El pescado rebozado es una excelente idea para dar a este alimento un sabor y textura deliciosos, que gusta incluso a los niños o a quienes no suelen comerlo. La merluza a la romana rebozada es una de esas recetas clásicas que nunca pasan de moda. Es una receta fácil y rápida de hacer que merece la pena para hacer una cena saludable. La merluza rebozada es una receta clásica de la gastronomía española que no solo es rápida de hacer, sino que también es perfecta para cualquier ocasión.
Este plato, tradicionalmente conocido como "a la romana", conserva un jugoso trozo de pescado dentro de un crujiente rebozado. El fino rebozado de la romana es una de las maneras más clásicas y deliciosas de preparar el pescado, especialmente si se trata de una buena pieza fresca y sabrosa. La merluza preparada de esta manera queda jugosa y exquisita. Tradicionalmente se prepara con la rodaja entera, con la espina y la piel, pero nuestra propuesta en lomos limpios la hace sencilla y simple.

Ingredientes Clave para una Merluza Perfecta
Para nuestra receta de merluza rebozada, necesitaremos pocos ingredientes, aunque de buena calidad: lomos de merluza, harina, huevos batidos y un poco de aceite para la fritura.
- Merluza: Para la merluza a la romana, se pueden cortar los filetes de merluza en porciones y sazonarlos. Es crucial el corte de la merluza. Una merluza no se debe freír en «modo rodaja». Es preferible pedir al pescadero que corte la cabeza a la altura de las alas, desescame y separe la merluza en dos lomos. Una vez limpios de piel y espinas los lomos de merluza, se cortan en trozos no excesivamente grandes y se salan. Si la merluza es congelada, asegúrate de que esté bien descongelada y seca.
- Harina: Se puede utilizar prácticamente cualquiera. De hecho, se anima a hacerlo, pues aportará riqueza y sabor a tus rebozados de pescado. Prueba harina de espelta, harina de maíz, harina de arroz o incluso harina de avena o harina de garbanzos. Así puedes preparar un rebozado sin gluten.
- Huevos: La cantidad dependerá de la cantidad de pescado. Es mejor pasarlo primero por la harina y luego por el huevo, ya que así el huevo se adherirá mejor. Si le añades un poco de sal, el huevo se licúa más, dejando una película finísima.
- Aceite: Se recomienda aceite de oliva virgen extra de acidez 0,4, aunque también se puede usar aceite de girasol. El aceite ha de estar bien caliente, pero no debe pasarse del punto de vapor del mismo, pues entonces ya no es tan saludable. Vigila que esté entre 180 y 210 ºC.

Preparación Paso a Paso de la Merluza Rebozada
La clave de esta preparación está en el rebozado: primero pasamos los lomos de merluza por harina y luego por huevo batido, nunca al revés. Este orden es crucial para lograr una capa crujiente y dorada que envuelve el pescado manteniéndolo jugoso por dentro.
1. Limpieza y Corte del Pescado
Comienza quitando con un cuchillo la cabeza de la merluza y resérvala para preparar un fondo de pescado o caldo y así aprovechar al máximo cada parte del producto. Extrae y pela los filetes: retira cuidadosamente los lomos de la merluza de la espina central del pescado y retira también las espinas que quedan a los lados de los lomos. Esta tarea también puedes pedir que la realicen en la pescadería a la que suelas ir, solo pidiendo que preparen la merluza en lomos limpios de espinas.
Seca bien los lomos de merluza con papel de cocina y sálalos por ambos lados. Si lo deseas, puedes añadir pimienta. Para rebozar, ya sea en harina o en pan rallado, un truco es usar siempre una bolsa de plástico del «super», por su parte interior y bien limpita. Es mucho más fácil de adaptar al alimento que estemos rebozando y mucho más cómodo y limpio.
2. Rebozado Perfecto
Prepara dos boles o dos platos hondos: bate los huevos en uno de ellos y coloca la harina en el otro recipiente. Asegúrate de que los filetes estén secos antes de pasarlos por la harina, pues si no se formarán pegotes. Pasa cada pieza primero por harina, sacudiendo el exceso, y luego por huevo batido. Hay un truco para no olvidarse nunca del orden de rebozado: por orden alfabético.
3. La Fritura Ideal
En una sartén, calienta abundante aceite. Es importante tener el aceite ya caliente. Tras pasar por el huevo tienen que ir directamente al aceite a freírse. Calienta el aceite en una sartén profunda a fuego medio-alto y fríe la merluza unos 2 minutos por cada lado, hasta que se dore por ambos lados. Fríe cada filete entre 30 segundos y un minuto. Lo ideal es no freírlo mucho tiempo, pues se ablanda. Es importante no llenar la cazuela con trozos de pescado.

El segundo truco es evidentemente no pasarse en el punto de la fritura. Para un rebozado uniforme y crujiente, asegúrate de que el aceite esté a la temperatura adecuada (alrededor de 180 ºC). Si el aceite está demasiado frío, el pescado absorberá demasiada grasa y si está demasiado caliente se puede quemar por fuera y quedar crudo por dentro.
4. El Toque Final
Saca el pescado a un plato con papel absorbente para quitar el exceso de aceite. El tercer truco que casi nadie emplea y que distingue a una merluza bien frita de otra del montón, es colocar los trozos de merluza ya frita sobre papel absorbente y dejarlos reposar y «sudar» bien tapados durante unos 5-10 minutos.

Consejos Adicionales y Variaciones
Sirve la merluza recién hecha, con la guarnición deseada. Puedes acompañarla con patatitas cocidas, una ensalada fresca con lechuga y tomates Cherry, o simplemente con unas rodajas de limón.
Opciones de Harina y Rebozado
Aunque hay quien prefiere hacer lo contrario, lo ideal es pasar el pescado primero por harina y luego por huevo. Algunos prefieren el pescado rebozado con huevo y pan rallado o panko, al estilo japonés. Claro que puedes prescindir del huevo, pero entonces se llamaría pescado enharinado ¡y también está delicioso!
Puedes probar con diferentes tipos de harina para variar el sabor y la textura. Por ejemplo, harina de espelta, harina de maíz, harina de arroz o incluso harina de avena o harina de garbanzos, lo que permite preparar un rebozado sin gluten. Para un rebozado ligero, puedes añadir una pizca de levadura en polvo al huevo batido.
Merluza y Pescados Blancos
La merluza es uno de los pescados blancos más utilizados, ya que tiene un sabor neutro que casa con infinidad de platos, aderezos y especias. También es un pescado jugoso y versátil en la cocina, pudiendo rebozarlo, hornearlo o usarlo en guisos. Es importante para su uso frecuente que es uno de esos pescados que llamamos “sin espinas” que compramos en filetes listos para cocinar.
Es un pescado poco graso, con una proteína de alto valor biológico, además de tener diferentes minerales como potasio, fósforo o magnesio y vitaminas del grupo B. Tanto la merluza como la pescadilla son pescados blancos bajos en grasas y ricos en proteínas, lo que los convierte en un alimento ideal para mantener una dieta equilibrada. Además, su sabor suave las hace perfectas para todo tipo de preparaciones. Sí, también queda genial con bacalao, bacaladilla o pescadilla.

Horneado o Fritura
Esta receta es tradicionalmente frita, pero si prefieres algo más ligero, puedes hornearla a 200 °C unos 15 minutos. Lo ideal es no hacer rebozados de manera habitual, pero podemos mejorarlos utilizando una harina integral, y sobre todo, horneándolos en lugar de freírlos. En este caso, si acompañamos de una ración de verduras tenemos un plato completo.
La merluza a la romana es un clásico que siempre apetece. Rápida, sencilla y con ese toque de cocina de casa que nos encanta. Anímate a prepararla y ya verás cómo se convierte en uno de tus básicos.