Alimentos prohibidos para perros: una guía esencial para proteger a tu mascota

La curiosidad de nuestros perros y su apetito insaciable por probar lo que comemos hacen que sea fundamental que los dueños conozcamos cuáles son los alimentos de nuestra dieta que pueden ser perjudiciales para ellos. Aunque existen muchos alimentos humanos beneficiosos para los perros en pequeñas cantidades, hay otros que pueden causar desde malestar leve hasta graves problemas de salud, e incluso la muerte.

No todos los alimentos que las personas podemos comer sin problemas son buenos para nuestros perros. A veces, solo una cantidad pequeña ya es tóxica, mientras que con otros depende de cuánto tiempo los coman o cómo se cocinen. A continuación, exploramos los alimentos que los perros no deben comer en ningún caso y aquellos con los que se debe tener precaución.

Perro mirando con curiosidad comida de humanos en la mesa

Frutas tóxicas y sus riesgos

Algunas frutas, aunque saludables para los humanos, pueden ser extremadamente peligrosas para nuestros amigos de cuatro patas.

Uvas y pasas

Las uvas y las pasas son muy tóxicas y pueden provocar insuficiencia renal a tu perro. Los síntomas de intoxicación pueden aparecer a las pocas horas e incluyen disminución del apetito, letargo, debilidad, vómitos, diarrea, dolor abdominal, deshidratación y aumento de la sed. En casos graves, pueden conducir a la muerte. Con una ingesta de diez gramos de uvas o menos de tres gramos de pasas por kilogramo de peso corporal pueden aparecer signos de intoxicación.

Aguacates

El aguacate contiene una toxina fungicida llamada persina, presente principalmente en la piel, el hueso y las hojas, aunque la pulpa también puede contener suficiente según la variedad. Esta sustancia puede causar diarrea y vómitos en los perros. Además, el hueso del aguacate representa un peligro de asfixia o de obstrucción intestinal si el perro lo ingiere.

Limones y otros cítricos

El limón y otros cítricos contienen extractos de aceite, limoneno, linalool y compuestos químicos llamados psoralenos que pueden causar vómitos, diarrea, erupciones cutáneas y reacciones fototóxicas en tu perro. Además, los perros que ingieren limones pueden experimentar debilidad, somnolencia, depresión nerviosa, confusión, pérdida de la coordinación, colapso, salivación excesiva, presión arterial baja y temblores.

Limones en un cuenco

Semillas y huesos de frutas

Recuerda quitar siempre las semillas y los huesos de las frutas que des a tu perro, ya que éstas pueden ser tóxicas y suponer un riesgo de asfixia o de obstrucción intestinal. Las frutas con hueso, como los albaricoques, las ciruelas, las cerezas y los melocotones, contienen ácido cianhídrico en sus huesos, que se libera al romperlos y puede provocar graves trastornos neurológicos. Si el perro se traga el hueso entero, también puede padecer una obstrucción en el intestino.

Verduras peligrosas para tu perro

Al igual que con las frutas, algunas verduras de consumo humano pueden ser muy perjudiciales para los perros.

Cebollas, ajos y puerros

Estos tres alimentos pertenecen a la familia Allium y pueden ser tóxicos para tu perro, incluso en pequeñas cantidades. Contienen n-propil disulfuro y alicina, que destruyen los glóbulos rojos del perro, provocando anemia. Los síntomas incluyen debilidad, letargo, disminución del apetito, vómitos, frecuencia cardíaca elevada, jadeo excesivo, encías pálidas y orina de color rojizo. Ya solo unos cinco gramos de ajo o cebolla por kilogramo de peso corporal pueden ser altamente tóxicos, tanto crudos como asados, hervidos o deshidratados.

Cebollas y ajos

Solanáceas (tomates, berenjenas, pimientos y patatas)

Las solanáceas deben manejarse con precaución. Las partes verdes de estos frutos y las patatas germinadas contienen mucha solanina, una sustancia tóxica. Por eso, solo se les pueden dar patatas y pimientos rojos o amarillos si están cocinados. Los tomates maduros los pueden tomar crudos en pequeñas cantidades, pero hay que quitar las partes verdes con cuidado. Los síntomas de una intoxicación son inflamación de las mucosas, diarrea y vómitos.

Ruibarbo

El ruibarbo contiene una toxina conocida como ácido oxálico. Si se ingiere, puede causar la formación de cristales en las vías urinarias, daño renal y posible insuficiencia renal. Sus hojas también pueden causar malestar estomacal. Los síntomas incluyen irritación de la boca, diarrea, vómitos y salivación excesiva.

Judías y otras legumbres crudas

Las judías y otras legumbres nunca se deben dar a los perros sin cocinar. Crudas, contienen fasina, una sustancia tóxica que provoca vómitos, retortijones y diarrea con sangre.

Col

La col provoca flatulencias intensas a los perros. Por tanto, solo hay que dársela en pequeñas cantidades y nunca cruda.

Frutos secos: un riesgo para la salud canina

La mayoría de los frutos secos pueden ser perjudiciales para la salud de nuestro perro.

Nueces de macadamia

Las nueces de macadamia son especialmente peligrosas, pudiendo provocar debilidad muscular (especialmente en las patas traseras), letargo, pérdida de coordinación, diarrea, temblores, vómitos y fiebre en las 12 horas posteriores a la ingesta. Basta con darle cuatro nueces de Macadamia a un perro de 30 kg para que esto suceda.

Nueces

Las nueces, especialmente las negras, pueden portar moho que es un caldo de cultivo para micotoxinas tremorgénicas, las cuales pueden ser mortales. Además, las nueces son difíciles de digerir y pueden causar obstrucciones intestinales. Los signos de intoxicación incluyen salivación excesiva, fatiga, vómitos, temblores, fiebre y convulsiones.

Almendras

Aunque no son tóxicas, las almendras representan un riesgo de asfixia o de obstrucción intestinal, especialmente para razas pequeñas. Si bien la mantequilla de almendras sin azúcares añadidos puede ser una alternativa segura en pequeñas cantidades, las almendras enteras deben evitarse.

Variedad de frutos secos

Otros alimentos y bebidas prohibidos

Además de frutas y verduras, hay otros productos de consumo humano que son altamente peligrosos para los perros.

Chocolate y cacao

El chocolate y el cacao contienen teobromina y cafeína, sustancias tóxicas para los perros. Cuanto más oscuro sea el chocolate, mayor será el contenido de teobromina. Puede provocar vómitos, hiperactividad, alta presión arterial, convulsiones e incluso la muerte. Los primeros síntomas aparecen a las pocas horas e incluyen agitación y temblores, seguidos de disnea, taquicardias e insuficiencia cardíaca. Solo 50 gramos de chocolate negro pueden provocar los primeros síntomas de intoxicación a un perro de 20 kg.

Barritas de chocolate

Cafeína y té

El café, el té y los productos con cafeína (como refrescos y bebidas energéticas) pueden tener consecuencias funestas para el sistema nervioso de tu perro. La cafeína les provoca taquicardias, vómitos y agitación en cuestión de horas. En el curso siguiente puede ocasionarles los mismos síntomas que una intoxicación por chocolate o problemas renales y nerviosos. La dosis mortal mínima es de unos siete granos de café por kilogramo de peso corporal.

Xilitol (azúcar de abedul y otros edulcorantes)

El xilitol es un sustituto del azúcar muy tóxico para los perros, que se encuentra en chicles, dulces, pasta de dientes, mantequilla de cacahuete sin azúcar y productos horneados. Provoca una disminución drástica en los niveles de azúcar en la sangre (hipoglucemia) en 30-60 minutos. Si no se trata, las consecuencias son convulsiones, un coma o incluso la muerte. Según la dosis, también pueden sufrir una insuficiencia hepática aguda. De uno a tres chicles pueden ser mortales para un perro de diez kilogramos.

Alcohol

Nunca des ni permitas que nadie dé bebidas alcohólicas a tu perro. Su umbral de tolerancia al alcohol es mucho más bajo que el nuestro. Al principio o con cantidades pequeñas, los síntomas son similares a los nuestros (pérdida de coordinación, mareos y vómitos). Tras ingerir grandes cantidades, les provoca trastornos de la coordinación, disnea, un coma y la muerte. Además, la ingesta de pequeñas cantidades de alcohol a largo plazo provoca un daño hepático enorme.

Masa de pan cruda

El pan sin cocer contiene levadura. Si tu perro ingiere pan crudo, éste podría fermentar en su estómago, expandiéndose y produciendo gas, lo que puede causar una distensión estomacal dolorosa. En casos severos, puede llevar a la dilatación del vólvulo gástrico (GDV), una emergencia médica que puede ser mortal. La levadura también libera etanol como subproducto, causando síntomas similares a la intoxicación por alcohol.

Por que a mi perro LE GUSTA LA CERVEZA 😯🐾 ¡CUIDADO!

Carnes y huesos

Algunas preparaciones de carne y huesos pueden ser perjudiciales para los perros.

Huevos, carne y pescado crudos

Es recomendable cocer el huevo antes para liberarlo de posibles bacterias como la salmonela. Además, la clara de huevo cruda contiene un inhibidor de la biotina o vitamina B8 que impide su absorción. Si quieres dar a tu perro carne o pescado crudos, es muy importante tener clara la procedencia y la calidad del producto. Lo ideal es congelar el alimento 72 horas para eliminar posibles bacterias y parásitos.

Huesos cocidos y de ave

Los huesos de ave y los huesos hervidos son alimentos prohibidos para perros. A causa de la cocción, se tornan porosos y se astillan fácilmente al masticarlos. Estas astillas pueden causarle daños gravísimos y hemorragias en el estómago y las paredes intestinales. Si quieres dar a tu perro un hueso, hazlo siempre crudo, sin cocer ni cocinar. Para limpiarlo de posibles bacterias y parásitos, es necesario que lo congeles 72 horas y se lo des totalmente descongelado.

Carne de cerdo cruda

La carne de cerdo cruda, el jamón serrano y el salami nunca se deben dar a los perros. Los cerdos pueden haber contraído la enfermedad de Aujeszky. La infección que provoca este virus siempre es mortal para los perros.

Otros alimentos con precaución

Algunos alimentos no son tóxicos, pero deben darse con moderación o en condiciones específicas.

Sal

Una gran cantidad de sal o comidas muy saladas pueden causar malestar a tu perro, vómitos, convulsiones e incluso la muerte. La ingestión excesiva de sodio puede provocar hipernatremia, o un alto nivel de sodio en la sangre, con graves consecuencias. Ten especial cuidado con los perros mayores, débiles y enfermos, ya que grandes cantidades de sal pueden dañarles el corazón y los riñones.

Leche y productos lácteos

Aunque la leche no es tóxica para los perros, muchos de ellos son intolerantes a la lactosa (al igual que nosotros) y pueden mostrar malestar tras ingerir leche o productos lácteos, como fuertes diarreas. La tolerancia a productos lácteos como el queso o el yogur natural es mayor, siempre que no sean muy fuertes o edulcorados.

Alimentos grasos y condimentados

Los perros no pueden digerir bien los platos demasiado grasos y condimentados. Su metabolismo es diferente del nuestro, por lo que pueden reaccionar con diarrea o vómitos. Además, una alimentación muy rica en grasa puede conducir a la larga a una pancreatitis.

Hongos

Nadie puede afirmar a ciencia cierta cómo afectan los componentes de los hongos específicamente al organismo de los perros. Pueden dañarles los órganos, descomponerles la sangre o provocarles cáncer. Por eso, los hongos se consideran alimentos tóxicos para perros.

Dulces y azúcar

El azúcar y, sobre todo, los edulcorantes químicos pueden dañar seriamente la salud de tu perro. Los productos "sin azúcar" pueden contener xilitol, que es muy tóxico.

Qué hacer si tu perro ingiere un alimento tóxico

Si tu perro se come algo que no debe, llévalo al veterinario de inmediato. Este te preguntará por el momento de la ingesta, el tipo de alimento y la cantidad ingerida. Según tus respuestas, iniciará un tratamiento adecuado. Por desgracia, no siempre hay tratamiento o este llega demasiado tarde.

Es indispensable que evites que tu perro coma alimentos inapropiados o tóxicos. Mantente firme cuando tu perro te mire con ojitos de cordero. Aunque sea difícil, debes desarrollar una resistencia a esa mirada suya que te ablanda el corazón. Y es que lo que les gusta comer a las personas no constituye ningún punto de referencia para el perro.

Los signos de intoxicación más comunes son la diarrea y los vómitos. Además de esto, algunos alimentos pueden tener otros efectos o, en función de la cantidad, incluso ser mortales.

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