Nuestra tierra, llena de historia, cultura y mundo gastronómico, nos ha llevado a elaborar un tomate frito de categoría. La versatilidad y el sabor del tomate frito lo convierten en un complemento imprescindible en infinidad de recetas, desde guisos y pastas hasta pizzas y sofritos.
El tomate es un alimento habitual en la cocina y tiene grandes propiedades nutritivas que no se destruyen con el calor. Tras pasar por la sartén o la cazuela, los tomates se mantienen ricos en vitamina C y en minerales. Fritos o hervidos son, incluso, una fuente mayor de licopeno, un pigmento vegetal del grupo de los carotenoides que otorga el típico color rojo y se caracteriza por una gran capacidad antioxidante.

El Origen y la Tradición del Tomate Frito
El tomate, originario de América, llegó a Europa en el siglo XVI y, con el tiempo, se convirtió en un elemento esencial en la cocina mediterránea. Fue en la península ibérica donde nació la costumbre de cocinarlo lentamente con aceite de oliva y especias, dando lugar al tomate frito tal como lo conocemos hoy. Su sabor intenso y su textura suave lo han convertido en un ingrediente indispensable en muchas recetas típicas de la cocina española e italiana.
Propiedades y Beneficios Nutricionales del Tomate Frito
El tomate frito es una fuente natural de licopeno, un antioxidante con propiedades beneficiosas para la salud. El proceso de cocción del tomate potencia la biodisponibilidad de este compuesto, facilitando su absorción en el organismo. Además, es rico en vitaminas A y C, esenciales para el sistema inmunológico y la salud de la piel. Su contenido en minerales como el potasio contribuye al buen funcionamiento del sistema nervioso y muscular.
El tomate frito o hervido es una fuente mayor de licopeno que el tomate crudo. El licopeno es un pigmento vegetal que pertenece al grupo de los carotenoides. Otorga el típico color rojo al tomate y, a diferencia del beta-caroteno, no se transforma en vitamina A.
Sin embargo, cada vez son más numerosas las investigaciones que demuestran la importancia del licopeno para la salud gracias a su propiedad antioxidante: ayuda a combatir los antirradicales que causan daño celular y a prevenir enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer (próstata) y, en general, el envejecimiento del organismo. Diversos estudios señalan que refuerza el sistema inmunológico.

En el tomate se encuentra la mayor fuente de licopeno, pero también está presente en otras frutas y verduras de color intenso, como los albaricoques, la sandía, la papaya y el pomelo rosado. La cantidad asimilada y el grado de aprovechamiento de esta sustancia en el organismo dependen de la madurez, la variedad y la manera de cocinar el tomate.
El tomate frito es la mezcla de puré de tomate, aceite, azúcar, sal y, en ocasiones, otros ingredientes como la pimienta. Cuando está envasado se agregan, además, diversos aditivos. Es un producto rico en vitamina C y en sales minerales, aunque aporta unas 80 calorías por cada 100 g debido al aceite y al azúcar que contiene. Este último es necesario para reducir la acidez y suavizar el sabor.
Calidad del Producto
Si se prepara en casa, hay que calcular la calidad del tomate, la cantidad y calidad del aceite y la sal añadida. Con el tomate frito envasado se gana tiempo en la cocina. Conviene comprobar en el etiquetado la cantidad de sal y el tipo de aceite que se ha empleado al cocinarlo. Algunos productos contienen glutamato monosódico (E-621), un aditivo potenciador del sabor que provoca intolerancia en ciertas personas (síndrome del restaurante chino). Para éstas, es preferible optar por la salsa casera.
Otros ingredientes que se pueden añadir son: las gomas, un tipo de fibra que actúa como estabilizante, y ácido cítrico (E-330), que se emplea como antioxidante y para reducir el pH (grado de acidez) de las conservas. La principal ventaja de la salsa de tomate que se prepara en casa es la posibilidad de controlar la calidad de la hortaliza (sobre todo si el triturado también es casero), la cantidad y calidad del aceite y la sal añadida.
El Proceso de Elaboración del Tomate Frito Casero
El tomate frito se elabora a partir de tomates frescos y maduros, seleccionados por su calidad y sabor. Primero, los tomates son lavados y pelados para eliminar cualquier impureza y conseguir una textura fina. Posteriormente, se cocinan a fuego lento con aceite de oliva, permitiendo que los azúcares naturales del tomate se caramelicen y potencien su sabor.
Cómo preparar tomate frito casero. Salsa de tomate
Durante la cocción, se pueden añadir ingredientes como cebolla, ajo o especias, dependiendo de la receta deseada. El tiempo de cocinado es fundamental para lograr una textura homogénea y un equilibrio perfecto entre acidez y dulzura. Una vez terminado, el tomate frito se envasa en recipientes herméticos y se somete a un proceso de pasteurización para garantizar su conservación sin necesidad de aditivos artificiales.
Receta de Tomate Frito Casero
Para hacer el tomate frito casero que comemos en casa, ni para unas prisas soportan el tomate frito de bote.
- Poner agua a hervir en un cazo. Hacer un corte superficial en forma de cruz en el culo de los tomates y pasarlos 20 segundos por el agua hirviendo. Refrescarlos en un bol con agua fría.
- Pelarlos -la piel saldrá sola-. Trocearlos y triturarlos con la batidora, pero no mucho: si quedan pequeños trocitos le darán una textura interesante.
- Poner una sartén con el aceite de oliva virgen extra y cuando esté caliente, retirarlo del fuego. Cuando pierda un poco de temperatura, echar el tomate, la sal y la mitad del azúcar, y ponerle una tapa que tenga orificios de salida de vapor -es necesaria para que al principio no salte el tomate-.
- Volver a ponerlo a fuego medio y remover cada 10 minutos con una cuchara de madera.
- Cuando pasen 25 minutos y vaya espesando poco a poco, podremos quitar la tapa. Añadir el resto del azúcar.
- Si el tomate es de otras variedades, coger un vaso del jugo que desprende al trocearlo en el cuenco en el que lo vamos a triturar y retirarlo. Si es comprado envasado triturado para freír, como ya viene triturado, es lo que hay, y lo suelen tener bien proporcionado.
¿Cómo saber cuándo el tomate está frito?
Muy fácil: el tomate empieza a tener el color de la primera foto y el aceite sale por encima.
¿No utilizas tomate del que viene triturado listo para freír?
Sí. En temporada de verano y otoño uso el tomate pera, que es perfecto, muy carnoso y con la piel muy fina, con lo cual para hacer el tomate o para conservarlo es estupendo. Pero cuando no encuentro o voy con prisas utilizo tomate triturado para freír envasado. ¡Ojo! Con la peculiaridad de que lo pongo a freír del mismo modo, pero tengo que ponerle una cucharada más de azúcar, ya que es bastante más ácido. El tomate es probar y probar hasta conseguir el gusto que en casa agrada. No tiene más truco.
Si el tomate es muy ácido, ¿utilizas alguna otra cosa para quitarle la acidez?
Hay personas que utilizan una cucharadita de bicarbonato. No es mi caso: a mí no me gusta, y prefiero emplear sólo azúcar.
¿Congela bien el tomate frito?
Más que bien. De hecho yo hago siempre de dos a tres kilos de una vez, y luego lo congelo en tupper. Así es sólo sacar del congelador y dejar en el frigorífico que se vaya descongelando: queda de maravilla. Si vamos con prisas, lo pasamos del congelador al microondas para acelerar el proceso y tenerlo listo para utilizarlo en pocos minutos, poniendo una tapa apta para estos menesteres, para que mientras se descongela no nos salpique el microondas.
¿Algún truco para que no salte?
Solamente hay uno: cuando vayamos a darle una vuelta, hay que retirarlo del fuego, dejarlo unos segundos, quitar la tapa, dejar que escurra lo que queda en la tapa en la sartén y ya darle vueltas. A continuación, taparlo de nuevo y volver a llevarlo al fuego.
¿Es importante que se haga despacio?
Al principio tiene que tener cierta alegría, por ejemplo, en una vitrocerámica, en el 7, pero luego, conforme va evaporando líquido hay que bajarlo al 3 o 4 porque ¡ojo!, es muy fácil que el tomate se queme un poco al final, cuando esté ya hecho, si estamos despistados, máxime si la sartén no es muy buena.
El azúcar ¿se pone al principio o al final?
Yo le pongo al principio la mitad de la cantidad, y luego ajusto al final con el resto. Pero esto es una manía personal, sin un argumento científico.
¿Influye algo el recipiente en el que se haga: barro, cacerola, sartén, u olla abierta?
Esto es cómo todo: cada uno tendremos en casa esa sartén o cacerola que no nos falla y en la que nos gusta hacer las cosas. Es conveniente darle vueltas con una cuchara de madera, que nos ayuda a cuidar nuestras sartenes.
¿Cuánto tiempo se conserva en el frigorífico?
Unos días sin problemas, pero ojo, si está a una temperatura de 4ºC o menos. El tomate es un alimento que tras unos cuantos días en el frigorífico puede fermentar, si éste no está muy frío y es verano. Es muy importante, si lo dejamos en un tupper o en un recipiente, mejor que sea de cristal.
Tomates Rojos Fritos al Punto: Una Delicia Sencilla
Los tomates se consumen crudos en ensalada o cocinados en distintas salsas. Sin embargo, hay otra forma muy sencilla de prepararlos: en la sartén. Para elaborar este plato, los tomates han de estar maduros y tener una consistencia firme.
Antes de freírlos, se cortan en rodajas gruesas, se retiran las pepitas y, sobre un papel de cocina, se espolvorean con sal para que suelten el resto del jugo.

Pasados unos 10 minutos, hay que enharinar ambos lados, pasarlos por huevo batido y cubrirlos con pan rallado. A continuación, se sumergen en una sartén con aceite de oliva hasta que se doren. Una vez fritos, hay que colocarlos de nuevo en una bandeja sobre papel de cocina para que suelten el aceite sobrante de la fritura.
Este tipo de preparación acompaña a pescados al horno, pero también combina con platos de carne a la plancha y asados. Otra opción es presentarlos como aperitivo, junto con salsas como la mayonesa, el alioli, la salsa rosa o una crema especial y sabrosa llamada “tapenade”. Ésta se elabora a partir de un picadillo de aceitunas negras y ajo machacado, ligado con aceite de oliva, sal y limón.
Receta de Tomates Rojos Fritos al Punto
Ingredientes para 2 personas
- 500 g de tomates poco maduros y firmes
- 100 g de harina normal de trigo
- 50 g de harina de maíz (para hacer arepas, no Maizena)
- 1 huevo
- 125 g de yogur natural
- 50 ml de leche
- Cayena en polvo u otro tipo de condimento picante
- Sal
- Pimienta
Para la salsa (opcional)
- 1 cebolleta
- 1 diente de ajo picado
- 2 cucharadas de zumo de limón
- 2 cucharadas de mostaza en salsa
- 3 cucharadas de mayonesa
- 125 g de yogur natural
- 1 cucharada de aceite de oliva
Instrucciones
- Lavar los tomates y cortarlos en lonchas de 1 cm de grosor. Colocarlos sobre papel absorbente para que pierdan humedad.
- Batir el huevo y mezclarlo con el yogur y la leche.
- En un cuenco aparte, mezclar las harinas, una pizca de sal, pimienta y cayena en polvo u otras especias al gusto.
- Calentar una sartén grande con aceite de oliva a fuego medio-alto.
- Pasar las rodajas de tomate por la mezcla de huevo y yogur, escurrir y rebozar con una buena capa de los ingredientes secos.
- Freír los tomates en tandas pequeñas dejando suficiente espacio en la sartén. Cuando el lado inferior esté dorado, dar la vuelta y freír la otra parte.
- Depositar los tomates ya fritos sobre papel absorbente y repetir la operación cuantas veces sea necesario, sin dejar que el aceite se queme.
- Para la salsa, picar finamente la cebolleta y el ajo, agregar todos los demás ingredientes hasta conseguir una textura espesa y homogénea. Servir inmediatamente.
Usos y Aplicaciones del Tomate Frito en la Cocina
El tomate frito es un ingrediente muy versátil que se adapta a una gran variedad de platos. Se puede utilizar como base para salsas, acompañamiento de carnes y pescados, o como ingrediente principal en guisos y arroces. Su capacidad para realzar los sabores de otros ingredientes lo convierte en un elemento esencial en la cocina diaria.
En la gastronomía mediterránea, el tomate frito es la base de platos icónicos como la paella, el sofrito para estofados y las salsas para pasta. Su textura suave y su sabor concentrado permiten que se integre fácilmente en diferentes preparaciones, aportando un toque casero y tradicional.
Con la fritá andaluza de tomate transformarás un simple huevo frito o también unas croquetas de cocido o de puchero, añadiendo simplemente un par de cucharadas de esta deliciosa salsa.

La Fritá Andaluza de Tomate: Un Sabor Especial
Hoy vamos a elaborar una sabrosa receta del clásico tomate frito, la fritá andaluza de tomate. Esta salsa de tomate es probablemente la más rica que puedes hacer en tu casa, incorporando en su elaboración, -además de tomates maduros- otras hortalizas como el pimiento y la cebolla, consiguiendo así un sabor especial más intenso.
Tus sofritos serán más potentes y sabrosos y en consecuencia, también lo serán tus guisos de carne o de pollo, tus arroces secos en paella o los arroces caldosos en cazuela, y si lo usas, también mejorarán sensiblemente tus pizzas y otras preparaciones en las que el sabor del tomate frito es parte esencial de la receta como en el caso del bacalao con tomate, el pollo con tomate o también las tradicionales magras de cerdo con tomate, por poner diferentes ejemplos.

Para hacer esta salsa de tomate frito, la fritá de tomate o fritura andaluza de tomate, comenzamos preparando un sofrito con la cebolla y el pimiento, muy picados, dorándolos a fuego lento en la sartén con el aceite. Mientras se van haciendo, podemos lavar y picar los tomates, y en cuanto los tengamos listos, los incorporamos a la sartén. No es necesario pelar los tomates ya que luego los pasaremos por el pasapurés, pero si queréis, podéis hacerlo.
Cuando los tomates estén friéndose en la sartén, comenzarán a soltar su agua y es posible que salpiquen. Podéis bajar el fuego y remover de vez en cuando para evitar que la salsa se agarre en la sartén. Habrá que dejar cocinarse la fritá de tomate hasta que prácticamente no quede líquido y empiece a espesar. En el proceso, podemos ir apretando los tomates contra la sartén utilizando una cuchara, para sacar la mayor cantidad de líquido de su interior para que pueda evaporarse poco a poco y nos quede así una textura de salsa.
La fritá de tomate espesará bastante al enfriarse. Cuando la salsa esté a nuestro gusto probamos y rectificamos de sal y añadimos una cucharada de azúcar para corregir la acidez del tomate, dando un último hervor. Para terminar, pasamos la salsa por el pasapurés triturando hasta que quede libre de pellejos, pieles y semillas. No conviene hacerlo con la batidora de mano porque no separa las pieles y dejará nuestra fritá andaluza de tomates de color anaranjado en lugar de con un rojo intenso, al meter mucho aire en la mezcla mientras lo tritura.
Esta salsa de tomate frito, la fritá andaluza de tomate, es perfecta para sustituir otras salsas de tomate en recetas italianas o en nuestros guisos tradicionales.
El Papel del Tomate Frito en la Alimentación Moderna
En la actualidad, el tomate frito sigue siendo un aliado en la cocina moderna gracias a su facilidad de uso y su aporte nutricional. La demanda de productos naturales y sin conservantes ha impulsado la producción de tomates fritos artesanales, elaborados con ingredientes de alta calidad y sin aditivos innecesarios. Esta tendencia responde a la preocupación de los consumidores por llevar una alimentación equilibrada sin renunciar al sabor.
La sostenibilidad también juega un papel importante en la producción del tomate frito. Muchas empresas han adoptado prácticas más ecológicas, utilizando envases reciclables y optimizando los procesos de producción para reducir el desperdicio de alimentos. Esto no solo mejora la calidad del producto, sino que también contribuye a la conservación del medio ambiente.