Las tortitas coreanas de calabaza, conocidas como «호박전» (hobak-jeon), son una deliciosa receta de la gastronomía coreana. Estas tortitas son suaves, ligeramente dulces y con una textura única gracias a la calabaza. Son un acompañamiento perfecto o un snack saludable que se disfruta especialmente durante el otoño e invierno, cuando las calabazas están en su punto óptimo.
El ligero siseo de la clara de huevo batida al encontrarse con la sartén ardiente lo dice todo. Aroma a huevo cuajado, nota verde del calabacín fresco, promesa de una tortita esponjosa. Para los cocineros en busca de autenticidad, el aehobak jeon coreano destila una elegancia desarmante. Olvídate de las masas espesas y las frituras pesadas: esta preparación celebra la textura sedosa del calabacín y la discreta suavidad del huevo.
El gesto de espolvorear una rodaja de calabacín con harina y luego sumergirla en huevo aparece ya en el XVIIe siglo. Consta en el Eumsik Dimibang, uno de los primeros tratados culinarios coreanos. La calabaza aehobak, delicadamente dulce, conquistó después los huertos familiares. Su textura sedosa también cautivó a las cocinas aristocráticas, pues su carne tierna no exige ni especias ni cocciones largas. Los días de lluvia, el crepitar rítmico de las rodajas responde al golpeteo contra los cristales; se comparten alrededor de un cuenco lechoso de makgeolli, un aperitivo reconfortante de Corea.
¿Preparados para un desayuno rico y sano? Este mes en el Asaltablogs ha salido agraciada Maribel, de Picoteando Ideas, a quien le hemos robado todos alguna cosita rica (que tiene muchas!). Partiremos de la base de que ya tenemos el puré de calabaza listo. Para ello, solo tienes que hervir la calabaza troceada y triturarla.
Como en todo lo que lleva harina, podéis usar la que más os guste. Yo para las tortitas prefiero usar harina de avena integral, porque me gusta cómo quedan, pero también podéis usar de espelta o la que prefiráis (si es integral, mejor).
Me han salido un montón de tortitas (14) con mi sartén chiquitina.

Ingredientes y Preparación
Comienza pelando y rallando la calabaza, eliminando las semillas. En otro bol, mezcla la harina de trigo con el agua hasta obtener una masa suave y sin grumos. Calienta un poco de aceite vegetal en una sartén a fuego medio. Con una cuchara, coloca porciones de la mezcla en la sartén, dándoles forma de pequeñas tortitas. Sirve las tortitas calientes y acompáñalas, si lo deseas, con una salsa de soja suave para un toque salado.
Preparación de la salsa
Mezcla la salsa de soja, el agua, el aceite de sésamo, el gochugaru y el chile en rodajas finas hasta obtener una mezcla homogénea.
- 1 cucharadita salsa de soja ligera
- 1 cucharadita agua
- 1 cucharadita aceite de sésamo
- 1 cucharadita gochugaru
- 1 chile Cheongyang
Preparación de los buñuelos de calabacín
Corta el calabacín en rodajas de unos 0,5 cm de grosor. Extiende las rodajas sobre una tabla. Espolvorea ligeramente con sal y deja que suden unos minutos.
- 1 calabacín coreano
- Sal
Pon la harina en una bolsa de plástico limpia. Añade las rodajas de calabacín a la bolsa y agita para cubrirlas de manera uniforme.
- 3 cucharadas harina
Casca los huevos en un bol. Añade la salsa Yeondoo. Añade el vino Shaoxing. Retira las chalazas y bate hasta obtener una mezcla homogénea. Sacude el exceso de harina y luego sumerge una pequeña cantidad de rodajas en el huevo para cubrirlas por completo.
- 3 huevos
- 1 cucharadita salsa Yeondoo
- 1 cucharadita vino Shaoxing

Ponemos todos los ingredientes líquidos (leche, calabaza asada y troceada, huevos) en el vaso de la batidora, y lo batimos bien. Añadimos la harina, la levadura, la stevia y la sal, y batimos de nuevo, hasta conseguir que no queden grumos.
Ponemos una sartén a fuego medio, del tamaño que queramos las tortitas, ponemos un poquito de mantequilla y la fundimos untándola por toda la sartén. Vertemos la masa en la sartén (yo me ayudo con una jarra), cocinamos un minuto o dos, y cuando veamos burbujitas le damos la vuelta a nuestra tortita de calabaza con una espátula. Cocinamos por el otro lado, y la retiramos del fuego. Decoramos al gusto, ¡y listo!
Calienta una sartén a fuego medio-bajo con unos 2 cm de aceite, hasta que esté bien caliente. Coloca las rodajas rebozadas en la sartén mientras preparas el siguiente lote.
- Aceite (suficiente para freír)

Variaciones y Consejos
Para preparar las yachae jeon, pueden utilizarse ingredientes como cebolla, cebolleta, pimientos, zanahoria, calabacín, setas, champiñones... En la cocina coreana hay, además, algunos ingredientes que están siempre muy presentes. Son la salsa gochujang, que es una salsa de chiles que pica, pero no excesivamente y el gochugaru, que es un chile seco en copos muy aromático. Ambos pueden añadirse a la masa de la crepe o tortita en mayor o menor cantidad según la intensidad de picante que se desee.
Lavamos, pelamos y cortamos las verduras en tiras finas (en juliana). En otro bol, mezclamos las harinas con el huevo, una pizca de sal y el gochujang. Ponemos a calentar el aceite en una sartén grande a fuego medio-alto. Mientras se están cocinando las tortitas, aprovechamos para preparar la salsa. Para ello, lo más cómodo es poner todos los ingredientes en un bote que tenga tapa, cerrarlo y agitar.
Lavar y cortar las verduras en tiras finas con ayuda de una mandolina o a cuchillo. Verter las verduras en un bol e incorporar las harinas y la sal. Mezclar bien. Añadir el agua y mezclar hasta que todas las verduras queden totalmente recubiertas por una masa espesa. Verter en una plancha o sartén antiadherente varias cucharadas de la mezcla y formar tortitas. Cocinar a fuego medio-bajo. Cuando estén totalmente cuajadas por un lado, dar la vuelta y cocinar por el otro lado. Servir con una salsa hecha con la soja, el vinagre de arroz, el aceite y las semillas de sésamo y los copos de chile si te gusta el picante.
Esta tortita de verduras aporta hidratos de carbono, proteína sobre todo de la harina de garbanzos, y grasas de buena calidad del aceite de sésamo. Estas tortitas coreanas de vegetales, conocidas como Yachaejeon, son muy saludables, ya que contienen verduras y están hechas solo con harina de trigo, aunque también hay una variable en donde se utilizan gambas o langostinos.
Los condimentos son a gusto y se le puede agregar cebolla para intensificar el sabor. En definitiva, es una receta muy flexible y su realización es sencilla y rápida. Sin horno, el exterior queda crujiente, mientras que el interior permanece tierno.
Estas totitas se disfrutan más con una salsa como teriyaki o salsa de soja dulce con semillas de sésamo.
Preparar las verduras. Lavar, pelar de ser necesario y cortar en bastones las diferentes verduras, intentando que todas tengan un tamaño similar. En un cuenco, volcar los ingredientes secos: la harina con la maicena, el agua y la pizca de sal. Batir hasta no tener grumos y mezclar hasta que haya alcanzado una consistencia de masa. Incorporar las verduras en crudo en la masa hasta que estén cubiertas de manera pareja. Si la masa sigue siendo demasiado espesa, vale añadir de 2 a 4 cucharadas más de agua.
Calentar una sartén antiadherente a fuego medio-alto. Agregue aproximadamente 2 cucharadas de aceite vegetal y revolver para cubrir la sartén. Añadir de 2 a 3 cucharadas de la masa a la sartén y presionar suavemente con una cuchara de madera o una espátula a la base para achatar.
El precio podría variar. Este Yachaejeon se disfruta más recién hecho y fresco del momento. No recomiendo almacenarlo ya que la masa pierde consistencia y se torna blanda. Funciona con unas cucharadas de kimchi, seguido de un guiso de un Tofu teriyaki y arroz blanco para un menú inspirado en la comida coreana.

Opta por un ejemplar de piel fina y satinada. El aehobak coreano es de verde pálido, con carne dulce como el melón de invierno; y, a falta de él, elige un calabacín joven, recolectado antes de que sus semillas maduren.
Espolvorea cada rodaja con una pizca de sal fina y deja reposar hasta quince minutos. La humedad se libera poco a poco, la textura se reafirma y el interior sigue jugoso sin empapar el rebozado.
Espolvorea el calabacín con una capa finísima de harina: su verde debe seguir viéndose a través de la harina. Un rápido baño en huevo batido basta: forma un manto amarillo muy fino, no una corteza crujiente. Algunos cocineros utilizan buchim garu listo para usar, enriquecido con una pizca de fécula de maíz (y a veces con un toque de levadura química); de ahí la importancia de un espolvoreado ultrafino. Evita añadir por tu cuenta levadura química o pan rallado; la pequeña cantidad de polvo de hornear ya presente en algunos buchim garu comerciales se tolera siempre que el rebozado siga siendo ultrafino.
Calienta solo el aceite suficiente para lustrar la sartén: el calabacín debe dorarse, no nadar. A fuego medio, calcula de uno a dos minutos por lado: exterior dorado claro, corazón aún tierno.
En los foros, el debate arrecia: ¿harina casera o mezcla industrial? ¿Tiene cabida la «freidora de aire»? ¿Y qué pensar de la salsa marrón y dulce con la que sueñan algunos paladares occidentales? Todo lo demás es negociable siempre que se preserve el alma del plato (ligereza y sabor franco del calabacín). Señales de alarma: rebozado chorreante, lluvia de azúcar, corteza de pan rallado panko o, peor aún, un baño de fritura profunda.
Vegetable Pancake (Yachaejeon: 야채전)
Servir las tortitas calientes y acompáñalas, si lo deseas, con una salsa de soja suave para un toque salado.