Los mejillones son un ingrediente versátil y económico que puede transformarse en un aperitivo saludable y delicioso. Si bien su apariencia puede no ser la más atractiva, su sabor y textura conquistan paladares. La cocina belga, famosa por sus innovadoras preparaciones de mejillones, nos ofrece una receta estrella: mejillones en salsa de mostaza. Esta preparación resalta la frescura del marisco con una salsa cremosa y ligeramente picante, ideal para acompañar con unas crujientes papas fritas.

Preparación de los Mejillones
El primer paso para disfrutar de unos deliciosos mejillones en salsa de mostaza es su correcta limpieza. Es fundamental lavar y limpiar los mejillones minuciosamente, retirándoles las barbas y cualquier resto de lapa que puedan tener adherida. Una vez limpios, se colocan en una cazuela junto con un chorro de vino blanco. Tapamos la cazuela y dejamos que hiervan hasta que los mejillones se abran, un proceso que suele durar entre 4 y 5 minutos.
Una vez que los mejillones se han abierto, debemos retirarlos de la cazuela con cuidado. Es importante reservar el líquido de cocción, ya que será la base de nuestra salsa. Los mejillones se separan de sus conchas, desechando las conchas vacías y manteniendo la carne del mejillón lista para ser incorporada a la salsa.
Elaboración de la Salsa de Mostaza
La clave de esta receta reside en la preparación de la salsa de mostaza. Para ello, comenzamos picando finamente la cebolla (o cebolleta) y los dientes de ajo. En una cazuela aparte, calentamos un poco de aceite de oliva y rehogamos la cebolla y el ajo hasta que empiecen a dorarse y a volverse translúcidos.
A la mezcla de cebolla y ajo, añadimos una cucharadita de harina y removemos bien, formando una especie de roux. Inmediatamente después, vertemos el vino blanco poco a poco, removiendo constantemente con unas varillas manuales para evitar la formación de grumos. Dejamos que el alcohol del vino evapore durante unos minutos a fuego lento.

Cuando el líquido comience a espesar, añadimos el caldo colado de la cocción de los mejillones. Incorporamos también la mostaza de Dijon, que le dará el toque característico a nuestra salsa. Dejamos que la salsa hierva suavemente un par de minutos para que todos los sabores se integren.
Algunas variaciones de la receta sugieren añadir a la mezcla de cebolla y ajo una pizca de jengibre y comino molido, así como ralladura y zumo de limón, para aportar un extra de aroma y frescura. Estos ingredientes se trituran junto con la cebolla y el ajo antes de rehogarlos.
Unión de los Mejillones y la Salsa
Una vez que la salsa de mostaza ha alcanzado la consistencia deseada, la pasamos a una cazuela más grande si es necesario. Añadimos los mejillones limpios y cocidos a la salsa. Tapamos la cazuela y dejamos que los mejillones se terminen de cocinar en la salsa durante unos minutos más, hasta que estén bien calientes.
Para servir, retiramos los mejillones de la cazuela, desechando la valva superior y dejándolos en una fuente. Podemos colocar una cama de salsa de mostaza en la base de la fuente y disponer los mejillones encima. Finalmente, espolvoreamos con perejil fresco picado para dar un toque de color y frescura.

Información Nutricional
Los mejillones son una excelente fuente de proteínas y minerales. Por cada 100 gramos, aportan aproximadamente 166.6 calorías, 6.7 gramos de carbohidratos y 19.3 gramos de proteínas, lo que los convierte en una opción nutritiva y saciante.
Un Plato Típico Belga
Los mejillones en salsa de mostaza son un plato emblemático de la gastronomía belga. Los belgas son maestros en la preparación de mejillones, y esta receta es una de las más populares y sabrosas. Tradicionalmente, se disfrutan acompañados de unas crujientes papas fritas, que complementan a la perfección la riqueza de la salsa.
Mejillones al estilo belga clásico - Receta del Chef Peter Goossens
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