Las patatas cocidas son uno de esos básicos en la cocina que nunca pasan de moda. Su textura suave y su sabor neutro las convierten en el acompañamiento perfecto para una gran variedad de platos. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo sacarles el máximo partido? Aquí te proponemos una serie de ideas con las que acompañar las patatas cocidas y llevarlas al siguiente nivel.

Salteados, carnes y otros acompañamientos idóneos para patatas cocidas
1. Salsas que enamoran
Las patatas cocidas piden a gritos una buena salsa. Puedes optar por la clásica mayonesa casera, que siempre funciona, o darle un toque más sofisticado con una salsa alioli. Si prefieres algo más ligero, una vinagreta de mostaza o una salsa verde a base de perejil, ajo y aceite de oliva también son excelentes opciones. No dudes en experimentar; existen infinidad de formas de disfrutar de unas patatas hervidas con salsa.
2. Toques frescos: ensaladas con personalidad
Convierte tus patatas cocidas en el protagonista de una ensalada. Añade ingredientes como atún, huevo cocido, aceitunas y pimientos rojos para crear una clásica ensalada campera. O apuesta por algo diferente con una ensalada de patata y salmón ahumado, acompañada de una crema agria y cebollino picado.
3. Platos principales que combinan a la perfección
Las patatas cocidas son el acompañante ideal para platos de carne y pescado. Unas carrilleras al vino tinto o unas patatas hervidas con bacalao a la vizcaína combinan perfectamente con la suavidad de las patatas. También puedes optar por algo más sencillo, como un filete de ternera a la plancha, un pollo al horno o una lasaña de patata roja con carne.
‼️3 RECETAS con SÓLO 1 bote de PAPAS en 5 MINUTOS‼️ recetas para VERANITO DELICIOSAS Y ECONÓMICAS 🥗
4. Ideas veganas y saludables
Si buscas una opción ligera y saludable, acompaña tus patatas cocidas con un salteado de verduras como pimientos, cebolla y champiñones. Otra opción es prepararlas con una crema de garbanzos o hummus para obtener un plato lleno de proteínas y fibra. Y es que no faltan propuestas veggies con las que se pueden acompañar las patatas cocidas.
5. Toques internacionales
Las patatas cocidas también pueden llevarte de viaje. Añade un poco de curry y leche de coco para darles un aire asiático o acompáñalas con un tzatziki griego para una opción refrescante y mediterránea. Desde luego, son muchas las recetas deliciosas que animan a comprar patatas para cocer.
Recetas de patatas cocidas perfectas para acompañar carnes
Patatas doradas a la mantequilla
Las "Patatas doradas a la mantequilla" son una guarnición deliciosa y muy fácil de hacer. Esta receta proviene de la cocina francesa y la mantequilla pocas veces está tan bien utilizada como en esta receta. El salteado de las patatas en la mantequilla tostada y aderezada con el diente de ajo les otorga un sabor fino y exquisito. En este tamaño las patatas se ven elegantes y decoran cualquier plato.
Ingredientes (para 4 o 5 personas):
- 1 kg de patatas cocidas
- 50 g de mantequilla
- 1 diente de ajo con piel
- Sal y pimienta negra de molinillo
- Perejil fresco picadito
Elaboración:
- Pon un diente de ajo aplastado y con piel, la mantequilla en una olla o sartén al fuego medio-bajo, conviene que no se queme la mantequilla.
- Agrega las patatas y sube un poco el fuego y revuelve hasta que vayan adquiriendo un bonito color dorado.
- Espolvorea sal y pimienta.
- Retira del fuego, espolvorea perejil picadito y sirve calientes.
Consejos:
- Puedes utilizar patatas de tamaño pequeño, cocerlas con piel, una vez cocidas retirar la piel y saltearlas.
- También puedes utilizar patatas de tamaño mayor, en este caso conviene pelarlas antes de cocer y cortarlas o modelarlas antes de cocerlas para que queden aromónicas y después saltearlas.
- Otra opción y no menos desdeñable es comprar patatas pequeñas en conserva, es un camino rápido para cuando tenemos mucho lío en la cocina, escurres el agua, las lavas debajo del grifo y después las saltéas.

Patatas crujientes por fuera y jugosas por dentro (doble cocción)
Cuando queremos preparar patatas para acompañar carnes y pescados, lo más habitual es cocinarlas fritas, asadas al horno o incluso transformadas en puré. Pero hoy, en Cocina Fácil, queremos darte una receta de patatas diferente. No están fritas pero quedan crujientes y tostaditas. No están asadas pero quedan muy jugosas en su interior. La elaboración tiene un truco maestro: hay que hacerlas en dos cocciones distintas.
Elaboración:
- Primero tienes que cocerlas, bien sea a la manera tradicional, hirviéndolas en un cazo con agua salada durante 20 o 30 minutos en función del tamaño de los trozos, o bien en el microondas, que es la manera más rápida.
- Una vez cocidas, retira las impurezas que puedan tener las patatas y córtalas en trozos grandes sin quitar la piel. Si las prefieres sin piel, también funcionan en esta receta.
- En una sartén a fuego medio, añade una cucharada de mantequilla y la misma cantidad de aceite de oliva. El aceite ayudará a que la mantequilla no se queme. Funde la mezcla y cuando esté lista, añade las patatas cocidas.
- En el último momento, sazona las patatas con sal al gusto y tus hierbas aromáticas preferidas. Remueve con cuidado para distribuir bien los sabores y evitar que las patatas se deshagan.
Aderezos para tus patatas de guarnición:
- Ajo y perejil: Si te van los sabores tradicionales, añade ajo y perejil a la receta. Puedes picar el ajo y añadirlo a la sartén un minuto antes que las patatas. El perejil, pícalo y espolvorea las patatas en el último momento. También puedes preparar un aceite de ajo y perejil (tritura un ajo y un puñado de hojas de perejil con un par o tres de cucharadas de aceite) y rociar las patatas con este aceite justo antes de servirlas.
- Hierbas aromáticas: A las patatas les van bien todas las aromáticas: orégano, tomillo, romero, albahaca, hierbas provenzales... Elige la que más te guste o mezcla varias.
- Especias: Ajo y cebolla en polvo, pimentón dulce o picante, pimienta blanca o negra...
Patatas guisadas con carne
El tiempo revuelto nos invita a recuperar la cuchara, y para la ocasión, unas patatas guisadas con carne son una versión deliciosa del típico calderillo bejarano. Adaptado a los gustos de casa, con menos especias y sin guindilla, este guiso queda igual de sabroso.
Ingredientes:
- 1.200 gr de patatas para cocer
- 600 gr de carne de morcillo u otra para guisar
- 100 gr de guisantes congelados
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 2 zanahorias pequeñas
- 1/2 pimiento rojo
- 1 vaso de vino blanco
- Caldo de carne
- 3 cucharadas de tomate frito
- Pimentón dulce al gusto
- 1 hoja de laurel
- Perejil recién picado
- Aceite de oliva extra
- Sal y pimienta
Cómo se hacen las patatas con carne:
- Limpiamos bien la carne, la secamos con papel de cocina, la troceamos y la salpimentamos. Calentamos aceite en una cazuela (mejor si es de barro) y doramos los trozos de carne a fuego fuerte, unos minutos por cada lado, lo justo para que se sellen y queden dorados por fuera pero jugosos por dentro. Cuando hayan tomado color sacamos de la cazuela y reservamos.
- Picamos la cebolla finita, la zanahoria en dados, el pimiento en tiras o cuadraditos y troceamos los ajos. En el mismo aceite en el que habíamos dorado la carne hacemos un sofrito con la cebolla, la zanahoria y el pimiento. Cocinamos a fuego suave durante un par de minutos y añadimos ahora los ajos y la hojita de laurel. Hacemos el sofrito a fuego suave, hasta que las verduras estén tiernas.
- Mientras se cocinan las verduras, cascaremos o cacharemos las patatas, de esta forma conseguiremos que las patatas suelten el almidón y luego el guiso nos quedará con un caldo más espeso y ligado.
- Cuando el sofrito de verduras esté listo, añadimos el pimentón a la cazuela, con cuidado de que no queme y moviendo para que quede repartido en el sofrito. Es el momento de incorporar el tomate a la cazuela, movemos de nuevo y dejamos cocinando un par de minutos más. Volvemos a incorporar la carne a la cazuela y regamos con el vino. Subimos el fuego y dejamos que se evapore el alcohol.
- Vamos añadiendo ahora las patatas y, a fuego suave, mezclamos bien con el sofrito y la carne para que absorban los sabores y jugos que tenemos en la cazuela. Cubrimos con caldo de carne, lo justo para que las patatas queden cubiertas (si es necesario en este tiempo de cocción se puede ir añadiendo más caldo). Coceremos todo hasta que las patatas estén tiernas, retirando la espuma que se forme en la superficie, y unos 10 minutos antes de terminar la cocción añadiremos los guisantes y terminaremos de cocinar todo junto. Justo al apagar el fuego comprobamos el punto de sazón, espolvoreamos con perejil recién picado y ya tenemos nuestras patatas guisadas con carne listas para servir, aunque te recomiendo dejar reposar un poco para que el guiso se asiente, irá ganado en sabor y consistencia.

Consejos para preparar patatas con carne:
Las patatas guisadas con carne admiten varias especias, en función del gusto que le queramos dar al guiso: tomillo, orégano, guindilla, clavo… Podéis optar por la que más os guste o combinar varias de ellas.
Melting Potatoes
Las Melting Potatoes, que triunfan en redes sociales, no son una guarnición para todos los días, pero de vez en cuando hay que darse un pequeño homenaje. Son patatas que se deshacen en la boca y son una estupenda guarnición para carnes y pescados, pero también combinan muy bien con platos de verduras.
Elaboración:
- Precalentar el horno a 250ºC y preparar una fuente o bandeja lo suficientemente grande como para acoger todas las patatas en una sola capa.
- Derretir la mantequilla en el microondas o al fuego suave.
- Lavar y pelar las patatas. Cortar en rodajas de unos 2 cm de grosor y colocar en la fuente.
- Salpimentar y añadir hierbas provenzales al gusto.
- Echar por encima la mantequilla y el aceite de oliva, y remover para que las las patatas se untan bien con toda la mezcla.
- Hornear durante 15 minutos, sacar y dar la vuelta a cada patata.
- Machacar los dientes de ajo y mezclar con las patatas.
- Añadir el vino y el caldo -se puede usar solo caldo, o caldo de verduras- y bajar la temperatura a 220ºC.
- Continuar el horneado hasta que el líquido se haya evaporado casi por completo.