Las tortitas de calabacín y cebolla al horno son una opción excelente para una cena saludable, un entrante ligero o incluso un aperitivo versátil. Recuerdan un poco a las clásicas tortillitas de camarones de Cádiz, pero en versión vegetariana, ofreciendo un bocado casero, nutritivo y sabroso.
Como no se fríen, estas crepes no absorben ni una gota de grasa, lo que las convierte en una elección ideal para quienes buscan una alimentación equilibrada.

Preparación Sencilla para un Plato Delicioso
El proceso para elaborar estas tortitas no puede ser más sencillo y apenas requiere tiempo de preparación. Solo necesitamos una media hora para escurrir el calabacín, y en 5 minutos tendremos todo listo para ponerlas en el horno.
Ingredientes Clave:
- Un calabacín mediano (unos 350 g aprox.)
- 1 huevo L
- 60 g de harina
- 40 g de queso parmesano rallado
- 1 cucharadita rasa de levadura (tipo Royal)
- Una cebolla grande (mejor si es dulce)
- Sal y pimienta al gusto
- Aceite de oliva para engrasar
Paso a Paso:
- Preparación del calabacín y la cebolla: Lavamos el calabacín y retiramos los extremos. Lo rallamos entero. A mí me gusta rallarlo con los agujeros más pequeños del rallador para que así quede todo mejor integrado, pero si preferís distinguir trozos de calabacín en la tortita, podéis rallarlo con los agujeros medianos. Pelamos las cebollas y las cortamos en juliana.
- Escurrido del calabacín: Ponemos el calabacín rallado en un colador con un poco de sal durante unos 30 minutos para que expulse toda el agua. Pasado ese tiempo, presionamos el calabacín en el colador para exprimirlo y que termine de soltar el agua que le quede. Este truco es vital para que las tortitas no queden aguadas.
- Mezcla de ingredientes: En un bol amplio mezclamos los huevos batidos, el calabacín escurrido, la harina, el queso parmesano rallado y la levadura hasta formar una mezcla homogénea, húmeda pero que permita tomar porciones sin desmoronarse. Añadir un poco de queso rallado a la mezcla es todo un acierto porque le aporta un toque de sabor y textura delicioso. Probad con un queso manchego fuerte o algún otro con notas ahumadas.
- Formación de las tortitas: Precalentamos el horno a 200°C y engrasamos una bandeja o fuente grande, o forramos con papel antiadherente o de aluminio, engrasándolo con un poco de aceite de oliva. Dividimos la masa en montoncitos en la bandeja, formando tortitas con ayuda de unas cucharas o usando las manos ligeramente engrasadas con aceite.
- Horneado: Horneamos durante unos 15 minutos, o hasta que estén doradas y crujientes.

Puedo comer estas tortitas de calabacitas todos los días, la receta más fácil y rica con calabacitas
Variaciones y Acompañamientos
Estas tortitas de calabacín son una receta versátil que admite múltiples variaciones. Puedes añadir hierbas aromáticas, especias suaves o incluso otras verduras como zanahoria o cebolleta picada para potenciar aún más su sabor y nutrientes.
Aunque jugosas por dentro, estas tortitas vegetales se disfrutarán mucho más mojándolas con alguna salsa. Combinan muy bien simplemente con tomate frito casero, pero triunfarán más con una tipo mexicana y su toque picante, o alguna más suave de yogur como el tzatziki griego o la raita india. La salsa de yogur Choví, por ejemplo, aporta un sabor fresco y cremoso que complementa a la perfección el sabor suave y ligeramente dulce del calabacín, creando un contraste perfecto con la textura crujiente de las tortitas.

Consejos para una Tortilla Perfecta
Si prefieres una versión más tradicional en sartén, la tortilla de calabacín y cebolla es otro clásico. El huevo es el ingrediente protagonista de esta receta, así que su calidad marca la diferencia. Usad huevos frescos y de gallinas criadas en libertad.
El truco para que la tortilla de calabacín no quede aguada está en cocinar bien el calabacín antes de mezclarlo con el huevo y escurrir el exceso de agua. Sube el fuego ligeramente (con cuidado para que no se quemen las verduras) a fin de que se evapore el agua del calabacín. El calabacín y la cebolla hacen que esta tortilla sea muy jugosa, así que no es necesario quedarse corto con el cuajado de los huevos.

Puedes hornear la tortilla a unos 180°C en un molde engrasado durante 20-25 minutos si no quieres hacerla en sartén. Dale la vuelta a la tortilla cuando los bordes estén cuajados y el centro aún ligeramente jugoso.