Tras aprender las propiedades de las hojas verdes y cómo cocinarlas, hemos creado una colorida pasta fresca utilizando una de las reinas de este tipo de verduras: las espinacas. Como resultado obtenemos un plato cargado de fitoquímicos, sabroso y de fácil elaboración. ¿Os gusta preparar pasta fresca de colores? La pasta fresca me parece una de las recetas más gratificantes, porque la diferencia de sabor entre la elaborada en casa y la comprada es abismal.
El color verde intenso de las espinacas nos indica su alto contenido en clorofila, un pigmento vital para las plantas y de gran ayuda para nosotros por su acción anti-genotóxica y antioxidante. También, la presencia de carotenos es notable en las verduras de hoja verde, sobre todo luteína y zeaxantina, determinantes para gozar de una buena salud visual a lo largo de nuestra vida. Y por supuesto, son ricas en provitamina A, vitamina C y E.

Beneficios nutricionales de la pasta de espinacas
Añadir verduras a la versión tradicional aporta valiosos nutrientes. Sin duda la pasta es uno de los platillos favoritos de muchas personas alrededor del mundo; sin embargo, es un alimento que debe consumirse con moderación debido a que en ciertas preparaciones puede aportar exceso de calorías. Por eso, muchos especialistas han sugerido la incorporación de verduras en su preparación, con lo cual se pueden añadir importantes nutrientes que eleven el perfil nutricional del platillo.
- Fibra: Favorece la digestión y contribuye a la sensación de saciedad.
- Vitaminas: Aporta A, C, K y ácido fólico, importantes para la función inmunológica y la salud ocular.
- Minerales: Suma hierro, magnesio y potasio, apoyando la función muscular.
- Antioxidantes: Ayudan a reducir el daño celular causado por radicales libres.
El secreto de la pasta verde
Preparación básica de la pasta fresca de espinaca
Para la elaboración, debemos limpiar y trocear las espinacas desechando los tallos y conservando solo las hojas verdes. Un paso fundamental es el "blanqueado": pasar un ingrediente rápidamente por agua hirviendo. Es importante que el agua tenga abundante sal, lo que hace que el verde se ponga más intenso y se mantenga en el tiempo.
Ingredientes recomendados (Proporciones generales)
| Ingrediente | Cantidad |
|---|---|
| Harina 00 o sémola | 280 g - 300 g |
| Hojas de espinacas frescas | 150 g |
| Agua o huevos | 50 ml / 3 unidades |
| Sal | Una pizca |
Sobre la superficie de trabajo, hacemos un volcán con la harina y la sémola, colocando en el centro la pasta de espinacas resultante de triturar las hojas cocidas (o blanqueadas) con el líquido. Comenzamos a amasar hasta obtener una bola homogénea y elástica. Es vital dejar reposar la masa unos 20 a 30 minutos antes de estirarla.

Consejos para una pasta perfecta
Si la masa es muy dura, añade una cucharada de agua o caldo; si es muy blanda, espolvorea con un poco más de sémola. Para estirar la masa, puedes usar una máquina de pasta o un rodillo, buscando láminas finas de unos 1,3 mm de grosor. Una vez laminada, corta cada lámina en tiras de 2-3 mm de ancho para obtener tagliolini o fettuccine.
Esta receta de pasta es una guarnición fabulosa que, con algunos ajustes y añadiduras, se convierte fácilmente en un platillo completo. Puedes servirla con un pesto, unos ajitos dorados en aceite de oliva, o añadir ingredientes como queso parmesano, champiñones, cubos de pollo asado o tomates cherry. ¡La sencillez con conocimiento es deliciosa!