'Copo de nieve' es una variedad de patata cultivada en Sierra Nevada a la que prácticamente se la considera "autóctona", una segunda patria respecto a los Andes, el sitio del que son originarias las papas, como se llama a esta hortaliza subterránea en muchos países de América Latina. En Sierra Nevada se cultivaban patatas para sembrar, “semilla”, y para consumo, al punto que “la papa de la Sierra”, como también se la conocía, llegó a ser la base de alimentación de muchas familias.
Se trata de un tubérculo “de tamaño medio a pequeño, de color blanco intenso, textura agradable y sabor exquisito”, según el vídeo “La última papa copo de nieve” de El arriero. La planta crece entre mayo y septiembre, mes este último en que los tubérculos han madurado y se cosechan; tradicionalmente se conservaba enterrada en hoyos.

Historia y Casi Desaparición
Durante décadas del siglo pasado, los agricultores de las diferentes vegas granadinas -en el entorno de la capital, en la costa, y en otras zonas de la provincia- sembraron una patata que les llegaba desde las alturas de Sierra Nevada, donde se cultivaban las que estaban destinadas a usarse como simiente. La patata sacó del hambre a mucha gente y durante años, esa variedad granadina, conocida como copo de nieve, quitó mucha hambre en la provincia.
En los años sesenta, el régimen puso fin a la autarquía en España y ello supuso la entrada masiva en el país de patatas francesas, lo que dejó en el olvido a las autóctonas. La copo de nieve quedó arrumbada y casi nadie volvió a saber de ella. Hasta donde se sabe, solo una familia siguió cultivándola y manteniendo la estirpe viva, aunque con bastante mala salud. El cultivo ya fue en las alturas, donde el frío las hacía crecer sanas, y las diferentes generaciones de tubérculos fueron enfermando e infectándose de bacterias y virus.
Las patatas sufren afecciones por varios virus y esto provocó que en el siglo XX el rendimiento disminuyera tanto que se dejó de cultivar y estuvo a punto de desaparecer. La sanidad, el talón de Aquiles, fue la principal causa de su declive. La producción de la Patata Copo de Nieve es bastante baja en relación con otros tipos más comunes. Hay otras variedades, que aunque no conservan el sabor de ésta, producen mucho más rendimiento. Copo de Nieve es una patata muy menuda, entre 5 y 10 cm de diámetro. El segundo hecho, que casi termina con ella, fue la creciente aparición de virus y bacterias que asolaban al tubérculo y que pasaban de cultivo a cultivo al ser frecuente enterrar directamente la patata, año tras año, para su nueva generación.
El Rescate Científico y Comunitario
Lo que ha vuelto a ponerla en candelero a esta variedad es el trabajo realizado por la Universidad de Granada (UGR) de limpieza de virus. El nombre que recibe el vídeo mencionado antes ya no es cierto, gracias al trabajo realizado por investigadores de esa institución. En este sentido han sido varios los trabajos que se han realizado para su recuperación en los últimos años. Parque Nacional y Natural, y Universidad de Granada han venido trabajando en la producción de plantas de esta patata mediante técnicas in vitro, consiguiendo crear un banco de semillas con plántulas saneadas, producidas en tubos de ensayo y posteriormente aclimatadas en invernadero.
La intervención de los investigadores de la Universidad de Granada fue decisiva en el proceso de recuperación. La tarea de recuperación la inició hace años un grupo de horticultores de la asociación Hortoan que pusieron el foco en un producto tradicionalmente muy valorado, siendo muy importante en este proceso de recuperación la intervención de los investigadores de la Universidad de Granada.

La Labor de la UGR
El canal de la UGR explica que “La labor de los investigadores de la Universidad de Granada, encabezada por Yolanda Jiménez Olivencia, ha pasado por identificar, categorizar y recuperar mediante la multiplicación de semillas, diferentes variedades locales de plantas hortícolas. En el caso de la variedad copo de nieve, antes de multiplicarla y expandirla, era necesario limpiarla de todos los patógenos, lo que se ha conseguido mediante técnicas de cultivo celular in vitro.”
La Universidad de Granada mantiene líneas de investigación en un área no muy desarrollada en otras universidades, como es el estudio y conservación de los especímenes y semillas locales de cultivo para establecer actuaciones bien fundamentadas sobre el terreno e identificar aquellas variedades que están en peligro de desaparición.
El Proceso de Saneamiento In Vitro
Resucitar estos tubérculos ha requerido de un laboratorio específicamente entrenado en enfermedades de la patata. La reproducción in vitro permite efectuar un proceso completamente limpio y esterilizado donde tan solo entran en juego las células vegetales originales, sin patógenos ni bacterias.
Andrés Bermúdez, profesor de microbiología de la Universidad de Córdoba y fundador de Nucleus Biolab, se define como un biólogo especializado en “clonar y librar de virus y enfermedades a ajos y patatas. Y últimamente también a alcachofas”. Las tareas de limpieza llevan su orden y su tiempo. Primero extrajo los ojos o yemas de los tubérculos, lo más aproximado a una célula madre en el producto. Lavar y esterilizar no fue suficiente. Las réplicas de esas yemas salían enfermas porque había muchas bacterias que hubo que tratar con antibióticos de amplio espectro. Después de las bacterias, se aplicó a eliminar virus. Y así, un proceso que comenzó a principios de la primavera ha acabado en el inicio del otoño. Casi seis meses de UCI.

Colaboración y Prácticas Tradicionales
Fue en 2012, poco más o menos, recuerda José Miguel Romero cuando tras descubrirla comenzaron el proceso de recuperación. Fue un proceso de cultivar y volver a cultivar, pero no consiguieron suprimir las enfermedades que tenían las patatas. Hace un año, la recuperación de la copo de nieve adquirió un matiz científico con la entrada del proyecto europeo LifeWatch ERIC a través del equipo de Yolanda Jiménez Olivencia, profesora de la Universidad de Granada (UGR). En definitiva, esta investigadora y su grupo trabajan en la recuperación de lo que ella denomina “patrimonio de la biodiversidad cultivada” y esta patata forma parte de ese patrimonio.
Sin embargo, cabe destacar que la conservación de estas variedades no ha sido exclusiva de la Universidad y el Parque Nacional. Hay muchos agricultores en Monachil (y otros pueblos situados en la ladera de Sierra Nevada), que han continuado con la plantación a pesar de las dificultades. Estos agricultores cuentan que han conseguido perpetuar el cultivo de la Copo de Nieve gracias a extraer el propio brote de la patata (en vez de plantarla directamente), metiendo éste en un semillero, y una vez la plántula está crecida 15 o 20 centímetros, es plantada de forma definitiva en la tierra. Esta práctica, a la que llegaron intuitivamente, tiene sentido técnico. De hecho, el cultivo de las células más jóvenes de un brote es una práctica entre las técnicas de limpieza de virus.
El Futuro de la Patata Copo de Nieve
En octubre pasado abrió el banco de semilla “Variedad local Alpujarra”, en Cádiar, localidad también de la Sierra Nevada, dedicado a la conservación e intercambio de semillas tradicionales entre hortelanos. “Desde allí se dará continuidad al cultivo y recuperación de la patata ´Copo de nieve´. Por su parte, el laboratorio seguirá ofreciendo nuevas plántulas a los investigadores para su estudio y a los horticultores para su cultivo. Los investigadores están en un proceso de catalogación y recuperación, en este momento solo en la Alpujarra granadina, de las muchas variantes de hortalizas que se han cultivado décadas atrás en el territorio. Afortunadamente, comenta, “hemos conseguido semillas de muchas de ellas, que guardaban las familias”. El feliz resultado será la apertura de un repositorio en Cádiar, en la Alpujarra granadina, de todas esas semillas, cedidas por muchas familias del entorno.
La patata copo de nieve, renacida, vuelve a tener futuro gracias a los esfuerzos de la asociación de horticultores, Hortoan, y al interés de un grupo de investigadores de la Universidad de Granada en rescatar variedades hortícolas autóctonas. Los plantones que llegaron a Granada se han repartido rápidamente por diferentes terrenos de la provincia y, presuntamente, las copo de nieve tendrán futuro de nuevo. Serán pequeñas, “o más pequeñas de lo normal”, anticipa Bermúdez, las dos primeras generaciones que salgan. “A partir de la tercera cosecha tendrán el tamaño que deben tener”, concluye.
Condiciones para un Cultivo Exitoso
El destino de las nuevas patatas, que han llegado un poco justas a este periodo de siembra, se ha elegido con mimo, explica José Miguel Romero, horticultor, miembro de Hortoan y enciclopedia andante de todo lo relacionado con estos cultivos. “Las plantaremos en terrenos que hayan descansado en los últimos tiempos y, por supuesto, donde no se hayan plantado patatas, tomates, pimientos o berenjenas últimamente. Podrían infectarse de nuevo”, comenta Romero. En unos meses, en febrero o marzo, se podrán probar ya las primeras copo de nieve renacidas.
En el siglo pasado, esta variedad granadina del tubérculo tenía su propia peripecia de la sierra a la vega y, en ocasiones, vuelta a la sierra. Según cuenta Gonzalo Carmona, agricultor de la localidad granadina de Nigüelas, a la falda de Sierra Nevada y cuyo término municipal incluye territorio de esa sierra, la patata se cultivaba para semilla “más allá de la cota 2.000, donde el frío evitaba muchas enfermedades al producto”. Esa semilla se cultivaba luego por la provincia y, en los pueblos cercanos a la sierra, parte de la cosecha volvía a subir a los fríos de las alturas. Allí, “se cavaban unos hoyos de dos metros de profundidad por uno de anchura y se guardaban las patatas que no se habían vendido o consumido. Se tapaban con paja de centeno primero y una capa de tierra después. Y durante el invierno, los agricultores subían y bajaban poco a poco las patatas que iban necesitando, vaciando un hoyo tras otro. Y todo eso en burros”, explica Carmona. Un trajín de sube y baja de patatas y burros.

| Técnica | Ventajas | Desventajas |
|---|---|---|
| Cultivo Tradicional (enterrado en hoyos) | Conservación en frío natural | Propagación de enfermedades, baja sanidad |
| Cultivo de brotes en semillero (intuitivo) | Reducción de carga viral, mayor sanidad inicial | Requiere experiencia, no elimina todos los patógenos |
| Cultivo In Vitro (científico) | Máxima sanidad, eliminación de virus y bacterias, multiplicación exponencial | Requiere laboratorio especializado, inversión inicial |