Cuando visitas Sarria, descubres un lugar único que no te puedes perder: la Panadería Museo Pallares. Este establecimiento no es solo una panadería, sino un legado vivo de la historia local y una experiencia que te transportará al pasado.
Historia y Tradición Familiar
La Panadería Pallares funciona de forma ininterrumpida desde 1876, lo que la convierte en el negocio más antiguo de su sector en Lugo y uno de los pocos de Galicia que ha logrado superar la cuarta generación, preparando ya el relevo con la quinta.
Su historia se remonta al año 1876, cuando Tomás Castro la fundó en la calle Matías López. Desde su nacimiento, ha mantenido siempre encendido el horno en el que cuece las hogazas y las barras, funcionando incluso durante la Guerra Civil.
Este negocio familiar ha estado siempre en manos de la misma familia. Actualmente, está dirigida por María Pilar García Piñeiro, bisnieta de Tomás Castro. Ella se crio entre harinas y levaduras, heredando la costumbre de sus ancestros de levantarse a las cuatro de la mañana para preparar las hornadas. Esta tradición la está inculcando a su hija, Antía Fernández, quien lleva un año implicada en el negocio.
La historia de esta empresa sarriana está ligada a mujeres luchadoras. La primera de la saga fue María Castro, abuela de Pilar e hija del fundador, quien enviudó con 50 años y 7 hijos a su cargo en plena posguerra. En una época en la que las mujeres no podían ser titulares de negocios, tuvo que poner la panadería a nombre de su hijo mayor, aunque era ella quien tomaba todas las decisiones.
María Castro llegó a arriesgar su vida y la de su familia escondiendo sacos de harina debajo de las camas durante la posguerra, engañando a la fiscalía para evitar multas y poder hacer pan para los más necesitados. La actual titular de Pallares no vivió la época en la que la Fiscalía iba a pesar los panes, pero su familia le ha contado cómo se desplazaban los responsables desde Lugo en autobús y cómo una red de aprendices avisaba de la presencia del funcionario.
Pilar García reconoce que, aunque la mecanización ha supuesto grandes avances en el gremio, la elaboración del pan está sometida a un proceso en horas que no se puede alterar y con un gran componente manual.

El Museo del Pan: Un Legado Vivo de la Historia Local
Lo que hace especial a la Panadería Pallares es su museo. El objetivo de la familia al crearlo fue recrear los orígenes del establecimiento que Tomás Castro fundó en 1876 y continuar el hilo de la historia.
Este museo es un lugar por el que no pasa el tiempo, donde se exponen objetos con miles de historias detrás. Al visitarlo, puedes hacer un recorrido por la historia de la elaboración del pan.
Aquí te encontrarás con:
- Un molino antiguo, todo de madera, donde antes se transformaba el grano en harina.
- Una de las primeras amasadoras que se utilizaron en los hornos antiguos, que en su momento fue toda una revolución.
- Un enorme pan de exposición.

El museo fue creciendo gracias a las donaciones del pueblo y sus clientes, y aunque la mayor parte de las cosas expuestas las han ido comprando para ampliar este legado, se ha convertido en un testimonio vivo de la historia de Sarria.
Un Viaje al Pasado a Través de Objetos Cotidianos
Nada más entrar en el museo, te parecerá que has viajado al pasado. Encontrarás un ultramarinos de principios del siglo XX, que incluso tiene una cantina. El secreto de estas tiendas era que nada estaba organizado y solo el dueño era capaz de encontrar las cosas.
Entre las mil curiosidades que alberga el museo, podrás ver:
- Básculas antiguas, que a pesar de los años, aún calibran correctamente.
- Carteles publicitarios de la época, como uno que muestra la durabilidad de la pana a través de las décadas.
- Máquinas de coser Singer.
- Triciclos antiguos y maletas sin ruedas.
- Caballitos de juguete que evocan la infancia de antaño.
- Máquinas de fotografía antiguas, como una cámara de fuelle.
- Ingeniosos inventos para proteger la comida de los ratones, habituales en las casas de la zona.
- Un despacho completo que, según cuentan, perteneció a un banco que cerró.
Una de las cosas que nos tocó el corazón cuando conocimos la historia de la Panadería Museo Pallares fue la historia de la abuela María, la hija del fundador, que se quedó viuda con 7 hijos y tuvo que sacar adelante el negocio familiar. Pero ella en realidad estaba preocupada por las familias más necesitadas del pueblo.
Hace muchos años, los niños venían a la panadería Pallares a por carbón para calentar los braseros de las casas. Desde sus inicios, este negocio familiar fue un lugar de encuentro de las familias de Sarria.
La Distribución del Pan en el Pasado
Descubrirás cómo se distribuía el pan en el pasado. Antes de las furgonetas modernas, el burro Pastor era el encargado de llevar el pan a las casas. Las mujeres también realizaban esta labor, llevando las cestas en la cabeza.
La bicicleta fue un vehículo muy novedoso en Sarria en su momento para el reparto del pan, usándose hasta el año 1971. Antía, la actual sucesora, te contará que hace años el precio del pan se establecía por provincias.

Delicias de la Panadería: Panes, Empanadas y Dulces
Aunque el museo es fascinante, no podemos olvidar las delicias que se elaboran en la Panadería Pallares. Si fuimos allí, fue para comprar unas empanadas, ya que habíamos leído comentarios sobre lo ricas que estaban, y no nos equivocamos. Tienes un montón de sabores para elegir, como berberechos, calamares con gambas, pulpo y tocino.
Los panes de este horno son un mundo aparte, y los dulces son excepcionales. Prueba el Queique, un bizcocho típico de Sarria, o el bizcocho de maíz. Las rosquillas de esta panadería son de otro nivel.
El secreto de todo está en que trabajan con proveedores locales y con productos de proximidad, garantizando la calidad y el sabor.

Si no puedes ir a Sarria, también puedes comprar sus productos a través de su tienda online. Los escaparates son otra de las señas de identidad de este establecimiento.
Información Práctica para tu Visita
La visita al Museo de la Panadería Pallares es gratuita. Solo tienes que preguntar en la panadería si te lo pueden enseñar y, si pueden, estarán encantados de hacerlo. Otra opción es contactar con ellos antes de tu visita.
Sarria está muy cerquita de Lugo, por lo que si buscas cosas que hacer, puedes aprovechar para dar un paseo por su impresionante muralla.