Guía Definitiva para Conservar Tomates: Frescos, Enlatados, Deshidratados y Congelados

El tomate es una hortaliza de la que existen multitud de variedades, todas ellas con unas propiedades nutritivas muy beneficiosas para la salud. Pero este superalimento tiene la particularidad, como otros productos frescos, de permanecer poco tiempo en su estado óptimo para consumirlo y beneficiarnos de todas sus propiedades. Por tanto, ¿cuál es la mejor forma de conservar los tomates en casa?

Hoy en día, el tomate es una de las frutas más famosas y consumidas en España y en el mundo. Aunque parezca increíble, el tomate es una fruta que pertenece a la familia de los pimientos, las berenjenas y las patatas. Su origen es latinoamericano, puntualmente andino, y llegó a España a principios del siglo XVI junto con otros frutos y vegetales, como la patata, el chile y el maíz. Con el paso de los años, este fruto se fue abriendo camino entre los cocineros de Europa, haciéndose particularmente famoso en Italia y Francia, donde se comienza a utilizar como ingrediente base en diversas recetas. Muchas de ellas se siguen cocinando hoy en día.

En la actualidad se ha convertido en una de las frutas más demandadas en el mundo, tanto por su sabor, como por su versatilidad. Pero más allá de sus cualidades para la gastronomía, también es importante resaltar las propiedades beneficiosas que ofrece a nuestro organismo.

El tomate es sin duda un ingrediente fundamental en muchas de nuestras recetas diarias, por eso, es clave saber cómo conservarlo, de manera que sus propiedades y sabor se mantengan por más tiempo.

Variedades de tomate

Conservación de Tomates Frescos: ¿Nevera o Despensa?

Aunque podemos encontrar tomates durante todo el año en el mercado, su mejor época es el verano, ya que es su estación natural de cosecha. Por otra parte, el tomate sigue madurando después de su recolección; es decir, es una hortaliza climatérica. La magia de un tomate perfectamente maduro dura muy poco.

Idealmente, no hay que guardar los tomates en la nevera, ya que así perderá sus características organolépticas. Guardar los tomates en la nevera detendrá el proceso enzimático de la fruta. Esto reducirá su sabor, aumentará los azúcares y puede dar lugar a una textura harinosa. Mejor guardarlos en un lugar fresco pero no muy frío, guardados en una bolsa de papel o al aire. Eso sí, podremos mantenerlo fuera del frío siempre que no haga demasiado calor. Siempre debemos poner los tomates en un lugar fresco, seco y alejado de fuentes de calor y de la luz directa del sol. La despensa es el lugar idóneo para hacerlo.

Si el tomate se recoge de la mata en su estado óptimo de maduración, podemos conservarlo a temperatura ambiente en perfecto estado durante un máximo de 3 días. Si los tomates están en su punto óptimo de maduración lo mejor es guardarlos fuera de la nevera en un lugar fresco procurando que no se toquen. La temperatura de la que disfruta el tomate en el campo es la temperatura a la cual el tomate continúa madurando. Por encima de esa temperatura los tomates maduros se vuelven demasiado maduros rápidamente.

Si el tomate se recoge del campo antes de su maduración (verde y duro), continuará su proceso aunque ya haya sido recolectado. Por tanto, durará más tiempo en buen estado en casa sin refrigerar. Por este motivo, si tienes tomates que todavía no están maduros, no los metas en la nevera.

En el caso de que tengas tomates maduros que no vayas a consumir en un máximo de 3 días, guárdalos en la nevera para que aguante más tiempo en buen estado. El frío ralentiza su proceso de maduración. En este caso lo mejor es guardarlos en la nevera, en un recipiente con una rejilla que recoja el agua que puedan perder, y que no se toquen entre sí. Por supuesto deberéis consumirlos lo antes posible. Hoy en día, las neveras cuentan con cajones especiales para las frutas y verduras, los cuales, teóricamente, mantienen una temperatura más elevada y con la humedad óptima para su conservación.

Siempre que metas tomates en la nevera, hazlo lejos de otros productos climatéricos, es decir, que continúan su estado de maduración una vez cosechados, como el tomate. Si están maduros, pero no en exceso y vais a comerlos en los próximos días, lo mejor es que los guardéis a temperatura ambiente en un lugar fresco.

Tanto dentro como fuera de la nevera, la mejor forma para conservar los tomates es hacerlo con su péndulo (el rabito). Así evitarás que se contaminen con agentes externos como microorganismos o insectos. Un truco infalible para conservar los tomates es ubicarlos con la raíz del tallo hacia abajo, es decir, tocando el plato o la base del recipiente donde los guardes.

Esquema de la conservación del tomate según su madurez

Consejos Adicionales para la Conservación de Tomates Frescos

  • Prioriza el escoger los mejores tomates que encuentres en su punto óptimo de maduración para su consumo inmediato, comprando solo los que necesites en cada momento.
  • Si no los vas a consumir en el día y están ya perfectamente maduros, guárdalos en la nevera, en el cajón especial de vegetales, separados de otros productos climatéricos que emitan etileno.
  • Vigila bien los tomates sin refrigerar cada día para consumirlos en su momento óptimo o refrigerarlos.
  • Saca los tomates de la nevera con la suficiente antelación para que se atemperen antes de consumirlos.

“¿Qué pasó con el sabor de los tomates?” (Español)

Conservación a Largo Plazo: Otras Opciones

Si eres de aquellas personas que cultiva sus propios tomates o te haces con unos cuantos kilos de más, siempre hay otras opciones. Puedes conservar este producto para tenerlo durante todo el año, aunque no sea fresco.

Mermelada y Salsas de Tomate

Haz mermelada de tomate, salsa de tomate. La preparación de salsa es una manera eficiente de conservar los tomates por más tiempo. Para evitar su deterioro, es recomendable almacenarla en envases de vidrio esterilizados y cerrados al vacío.

Existen varias formas de preparar conservas de tomate:

  1. Tomate al natural: Sin ninguna duda, el más fácil. Se utiliza para conservar el tomate al natural, para tener un producto sabroso en otoño e invierno, para utilizarlo como base en cualquier receta. Pélalo (si quieres) y corta los tomates para después embotarlos.
  2. Puré de tomate concentrado (Pasatta): Esta receta es super útil para cualquier sofrito, pero es TOP para la paella o arroz. En Italia se utiliza uno parecido, que se llama pasatta, que al fin y al cabo es como un puré de tomate concentrado. Pela el tomate y tritúralo con alguna procesadora. Ponlo en una olla o sartén a fuego lento con un poco de sal hasta que pierda todo el agua. Cogerá una consistencia de puré y se concentrará todo el sabor.
  3. Salsa de tomate casera: Es la receta más típica para conservar tomate, seguro que lo has visto alguna vez en casa. Sirve para completar CUALQUIER plato, y les gusta un montón a lxs pequeñxs de la casa. La clave de esta receta es hacer un buen sofrito: hay que dorar cebolla, ajo y pimiento verde en la sartén, y cuando casi esté, añade el tomate pelado y troceado (quítale las pepitas si quieres). Una vez esté bien evaporado el jugo que suelte el tomate, tritura la salsa y embótala.
  4. Tomates asados con especias: Esta receta admite cambios: en nuestro caso hemos utilizado albahaca para condimentar el tomate, pero puedes utilizar cualquier especia. Parte los tomates, añade un poco de aceite de oliva, sal, pimienta y especias y hornéalo. Perderá agua y potenciará el sabor. Embótalos tal y como están añadiendo el líquido que han soltado, y sumándole aceite de oliva si es necesario.

Importante: Antes de empezar a embotar, tenemos que esterilizar los botes (en agua hirviendo durante 10 minutos), y al final de la receta, después de cerrar bien la tapa, tenemos que volver a ponerlos en agua hirviendo por 20 minutos para que se envasen bien al vacío. Rellena los botes hasta arriba para que se envase bien.

Proceso de elaboración de salsa de tomate casera

Deshidratar Tomates

Deshidrátalos. Deshidratar tomates es una opción práctica para conservarlos, especialmente si te gusta usarlos en ensaladas o platos cocinados. Lava y corta los tomates en rodajas finas, colócalos en una bandeja para deshidratar o en una rejilla para horno. Utiliza un deshidratador de alimentos o un horno a baja temperatura (aproximadamente 60°C) durante varias horas hasta que los tomates estén completamente secos. Luego, guarda los tomates deshidratados en bolsas de cierre hermético o frascos de vidrio en un lugar fresco y oscuro.

Al deshidratar la fruta puedes preservarla durante meses sin que esta se deteriore. Si bien es un proceso que toma su tiempo, es muy útil si necesitas almacenar grandes cantidades de tomates por un periodo prolongado. Una vez deshidratados, pueden envasarse con aceite o guardarlos en un sitio seco y al abrigo de la luz, hasta por un año.

Congelar Tomates

Congélalos. Otra opción para preservar los tomates por mucho tiempo es congelarlos. Ten en cuenta que si decides conservarlos de esta manera, conviene cortarlos en pequeños trozos y guardarlos en bolsas, divididos en raciones. Congelar tomates es una de las formas más sencillas y efectivas de conservarlos. Primero, lava y seca bien los tomates, luego córtalos en rodajas, cubos o déjalos enteros si son pequeños. Para preservar su color y textura, puedes blanquearlos sumergiéndolos en agua hirviendo por 1-2 minutos y luego enfriándolos rápidamente en agua con hielo. Finalmente, colócalos en bolsas de congelación o recipientes herméticos, eliminando la mayor cantidad de aire posible, y guárdalos en el congelador.

Y si no prevéis que los vais a consumir en breve podéis congelarlos. Por supuesto no servirán para una ensalada, porque al descongelarlos habrán perdido su textura y parte de su sabor, pero es muy cómodo tenerlos en el congelador cuando necesitáis un tomate troceado para un guiso, por ejemplo. Sólo tenéis que ponerlos bajo el chorro de agua fría del grifo y la piel se desprenderá con facilidad. Para guardarlos en el congelador introducidlos mojados dentro de una bolsa abierta.

Se aconseja congelar tomates maduros que se encuentren en buen estado y no hayan sobrepasado su punto de madurez. Las variedades más adecuadas para la congelación son los tomates tipo pera y los cherry, ya que su menor contenido de agua y textura más firme les permite conservar mejor sus características tras el proceso de congelado.

Preparar tomates congelados de forma sencilla:

  • Lava y seca con un paño los tomates.
  • Los introduces en el congelador.
  • Cuando quieras utilizarlos, los descongelas en el microondas durante 3 o 4 minutos.
  • La piel sale sola sólo frotándola.
  • Los cortas aun congelados y ya están listos para guisarlos.

Eso sí, cuando conservas los tomates de una de ambas maneras solo serás para sofritos.

Tabla comparativa de métodos de conservación de tomate

Otros Métodos Tradicionales

Y otra cosa que ya hacían nuestros antepasados en los pueblos con muy buen resultado. Si tienes oportunidad, átalos por el péndulo, agrúpalos y cuélgalos del techo en un lugar fresco y seco. Aunque así no se conservan totalmente frescos, se pueden consumir sin problema. ¡Tendrás tomates durante meses!

Variedades de Tomate y su Mejor Método de Conservación

Existen infinidad de variedades de tomates, y cada año aparecen nuevos en el mercado. Los tomates más carnosos, con menos zumo y semillas, como los tipo pera, sufren más si se refrigeran antes de tiempo, volviéndose algo harinosos, mientas que los rebosantes de jugo y azúcares resisten mejor las bajas temperaturas de la nevera. A menudo, los tomates de invernadero tienen una mejor poscosecha, mientras que los cultivados bajo el sol de verano ofrecen una conservación óptima más corta. También influye la distribución, pues hay frutos destinados al mercado más local inmediato, y otros se recolectan para soportan mejor el transporte más largo y una ventana de comercialización más amplia.

Variedad de Tomate Mejor Método de Conservación Características y Usos
Tomate Raff Deshidratar o hacer conservas Sabor intenso y firmeza, piel gruesa que protege su pulpa jugosa.
Tomate Kumato Congelar Piel más dura y sabor único que se mantiene bien en el congelador.
Tomate Rosa Conservas caseras Gran tamaño y jugosidad.
Tomate Pera Salsas y conservas, congelación Sabor dulce y textura carnosa, menor contenido de agua.
Tomate Cherry Deshidratar o congelar en porciones pequeñas Ideal para ensaladas o aperitivos, menor contenido de agua.

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