Esta papada de cerdo con salsa teriyaki es fácil, está deliciosa y se prepara en muy poco tiempo. ¡Una receta de carne con un toque muy especial!
Ingredientes para la Papada de Cerdo con Salsa Teriyaki (para 4 personas):
- 400 gr de papada de cerdo cortada en filetes de medio centímetro de grosor.
- Salsa teriyaki para pincelar la carne.
- Una pizca de pimentón picante de La Vera.
La papada ibérica es un tesoro gastronómico no conocido por muchos y que es absolutamente versátil, pudiendo transformar una comida corriente en una experiencia gourmet gracias a su rico e intenso sabor. Proveniente de cerdos ibéricos criados con mimo, sus cualidades organolépticas hacen que cada bocado sea una caricia al paladar.
La papada de cerdo ibérico es, como su nombre indica, la zona de la barbilla y garganta del cerdo, con una estructura que se asemeja a la de la panceta, con corteza, grasa y algo de carne entreverada. Lo primero es conseguir una papada ibérica de calidad, en un sitio de confianza. Si vives en Andalucía o Extremadura posiblemente no tengas dificultad en encontrarla. Los que vivimos lejos de las zonas de producción de cerdo ibérico siempre podemos encargarla por Internet.
La papada de cerdo curada es un ingrediente exquisito que puede transformar platos sencillos en verdaderas experiencias gourmet.
Preparación de la Papada de Cerdo con Salsa Teriyaki:
- Pon a calentar una sartén o plancha sin nada de aceite y, cuando esté caliente, añade la papada de cerdo y cocínala a fuego medio hasta que esté hecha. Si tienes brasas, puedes hacer esta carne a la barbacoa.
- Una vez lista la papada, saca los filetes a un plato con papel absorbente y elimina el exceso de grasa.
- Pinta la carne por ambos lados con la salsa teriyaki.
- Espolvorea un poquito de pimentón picante de La Vera sobre la papada.
- Sirve la papada con salsa teriyaki acompañada de unas patatas paja o unas patatas chips y un cuenco con un poco más de salsa por si los comensales quieren añadir un poco.
- Y ya solo te queda disfrutar de esta deliciosa y sencilla receta de papada con salsa teriyaki.
Esta sencilla preparación, se convertirá en una receta de cabecera.

Más Información sobre la Receta
La Salsa Teriyaki
La salsa teriyaki es una salsa típica de la cocina japonesa que se utiliza principalmente para acompañar piezas de carne y pescado preparados a la brasa. Podríamos decir que es la salsa barbacoa de la cocina ‘japo’. Se elabora a base de salsa de soja que se mezcla con mirin (un vino de arroz japonés), sake (licor también de arroz de origen japonés que tiene mayor graduación que el anterior) y azúcar. Tiene un sabor ligeramente dulce muy interesante. Esta salsa le da un brillo y un toque muy especial a la carne o al pescado. En este caso vamos usar una salsa teriyaki comercial (la venden en prácticamente todos los supermercados, en el apartado de las salsas), en otra ocasión compartiremos la receta casera, que es facilísima.
La Papada de Cerdo
Con respecto a la carne, en esta receta se puede usar papada de cerdo o panceta. A nosotros la papada nos encanta, ya que es una pieza de carne de cerdo de la familia de los ‘tocinos’ (igual que la panceta) que proviene de la parte inferior de la cabeza del animal y tiene un fino entreverado, que le da una jugosidad muy especial.
La papada ibérica tiene mucha grasa y exuda una buena parte en el asado, que quedará en la fuente. No la deseches, fíltrala y consérvala para cocinar como manteca de cerdo. Precisamente por la gran cantidad de grasa, la pieza que preparamos en la receta da para un convite amplio, pues no hay que atracarse de papada.
Como queremos que vosotros también disfrutéis de este delicioso sabor, os queremos compartir algunas recetas con papada ibérica que no solo conquistarán a tus invitados, sino que también te harán querer repetir una y otra vez.

Otras Deliciosas Preparaciones con Papada Ibérica
Tosta de Papada Ibérica con Queso Curado
Comencemos con un aperitivo que roza la perfección. Para esta receta, la clave es la calidad de los ingredientes: pan rústico, aceite de oliva, un buen queso curado y nuestra papada ibérica. Para elaborarla, cortamos el pan en rebanadas generosas, ponemos un poco de aceite de oliva en su superficie y lo tostamos ligeramente para que esté crujiente por fuera, pero conserve la miga tierna. Mientras tanto, cortamos muy finas lonchas de papada ibérica y las dejamos templar a temperatura ambiente para que su grasa se suavice. Colocamos una loncha de queso curado sobre cada rebanada y la llevamos al horno solo unos segundos, lo justo para que empiece a fundirse. Coronamos con la papada, que con el calor del queso soltará un aroma inconfundible. Servimos inmediatamente para disfrutar de la fusión entre la cremosidad del queso y la untuosidad de la papada.
Arroz Meloso con Papada y Trufa
Esta es una de nuestras recetas con papada ibérica y si la haces, seguramente también la tuya. En una cazuela amplia (preferiblemente ancha y baja), sofreímos cebolla y ajo muy picados en un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Añadimos pequeños dados de papada ibérica y dejamos que se doren lentamente, liberando su grasa y perfume. Cuando estén dorados, los sacamos y reservamos para que no se nos pasen de cocción. En la cazuela donde mantenemos el ajo, la cebolla y la grasa que ha soldado la papada, incorporamos el arroz (preferiblemente variedad bomba o arborio para que absorba todos los sabores) y lo nacaramos durante un par de minutos. Vertemos un buen caldo de ave, obligatoriamente este debe estar caliente, removiendo suavemente para que el almidón se libere y consigamos esa textura melosa. Casi al final de la cocción, incorporamos la papada para que vuelva a coger temperatura, rallamos un poco de queso y trufa fresca o añadimos unas gotas de aceite de trufa o algún concentrado para intensificar el aroma. Servimos de inmediato, y, si te parece, puedes hacer unas lascas de papada crujientes en otra sartén para coronar como adorno.
Pasta Cremosa con Papada Ibérica y Setas
Inspirándonos en la famosa carbonara, esta versión utiliza papada ibérica para aportar más profundidad al sabor. Cocemos la pasta -tagliatelle o pappardelle funcionan muy bien- en abundante agua con sal. Mientras, en una sartén grande, doramos tiras de papada a fuego medio hasta que suelten parte de su grasa. Añadimos setas frescas laminadas y salteamos hasta que estén tiernas. Incorporamos una mezcla de yema de huevo y queso curado rallado, removiendo fuera del fuego para evitar que se cuaje en exceso. Escurrimos la pasta y la mezclamos con la salsa, ajustando de sal y pimienta. El resultado: un plato cremoso y reconfortante, perfecto para noches especiales.
Papada Ibérica Glaseada con Miel y Mostaza
Para quienes buscan recetas con papada ibérica más originales, con un contraste entre dulce y salado, esta es una joya. Cocinamos un bloque de la papada ibérica entera a baja temperatura (unos 120 °C) durante 2-3 horas, hasta que esté tierna y jugosa. En un bol, mezclamos miel, mostaza antigua y un toque de vinagre de Jerez. Pintamos generosamente la papada con esta mezcla y la pasamos por el grill o plancha caliente para caramelizar la superficie. Servimos en finas lonchas, acompañada de una ensalada fresca o unas patatas asadas, dejando que el glaseado conquiste nuestro paladar.
¡Aprendí este truco en un restaurante famoso y ahora solo hago panceta de cerdo así!
Consejos para Aprovechar al Máximo la Papada Ibérica
La papada ibérica, por su alto contenido en grasa, requiere una cocción cuidada para resaltar su sabor sin perder jugosidad. Es fundamental dejarla atemperar antes de cocinarla y, en recetas que lo permitan, aprovechar su grasa natural para dar sabor al resto de ingredientes. Como ves en estas recetas de papada ibérica, es un alimento versátil, delicioso y perfecto para crear recetas que sorprendan tanto en la mesa familiar como en una ocasión especial.
Al hora de aromatizar la papada ibérica de bellota adobada, puedes dejar correr tu imaginación al son de tus gustos. Pero utiliza siempre plantas aromáticas secas y especias en polvo, siempre secas. En este proceso, no se debe añadir humedad, si no, la papada o la pieza que desees adobar desarrollará moho.
Por lo demás, este plato no tiene ningún secreto y su preparación es sencillísima. En tres pasos consigues una cena o un segundo plato delicioso.
Bueno, la papada de ibérico de bellota, adobada en casa, tal y como se hace en los pueblos, se puede tomar, como lo hacen en los pueblos: ¡tal cual! La grasa ya no tiene textura cruda. Esta papada ibérica de bellota adobada, se puede filetear para guarnecer y adornar otros platos. Como ejemplos tienes: la ropa vieja, los boletus con velo de papada, El tournedos de cerdo ibérico o los canelones de carrillera.
¿Quizás te preguntes, porqué es necesario guardar la papada en un recipiente hermético o tupper mientras permanece en sal? Cuando en realidad en la industria se salan en grandes espacios «al aire». La razón es sencilla, en esos espacios no hay nada más. En tu nevera conviven un montón de alimentos y la sal absorbe, no solo la humedad, si no también, los olores. Por eso es más que recomendable, aislar el producto cuando se encuentra envuelto en sal.
Cubra el fondo del recipiente con una capita de sal y coloca la pieza de papada encima. Cubre tu papada con el resto de la sal. Procura que no queden partes al aire. Pasado este tiempo retira la papada de la salazón y enjuágala bien bajo el grifo, para retirar todos los restos de sal. Ahora, toca aromatizar la pieza de papada ibérica de bellota. Reparte de forma homogénea las especias sobre toda la superficie de la papada, no te dejes ni un milímetro. Envuelve tu papada en el paño de cocina, átalo si fuera necesario con una cita o cuerda de cocina (tal y como hice con el jamón de pato). Deja reposar tu papada adobada en la nevera durante al menos 1 mes.
Acostar la papada en una fuente apta para horno en la que quepa apretadita, con la corteza hacia abajo. Meter la fuente con la papada de cerdo en el centro del horno previamente calentado a 90 ºC (con aire)/110 ºC (con calor arriba y abajo), y cocinar durante 5-6 horas. Al cabo de 5 horas, introducir un palillo en el centro de la papada, que deberá salir fácilmente si la carne está hecha. Sacar la fuente del horno y retirar la papada a una tabla de cortar. Cortar la papada en tajadas finas y estas en trocitos, y servir de inmediato. Pasar la grasa que ha quedado en la fuente por un colador y guardarla. Retirar la papada a una tabla y cortar en tajadas finas, y en trocitos.
Cocina la pasta en agua con sal hasta que esté al dente. Agrega la nata a la sartén y remueve bien. Pela y corta las patatas en rodajas finas. Fríelas en abundante Aceite de Oliva Virgen Extra hasta que estén doradas y crujientes. Con estas recetas, disfrutarás de todo el sabor y la versatilidad de la Papada de Cerdo Curada en tres deliciosas versiones, ideales para sorprender en la cocina.
