César Román, el «rey del cachopo», y Javier Notivoli: Un entramado de crimen, engaño y defensa legal

César Román Viruete, conocido como el «rey del cachopo», es un empresario, antiguo político y delincuente madrileño, nacido el 25 de noviembre de 1973. Se le conoce por el asesinato de su pareja, sus negocios fallidos y diversas estafas a lo largo de su vida. Su apodo se debe a su destacado papel en la hostelería madrileña, especialmente por la gastronomía de sus restaurantes, cuyo plato estrella era el cachopo. También se autoimpuso el apodo de Chiky.

Ascenso y caída del «rey del cachopo»

En 2016, César Román abrió su primer negocio, A Cañada Delic Experience, en el barrio de Embajadores en Madrid. Este restaurante ofrecía comida del norte de España y su plato estrella era el cachopo. En poco tiempo, expandió su negocio, abriendo hasta 5 locales y lanzando una franquicia. Además, adquirió un local más grande en el barrio de Lavapiés.

La estrategia de marketing de Román incluía fotografiarse con vedettes, músicos y destacadas personalidades del cine y la televisión. Sin embargo, su éxito estaba cimentado en el engaño. Manipuló la concesión de premios, como el de «Mejor Pulpo de la Feria de la Comunidad de Madrid», una farsa que fue desmantelada por la revista Interviú. Incluso creó un concurso propio en 2016 donde se autoproclamó «Rey del Cachopo», un título que también resultó ser un amaño.

El 6 de abril de 2018, inauguró su cuarta sidrería en Madrid, con la presencia de la Banda de Gaiteros del Centro Asturiano de Madrid.

César Román posando con famosos

Estafas y problemas financieros

Las múltiples vidas de César Román siempre estuvieron basadas en el engaño. Generó un sinfín de deudas que le persiguieron. Su conducta caótica lo llevó directo a la quiebra. Antes de su arresto, había dejado atrás su imagen de empresario de éxito.

El crimen de Heidi Paz y la detención de César Román

El 13 de julio de 2018, César Román pasó dos días en dependencias policiales tras un altercado en un bar. Un mes después, el 13 de agosto de 2018, se encontró el torso de Heidi Paz Bulnes, su entonces novia hondureña de 25 años, en una nave abandonada en el distrito de Usera (Madrid). Los implantes mamarios aparecieron parcialmente quemados y el resto del cuerpo nunca fue encontrado. La policía sospechó de inmediato de Román como autor del crimen, ya que el local donde apareció el cadáver estaba alquilado a su nombre. Además, unas semanas antes, el propietario de un bar los había denunciado por asaltarlo reclamando una presunta deuda.

Mapa de los lugares clave en el caso de César Román y Heidi Paz

Desde el crimen de Heidi, Román desapareció. El 16 de noviembre, fue detenido en un restaurante de Zaragoza, Casa Gerardo, donde trabajaba con un nombre falso, suplantando la identidad de un venezolano, José Rafael Rujano Contreras. Se había rapado el pelo, se había dejado barba y había perdido peso, lo que dificultó su identificación inicial.

Román se presentó ante sus jefes como José Rafael Rujano Contreras, natural de Maracaibo, Venezuela. Inventó una historia sobre su padre, quien supuestamente regentaba una taberna allí. Su disfraz llegó a despistar a los agentes, quienes tuvieron que entrar dos veces al restaurante antes de confirmarlo.

El pinche de cocina se decía discípulo de Juan Mari Arzak, a quien llamaba "Chemarí". Sin embargo, su jefe comenzó a dudar cuando lo vio incapaz de memorizar los tres sencillos pasos para elaborar un hojaldre de rape. Román, falangista, topo sindical, líder del CDS y estafador sin freno, se inventaba constantemente una nueva vida.

'El rey del Cachopo' en Zaragoza

La versión de César Román y el juicio

César Román mantuvo su inocencia ante el jurado, acusando a Heidi Paz de pertenecer a una banda de narcos y de estar compinchada con un comisario que le amenazó con pegarle un tiro. Aseguró que la Policía no había investigado bien el caso. "No pude ni matarla ni besarla", dijo durante su extensa declaración, mostrando folios del sumario. Relató que vio a Heidi por última vez el 3 de agosto de 2018 y hablaron por última vez el día 5 de madrugada. Se preguntó por qué nunca se llamó a declarar al amigo de Heidi que estaba con ella en ese momento. Afirmó que, según el GPS del taxi que cogió, la posición de su móvil y la ausencia de sangre en su casa, él no la mató ni la descuartizó ni quemó sus pertenencias o prótesis mamarias.

Román se presentó como víctima, asegurando que Heidi le contó su verdadera vida tras romper su relación: había llegado de Honduras huyendo de un jefe de una mara, y acabó trabajando de prostituta y vendiendo droga. Por ello, supuso que un amigo de Heidi le llevó a una cita con un comisario de Policía que le preguntó por Heidi y le pidió "los doce kilos de droga", amenazándole con una pistola. Este comisario, según Román, le dijo que "Heidi nunca había hecho algo así, pero mientras estaba con él hacía tonterías", motivo por el que Román temió por su vida y decidió irse a Zaragoza. Allí, sus conocidos de la Guardia Civil le aseguraron que no se le buscaba oficialmente, al igual que su primer letrado, Javier Notivoli, quien le dijo que no estaba en busca y captura y que, según la prensa, el cuerpo encontrado no era el de Heidi Paz. Este dato fue la base de su defensa, aunque la otra parte aseguró que se demostró con pruebas de ADN que el torso era de Heidi Paz.

César Román describió a Heidi como "posesiva" y criticó a su madre, Gloria, acusándola de no criar a su hija ni ayudarla en España, y de ser "interesada" y solo hablar con ella de dinero. Sus críticas más duras fueron para los investigadores, repitiendo: "No se ha querido investigar", "hay errores en la investigación y "no hay ni una sola prueba contra mí".

La condena

Actualmente, César Román cumple condena en la Prisión de Alcalá Meco tras haber sido condenado a 15 años de cárcel por el homicidio de su expareja, Heidi Paz, en 2018. El Rey del Cachopo, condenado a 15 años de cárcel por matar y descuartizar a su expareja.

Javier Notivoli: El defensor de causas mediáticas

Javier Notivoli, el abogado penalista que defendió a César Román, falleció en Zaragoza a los 57 años víctima de cáncer. Con más de 30 años de ejercicio profesional, asumió casos de primera línea, como la defensa de Santiago Mainar, condenado por el crimen del alcalde de Fago (Huesca), Miguel Grima.

Notivoli se desenvolvía especialmente bien ante el jurado popular debido a su vehemencia y agilidad. Estuvo a punto de ejercer en el primer jurado celebrado en Aragón, el crimen del Picarral, ocurrido en 1996. Su cliente en el crimen del bar Europa salió absuelto por falta de pruebas, y Notivoli lloró de alegría ante el juez, los jurados y el público.

Javier Notivoli en una sala de juicios

Apenas llevaba tres años ejerciendo cuando Notivoli logró el primer gran caso de su carrera: la defensa de un menor que había matado a su padre de tres tiros de escopeta en Tarazona (Zaragoza).

Perfil profesional y casos notables

Javier Notivoli era hijo y hermano de guardias civiles y esposo y yerno de procuradores. Quienes le trataron lo recuerdan "rocero, locuaz y muy vehemente en sus interrogatorios y exposiciones", lo que le valió muchas amonestaciones verbales de los tribunales por sobrepasar la barrera de lo políticamente correcto. Fue un letrado mediático, llevando casos que forman parte de la crónica negra de Aragón y a nivel nacional. Fue abogado de la alcaldesa de La Muela, María Victoria Pinilla, condenada por corrupción urbanística y malversación.

El abogado penalista estuvo presente en muchas de las grandes causas de los tribunales zaragozanos, desde la llamada mafia policial, pasando por el crimen de Fago o el de Ricla, en el que llegó a cuestionar la prueba del P-300 hecha a Antonio Losilla, acusado de descuartizar a su esposa.

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