Las pastas de almendra y clara de huevo son un dulce exquisito y tradicional que destaca por su sencillez y sabor. Con solo tres ingredientes básicos: almendra molida, azúcar y clara de huevo, y opcionalmente ralladura de limón y/o canela, se obtiene un bocado de almendra delicioso. Esta receta es tan fácil de preparar que hasta los más pequeños de la casa pueden ayudar.
La Receta Clásica: Sencillez y Sabor Inigualable
La versión original de estas pastas o almendrados únicamente lleva almendra molida, azúcar y clara de huevo. El sabor final es extraordinario, un bocado de almendra delicioso. Es muy importante utilizar almendra de calidad para que el sabor y resultado final sea bueno y rico. El toque de limón con la almendra es delicioso, así que no dudéis en hacerlas porque seguro que repetiréis.
Ingredientes principales:
- Almendra molida
- Azúcar
- Clara de huevo
- Una pizca de sal (para ayudar a montar las claras)
- Opcional: Ralladura de limón, canela

Preparación paso a paso:
- Precalentamos el horno a 160 ºC con calor arriba y abajo.
- Separamos los huevos dejando por un lado las claras y reservando las yemas.
- Montamos las claras a punto de nieve con una pizca de sal. Es importante que las claras estén bien duras y no se caigan al dar la vuelta al bol.
- Cuando las claras estén semimontadas, añadimos poco a poco el azúcar mientras batimos continuamente.
- Añadimos la ralladura de limón y la almendra picada.
- Con ayuda de una espátula, mezclamos suavemente hasta obtener una masa homogénea.
- Con ayuda de una manga pastelera, hacemos montoncitos de masa en una bandeja con papel de horno. Se recomienda no hacer pastas muy grandes, más bien de bocado.
- Horneamos durante unos 15 minutos, hasta que las galletas estén doradas.
- Retiramos las pastas del horno y las dejamos templar 5 minutos en la bandeja.
Truco para montar las claras más fácilmente
Consejos para unas Pastas Perfectas
Para asegurar el éxito de nuestras pastas de almendra, es crucial prestar atención a algunos detalles:
- Calidad de la almendra: Es preferible que uses almendra molida a partir de almendra pelada, el resultado es más fino. Pero si no la encuentras, puedes usar aquella que ha sido molida con la piel. La calidad de la almendra es fundamental para el sabor final.
- Almacenamiento: Una vez frías, si somos capaces de guardar alguna, las conservaremos idealmente en una lata de galletas donde nos aguantarán varios días. Si vivís en un sitio con mucha humedad ambiental, cuidad con estas galletas crujientes de almendra. Protegedlas muy bien del aire y la humedad para que se mantengan bien crujientes.
- Personalización: Podemos aromatizar nuestras pastas al gusto, aunque si utilizamos almendra de la mejor calidad, no será necesario añadir ningún sabor extra.

Variaciones y Otras Delicias con Almendra
La versatilidad de la almendra permite crear muchas otras delicias. Por ejemplo, existen los "cuernecillos" de almendra, que se encuentran en muchas panaderías de Berlín.
Los Cuernecillos de Almendra
Estos cuernecillos están hechos con almendra, azúcar, clara de huevo y poco más. La base de esta receta es el mazapán. Si bien podrías mezclar todo de una vez, la almendra necesita su tiempo en absorber humedad y volverse manejable. De hecho, la masa de mazapán se deja reposar antes de usarla.
Preparación de los Cuernecillos:
- En un recipiente en el que puedas amasar, desmenuza el mazapán, añade el azúcar glas, el zumo de limón, la clara de huevo y parte de la almendra molida.
- Mezcla muy bien con las manos, comprobando la consistencia.
- Con las manos ligeramente aceitadas, toma una porción de masa y forma un cilindro alargado con ella. Dale forma curva.
- Colócalo sobre la bandeja de horno, y acomoda las almendras fileteadas.
- Calienta el horno a 180ºC, preferiblemente con ventilador (convección).
- Introduce tus cuernecillos a altura media, y hornea 10 o 15 minutos, hasta que tomen un bonito color dorado. Si tu horno no tiene función ventilador, da la vuelta a la bandeja a mitad de horneado para que se doren homogéneamente.
- Espera a que la cobertura solidifique y ya los puedes disfrutar, aunque están mucho mejor, pasadas unas horas.

A menudo, las puntas de estos cuernecillos están cubiertas de chocolate, lo que añade un toque extra de sabor.
Pastas de Almendra y Mantequilla
Otra variación popular son las galletas de almendra con mantequilla. Aunque no son sin harina, son igual de deliciosas.
Preparación de Pastas de Almendra y Mantequilla:
- Pon la mantequilla en un cuenco. Añade el azúcar moreno mientras bates la mantequilla.
- Agrega el huevo y el aroma de vainilla. Sigue removiendo.
- A continuación, añade la sal, la harina, la maicena y la almendra molida y sigue amasando con la mano. Forma una bola muy aplanada.
- Deja reposar la masa en el frigorífico durante media hora, tapada con un plástico transparente. Si tienes prisa, puedes meterla en el congelador durante 10 minutos.
- Precalienta el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.
- Pon la masa entre dos trozos de plástico transparente o dos láminas de papel de hornear y con la ayuda de un rodillo aplana y forma una lámina de medio centímetro de espesor.
- Corta las galletas con el molde elegido y colócalas con cuidado sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear.
- Bate una clara de huevo durante 1 minuto, aproximadamente. Pincela las galletas y pon unas láminas de almendra en cada una.
- Mete la bandeja en el frigorífico unos 10 minutos.
- Hornea durante 15 minutos hasta que se vean doradas pero todavía un poco blandas, porque así cuando enfrían cogen un punto delicioso.

Si la mantequilla no está a temperatura ambiente, se puede ablandar unos segundos en el microondas, con cuidado de no pasarse. La masa estará lista cuando no se pegue en los dedos, pero tampoco esté como una piedra. Para quienes no les gusten las almendras, se pueden omitir y espolvorear azúcar glas o bañar la mitad de cada pasta en chocolate fundido. Para una versión de chocolate, se puede añadir una cucharada colmada de cacao en polvo y no añadir maicena.