Una nutrición equilibrada, empezando por el desarrollo radicular, el crecimiento temprano, la floración y producción de frutos, es fundamental para poder tener una alta producción comercial de tomates. Un mantenimiento óptimo de pH en suelo asegura que los nutrientes estén fácilmente disponibles; los tomates prefieren suelos con valores de pH entre 5,5 y 6,5.
El nitrógeno y el potasio se absorben inicialmente en forma lenta y se incrementa la rapidez de su absorción durante el desarrollo del fruto, mientras el pico de absorción del nitrógeno ocurre principalmente después de la formación de los primeros frutos. El fósforo y nutrientes secundarios, calcio y magnesio, son requeridos en dosis relativamente constantes a través de todo el ciclo de crecimiento de la planta de tomate.

Principales nutrientes y sus funciones
- Nitrógeno (N): El cultivo del tomate consume aproximadamente entre 2,2 - 2,4 kg de N por cada tonelada de frutos producidos. Es necesario en las fases tempranas de desarrollo para fomentar un crecimiento fuerte de las plántulas y estimular el crecimiento de hojas y tallos.
- Fósforo (P): Es importante para el crecimiento temprano y desarrollo radicular de las plántulas durante su establecimiento. La principal necesidad se requiere en fases tempranas para asegurar una buena floración.
- Potasio (K): Los tomates tienen requerimientos relativamente altos de potasio; más de 300 kg/ha es un consumo típico. El potasio activa enzimas, regula la presión osmótica y contribuye a incrementar el peso seco y el contenido de azúcares en el fruto, mejorando su sabor y calidad.
- Calcio (Ca): Es necesario para el desarrollo foliar, la raíz y el rendimiento. Es un componente esencial de la pared celular y el elemento responsable de la firmeza del fruto.
- Magnesio (Mg) y Azufre (S): El magnesio es importante, aunque se requiere en tasas más bajas que el calcio. El azufre es fundamental para la producción y debe suministrarse durante toda la temporada.
Deficiencia de nutrientes en tomate
Tabla: Absorción estimada de nutrientes (kg/t de fruto)
| Nutriente | Absorción estimada (kg/t) |
|---|---|
| Nitrógeno (N) | 2,7 |
| Fósforo (P2O5) | 0,5 |
| Potasio (K2O) | 3,6 |
| Magnesio (MgO) | 0,9 |
| Calcio (CaO) | 2,2 |
Manejo de la nutrición y fertilización
Elegir correctamente el fertilizante es clave para el rendimiento del cultivo. Los fertilizantes líquidos son ideales para cultivos en macetas o invernadero por su versatilidad y facilidad de absorción. Antes de aplicar el abono, es fundamental diluirlo en agua siguiendo las proporciones recomendadas. Un error común es pensar que “más abono = más tomates”, por lo que lo más recomendable es ir de menos a más, observando la planta.
El uso excesivo de nitrógeno puede producir un cultivo demasiado vigoroso, con mala floración y frutos excesivamente grandes. Por otro lado, la carencia de algún micronutriente tendrá un efecto negativo en la producción. Es importante asegurarse de que el manganeso y el boro no estén presentes en exceso, porque puede tener un efecto tóxico y restringirá el crecimiento.

Para conseguir un cultivo óptimo, debe ajustar el equilibrio del fertilizante y la cantidad a cada etapa de crecimiento. La maduración irregular o la podredumbre apical son indicadores de desequilibrios nutricionales (especialmente de potasio y calcio, respectivamente) que deben corregirse mediante un plan de fertilización bien estructurado y un control constante de la humedad en el suelo.