La harina de almendra, obtenida orgánicamente de la molienda de dos tipos de almendra (Marcona y Feragnes), se presenta en forma de polvo granular de color blanco marfil. Esta mezcla se efectúa para que el contenido de aceite no sea excesivo y perjudique su manipulación y conservación. Su alta calidad natural la hace imprescindible para mejorar el sabor y la nutrición de todas las masas que tienen como base harinas blancas refinadas.
Es considerado un ingrediente de la dieta mediterránea por su alto nivel en ácidos grasos insaturados (oleico). Muy recomendado en la alimentación infantil por su cantidad de minerales (calcio, hierro, fósforo, potasio) y de vitaminas (tipos B y E). Aporta con sus diferentes componentes unas propiedades nutricionales excelentes.

Composición Nutricional y Beneficios
La harina de almendra se destaca por su perfil nutricional, siendo una excelente fuente de grasas saludables, proteínas y fibra. Una porción de una onza (28 gramos) contiene aproximadamente 6 gramos de carbohidratos, significativamente menos que la harina de trigo (cerca de 22 gramos en la misma cantidad). Además, aporta alrededor de 6 gramos de proteína por cada 1/4 de taza, lo que representa aproximadamente el 12% de la ingesta diaria recomendada de proteína para un adulto promedio.
Su contenido graso no engorda, ya que contiene poca grasa saturada y nada de grasas trans. Casi todos sus carbohidratos son fibras, lo que las hace fáciles de digerir. Sus proteínas son muy completas, sobre todo en el aminoácido esencial Arginina, muy necesario para el crecimiento de los niños.
La harina de almendra contiene una cantidad moderada de potasio, con aproximadamente 240 mg por taza. También es una buena fuente de fibra dietética, con aproximadamente 16 g por taza. La harina de almendra contiene trazas de lectinas, proteínas que pueden reducir la absorción de nutrientes. No se considera baja en histamina, y los almendros y productos de almendra a menudo se señalan como alimentos con niveles elevados de histamina.
Estas propiedades le confieren un bajo índice glucémico que ayuda a mantener los niveles de glucosa en sangre estables, sacian el apetito durante más tiempo y evita la acumulación de grasas en nuestro cuerpo. La harina de almendra desgrasada contiene un 51% de proteínas, un 13% de fibras, solo un 11% de hidratos de carbono y un 10% de grasas saludables.
Harina de Almendra en Dietas Específicas
La harina de almendra se ha convertido en un ingrediente estrella para quienes siguen la dieta cetogénica. Su bajo contenido en carbohidratos y su alto aporte de grasas saludables la hacen perfecta para reemplazar la harina convencional en diversas recetas. Además, es rica en proteínas, fibra y una variedad de nutrientes esenciales, lo que la convierte en una opción nutritiva y deliciosa.
Dieta Cetogénica: Sí, la harina de almendra es compatible con la dieta cetogénica. Es rica en grasas saludables y baja en carbohidratos, por lo que es una gran opción para quienes siguen una dieta keto. La harina de almendra se ha convertido en un ingrediente estrella para quienes siguen la dieta cetogénica. Su bajo contenido en carbohidratos y su alto aporte de grasas saludables la hacen perfecta para reemplazar la harina convencional en diversas recetas.
Sin Gluten: Sí, la harina de almendra es, de hecho, libre de gluten. El gluten es un tipo de proteína que se encuentra en el trigo, centeno, cebada y otros cereales relacionados. Las almendras, por su parte, son frutos secos y no contienen gluten. La harina de almendra es una excelente opción para quienes padecen enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten. Al estar hecha exclusivamente de almendras, está libre de gluten, lo que la convierte en un ingrediente versátil para la preparación de pan, pasteles y otros productos horneados.
Dieta Paleo y Whole30: Sí, la harina de almendra se considera paleo. Sí, la harina de almendra está permitida en Whole30.
FODMAP: La harina de almendra se considera un alimento con FODMAP moderado. Según datos de la Universidad de Monash, la harina de almendra es baja en FODMAP en una porción de hasta 1/4 de taza (24 gramos). Sin embargo, cantidades mayores pueden elevar los niveles de FODMAP y provocar síntomas digestivos en algunas personas, especialmente en quienes sufren síndrome del intestino irritable (SII).

Usos en la Cocina
Utilizar la harina de almendra es sencillo, ya que se puede usar de la misma forma que la harina de trigo. Puede utilizarse en toda clase de recetas de panadería y repostería en proporciones relativamente altas, sustituyendo a las harinas blancas desde un 10% a un 20%. De esta manera logramos suavizar el paladar, al introducir en la receta aceite natural en lugar de grasa. Su contenido en fibras es notable, por lo que siempre será conveniente aumentar el agua o líquidos de la receta en un 5% aproximadamente.
Usos en cocina cetogénica:
- Panecillos y Panes: Sustituye la harina de trigo por harina de almendra en recetas de pan. Esto no solo reducirá los carbohidratos, sino que también le dará un sabor delicioso y una textura húmeda.
- Galletas y Postres: Prepara galletas cetogénicas utilizando harina de almendra, endulzantes bajos en carbohidratos y chocolate negro sin azúcar para un dulce saludable.
- Rebozados y Empanizados: Utiliza harina de almendra para empanizar pollo o pescado, creando un rebozado crujiente y sabroso, ideal para una comida cetogénica.
- Smoothies: Agrega una cucharada de harina de almendra a tus batidos para aumentar su contenido de proteínas y grasas saludables.
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Conservación
Para mantener la frescura y calidad de la harina de almendra, es fundamental almacenarla adecuadamente. Debe guardarse en un lugar fresco y seco, lejos de la luz directa y de fuentes de calor. Un armario de cocina alejado de la estufa es una buena opción. Para proteger la harina de la humedad y del aire, es recomendable utilizar recipientes herméticos, como frascos de vidrio, envases de plástico con tapa ajustada o bolsas selladas al vacío.
Si planeas almacenar la harina de almendra por un período prolongado, la mejor opción es guardarla en el refrigerador o en el congelador. La baja temperatura ayudará a prevenir la rancidez de los aceites naturales presentes en las almendras. Antes de usar la harina, revisa su olor y apariencia. Si notas un olor rancio o un cambio en su color, es mejor desecharla.
La harina de almendra puede durar hasta 6 meses en la despensa y hasta un año en el refrigerador o congelador si se almacena correctamente. Es útil etiquetar el recipiente con la fecha de compra o de apertura.

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