La diarrea se define como el aumento anormal de las deposiciones de una persona, y aparece como un mecanismo de defensa del propio intestino, que detecta algún elemento potencialmente peligroso e intenta, mediante un torrente de agua, expulsarlo vía anal lo antes posible para protegerse de ese elemento perjudicial para el organismo. Por norma general, la diarrea tiene una duración inferior a 14 días y normalmente se resuelve antes de 7 días. A veces, se acompaña de vómitos, fiebre y dolor abdominal de inicio brusco.
Causas de la diarrea
Además de las causas infecciosas (virus y bacterias) y los fármacos, otras veces la diarrea es la primera señal de una enfermedad crónica. La gastroenteritis, una infección o disfunción intestinal, es una de las enfermedades más temidas durante todo el año. Sus síntomas más característicos son la diarrea y los vómitos. Las altas temperaturas del verano hacen que los alimentos puedan estropearse antes y producir, por ejemplo, intoxicaciones alimentarias que nos lleven a un cuadro de gastroenteritis. La gastroenteritis es una inflamación o hinchazón del estómago y los intestinos que se desarrolla al entrar el organismo en contacto con un virus. En algunas ocasiones se la llama también gripe estomacal y los más afectados suelen ser los niños, aunque las personas adultas con un sistema inmunológico más debilitado y una peor salud también pueden padecerla.
Según la web oficial de salud infantil y juvenil de la Asociación Española de Pediatría (AEP), “la causa más frecuente de GEA en nuestro medio son los virus, especialmente el rotavirus, que infecta prácticamente al 100% de los niños en los cuatro primeros años de vida y es el principal responsable de diarrea grave infantil a nivel mundial”. La gastroenteritis puede afectar a varias personas de un mismo grupo o de una misma familia al mismo tiempo después de haber ingerido un mismo alimento o haber bebido la misma agua. Los gérmenes que causan esta afección pueden llegar a nuestro cuerpo directamente desde un alimento o desde el agua que bebemos, a través de un utensilio (un plato, un cubierto) y pueden transmitirse de una persona a otra por contacto estrecho. Es difícil ‘escapar’ de ella si entras en contacto con el virus, por lo que la prevención es fundamental.

Diarrea inducida por medicamentos y condiciones crónicas
Los antibióticos son los primeros medicamentos que seguro te han venido a la cabeza como motivo de la diarrea. También los fármacos antiácidos pueden dar lugar a diarrea. Los medicamentos para la hipertensión arterial se relacionan con un desequilibrio de la microbiota intestinal y esto se puede traducir en diarrea y otros problemas digestivos. La diarrea a veces es la primera señal de una enfermedad crónica.
Intolerancias y sensibilidades alimentarias
La intolerancia al tomate, y por tanto a todos los alimentos y salsas que lo contienen, está muy extendida en la población en general. Y también es una de las intolerancias más molestas, junto con la intolerancia a la lactosa y a la levadura de cerveza. Se hace complicado soportar esta molesta intolerancia, teniendo en cuenta la gran difusión que tiene en nuestra cocina los alimentos con tomate: incluso las pastillas de caldo o la menestra congelada lo contiene. Los síntomas de la intolerancia al tomate son los mismos que pueden provocar otros alimentos como el níquel o la histamina. Todas las manifestaciones típicas de la no tolerancia al tomate se pueden manifestar tanto en el caso de consumir el alimento cocinado como crudo: los datos epidemiológicos, sin embargo, demuestran que la mayor parte de los pacientes presentan un empeoramiento después de comer tomates cocinados. A diferencia de muchas otras intolerancias, los síntomas más comunes no afectan exclusivamente al tracto gastrointestinal. En cualquier caso, se trata de una condición que requerirá la eliminación del alimento de la dieta. La intolerancia al gluten y a la lactosa son dos ejemplos comunes de intolerancias alimentarias.
Otros factores desencadenantes
La ingestión ocasional y crónica de alcohol afecta la motilidad, morfología, función de barrera y microflora intestinal e interfiere con la digestión y absorción de nutrientes. También disminuye la disponibilidad de ácidos biliares y enzimas pancreáticas que contribuyen a la digestión. Algunos alimentos picantes usados en la cocina aumentan la permeabilidad del intestino, pudiendo facilitar el proceso que origina las alergias e intolerancias alimenticias. Los alimentos fritos y grasos aumentan la fuerza de tus contracciones intestinales normales al digerir y procesar los alimentos, lo cual puede agravar los síntomas de las personas que padezcan diarrea. En algunas personas, comer demasiada cantidad de ciruelas, kiwis, judías, brócoli o col puede producir diarrea. La cafeína ha sido identificada como factor desencadenante de la diarrea. Los edulcorantes artificiales, como el sorbitol, que se encuentra en bebidas dietéticas y dulces, es identificado como causante de la diarrea. Este es absorbido por el intestino delgado y atrae agua del organismo hacia el interior del intestino, el resultado son heces blandas o acuosas, conocidas vulgarmente como diarrea.

Manejo y tratamiento de la diarrea
Si tienes una diarrea, el primer objetivo es la reposición de líquidos y electrolitos que, siempre que se pueda, se realizará por vía oral. Las soluciones de rehidratación oral de baja osmolaridad que cumplen la composición definida por la Organización Mundial de la Salud son las que se recomiendan como primera elección y las puedes adquirir en la farmacia. Frente a otros líquidos y bebidas para rehidratarte, las soluciones de rehidratación oral han demostrado ser eficaces para reducir los vómitos, reducir el número de veces que vas al baño y reducir la necesidad de una rehidratación intravenosa. Es recomendable comprar un suero oral de farmacia o bien lo podemos hacer de forma casera. Es importante no tomar grandes cantidades de golpe, sino a sorbitos frecuentes para que tus tripas lo toleren.
Si detectas que el niño se muestra soñoliento y apático, tiene los ojos secos y hundidos, tiene la boca seca y bebe con ansiedad, y su piel no vuelve a su sitio tras pellizcarla de forma suave, significa que puede tener una deshidratación grave.
Dieta para la diarrea
Tal como explica la Asociación Española de Gastroenterología en su último tratado de 2018 de las enfermedades gastroenterológicas, durante las primeras 24-48 horas del inicio de la diarrea, tu alimentación deberá ser líquida para que te permita introducir de forma paulatina los alimentos en pequeñas cantidades. Después de las primeras 24-48 horas del inicio de la diarrea, los alimentos con un alto contenido de fibra (hortalizas, verduras, frutas y legumbres) introdúcelos progresivamente, pero no durante las primeras 24-48 horas. Tu bebida de elección es el agua natural sin gas o sus alternativas como las infusiones suaves a base de melisa y hierba luisa y los caldos desgrasados. Evita las frituras, los arrebozados y la plancha porque son irritantes para tu intestino.
Es importante tener en cuenta que es posible que la diarrea dé lugar a una malabsorción de lactosa secundaria que puede durar semanas o meses. Los estudios disponibles no permiten recomendar el empleo sistemático de las fórmulas infantiles sin lactosa para tratar los episodios aislados y limitados de diarrea. Tampoco son eficaces las dietas astringentes durante el periodo de diarrea.
Alimentos permitidos en la dieta blanda o de protección gástrica
Tal como aclara una profesional a laSexta.com "esta dieta blanda o de protección gástrica sería apta solo para aquellas diarreas producidas por gastroenteritis que -como hemos dicho- también pueden cursar con vómitos". Es importante tener en cuenta que "ante una gastroenteritis donde haya una diarrea severa debemos comenzar por un día de dieta líquida con suero y pasado ese tiempo comenzaremos poco a poco con la dieta blanda. Por ejemplo, con un arroz cocido", explica. Además, añade que "es mejor comer varias veces al día en poca cantidad y no tomar la comida ni muy fría ni muy caliente y cocinar con muy poca sal".
¿Qué comer si tengo diarrea y qué alimentos debo evitar? #MediConsultas
Los alimentos que tenemos que incluir en una dieta blanda son:
- Cereales refinados y féculas al vapor o cocidas: Es mejor huir de los cereales integrales y comenzar a tomar "cereales refinados tipo arroz blanco, pasta, pan blanco, biscotes, papilla de cereales o féculas como patata cocida o al vapor". La papa es un tubérculo con pocas cantidades de fibras y de fácil digestión, ayudando a evitar crisis de diarreas.
- Carnes y pescados blancos: Pescados blancos cocinados de forma sencilla (a la plancha, cocidos o al vapor) es decir, que no tengan demasiado aceite, huyendo siempre de los fritos y rebozados. Y carnes blancas o magras como el pollo o el pavo, cocinadas igualmente de manera sencilla.
- Huevos: Siempre que "estén cocinados con poco aceite: pasados por agua, cocidos o en tortilla francesa. Si no se tolera bien, empezar primero por la clara".
- Lácteos naturales o fermentados: Mejor optar por lácteos naturales, sin lactosa, ya que "en ocasiones se desarrolla intolerancia a la lactosa de forma temporal". Y preferentemente lácteos fermentados como yogur natural (sin azúcar), requesón o quesos frescos.
- Verduras cocidas, en puré o en caldos: Mejor cocidas, en puré o en caldos. Huir de las verduras crudas. La zanahoria cocida y sin cáscara puede ser consumida durante la diarrea, porque tiene menores cantidades de fibras que la versión cruda y con cáscara.
- Frutas en compota o cocidas: Para tomar las frutas en los primeros días, y hasta que los alimentos se empiecen a tolerar, mejor optar por frutas en compota o cocidas. A excepción de plátanos maduros o frutas no ácidas maduras. La banana o plátano verde tiene óptimas cantidades de fibras solubles, un tipo de fibra que ayuda a controlar los movimientos involuntarios del intestino y equilibra la salud de la flora intestinal, ayudando a controlar la diarrea. La pera sin cáscara, que puede ser consumida cruda o cocida, ayuda en el tratamiento de la diarrea, puesto que tiene alto contenido de fibras solubles que disminuyen el tránsito intestinal y regulan el volumen de las heces.
- Legumbres sin piel y en puré: "No se tomarán legumbres enteras, pero sí en pequeñas cantidades". Siempre en puré y pasadas por el chino y lentejas peladas.
- Grasas saludables: En estas ocasiones, es mejor tomar pequeñas cantidades de grasas saludables como aceite de oliva, mantequilla y aguacate.
Alimentos a evitar con gastroenteritis
El objetivo de la dieta ligera es que suavice la actividad del aparato digestivo y debe estar libre de residuos que estimulen el tracto intestinal como la fibra o la lactosa. En una dieta blanda debemos evitar el consumo de cítricos, de alimentos que nos den gases, salsas como el tomate frito, el picante y los dulces, el vinagre, las bebidas con gas y carbonatadas, el alcohol, la cafeína y los fritos en general.
Aquí tienes una tabla resumen de alimentos recomendados y a evitar:
| Categoría | Alimentos recomendados | Alimentos a evitar |
|---|---|---|
| Cereales y féculas | Arroz blanco, pasta, pan blanco, biscotes, papilla de cereales, patata cocida o al vapor | Cereales integrales, bollería industrial |
| Proteínas | Pescado blanco (a la plancha, cocido, vapor), pollo, pavo (cocidos), huevos (pasados por agua, cocidos, tortilla francesa) | Carnes rojas, fibrosas, embutidos, pescados azules, mariscos |
| Lácteos | Lácteos naturales sin lactosa, yogur natural sin azúcar, requesón, quesos frescos | Quesos curados, postres tipo flanes o natillas |
| Verduras | Verduras cocidas, en puré o en caldos (zanahoria, calabaza, calabacín) | Verduras crudas, crucíferas, tomate (incluso cocido) |
| Frutas | Frutas en compota o cocidas, plátanos maduros, frutas no ácidas maduras, pera sin cáscara (cruda o cocida) | Frutas crudas (excepto las mencionadas) |
| Legumbres | Legumbres sin piel y en puré (lentejas peladas) | Legumbres enteras |
| Grasas | Pequeñas cantidades de aceite de oliva, mantequilla, aguacate | Alimentos fritos, grasos, con alto contenido de grasas saturadas y trans |
| Bebidas | Agua natural sin gas, infusiones suaves (melisa, hierba luisa), caldos desgrasados, soluciones de rehidratación oral | Bebidas alcohólicas, bebidas con gas, carbonatadas, cafeína (café, té, refrescos de cola), zumos de frutas con alto contenido de fructosa |
| Otros | Gelatinas | Alimentos picantes, edulcorantes artificiales (sorbitol, xilitol, manitol, fructosa), salsas (ketchup, tomate frito) |
El papel de los probióticos
Después de las primeras 24-48 horas del inicio de la diarrea, el probiótico Lactoflora® protector intestinal infantil con 25.000 millones de Lactobacillus paracasei Lpc-37®, L. acidophilus NCFM®, Bifidobacterium lactis BI-04® y B. lactis Bi-07® (mezcla Howaru® Restore) y sus fibras prebióticas favoritas (arabinogalactooligosacáridos y betaglucanos) ayuda a reducir la aparición de diarrea asociada a antibióticos y diarrea por C. difficile. La eficacia de los probióticos en niños se ha descrito sobre todo en el tratamiento de la diarrea aguda infecciosa por rotavirus. Los efectos beneficiosos son superiores cuanto antes se administre el probiótico y no se han observado efectos adversos. Aunque algunas leches fermentadas como el yogur pueden ayudar a prevenir las gastroenteritis en niños, no existen suficientes estudios sobre la utilidad del yogur en el tratamiento de la diarrea aguda.
Después de las primeras 24-48 horas del inicio de la diarrea, el probiótico Lactoflora® protector intestinal adultos con 50.000 millones de Lactobacillus paracasei Lpc-37®, L. acidophilus NCFM®, Bifidobacterium lactis BI-04® y B. lactis Bi-07® (mezcla Howaru® Restore) y sus fibras prebióticas favoritas (arabinogalactooligosacáridos y betaglucanos) ayuda a reducir la aparición de diarrea asociada a antibióticos y diarrea por C. difficile.
Los probióticos son una alternativa efectiva y segura cuando tienes diarrea ocasional. Para una completa recuperación de la microbiota intestinal se recomienda tomar el probiótico mientras tengas diarrea y lo mantengas hasta 1 semana después de la diarrea. Para un adecuado mantenimiento de la microbiota intestinal recomendamos 1 frasco cada día durante 1 semana de Lactoflora protector intestinal.

Prevención de la diarrea
Para prevenir la diarrea, el mejor consejo que te podemos dar es que cuides tu salud digestiva cada día incluyendo 5 raciones diarias de fruta y verdura, priorices los alimentos de origen vegetal a los de origen animal, evites el alcohol e incluyas de vez en cuando un probiótico, como por ejemplo Lactoflora protector intestinal adultos, que te permita tener una microbiota intestinal sana y diversa para combatir a los posibles patógenos responsables de la diarrea.
Lavarse las manos frecuentemente, sobre todo después de ir al baño, cambiar pañales a un bebé o antes de manipular cualquier alimento, es fundamental para evitar la transmisión de virus y bacterias. Si ya tienes gastroenteritis, evita tocar alimentos que irán a comer otras personas durante al menos dos días o mientras duren los síntomas.
Buenos hábitos alimentarios
Estos son algunos buenos hábitos alimentarios que podrían ayudarte:
- Come más despacio: El estómago tarda 20 minutos en decirle al cerebro que está lleno, así que, si comes más despacio, es probable que comas menos y debas digerir menos.
- Mastiga bien los alimentos: Cuando dedicas el tiempo necesario para masticar bien los alimentos, no solo estás ralentizando el proceso de alimentación, sino que estás ayudando al sistema digestivo dándole fragmentos más pequeños de comida para descomponer.
- No engullas los alimentos: Cuando se engulle la comida se traga aire, lo que puede originar retención de gases y mala digestión.
- Come comidas ligeras y en menores cantidades: Las comidas copiosas y en grandes cantidades requieren más tiempo de digestión y hacen trabajar más al sistema digestivo.
- No comas tarde por la noche: Al final del día es cuando el sistema digestivo es menos eficaz, así que intenta comer por última vez por lo menos 3 horas antes de irte a dormir.
Diario de alimentación
Si tienes diarrea que pueda estar causada por haber comido un alimento en concreto, puedes intentar identificar el alimento elaborando un diario de lo que comes cada día y de cuándo tienes el síntoma.
- Anota absolutamente todo lo que comes o bebes, incluidos los condimentos, aliños (si puedes) y todas las bebidas.
- Anota la cantidad que comes o bebes y el momento de tus deposiciones.
- Anota el nivel de estrés de cada día. Te sorprenderá el gran impacto que puede tener.
- Busca patrones e identifica tus alimentos y líquidos problemáticos.
- Piensa a largo plazo. Puede que necesites documentar esta información en tu diario durante varias semanas antes de que notes algún patrón. Discute tus hallazgos con tu profesional de la salud.
La curiosa historia de la salsa de tomate
El ketchup, esa salsa sin la que te imaginas unas patatas fritas o una buena hamburguesa, tiene más años que la tos. De hecho, nació en China en el siglo XVII y se llamaba "ke-tsiap". Lo que inicialmente era una salsa de anchoas de color rojizo después se convirtió en algo más parecido al ketchup actual con la introducción del tomate por los británicos. En el año 1800 se utilizaba como medicina para tratar la diarrea y, en general, patologías digestivas e incluso reumatoides. ¿A que no te lo podías imaginar?
