En los últimos años, el consumo de cigarrillos electrónicos ha crecido exponencialmente, especialmente entre los jóvenes. Sin embargo, pocos conocen realmente qué contienen esos líquidos de colores y sabores atractivos que se inhalan diariamente. Aurelio Rojas, cardiólogo, ha decidido romper el silencio sobre una práctica que considera extremadamente peligrosa para la salud cardiovascular y pulmonar.
Las advertencias del especialista llegan en un momento crítico, cuando el vapeo se ha convertido en una práctica socialmente aceptada que se realiza prácticamente en cualquier espacio, desde terrazas hasta eventos sociales. La popularidad de estos dispositivos entre adolescentes y adultos jóvenes ha encendido las alarmas en el sector médico español.

Los peligros del vapeo: diacetilo, formaldehído y metales pesados
Según explica el doctor Rojas, los líquidos utilizados en los vaper contienen diacetilo y formaldehído, dos compuestos químicos con efectos nocivos comprobados sobre el sistema respiratorio. Estas sustancias, al ser inhaladas directamente hacia los pulmones, pueden provocar daños irreversibles en los alveolos pulmonares, las estructuras microscópicas responsables del intercambio de gases en nuestro organismo.
El diacetilo, originalmente utilizado en la industria alimentaria para dar sabor a mantequilla en productos como las palomitas de microondas, ha sido vinculado a una enfermedad respiratoria grave conocida médicamente como bronquiolitis obliterante, pero popularmente denominada «pulmón de palomitas». El formaldehído, por su parte, es una sustancia clasificada como cancerígena por organismos internacionales de salud. Su presencia en los líquidos de vapeo expone a los usuarios a un riesgo aumentado de desarrollar diversos tipos de cáncer, particularmente aquellos relacionados con el sistema respiratorio y la cavidad oral.
Uno de los aspectos más preocupantes que señala el cardiólogo Rojas es que la cantidad de nicotina en los líquidos para vapeo está en gran medida poco regulada. Esta falta de control sobre las concentraciones de nicotina supone que muchos usuarios están expuestos a dosis mucho más elevadas de las que consumirían con cigarrillos tradicionales. La alta exposición a nicotina incrementa significativamente el riesgo de desarrollar hipertensión arterial, una condición que a su vez multiplica las probabilidades de sufrir un infarto de miocardio o un ictus cerebral.

La aceptación social del vapeo agrava este problema. A diferencia del tabaco convencional, que ha sido progresivamente relegado a espacios específicos, los cigarrillos electrónicos se pueden utilizar prácticamente en cualquier lugar, aumentando dramáticamente la frecuencia de exposición a la nicotina no regulada. La composición de los líquidos de vapeo va más allá de las sustancias químicas orgánicas. El doctor Rojas advierte sobre la presencia de materiales tóxicos como el plomo, el estaño y el níquel en estos productos. Estos metales pesados pueden provenir tanto de los propios líquidos como de las resistencias y componentes metálicos que se calientan durante el proceso de vaporización. Cuando se inhalan, estas partículas metálicas llegan directamente a los pulmones y son extremadamente difíciles, si no imposibles, de eliminar del organismo. La exposición crónica a metales pesados se ha relacionado con una amplia gama de problemas de salud, desde alteraciones neurológicas hasta daños renales y hepáticos.
El doctor Rojas subraya un punto fundamental: apenas estamos empezando a entender los efectos a corto y largo plazo del vapeo. Los cigarrillos electrónicos son dispositivos relativamente nuevos en el mercado, con apenas una década de uso masivo. La comunidad médica en España ha observado con preocupación cómo han aumentado los casos de «pulmón de palomitas» y otras afecciones respiratorias graves entre usuarios jóvenes de cigarrillos electrónicos. Estos casos requieren frecuentemente hospitalización prolongada y tratamientos intensivos, y en situaciones extremas pueden incluso provocar la muerte del paciente.
Cuidado: esto le pasa a tus pulmones cuando Vapeas
Las palomitas de maíz: un dilema saludable
El cardiólogo insiste en la importancia de la información veraz y basada en evidencia científica. Las palomitas como un alimento que entra dentro del grupo de los cereales, puede ser de las opciones más saludables cuando se trata de comerlas naturales, tanto así que los expertos en nutrición, no dudarán en sugerírtelas como una buena fuente de fibra para cuando se trata de integrar un snack bajo en calorías a tus refrigerios o colaciones. Es por ello que seguramente tú, al igual que muchas personas, las comen regularmente y no solo las incluyen en la dieta habitual para cuando se trata de ir al cine o cuando ves tus series favoritas desde la comodidad de tu sala.
¿Las palomitas son saludables?
Las palomitas sí son saludables, sin embargo, no todas ellas o las que encuentras disponibles en el supermercado podrían ser tan inofensivas debido a su forma de preparación o cómo son cocinadas. Mucho depende de esto el que sean benéficas en términos de salud o no. La Asociación Americana del Corazón (AHA) habla de que en realidad, las palomitas que se preparan con aire y que están ligeramente sazonadas sí son saludables y por sus carbohidratos complejos o su cantidad alta en fibra, pueden ayudar a disminuir el riesgo de enfermedades como la diabetes, las cardiovasculares, algunos cánceres y otros problemas del corazón.
Sin embargo, cuando hablamos tal vez de las palomitas que te venden en el cine, una porción en un vaso puede llegar a contener hasta casi 1,100 calorías y 2,650 miligramos de sodio, debido a las grandes cantidades de grasa o de sales que les adicionan para potenciar su sabor. Otros de sus beneficios que propone esta institución, es que son buena fuente de los antioxidantes “polifenoles”, los cuales ayudan a mejorar la circulación sanguínea, la salud intestinal y disminuyen el riesgo a padecer algunos cánceres. Y por si fuera poco, este snack o alimento puede ayudar a aumentar la saciedad, lo que es benéfico cuando se trata de aliviar el hambre y evitar la ganancia de peso gracias a su alto contenido de fibra y a que es un producto de baja densidad energética.

El sitio VeryWell Health dice que 3 cucharadas de palomitas preparadas con aire tienen hasta 120 calorías, incluyen 4 gramos de proteína, 1 gramo de grasa y nada de colesterol, 28 gramos de carbohidratos, cero sodio y 5 gramos de fibra total.
Los peligros de las palomitas de microondas
Anteriormente, había muchas sustancias en las palomitas de maíz instantáneas (que se preparan en el microondas) que eran todo un peligro para la salud, pero poco a poco se han retirado de estas muchos de los ingredientes nocivos, tales como el diacetilo, que era utilizado para darle sabor a mantequilla, el cual puede causar una condición llamada “pulmón de palomitas de maíz” que provoca dificultades para respirar y sibilancias.
Otros de los riesgos mayores de las palomitas de maíz envasadas, es que sus bolsas están revestidas con PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas), las cuales se filtran en el alimento durante su cocción, según los estudios científicos al respecto. Acorde la plataforma UCLA Health, estas se conocían como químicos perfluorados y son ampliamente utilizados en los productos de papel destinados a contener los alimentos calientes, pegajosos o con grasa como lo son las envolturas de las palomitas de maíz o de la comida rápida. Entonces de alguna forma, sí es cierto que estas sustancias logran contaminar los alimentos que contienen y, por consiguiente, podrán acumularse en el cuerpo y a nivel sanguíneo causando problemas de salud, como presión arterial alta, disminución de la fertilidad en las mujeres, daño al hígado, bajo peso al nacimiento, cáncer o incremento en el riesgo a padecer enfermedades como el asma o de la glándula tiroides.
Un estudio de los CDC de Estados Unidos que analizó los hábitos de alimentación de 10,500 personas entre 2003 y 2014, mostró en las muestras de sangre de los participantes que las personas que comían palomitas de microondas diariamente en el transcurso de un año tenían niveles en sangre de PFAS hasta 63% más altos que el promedio. Uno de los riesgos mayores de las palomitas de maíz envasadas, es que sus bolsas están revestidas con PFAS. Seguramente no, pero el riesgo de esto es que en las etiquetas no es algo que declararan las industrias. Un estudio de 2017, encontró e identificó 46 tipos diferentes PFAS en las bolsas de palomitas de 12 países de Europa, 3 de América (incluyendo México) y 2 de Asia, de 2015 a 2016. En Estados Unidos, ya muchas de estas sustancias no están permitidas para su uso en los productos, sin embargo, en muchos de ellos que son importados puede que las contengan. Imagina que hay alrededor de 4,700 sustancias clasificadas como PFAS disponibles en el mercado mundial, entonces es difícil en sí poder evitarlas cuando se trata de los alimentos o de los productos de uso diario.
Pero en el caso de las palomitas de maíz, lo que sí recomiendan los expertos es que las comas envasadas o del microondas eventualmente. Lo mejor y lo ideal es que las prepares a la antigua: en un sartén u olla con un poco de aceite y en la estufa.

La comodidad, la facilidad de preparación y el aroma embriagador que desprende un paquete caliente de palomitas recién hechas al microondas son tres de los factores que lo convierten en el snack preferido por la mayoría, sobre todo para los amantes de la gran pantalla o para todos aquellos que quieren pasar una agradable tarde de domingo viendo su programa favorito de televisión. Son muchas las personas que a menudo consumen palomitas elaboradas especialmente para microondas, sin embargo existen motivos para pensar que este alimento procesado no es tan inocuo como a simple vista pueda parecer.
Según se desprende de una reciente investigación realizada por el Instituto de Química de Sao Carlos (IQSC), de la Universidad de Sao Paulo (USP), el consumo excesivo de diacetil, un compuesto utilizado por la industria alimentaria y que se emplea para dar a las palomitas para microondas (y también a otros alimentos industriales) su característico sabor y aroma de mantequilla, puede llegar a causar alzheimer si se consume en exceso. El estudio ha analizado el cerebro de varios ratones que fueron sometidos a una dieta a base de palomitas para microondas durante 90 días. Los resultados revelaron alteraciones en las proteínas cerebrales de los roedores relacionadas con el alzheimer, la demencia senil y el cáncer. También podemos encontrar diacetil de manera natural en productos como cafés, cervezas, chocolates y leche, pero cuando se utiliza como conservante o aditivo para dar sabor y aroma a ciertos alimentos, su concentración aumenta. A pesar de que el consumo de este compuesto está aprobado por las agencias reguladoras, la exposición prolongada a esta sustancia puede resultar perjudicial para la salud, según han demostrado también otras investigaciones.
En relación a lo que señala de su 'poder cancerígeno', los expertos matizan que, aunque contiene sustancias potencialmente cancerígenas como la acrilamida, las cantidades encontradas en las palomitas de bolsa son generalmente bajas. Por ello, debemos evitar el consumo excesivo o muy regular de este producto.
Otros alimentos procesados y sus aditivos peligrosos
Cuando escogemos los alimentos que vamos a consumir, muchas veces desconocemos las propiedades o los riesgos que podemos asumir al ingerirlos. Los alimentos procesados y ultraprocesados pueden ser dañinos o perjudiciales para nosotros y nuestro organismo. Aunque es cierto que estos alimentos son negativos para nosotros, si se consumen de forma repetida, requiere de un análisis más profundo entender el motivo de por qué esto sucede así.
Carnes procesadas
Las carnes procesadas, como las salchichas, pueden ser dañinas para la salud. Esta afirmación no solo englobaría las salchichas en concreto, sino que se enmarcaría cualquier carne procesada. Según señalan en Onco Salud, la carne procesada podría ser potencialmente cancerígena. Desde la OMS advierten de que existe evidencia convincente de que la carne procesada puede aumentar el riesgo de sufrir cáncer. Entre ellas, señalan las salchichas, el jamón procesado, la carne en conserva y la enlatada. En la escala se encuentra enmarcado en los alimentos del Grupo 1, que son aquellos que se relacionan con el cáncer colorrectal y de estómago, en concreto. Por ello, debes consumirlo con moderación y buscar sucedáneos que puedan reemplazarlos en tu dieta diaria.

Alimentos ultraprocesados
De la misma manera que sucede con el punto anterior, los donuts no son los únicos señalados, sino que habría una lista completa de alimentos entre los que también forma parte el donut. Esta es la de los alimentos procesados y ultraprocesados. El Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer ha recomendado limitar las comidas rápidas y otros alimentos procesados y ultraprocesados.
Colorantes y conservantes
Hay un cierto abanico de colorantes que provienen de la naturaleza −tienen origen vegetal o animal− y son totalmente inofensivos, como la riboflavina o la curcumina. Otros, sin embargo, hay que tomarlos con moderación o, incluso, evitar su consumo. Hablamos de aditivos alimentarios peligrosos: colorantes y conservantes que pueden influir en el estado de nuestra salud.
- Tartracina (E102 o Amarillo 5/Yellow 5): Este colorante artificial de origen químico se encuentra en caramelos industriales, refrescos, helados, productos de repostería, chicles, gelatinas, bebidas alcohólicas o energéticas e isotónicas. También está presente en salsas industriales como la mostaza o ciertas mayonesas, o en los condimentos envasados para las paellas. Se considera peligroso porque sube los niveles de histamina y en algunas personas ha provocado reacciones alérgicas de tipo dermatológico (erupciones en la piel) o respiratorias (rinitis, asma). En niños se ha asociado al trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Lo contienen productos con tonalidades amarillentas, verdes y marrones. Este aditivo ha sido prohibido en Noruega y hasta 2008 estaba prohibido en Austria y Alemania.
- Derivados del benceno (E210, E211, E212, E213, E214, E215, E216, E217, E218, E219): Estos tres aditivos se obtienen a partir del benceno y resultan muy tóxicos para el organismo. La industria alimentaria los emplea para conservar latas de marisco, caviar, cerveza sin alcohol, algunos licores, refrescos variados y, también, en productos de pastelería (mermeladas y margarinas). En personas sensibles provoca asma, urticaria y algunas alergias. Si se acumula en el cuerpo puede provocar cáncer de hígado o enfermedades neurodegenerativas, tal como indicaba un estudio publicado en 2007 por la Universidad de Sheffield. El estudio explicaba que este aditivo malograba la cadena de ADN y provocaba daños celulares que conducían a ciertas personas a tener Parkinson o cirrosis. Tampoco es aconsejable consumir este aditivo en combinación con el conservante E222 (sulfito de ácido de sodio), porque podríamos sufrir algún desorden neurológico.
- Benzoato de sodio (E211): Es peligroso, porque tomado conjuntamente con el conservante E300 (el ácido ascórbico, conocido también con el nombre de vitamina C) podría hacer desencadenar una reacción química y formar benceno, una sustancia cancerígena. Esto sucede en algunas preparaciones de refrescos o bebidas isotónicas, que contienen este aditivo mezclado con la vitamina C y el resultado puede ser tóxico. El Metil hidroxibenzoato (E218) tiene consecuencias muy similares. Si bien es cierto que algunos vegetales y frutas contienen pequeñas dosis de estos compuestos químicos de forma natural, el peligro radica en consumir los aditivos sintéticos que son mucho más concentrados y que se pueden mezclar con otros aditivos dentro de un mismo producto alimenticio. Al igual que con el resto de aditivos derivados del benceno, su consumo debería ser esporádico o nulo si queremos evitar la exposición de tóxicos en nuestro organismo. Provoca reacciones alérgicas de tipo respiratorio, dermatológico y neurológico. Algunos estudios realizados con animales han relacionado el consumo de este aditivo con la aparición de tumores y está prohibido que se utilice en la comida para animales porque incluso en pequeñas dosis puede ser letal para gatos y perros. La industria utiliza este aditivo para prevenir hongos y bacterias en refrescos, salsas y mayonesas industriales, zumos de fruta envasados, mermeladas, licores, cervezas sin alcohol, latas en conserva y caviar.
- Colorante de caramelo (E150): Se clasifica en cuatro tipos, teniendo en cuenta la forma en la que ha sido sintetizado: caramelo cáustico (E150), caramelo cáustico de sulfito (E150b), caramelo amónico (E150c), o bien caramelo sulfito de amoníaco (E150d). El primero de estos dos colorantes se forma a partir de la oxidación del antraceno, un hidrocarburo aromático. La industria lo utiliza en productos de pastelería. Sin embargo, es un aditivo peligroso: provoca urticaria y es un carcinógeno, porque deriva directamente de un hidrocarburo.
- Azul patente V (E131): También es perjudicial para nuestra salud: puede desencadenar reacciones alérgicas diversas y es una sustancia tóxica, porque deriva de los compuestos azoicos. No se debería consumir con regularidad. Es un compuesto que está prohibido en Australia, aunque en Europa se acepta su uso.
- Carragenano (E407): ¡Cuidado con los espesantes hechos con carragenano! Aunque se obtiene de la naturaleza −a partir de algas rojas marinas, de la familia de los rodófitos-, luego se procesa sintéticamente para conseguir un preparado más concentrado. No es aconsejable comerlo en grandes cantidades, ni dárselo a los niños, mujeres embarazadas o personas enfermas. Algunos estudios indican que este aditivo estimula la inflamación y podría provocar úlceras intestinales, alergias y debilitamiento del sistema inmunitario.
- Dióxido de titanio (E171): Se utiliza en la elaboración de pasteles, chicles, quesos, yogures, salsas procesadas, surimi y productos alimenticios que requieran el color blanco. Proviene de una roca mineral: la ilmenita. Tiene varias nomenclaturas: blanco de titanio, dióxido de titanio, bióxido de titanio, blanco 6 o CI Pigmento White 6.
- Ponceau 6R (E126): Se produce de manera sintética, en el laboratorio, derivado del petróleo. Pertenece a la familia de colorantes azoicos y conviene evitar su consumo por su toxicidad. Se ha relacionado con casos de hiperactividad en niños, es un liberador de histamina y puede provocar efectos secundarios como la agudización de los síntomas del asma, la urticaria o el insomnio. En algunos casos ha favorecido la aparición de tumores.
- Rojo 57 (E180): También deriva del petróleo el pigmento E180, conocido como rojo 57, carmín 6B o CI Pigmento Red 57. La industria lo utiliza para la fabricación de quesos. Se ha relacionado con casos de hiperactividad en niños, asma, alergias dermatológicas y aparición de tumores.
- Negro 7984: Algunos colorantes como el tierra sombra quemada (E181) o el pigmento negro 7984 no están permitidos en Europa. Este último ha sido utilizado en la elaboración de regaliz, golosinas, caviar y algunos cosméticos. Cuando entra en contacto con el calor hace un proceso químico y libera tóxicos, lo que provoca asma en algunas personas, eccemas o urticaria e insomnio. Hace que liberemos histamina y se ha relacionado con casos de hiperactividad en niños. Al ser un derivado de compuestos azoicos, a largo plazo podría favorecer la aparición de tumores.
- Tierra sombra quemada (E181): Por otra parte, el pigmento tierra sombra quemada, conocido también con los nombres de tierra de Siena, tierra sombra tostada o marrón 6 ha sido utilizado para elaborar la cobertura de algunos quesos ahumados. En algunas personas ha agudizado problemas estomacales y si se toma de forma continuada puede afectar a la constricción de las arterias.
- Bifenilo (E230): Conocido también con el nombre de difenilo, es un conservante sintético muy tóxico. Se utiliza como pesticida para prevenir la aparición de hongos en frutas como los plátanos, los cítricos, las peras o las manzanas. No se disuelve con el agua y, por tanto, no desaparece si lavamos la fruta. En algunos casos este tóxico −si se ha sumergido la fruta con este antimicótico− penetra en el interior de la fruta y aunque le retiremos la piel puede contaminar la pulpa. Obtenido a partir de la destilación del alquitrán de hulla, petróleo crudo o gas natural, en dosis bajas provoca vómito, irritación en los ojos y afecta a los riñones y el hígado. También provoca diversas alergias.
- Formiato de calcio (E238): Se obtiene del ácido fórmico (E236), que es el veneno que inyectan las abejas y las hormigas rojas cuando nos pican. Se utiliza para prevenir la aparición de bacterias y otros microorganismos en productos lácteos (quesos, helados, postres dulces) y en el pan y la bollería industrial. Al ser un producto corrosivo puede provocar irritaciones y no deberíamos tomarlo en grandes cantidades, porque su consumo afecta a los riñones, encargados de drenar los tóxicos. En ningún caso deberíamos consumirlo combinado con el conservante E240 (formaldehído), porque la reacción química podría afectar al buen funcionamiento del nervio óptico, que causaría problemas de visión y, incluso, ceguera.
- Formol o formaldehído (E240): Es muy tóxico en pequeñas dosis, provoca alergias y es un carcinógeno. La Agencia Internacional de Investigación del Cáncer ha publicado estudios que indican que esta sustancia consumida o respirada de forma continuada provoca cáncer nasofaríngeo. Está prohibido en la mayoría de países, aunque en algunas zonas asiáticas se utiliza de forma ilegal en bebidas de arroz, quesos de soja, fideos, productos salados de pollo o pescado y cerveza. Algunos cosméticos también contienen esta sustancia (geles de baño, cremas y champús). Recibe los nombres de metanal, formalina o formol, según su grado de concentración, y se obtiene a través de la oxidación catalítica del metanol (alcohol metílico).
- Tetraborato de sodio (E285): Aunque está prohibido en muchos países, en España está permitido el aditivo E285, el tetraborato de sodio. Lo contienen conservas de caviar y marisco, huevos de pescado, alimentos en conserva y fideos orientales o arroces al vapor industriales envasados. La Organización Mundial de la Salud considera peligroso este aditivo porque interactúa con las células del cerebro y evita la síntesis de glutamina. Algunos estudios han relacionado el consumo de este conservante durante 5-10 años con la aparición de cáncer de hígado en humanos.
- Butilhidroxianisol o BHA (E320): Es de origen sintético y la industria lo utiliza en productos como purés de patatas, mantequillas, grasas y aceites industriales. En pequeñas dosis aumenta el colesterol y provoca diversas alergias. La oncóloga Natalia Eres añade que «también el BHA y el BHT son conservantes que actúan como antioxidantes y se emplean en productos en los que se quiere preservar el aspecto externo y evitar que se echen a perder.
- Glutamato monosódico (E621): No es nada recomendable. Se trata de un potenciador del sabor que se encuentra muy presente en sopas de sobre, pastillas de caldo, productos fritos, salsas, patés, pizzas, embutidos, platos precocinados, fideos orientales o arroz, entre otras osas. Se ha relacionado con el incremento de obesidad en las personas que lo consumen regularmente −porque incrementa la sensación de hambre− y es un aditivo neurotóxico, ya que algunos estudios relacionan su consumo con la muerte de neuronas. Desaconsejado especialmente en personas con enfermedades neurológicas (Parkinson, Alzheimer, epilepsia, trastorno bipolar, esquizofrenia), un estudio de la Universidad de Michigan explicaba que un consumo elevado de glutamato se relacionaba con la aparición de pensamientos suicidas.
El Dr. Joan Vidal-Jové aclara que «las personas con cáncer tienen alteradas alguna o varias vías del ciclo celular, por lo que aparece la enfermedad. ¿Qué implica esto? «Todos estos procesos indican que las sustancias tóxicas pueden, por sí mismas, provocar mutaciones. Se trata de moléculas que se parecen a las normales, bloquean sus funciones (haciendo de disruptores) y al mismo tiempo confunden la propia inmunidad. La oncóloga Natalia Eres cuenta que algunos de estos aditivos provocan la formación de tumores en los estudios que se han hecho en animales de experimentación o en la recogida de experiencias en humanos. «Es importante mencionar que los estudios que se realizan en el campo de la industria, con motivo de las normativas actuales, afectan solo al tóxico químico y no a la combinación que se da en el medio ambiente de este tóxico interaccionando con otras sustancias. Es decir, dos productos aislados pueden no ser tóxicos pero su combinación en el medio sí puede serlo», especifica el Dr. Joan Vidal-Jové.
El Dr. Joan Vidal-Jové recuerda que «el nitrato sódico (E-250), que se ha utilizado como conservante de carnes ahumadas, es altamente carcinogénico porque forma nitrosaminas.
Cuidado: esto le pasa a tus pulmones cuando Vapeas
Las palomitas de maíz orgánicas: una alternativa
Poco son los que pueden resistirse al aroma dulce o a mantequilla proveniente de unas palomitas crujientes, recién hechas y sobre todo muy tentadoras en un día frío. Niños y adultos podemos sucumbir fácilmente en ferias, cines y a pie de calle ante él. Después de todo, ¿por qué no permitirse lo una vez cada cierto tiempo? Algo de azúcar o sal, combinando con maíz y unas cucharadas de aceite, tampoco ha matado a nadie. Sin embargo la ecuación no es tan inofensiva como parece… Si las palomitas de maíz que estás comiendo no proceden de un envase en el que entre los ingredientes esté claramente escrito que no proceden de OMG (alimentos modificados genéticamente) podrías estar exponiéndote a sufrir a alergias, infertilidad, daño hepático y cáncer.
- Aceite de soja: Un 95% de la soja procedente de los Estados Unidos ha sido modificada genéticamente; debes saber que el aceite con el que se elaboran las palomitas suele ser de soja.
- Aceite parcialmente hidrogenado: Es una forma camuflada de llamar a los ácidos grasos trans, tan favorecedoras de afecciones del corazón, derrames cerebrales, diabetes, obesidad, y además puede producir infertilidad y Alzheimer.
- Sabores artificiales: Es algo difícil de entender que añadan sabores artificiales a algo que no lo necesita; pero así es y éstos intervienen en el normal funcionamiento de procesos que tienen lugar en nuestro cuerpo, influenciando el estado de ánimo y la concentración. También pueden provocar alergias.
- Galato de propilo: Consiste en un aditivo alimentario artificial; de bueno no tiene nada ya que puede ocasionar asma, problemas de hígado y riñón e incrementar el riesgo de cáncer.
- Sucralosa o Splenda: Se trata de un edulcorante artificial que provoca trastornos gastrointestinales (dolor, gases, calambres), migrañas, visión borrosa, mareos, contribuye al aumento de antojos de carbohidratos y por lo tanto favorece el aumento de peso elevando además la glucosa; puede ocasionar infertilidad y además disminuye las bacterias intestinales saludables (probióticos).
- Colores Artificiales: Palomitas, como por ejemplo las que saben a queso, contienen unos seis colorantes artificiales en tonos de amarillo, los que llevan a padecer mayor nivel de ansiedad y síntomas de TDA, disminuyendo la concentración.
- Mantequilla: Lamentablemente no es nada natural, ya que suele utilizarse mantequilla no orgánica, lo cual incrementa los niveles de estrógeno, baja la testosterona, produce resistencia a los antibióticos favoreciendo enfermedades como el cáncer y la infertilidad; por otra parte, estamos consumiendo hormonas, antibióticos y pesticidas.
Revestimientos químicos de los envases
Los envases en los que se envuelven las apetitosas pero perjudiciales palomitas de maíz esconden grandes enemigos de la salud, como por ejemplo sustancias químicas como la PFOA, PFC, y plásticos. Cuando colocas las palomitas dentro de su envase para que se hagan en el microondas, estos componentes pasan a ellas, contaminándolas.
Todavía no son muy fáciles de conseguir, pero existen palomitas con ingredientes totalmente orgánicos y saludables, incluyendo el envase. De todas formas, ¡no te quedes con el antojo! Mi truco es comprar maíz de origen orgánico, utilizar unas cucharadas de aceite virgen extra y hacerlas en una parte.

Palomitas de microondas y el bulo del cáncer
“Es un bulo más falso que un billete de 30 euros”, asegura el tecnólogo de los alimentos Mario Sánchez. “Lleva corriendo muchos años por la red, y no solo con palomitas, sino con todo tipo de productos alimentarios. Según dicen estos bulos, la radiación de las ondas electromagnéticas del microondas es capaz, supuestamente, de alterar nuestro ADN y de modificar estructuras químicas, y a la vez que está relacionada con una mayor incidencia de distintos tipos de cánceres. Pero resulta que la radiación utilizada por el microondas de nuestra cocina es de baja frecuencia o tipo no ionizante, nada que ver con los rayos gamma o los rayos x (radiaciones ionizantes), que sí podrían poner en riesgo nuestra salud”.
“El funcionamiento es muy sencillo. Estas ondas electromagnéticas se dirigen hacia el alimento en cuestión, provocando que las moléculas de agua en su interior se agiten masivamente. Gracias a esta agitación vertiginosa se consigue un aumento de la temperatura por fricción y choque entre las moléculas de agua, provocando un calentamiento del alimento. Cómo ve usted, nada que ver con el cáncer. Puede descansar tranquilo y pegarse un buen maratón en Netflix con palomitas de microondas. Sin cebarse, a ser posible”.
Superconsejito adicional: las palomitas en sí mismas no son ETA, pero controla con la cantidad de sal que llevan (que suele ser mucha en las preparadas para microondas) y fíjate en las grasas añadidas que incluyan (pueden ser trans o de palma). Mejor hacerlas tú mismo en la sartén con granos de maíz, un poco de aceite de oliva y poca sal, y en cualquier caso, no zamparte un cubo entero como dice Mario Sánchez.