El Rey del Cachopo: La historia detrás del infame meme y la verdad de sus crímenes

La figura de César Román Viruete, conocido popularmente como 'El Rey del Cachopo', ha trascendido los límites de un mediático caso criminal para convertirse en un fenómeno cultural en internet, dando origen al "meme del Rey del Cachopo". Su historia, una amalgama de engaños, ambición desmedida y un macabro crimen, ha capturado la atención pública, siendo ahora objeto de una docuserie de Netflix que repasa este suceso.

¿Quién es 'El Rey del Cachopo'? Una vida de engaños y ambiciones

César Román nació el 25 de noviembre de 1973 en Madrid. Su mediática historia se remonta a 1996, cuando el diario ABC lo descubrió como líder de un supuesto sindicato de estudiantes. Por entonces, estudiando bachillerato con 22 años, fue expulsado del Instituto Cervantes tras anunciar una huelga que paralizaría España.

Antes de convertirse en uno de los empresarios más reconocidos, su figura estuvo asociada a grupos de ultraderecha como la Falange. Presumía de tener amistades en las altas esferas de muchos sectores del país, como en política, en periodismo o en hostelería. No obstante, fue despedido de Falange, argumentando que era demasiado de izquierdas para sus jefes, según recoge Onda Cero. Román, que debe su apodo a la cadena de sidrerías que popularizó este plato asturiano en Madrid, comenzó como falangista infiltrado en sindicatos, tuvo una breve carrera política, abrió una revista, colaboró como tertuliano en varios medios, presumió (falsamente) de haber entrevistado a Marine Le Pen, prometió escribir una biografía de Esperanza Aguirre por la que cobró un adelanto, hasta que inauguró su imperio hostelero para luego desaparecer este verano dejando una montaña de créditos sin pagar.

En Madrid se convirtió en delegado de Plataforma per Catalunya, un grupo ultra catalán que encabezaba Josep Anglada. Unos meses después, su familia presentó una denuncia por desaparición. Se marchó sin pagar la nómina de los trabajadores que había contratado y la formación tuvo que hacer frente a un desembolso de 90.000 euros. Como estafador profesional, César Román también recaló en Málaga. En la capital de la Costa del Sol puso en marcha una asociación de comerciantes, la cual más tarde clausuró sin dar ningún tipo de explicación, motivo por el que fue denunciado por los empleados. Fundó un medio de comunicación llamado El Aguijón, en el que engañó a estudiantes de periodismo con el objetivo de que trabajaran para él sin cobrar. Su misión era la de copiar literalmente noticias de otros sitios. Asegurando que se trataba de un máster, a algunos les pagó con cheques sin fondos.

'El Rey del Cachopo' desapareció sin dejar rastro durante unos años. No obstante, en su afán por adentrarse en el mundo de la política, fue conocido por difundir 'fake news', es decir, distintos bulos. Unos rumores falsos que llegaron a ser publicados por algunos diarios de tirada nacional. En los 90, formó parte de la Falange Española y se infiltró en el sindicato de izquierdas para conseguir información de primera mano. Esto se le une a la creación de su revista Ahora Málaga, donde fingía entrevistas a líderes políticos.

César Román como

El auge y caída de su imperio gastronómico

Su nombre se hizo conocido cuando, en el año 2016, cumplió su gran sueño y montó una cadena de restauración especializada en platos asturianos. Muestra de su narcisismo es que fue él mismo quien se puso el apodo. Llegó a abrir cinco restaurantes en Madrid, pero las deudas le comieron puesto que no pagaba a los proveedores. Algunos de ellos hablan de pufos de 200.000 euros. Además, las mentiras estaban a la orden del día y 'El Rey del Cachopo' llegó a presumir de premios gastronómicos que eran completamente falsos. Su último restaurante duró apenas un mes y las deudas se acumularon. Quería tanto poder que llegó, incluso, a intentar sobornar a los organizadores de un concurso de cachopos. No lo ganó, pero inventó su propio concurso falso. 'El Rey del Cachopo' era el nombre del local, que dio luego nombre a su persona, en el que se especializaba en esos platos. La Audiencia Provincial de Madrid condenó en 2021 a César Román Viruete a 15 años de cárcel por el homicidio y por descuartizar el cadáver, con la concurrencia de las agravantes de parentesco y género.

Infografía: Cronología de los restaurantes de César Román

El crimen de Heidi Paz y la detención de César Román

Su fama y su éxito duraron poco tiempo ya que en el verano de 2018 salió a la luz el caso de violencia machista por el que terminó entre rejas. Comienza a salir con una de sus camareras: Heidi Paz Bulnes, una joven hondureña de 25 años, pero se les pierde la pista. El 13 de agosto, el torso de ella aparece dentro de una maleta en una nave de Usera, en Madrid, donde César iba a abrir su nuevo restaurante. Se sospecha que él podría ser el responsable de su muerte, pero sigue en paradero desconocido. Valíéndose de un cuchillo, le cortó los senos, que tenían unos implantes de silicona, y junto con un colgante y otros efectos personales, el 13 de agosto de 2018, intentó quemarlos, haciendo un fuego en la plataforma del montacargas, reza la sentencia de la Fiscalía.

La investigación comenzó con el hallazgo del torso de la víctima en una nave de Román en el verano de 2018. Cuando se localizaron estos restos, de forma casual, el individuo desapareció y fue localizado por la policía meses después oculto en Zaragoza, donde se hacía pasar por un cocinero venezolano. Su detención tuvo lugar el 16 de noviembre de ese año en Zaragoza, a donde había huido. La dueña de un restaurante en Zaragoza, donde el 'rey del cachopo' ha estado trabajando todo este tiempo bajo una identidad falsa, lo identifica y termina detenido por la Policía. El crimen perpetrado, en verano de 2018, por 'El Rey del Cachopo', quien mató y descuartizó a su expareja Heidi Paz, conmovió profundamente a la sociedad. También fue uno de los más mediáticos.

Mapa de los lugares clave en el caso de César Román: Madrid y Zaragoza

Las múltiples versiones de César Román y su confesión

César Román, más conocido como el Rey del Cachopo, ha mandado otra carta a la Audiencia Provincial de Madrid en la que cuenta una nueva versión sobre la muerte y descuartizamiento de su expareja, Heidi Paz, por la que él está en prisión desde 2018. Sus anteriores relatos incluían la intervención de una mafia policial y una presunta red de narcotráfico muy peligrosa. Román siempre aseguró que él no tenía nada que ver con la muerte de Heidi y que mafia policial y redes de narcotráfico estaban involucradas en el homicidio. Según el relato probado de los hechos por la sentencia, Román mató a su expareja y descuartizó el cadáver para dificultar su identificación y el establecimiento de la forma de la muerte. Sus extremidades y su cabeza nunca fueron encontradas.

La producción de Netflix, de tres capítulos, llega tan sólo unas semanas después de que, en un giro absoluto de guion, el homicida confesara los hechos tras varios años de negaciones y de ofrecer numerosas versiones contradictorias. Esta misma misiva fue negada por su abogada, que siempre ha defendido su inocencia. Sin embargo, César Román decidió dejar de precisar de sus servicios y volver a reiterar su culpa. En marzo de 2024 dio un giro al caso al reconocer por primera vez, en una carta enviada desde la cárcel a la Audiencia Provincial, que sí mató a la joven hondureña Heidi Paz, pero accidentalmente. En ella expresaba su arrepentimiento, pedía perdón y se ponía a disposición de la familia de la fallecida para aclarar detalles, sin explicar dónde ocurrió el crimen ni dónde estaban los restos que nunca se hallaron. Una semana después envió una segunda carta en la que volvía a reconocer el crimen y se arrepentía, y anunciaba que no recurrirá su condena ante instancias internacionales, además de comunicar que renunciaba a su letrada porque tienen criterios dispares.

La última versión: Un tío médico implicado

Ahora, en un escrito remitido a la Sección 26 de la Audiencia de Madrid, asegura que los restos están en un paraje cercano al parque arqueológico de Carranque, y relata cómo se produjo el crimen. Según su versión, todo ocurrió en el transcurso de una "absurda discusión" por temas económicos en una nave de una de sus empresas. Detalla que al verle su víctima en una actitud agresiva que nunca había visto en él, se asustó y le cogió una pistola que él portaba entonces para su "seguridad personal" y le apuntó con ella, "seguramente con el único ánimo de aplacarme o de que cesara en mi actitud", considera.

Él intentó arrebatársela y en el forcejeo, prosigue, "el arma se disparó fatalmente" y ella falleció al instante por ese único disparo que impactó en su cabeza, extremo este que señala se podrá comprobar con la localización de los restos no hallados y que desea que se encuentren "para que las víctimas puedan poner fin a su dolor". Al ver que la había matado, recuerda que entró en pánico y pidió ayuda a su tío, que había cursado medicina, y ambos tomaron la "tremendamente equivocada y errónea decisión" de deshacerse del arma y del cadáver, y decidieron hacerlo en Carranque, de donde era natural su tío, y en un paraje que ambos conocían desde su niñez. Lo que asegura que desconocía es que su tío fuese a desmembrar el cadáver y dice lamentar que se produjese.

Añade que no explicó hasta ahora estos detalles porque durante el juicio su tío estaba gravemente enfermo, hasta que falleció meses después, y consideraba que tenía una deuda de gratitud por su ayuda y debía proteger su identidad. Sin embargo, ahora se ha decidido a dar este paso y pide disculpas "por no haber ofrecido estas explicaciones antes y por el dolor adicional" que con ello ha causado. Pide también perdón, especialmente a la madre de Heidi Paz, por las "lamentables formas" que mostró durante el juicio que solo "aumentaron su dolor". Respecto a la reparación económica, asegura que está pagando el 50% por ciento de la "magra nómina" que percibe por su trabajo en prisión y asegura que ha pedido un puesto que le permita mayores ingresos para que ese pago aumente.

La familia de la víctima no cree esta nueva versión y la atribuye a que quiere obtener beneficios penitenciarios, y critica que "una vez más revuelva el dolor de la familia" con "invenciones dantescas". El letrado de la familia de Heidi Paz, Alexis Socías, ha explicado a EFE que "si de verdad quiere ayudar a terminar con el dolor de la familia, que diga el modo, la firma y el lugar exacto, y yo me comprometo a hablar con la familia para no oponernos a beneficios penitenciarios que busca". En caso contrario, advierte de que instará "a que cumpla el máximo posible" de la pena en prisión.

Crítica a 'El rey del cachopo' ¿César Román es el verdadero homicida?

Perfil psicológico de un manipulador

El perfil arquetípico del Rey del Cachopo es un viejo conocido de la psicología y la criminología. Su personalidad se ajusta a unos rasgos de psicopatología muy claros. Los individuos como él presentan un egocentrismo y narcisismo muy marcados, y se rigen por la idea de que sus deseos están por encima de los de los demás. Siguen la estrategia de ir hilvanando mentira tras mentira para manipular y conseguir sus objetivos, explica Concha López Soler, doctora en psicología y profesora titular en la Universidad de Murcia.

"Era un mentiroso compulsivo, pero él se creía todo lo que contaba", comparte una persona que coincidió con él en sus inicios. "Se inventó que era del País Vasco, que había ganado competiciones de marmitako. Hasta me dijo que a su padre lo había asesinado ETA. Tenía una personalidad muy enferma", continúa. "Siempre se daba aires de grandeza". Otra persona que también lo conoció brevemente en esa época añade: "Era fanfarrón, algo fantasmilla, y bastante ligoncete. Tenía muchísima confianza en sí mismo".

La catedrática López Soler apunta: "No se trata de si les creen o no, ellos simplemente utilizan ese mecanismo porque les da resultado. Pueden ser encantadores y seductores por momentos, y hacen cosas inusuales por los demás -favores, por ejemplo- como forma de ganarse su confianza". Una dinámica de este tipo, llevada de forma continuada, puede acabar convirtiéndose en algo peligroso. "Las personalidades de tipo psicopático, cuanta más facilidad para manipular tienen, más gregarias se vuelven, la gente los sigue, y eso les da cierta facilidad para que no se les pongan límites. Ellos saben manipular la información, y cuando alguien protesta, ellos argumentan dándole la vuelta, de manera que siempre quedan como los que tienen la razón". En El País, un conocido describía así a Román: "Tiene una mentalidad infantil. Es como un villano de James Bond con planes grandilocuentes que nunca llegan a nada".

Factores que contribuyen a su comportamiento

Un factor que Román comparte con otros famosos embaucadores, como Carlo Ponzi (que dio nombre al 'esquema Ponzi', un tipo de estafa piramidal), o el gallego José Carlos Bergantiños (acusado de haber estafado más de 33 millones de dólares vendiendo cuadros falsos), es su aspecto físico inofensivo: el Rey del Cachopo mide alrededor de 1,52 metros de estatura. ¿Ha contribuido esto en su comportamiento? "Le ha dado facilidad para que los demás no lo vean como peligroso. A veces no tener todas las características físicas consideradas como atractivas ayuda a que los demás piensen que tiene mucho valor, que ha sabido superarlo todo y eso le haya facilitado acercarse a cualquiera", apunta López Soler. "Pero no creo que el complejo de inferioridad sea fundamental. Su narcisismo ha podido ser una forma de compensarlo, pero habría que estudiar su infancia. Igualmente, no soy partidaria de eso." "Era muy exhibicionista, ponía fotos de su pedida, contaba que su novia estaba embarazada, luego empezó a hablar de Heidi...", explica una persona que lo conoció brevemente. Él necesitaba popularidad y que la gente lo aceptara. Me imagino que era él quien pedía amistad".

Apariencias aparte, una de las cosas que más han sorprendido en esta historia es el tiempo que estuvo saltando de conflicto en conflicto sin hundirse del todo. "Parece complicado pasar de estafas así hasta un crimen, pero él no ha tenido el freno que tenemos todos. Nunca ha tenido represión por parte de la sociedad ni de la justicia", señala una fuente con experiencia en la investigación de homicidios. "Lleva una vida disoluta y desordenada, no tiene buena relación con su familia...". La clave está en que pocos se atreven a enfrentarse a un perfil de este tipo. Ahora se ha conocido que Román arrastra una sentencia firme por maltrato a su exmujer, y que tiene abiertos numerosos procedimientos judiciales derivados de su actividad empresarial, pero durante muchos años logró mantenerse a flote. "Es difícil ponerles freno, porque son malos enemigos", explica la psicóloga. "Es muy complicado hacer frente a una persona que no tiene límites, que hace cualquier cosa por salirse con la suya y que ataca despiadadamente. Cuando alguien se da cuenta de los desmanes que están haciendo y se enfrentan a ellos directamente, perciben lo peligrosos que son y prefieren dejarlo estar. Es lo que se conoce como silencio cómplice. Por eso van aumentando su poder".

El criminólogo Vicente Garrido amplía: "Actúan sabiendo que cada nueva conquista servirá de aval para la siguiente; así, una vez creada una base de apoyo sólida, todo lo demás resulta mucho más sencillo. 'Alguien que conoce o hace negocios con fulanito es de fiar', se dice el siguiente incauto. La seguridad en uno mismo y la práctica en el engaño hacen el resto", dice el profesor de la universidad de Valencia y autor, entre otros libros, de Cara a cara con el psicópata (Ariel). "En general la gente piensa que alguien que actúa con solvencia en un ámbito determinado es honesto, y esta creencia (que generalmente es cierta) es el principio tramposo en el que fundamenta su plan".

Ilustración: Esquema de una estafa piramidal o

'El Rey del Cachopo' en prisión

César Román Viruete fue condenado a 15 años de prisión. Cuando fue encontrado por la policía a mediados de este mes, trabajaba como cocinero bajo una identidad falsa. Su defensa niega su involucración en la muerte de la mujer. De momento, permanece en una celda de Soto del Real que, según ha informado ABC, mantiene "como los chorros del oro", y que no ha tenido problemas con el resto de los internos, entre los que se mueve con desenvoltura. En el momento en el que, como ahora, se ven de cara a la justicia, las personas con perfil psicopatológico narcisista suelen ser reacios a salir de la farsa. "Son muy cínicos. En los interrogatorios son más duros que los delincuentes profesionales. Hacerles ver la realidad es muy complicado, no se reconocen. Normalmente les tiene que atender el psiquiatra de la prisión. Es un problema muy grave", dice el experto en investigación de homicidios, que prefiere mantenerse en el anonimato.

Garrido comenta sobre este patrón: "Interrogado por la policía, solo la sagacidad y el uso inteligente de pruebas y evidencias puede que le fuerce a encarar la realidad... siempre y cuando vea que hay algo de ganar en ello. Aunque a veces, quién sabe, un ego herido puede propiciar una confesión sincera si sirve para demostrar lo grande que es él y lo estúpidos que han sido los demás".

¿Llegan a reinsertarse este tipo de perfiles? "Se hacen intervenciones con ellos en las cárceles, pero el problema es que su parte narcisista es muy difícil de cambiar", explica López Soler. "La puedes modificar un poco, se hacen programas de sensibilización al dolor ajeno y terapias para mejorar la empatía, pero es muy complicado. A veces las sanciones también ayudan a esto, porque cuando se ven privados de libertad y ven que las consecuencias de sus actos son fuertes, es un estímulo para cambiar".

Dicho reportaje se puede ver de forma exclusiva en mitele PLUS. Por otra parte, Netflix ha estrenado ahora una docuserie que repasa este macabro suceso.

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