado para cambiar pañales en lugar de acostarlo boca arriba y usar un chupete ocasionalmente para satisfacer las necesidades de succión.

Si las técnicas de manejo mencionadas anteriormente se han utilizado durante varias semanas sin alivio, puede ser necesario hablar con un médico sobre posibles medicamentos para reducir la producción. También se puede optar por ignorar todo lo dicho y volver a amamantar al bebé como se desee. A veces hay demasiado empeño en intentar limitar la producción de leche. Compartir un baño, el sueño, estar piel con piel y lactar por placer puede favorecer el retorno a la calma.

Reflejo de Bajada de Leche Retardado

Si no se observa que la leche fluye a los dos minutos de empezar a dar el pecho o a extraerse leche, es posible que se esté teniendo una bajada de leche retardada. Aunque es poco frecuente, esto puede ocurrir si la madre se siente estresada o tiene dolor con el agarre o al extraerse la leche. Si se está amamantando al bebé, es importante asegurarse de que el agarre sea cómodo y hacer lo posible por relajarse.

Optimización de la Extracción de Leche con un Sacaleches

Utilizar un sacaleches puede ser útil para las madres que desean aumentar su producción de leche o para aquellas que necesitan almacenar leche materna por razones específicas. Aquí algunos consejos para optimizar la extracción de leche con un sacaleches:

  1. Utiliza tus sentidos y tu mente: Al usar el sacaleches, intenta relajarte y concentrarte en tu bebé. Cierra los ojos, imagínate amamantando a tu bebé, mira una foto de él o escucha una grabación de su balbuceo.
  2. Masajea suavemente tus pechos: Antes de empezar a extraer leche, masajea suavemente tus pechos para estimular la circulación y ayudar a que la leche fluya.
  3. Prueba distintos ajustes: Si tu sacaleches tiene ajustes independientes de succión y frecuencia, experimenta con ellos para encontrar el que mejor se adapte a ti. Empieza ajustando la frecuencia más rápida para estimular el reflejo de bajada de la leche y cambia a la más lenta cuando empiece a salir. A medida que la leche fluya más y más, vuelve a poner la frecuencia en el ajuste más rápido y utiliza tus sentidos para ayudar en el proceso.
  4. Utiliza los indicadores de leche: Observa atentamente el flujo de leche durante la extracción. Cuando la leche fluye con más facilidad, esto puede ser un indicador de que el reflejo de bajada está activo, y puedes ajustar la configuración del sacaleches en consecuencia.

Si se tienen en cuenta estos consejos y se es paciente, se podrá optimizar la extracción de leche con un sacaleches y aumentar la producción de leche materna. Es importante recordar que cada madre es diferente, por lo que es fundamental encontrar lo que mejor funciona para cada una y para su bebé.

La Importancia de la Lactancia Materna

La lactancia materna es una fuente inestimable de nutrientes y anticuerpos para el bebé. Ofrece protección contra las infecciones, refuerza el sistema inmunitario del bebé y favorece un desarrollo sano. Además, la lactancia materna crea un fuerte vínculo entre madre e hijo, aportando confort y seguridad al lactante.

Beneficios de la lactancia materna para el bebé y la madre

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