La fasoláda, también conocida como fasouláda o fasolia (φασολάδα, φασουλάδα o φασóλια en griego), es un plato emblemático de la cocina griega, considerado por muchos como el plato nacional. Es una sopa de alubias que se distingue por su simplicidad, sus orígenes humildes y su riqueza nutricional, encarnando la esencia de la dieta mediterránea.
Al contrario que su homónima asturiana, la fabada, la fasoláda es un plato relativamente ligero y apto para dietas vegetarianas, ya que se elabora únicamente con verduras.

Un plato con historia y tradición
Desde la antigüedad, la fasoláda se ha preparado como una receta de subsistencia que reunía ingredientes básicos de la despensa mediterránea: legumbres, verduras de la huerta, aceite de oliva y hierbas aromáticas. Según el mito, la tradición de consumir frijoles como alimento nació cuando Teseo, el legendario rey de Atenas, navegó de Atenas a Creta para matar al Minotauro. A su regreso, Teseo se detuvo nuevamente en la isla de Delos para cumplir su promesa. Sin embargo, no había comido durante siete días.
Incluso veréis otras sopas muy similares pero de países distintos; por ejemplo, esta sopa se parece un montón a la famosa sopa toscana, la ribollita. En la cocina árabe, el plato se llama fasoulia y se consume en Egipto, Yemen y el Levante. La fasoláda es a la cocina griega lo que la fabada a la cocina asturiana: un plato muy tradicional y tremendamente popular.
Ingredientes clave y sus beneficios
El secreto de este sencillo plato es usar ingredientes de buena calidad, sobre todo, unas alubias blancas de piel fina y un buen aceite de oliva virgen que aromatice el guiso.
Las alubias
A la hora de comprar las alubias, recomendamos que no escatiméis en gastos y que os decantéis por alubias de calidad, de pieles finas y carnes mantecosas. Las alubias aportan proteínas vegetales de calidad, haciendo de este plato una comida completa y nutritiva.
El aceite de oliva virgen
El aceite de oliva, que es uno de los ingredientes esenciales de esta sopa, merece una atención especial. Es uno de los ingredientes clave asociados con la dieta mediterránea o lo que también se conoce como dieta cretense, y sus beneficios para la salud ya no son ningún secreto. El aceite de oliva, cuando se consume crudo, parece conservar todas sus preciadas virtudes, razón por la cual los griegos a menudo lo agregan al final de la cocción y/o durante la comida. Esto también ayuda a que la sopa quede más espesa y cremosa. La mortalidad cardiovascular en Creta es más baja que en la mayoría de los países. Esta dieta está asociada con la expresión “buena salud” y longevidad. Así que no, ¡la fasoláda no es una receta poco saludable! ¡Justo lo contrario!

Preparación de la fasoláda
Como suele ocurrir con las comidas populares, de la fasoláda hay muchas versiones. Podríamos decir que cada familia tiene la suya o que cada maestrillo tiene su librillo, como dice el refrán. Nuestra versión es muy básica, pero en esto radica su encanto.
Sopa de Frijol Blanco (Fasolada Griega)
Remojo y cocción inicial de las alubias
- En primer lugar, ponemos las alubias en remojo en un recipiente amplio con abundante agua fría durante 12 horas, a temperatura ambiente.
- A la mañana siguiente retiramos el agua del remojo y aclaramos las alubias blancas con agua limpia.
- Las colocamos en una cacerola con abundante agua y las ponemos al fuego. Calentamos y dejamos cocer durante 35-40 minutos.
- Durante este tiempo será necesario desespumar, es decir, retirar la espuma que se formará en la superficie y que arrastra impurezas. Lo hacemos con un cazo y con cuidado de no enturbiar el agua en exceso.
Sofrito y cocción final
- Picamos la cebolla y el apio. Mientras tanto pelamos las zanahorias y las cortamos en discos.
- Calentamos un chorrito de aceite de oliva en una olla grande de hierro fundido o cazuela. Sofría las cebollas y el ajo a fuego lento.
- Cuando las verduras estén pochadas, añadimos las zanahorias y las rehogamos un par de minutos.
- Trituramos los tomates y los añadimos al guiso.
- Por último, añadimos las alubias y cubrimos con agua.
- Añada sal y pimienta. Podemos dar un toque muy especial a la fasoláda añadiendo unas ramitas de tomillo, romero, orégano o lo que más nos guste a la cacerola y dejando que el guiso se impregne de sus aromas.
- Dejamos cocer a fuego suave durante 45 minutos más, a fuego suave y con tapadera.
- Agregue agua hirviendo mientras cocina, si es necesario. Verifique la ternura de los frijoles.
En nuestra versión, reunimos dos variedades de alubias para darle mayor riqueza de texturas, las combinamos con zanahoria, ajo y un sofrito ligero, y potenciamos su sabor con pasta de tomate, pimentón, laurel y orégano. Un caldo suave y perfumado, que terminamos con un contraste fresco y salino de aceitunas, queso feta y perejil.

Sugerencias de acompañamiento
Buen pan, este es el acompañamiento perfecto para un plato de fasoláda o sopa de alubias griega. Un pan con buena miga, rústico y mucho cuerpo. Con esto no se necesita más.