La costocondritis es una afección que provoca la inflamación del cartílago que conecta las costillas con el esternón (articulaciones costocondrales), generalmente en la parte frontal del tórax. También se conoce como síndrome de dolor en la pared torácica, síndrome costoesternal o condrodinia costoesternal. Aunque es una causa frecuente de dolor torácico no relacionado con el corazón, puede generar preocupación debido a la intensidad de los síntomas, que suelen simular problemas cardíacos.
Generalmente, la costocondritis es benigna y responde bien al tratamiento, aunque el dolor puede llegar a ser debilitante. Afecta principalmente a personas jóvenes y de mediana edad, siendo más común en mujeres mayores de 40 años, aunque puede presentarse en cualquier grupo etario. Es una de las causas más frecuentes de dolor de pecho en niños y adolescentes.

Anatomía de la Caja Torácica
El cuerpo humano está dotado de una caja torácica, compuesta por diversos huesos, cartílagos, músculos, ligamentos y tendones que funcionan de manera coordinada en la respiración y facilitan protección a los órganos en su interior (corazón, pulmones, estómago…).
La caja torácica se compone, esencialmente, de:
- Esternón: Hueso plano situado en la parte central del pecho, al que se unen las costillas por su parte anterior.
- Costillas: Hay 12 pares de costillas, que podemos dividir en tres categorías:
- Verdaderas (de la primera a la séptima): Se unen directamente al esternón mediante los cartílagos costales.
- Falsas (de la octava a la doceava): Se unen al esternón indirectamente, a través de un cartílago común con el séptimo par de costillas.
- Flotantes (las dos últimas): No se unen al esternón.
- Articulación costovertebral: La unión que se produce entre costillas y su respectiva vértebra en la parte posterior de la caja torácica.
- Articulación costocondral: Es la articulación formada por las costillas y los cartílagos costales, que luego se unen al esternón. Se trata de una articulación cartilaginosa, en concreto de cartílago hialino (no permite movimiento significativo, pues su función es proporcionar estabilidad y protección al tórax, pero dejando cierto margen de movilidad y flexibilidad para los movimientos propios del tórax y adyacentes).
Cuando se produce una inflamación de esta articulación costocondral, es decir, de los cartílagos costales - que unen la costilla con el esternón - se denomina costocondritis. En la costocondritis suelen verse afectadas varias conexiones cartilaginosas, y en muchos casos afecta de la segunda a la quinta costilla.

Diferencia entre Costocondritis y Síndrome de Tietze
Aunque el síndrome de Tietze y la costocondritis, también llamado síndrome de articulación condrocostal, comparten síntomas similares, no son exactamente lo mismo. Ambas condiciones pueden causar dolor torácico, pero el síndrome de Tietze es menos común que la costocondritis.
La costocondritis es muy similar al Síndrome de Tietze. Sin embargo, hay algunas diferencias importantes. Cuando el cartílago de las costillas a lo largo de la parte anterior del cuerpo se inflama y va acompañado de hinchazón, se habla de síndrome de Tietze. Si no hay hinchazón, o si el cartílago de la parte posterior de las costillas está inflamado, se habla de costocondritis.
Por norma general, el síndrome de Tietze solamente afecta a una articulación (la segunda o la tercera costilla), mientras que la costocondritis daña a varias al mismo tiempo (con mayor frecuencia las costillas tercera, cuarta y quinta).
Causas de la Costocondritis
En general, la costocondritis no tiene una causa clara. Los médicos no suelen poder identificar la causa exacta de la costocondritis. Sin embargo, la costocondritis puede estar asociada a traumatismos, enfermedades y otras tensiones físicas, como tos grave.
Algunos factores que pueden contribuir a su aparición incluyen:
- Traumatismos o lesiones en el pecho:
- Golpes directos: Un golpe en el pecho, como sucede en accidentes automovilísticos, caídas o deportes de contacto, puede dañar el cartílago costocondral y provocar su inflamación.
- Esfuerzos físicos: Levantar objetos pesados, hacer ejercicios extenuantes o movimientos repetitivos que afectan el pecho, con la tracción constante de la musculatura, pueden provocar inflamación en el cartílago.
- Infecciones:
- Infecciones respiratorias: Algunas infecciones respiratorias, virales o bacterianas, pueden extenderse al cartílago costocondral y causar inflamación. No es la causa más habitual de esta patología.
- Infección postquirúrgica: Aunque también es raro, después de una cirugía en el pecho, puede ocurrir una infección en el área del cartílago costocondral que provoque dolor e inflamación.
- Artritis y enfermedades inflamatorias:
- Artritis Reumatoide: Esta enfermedad inflamatoria crónica puede afectar también el cartílago costocondral, provocando costocondritis.
- Espondilitis Anquilosante: Es una forma de artritis que afecta principalmente a la columna vertebral, pero que puede causar inflamación en otras articulaciones, incluido el cartílago costocondral.
- Otras enfermedades inflamatorias: Enfermedades como el lupus pueden también estar asociadas con la costocondritis.
- Estrés mecánico:
- Tos Crónica: Una tos persistente y severa, tras un catarro fuerte (por ejemplo), puede poner tensión en el cartílago costocondral y causar inflamación. Se trata de movimientos bruscos, explosivos y repetitivos que pueden hacer sufrir la articulación, inflamándola.
- Actividades que Requieren Movimiento Repetitivo: Trabajos o actividades que implican movimientos repetitivos del pecho y los brazos pueden ser un factor de riesgo para causar esta inflamación.
- Factores degenerativos:
- Envejecimiento: El desgaste natural del cartílago con la edad puede hacer que sea más susceptible a la inflamación y el dolor, en general.
- Predisposición en mujeres:
- Los cambios hormonales después de los 40 años pueden afectar la elasticidad y resistencia del tejido conectivo, facilitando la aparición de esta afección.
- Cambios físicos asociados al embarazo.
- Predisposición a condiciones autoinmunes.
Factores de Riesgo
Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, la costocondritis es más común en adultos jóvenes y de mediana edad. La costocondritis aparece con mayor frecuencia en mujeres mayores de 40 años. A menudo, el síndrome de Tietze se presenta en adolescentes y adultos jóvenes, y con la misma frecuencia en hombres y mujeres.
Otros factores de riesgo incluyen:
- Sexo: Las mujeres son más propensas a desarrollar costocondritis que los hombres.
- Actividades Físicas: Personas que realizan actividades físicas intensas o deportes de contacto pueden tener un mayor riesgo.
- Debilidad muscular: Aquellas personas cuya musculatura es ineficaz e ineficiente en su contracción, tienen más probabilidades de sufrir costocondritis, ya que la tensión generada en la articulación puede ser mucho mayor. Ojo con el diafragma muchas veces.
- Pacientes con enfermedades respiratorias: Pacientes con EPOC, asma, alergia, tos crónica, hábito tabáquico, etc., tienen una mayor probabilidad de sufrir esta condición.
Síntomas de la Costocondritis
El síntoma principal de la costocondritis es el dolor en el pecho, que puede ser de leve a severo. Este dolor suele estar localizado en la parte frontal del tórax y, con frecuencia, en el lado izquierdo, aunque también puede afectar ambos lados.

Usted puede sentir:
- Dolor en el pecho: Es el síntoma principal. Suele localizarse en la zona del esternón, o muy cercana a él, donde las costillas se unen a través del cartílago costocondral. Es más común en el lado izquierdo del pecho, pero puede ocurrir en ambos lados. Se caracteriza por ser un dolor agudo y punzante, o una molestia sorda y constante. La intensidad puede variar según la persona y la severidad de la lesión. El dolor puede ser similar a una punzada o presión en el pecho.
- Sensibilidad en la zona: La zona afectada es sensible al tacto y a la presión, por lo que es normal si el uso de prendas apretadas (como el sujetador en las mujeres) o la presión sobre el esternón al recostarnos o apoyarnos sobre él, nos produce dolor o un aumento del mismo.
- Dolor con el movimiento: Hay movimientos que pueden implicar al tronco, como levantar los brazos, girar el torso, coger pesos o realizar actividad física intensa, que puede exacerbar o provocar el dolor.
- Dolor con la respiración profunda: Respiraciones profundas, toser o estornudar pueden producir un aumento del dolor, debido a la expansión y contracción del tórax. Por supuesto, se puede ver agravado al realizar actividad aeróbica intensa, la cual es muy demandante para el tórax y puede provocar aumento del dolor.
- Dolor referido: En algunos casos, el dolor puede expandirse hacia la espalda, el abdomen o los brazos, lo que puede aumentar la confusión con otras condiciones, como pueden ser los problemas cardíacos.
- Dolor intermitente: En algunos casos, el dolor no es constante, sino que va y viene, pudiendo variar de intensidad a lo largo del día.
- Empeoramiento con ciertas actividades y posturas, con alivio en reposo.
Es importante destacar que, aunque el dolor en el pecho puede ser alarmante, la costocondritis no está asociada a problemas cardíacos. El dolor propio de un ataque al corazón suele estar más extendido y se experimenta también en otras partes del cuerpo, como los brazos y el cuello, en vez de solo en el pecho. Además, se suele notar como si viniera de debajo del esternón. El dolor propio de la costocondritis se suele experimentar en un área reducida del pecho y se nota como si viniera directamente del lugar donde el esternón se une a las costillas.
Diagnóstico de la Costocondritis
El diagnóstico de costocondritis se basa principalmente en una buena historia clínica, y un buen examen físico. Los médicos suelen buscar dolor y sensibilidad en las uniones costocondrales durante el examen físico, para establecer un diagnóstico.
Historia Clínica
El médico tomará su historia clínica y preguntará sobre los síntomas:
- Síntomas del paciente: El paciente describe dolor en el pecho que puede ser agudo o sordo.
- Localización del dolor: El dolor suele estar localizado en la zona del esternón, donde las costillas se unen al cartílago costocondral, generalmente en las costillas superiores.
- Factores desencadenantes: Preguntar sobre actividades físicas recientes, movimientos repetitivos, traumatismos en el pecho o infecciones respiratorias.
- Características del dolor: Se indaga cuándo comenzó el dolor y si ha sido progresivo o repentino. Se pregunta cuánto tiempo ha durado el dolor y se evalúa la intensidad del dolor, por ejemplo, utilizando una escala de dolor del 1 al 10.
- Factores agravantes y/o de alivio: Preguntar si el dolor empeora con ciertos movimientos, respiraciones profundas, tos, o presión sobre el pecho, y si se alivia con reposo o ciertos medicamentos.
Examen Físico
Su proveedor de atención médica llevará a cabo un examen físico. Revisará la zona donde las costillas se encuentran con el esternón. Si esa zona presenta sensibilidad y dolor, lo más probable es que la costocondritis sea la causa del dolor torácico.
- Palpación: El especialista presionará suavemente las articulaciones costocondrales y el esternón para identificar áreas de dolor. La presencia de dolor a la palpación es un signo característico de la costocondritis.
- Evaluación del movimiento y dolor con el movimiento: Se pedirá al paciente que realice ciertos movimientos del tronco y los brazos para ver si estos provocan o agravan el dolor.
Pruebas Complementarias
Aunque el diagnóstico de costocondritis es básicamente clínico, pueden utilizarse algunas pruebas adicionales para descartar otras causas de dolor en el pecho. En algunos casos, además, pueden realizarse pruebas adicionales como radiografías, tomografías computarizadas (TC) o resonancias magnéticas (RM) para descartar otras afecciones.

- Radiografías de tórax: Se puede llevar a cabo una radiografía del tórax si sus síntomas son graves o no mejoran con el tratamiento. Ayudan a descartar otras condiciones, como pueden ser una fractura costal, enfermedades pulmonares o afecciones cardíacas.
- Resonancia magnética (RM) o Tomografía computarizada (TC): Utilizadas si hay sospecha de otras enfermedades, como infecciones, tumores o enfermedades inflamatorias de la pared torácica.
- Electrocardiograma (ECG): Para descartar problemas cardíacos, especialmente si el dolor en el pecho es un síntoma predominante. Su proveedor también puede solicitar pruebas para buscar otras afecciones como un ataque cardíaco.
- Análisis de Sangre: Para descartar infecciones o enfermedades inflamatorias sistémicas.
Diagnóstico Diferencial
Para realizar un correcto tratamiento, es importante diferenciar la costocondritis de otras condiciones que causan dolor en el pecho, como pueden ser:
- Síndrome de Tietze: Comparte sintomatología con la costocondritis, a diferencia de hinchazón visible y palpable sobre las articulaciones costocondrales afectadas.
- Fractura costal: Normalmente se produce tras un traumatismo evidente, pero algunas veces también puede ir asociado a toses bruscas o estornudos muy bruscos, si hay una debilidad ósea característica como ocurre en la osteoporosis (donde se presenta fragilidad ósea).
- Problemas Cardíacos: El dolor de origen cardíaco puede asociarse a otros síntomas añadidos como falta de aire (disnea), sudoración, náuseas, dolor irradiado al brazo, la mandíbula o el cuello.
- Enfermedades Pulmonares: Algunas patologías como pueden ser la neumonía, un tromboembolismo pulmonar o la pleuritis, también pueden dar dolor en el pecho; pero, a menudo, suelen venir acompañadas de otros síntomas respiratorios que son clave para descartar.
- Enfermedades Gastrointestinales: Muchas veces, el reflujo gastroesofágico - entre otras condiciones - pueden causar dolor torácico o alrededor del mismo; sin embargo, suele relacionarse posterior a la comida y tienen otra sintomatología adicional, como la acidez estomacal.
- Neuralgia intercostal: Suele dar un dolor fácilmente confundible con el de una costocondritis, e irradia desde las costillas hacia el pecho, pero se siente más eléctrico.
Tratamiento para la Costocondritis
La costocondritis casi siempre desaparece por sí sola en unos cuantos días o semanas. También puede demorar algunos meses. El tratamiento se concentra en aliviar el dolor. El tratamiento de la costocondritis se basa en la combinación de medicación antiinflamatoria y analgésica para reducir el dolor y la inflamación, junto con sesiones de fisioterapia para mejorar la movilidad y disminuir el malestar.

Medicamentos para el Dolor
Siempre recomendados y recetados por un especialista. No os automediquéis, y consultad siempre con vuestro médico o farmacéutico.
- Analgésicos: Analgésicos, como el ibuprofeno (Advil, Motrin) o naproxeno (Aleve), pueden ayudar a aliviar el dolor y la hinchazón. Puede comprar estos medicamentos sin una receta. Hable con su proveedor antes de usar estos medicamentos si tiene una enfermedad cardíaca, presión arterial alta, enfermedades renales y hepáticas o si ha tenido úlceras estomacales o sangrado interno en el pasado. Tome los medicamentos como se lo indica el proveedor. No tome más de la cantidad recomendada en la botella. Lea cuidadosamente las advertencias de la etiqueta antes de tomar cualquier medicamento. También puede tomar paracetamol (Tylenol) en su lugar, si su proveedor le dice que es seguro hacerlo. Las personas con enfermedades hepáticas no deben tomar este medicamento. Si su dolor es grave, su proveedor puede recetar un analgésico más fuerte.
- AINEs (antiinflamatorios no esteroideos): Son útiles para reducir la inflamación.
- Corticoesteroides: En casos severos, y siempre recomendado, pautado y aplicado por un especialista; las inyecciones de corticoesteroides en la articulación afectada, pueden ayudar a reducir la inflamación y el dolor. Sin embargo, es recomendable probar con tratamientos más conservadores previamente.
Compresas
Pruebe el que mejor le convenga o le funcione.
- Compresas frías: Aplicar hielo en la zona afectada durante 15-20 minutos, varias veces al día, puede ayudar a reducir la inflamación y el dolor.
- Compresas calientes: El calor también puede ser útil, especialmente para relajar los músculos tensos alrededor de la zona afectada.
Evitar Actividades Agravantes
Evite actividades que empeoren el dolor. Evitar realizar actividades que provoquen o reagudicen el dolor, para evitar que los síntomas empeoren, hasta que el dolor disminuya considerablemente o el especialista le indique lo contrario.
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Fisioterapia
En algunos casos su proveedor puede recomendar fisioterapia. La fisioterapia juega un papel crucial en la recuperación de la costocondritis, proporcionando alivio del dolor y mejorando la movilidad en los pacientes.
- Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento: El fisioterapeuta le recomendará ejercicios específicos para mejorar la flexibilidad y fortalecer los músculos alrededor del esternón y las costillas.
- Estiramiento de pectoral: Con el brazo en un marco de la puerta, a 90 grados de flexión, giraremos nuestro torso sin despegarlo de la puerta hacia el lado contrario. Mantendremos la posición durante 30-45 segundos, y repetiremos 3-5 veces con cada lado. No debe existir dolor, sólo tirantez suave, durante la realización.
- Estiramiento del serrato anterior: Extienda el brazo hacia delante mientras empuja la escápula hacia fuera. Es decir, como si sacara chepa, llenara su tórax de aire por detrás y quisiera separar sus escápulas.
- Estiramiento de la parte anterior del tórax: Siéntese en una silla, con las manos detrás de la cabeza y arquee la espalda hacia atrás, mientras mira hacia el techo.
- Técnicas de respiración: También le proporcionará técnicas para aprender a respirar de tal forma que el dolor sea mínimo, y técnicas para proteger la zona durante estornudos o toses, así como ejercicios para aliviar el dolor, favorecer la movilidad de la caja torácica y mejorar la ventilación durante la respiración.
- Aplicación de calor y frío: Utilizar compresas calientes o frías en la zona puede ser eficaz para reducir el dolor y la inflamación.
- Electroterapia: Este método utiliza corrientes eléctricas para aliviar el dolor y promover la curación.
El objetivo principal de la fisioterapia es facilitar la recuperación, permitiendo que los pacientes retomen sus actividades cotidianas con mayor comodidad. Es relevante que las sesiones de fisioterapia sean continuas y acompañadas de un enfoque comprensivo hacia la salud general del paciente. Implementar un programa de rehabilitación adaptado no solo reduce el dolor, sino que también empodera a los pacientes para manejar mejor su condición.
Cambios en el Estilo de Vida
- Postura adecuada: Mantener una buena postura puede ayudar a reducir la tensión en el pecho, especialmente si ya sufres costocondritis.
- Estrés: Reducir el estrés y practicar técnicas de relajación pueden ser beneficiosos, ya que el estrés puede exacerbar el dolor.
- Ropa cómoda: Evitar prendas y complementos que puedan exacerbar el dolor y favorecer aquellos que lo alivie.
Cuándo Consultar con un Especialista
Será de vital importancia consultar con su médico si el dolor en el pecho es severo, persistente o si hay preocupación de que pueda estar relacionado con problemas cardíacos. Llame al 911 o al número local de emergencias o acuda a su sala de emergencias local de inmediato si presenta dolor torácico.
Además, si los tratamientos en el hogar no alivian el dolor, o hay síntomas adicionales como fiebre, dificultad para respirar, o dolor que se irradia a la mandíbula, cuello, hombros o brazos, se debe buscar atención médica de inmediato. En caso de haber sufrido un traumatismo fuerte o haber oído un fuerte crujido acompañado de dolor durante un movimiento brusco o contracción explosiva, también debe acudir a su especialista.
Pronóstico y Prevención
La costocondritis tiene solución y, generalmente, mejorará con el tiempo y tratamiento adecuado. El dolor de la costocondritis frecuentemente desaparece en unos cuantos días o semanas. Sin embargo, en algunos casos, puede durar varios meses o más. El seguimiento con un especialista es importante para asegurar que el tratamiento sea efectivo y para descartar otras posibles causas del dolor en el pecho. La costocondritis es una condición autolimitada, lo que significa que tiende a mejorar por sí sola con el tiempo, aunque en algunos casos puede durar meses o incluso años.
Para prevenir futuros episodios de costocondritis, es importante evitar lesiones, sobrecargas y mantener una buena postura. Puesto que no siempre se sabe cuál es la causa de la costocondritis, no es posible prevenirla por completo. Pero muchos casos de costocondritis se desencadenan al levantar y transportar mochilas demasiado cargadas, sobre todo cuando se cuelgan solo de un hombro, algo que hacen muchos niños y adolescentes. Si su hijo tiene que transportar una gran cantidad de libros entre su casa y la escuela, cómprele una mochila estable y resistente que reparta bien el peso a ambos lados de la espalda y asegúrese de que la lleva colgada de ambos hombros.
Aunque la costocondritis puede ser alarmante debido al dolor en el pecho, es una afección generalmente benigna que responde bien al tratamiento. Si experimenta dolor torácico prolongado o que empeora con la actividad física, es importante acudir al médico para un diagnóstico adecuado y descartar otras posibles causas de dolor en el pecho.