La bacaladilla, conocida también como lirio, pijota o maira según la región, es un pescado económico y delicioso que a menudo es subestimado. Su bajo precio, que rara vez supera los cuatro euros por kilo, y la necesidad de examinarla para asegurar que está libre de anisakis, pueden hacer que no sea el pescado más popular del mercado. Sin embargo, su sabor delicado y la facilidad de cocción la convierten en una excelente opción para cualquier mesa.

Preparación inicial: limpieza y precauciones
Lo primero que debemos hacer es descabezar y desescamar la bacaladilla, además de quitarle sus tripas. Es crucial repasar bien el pescado haciendo un examen visual exhaustivo de su interior, para asegurarnos de que no tiene anisakis. Con unas tijeras, recortar las aletas dorsales y pectorales. Esta preparación es fundamental para disfrutar de un plato seguro y sabroso.
Receta de bacaladilla al horno: un deleite para el paladar
Aunque lo más normal es servir las bacaladillas enharinadas y fritas o con algún tipo de rebozado, una de las maneras más deliciosas de prepararlas es al horno. Como no son demasiado grandes, para que no queden secas, se recomienda cocinarlas en un recipiente con una cierta profundidad, como una cazuela baja, un recipiente de Pyrex o un plato de peltre, y un poco juntas. Si no se dispone de estos recipientes, se pueden hacer dos tercios de la cocción en papillote y al final abrirlo para que la piel no quede como hervida.
Ingredientes para 4 personas:
- 1 kilo de bacaladillas (sin cabeza, tripa ni aletas)
- 2 dientes de ajo (o al gusto)
- 1 limón
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- Sal
- Pimienta
- Perejil
- Patata cocida para acompañar (opcional)
Instrucciones:
- Salpimentar el pescado y ponerlo en un recipiente apto para horno.
- Hacer una mezcla con el aceite y el ajo picado fino, verterla sobre el pescado y masajear para que se empape bien.
- Cubrir y dejar reposar media hora (si hace calor, en la nevera). La media hora de macerado hace que el sabor del ajo se reparta bien por el pescado, y a la vez que este ya haya perdido un poco de fuerza cuando lo empezamos a cocinar.
- Cortar el limón a lo largo y después en medias rodajas desechando las puntas. Encajarlo entre las bacaladillas. Pongo el limón entero y lo exprimo después porque aquí también se quedan en el pescado parte de los aromáticos aceites de su corteza.
- Llevar al horno a 180 grados durante unos 15 minutos (dependiendo del tamaño del pescado puede ser un poco menos o un poco más).
- Servir inmediatamente con un poco de perejil picado (y, si se quiere, un toque final de pimienta y el limón exprimido sobre el pescado).

Bacaladillas al horno Fácil y rico !
Otras formas de cocinar bacaladilla
La bacaladilla es un pescado versátil que se adapta a diferentes métodos de cocción. Además de la opción al horno, se puede cocinar a la plancha o incluso en freidora de aire.
Bacaladilla a la plancha
Si vamos a cocinar para varias personas es una forma perfecta de comer pescado barato, bueno y bonito sin manchar más de la cuenta. El único secreto, como siempre que hacemos pescado a la plancha, es vigilar que esta esté bien caliente para que el pescado se cocine pero sin pasarse. Cuando esté caliente, ponemos la bacaladilla, bajamos el fuego a potencia media y cocinamos durante tres minutos por cada lado. Además, el tostado de la piel le queda de maravilla a pescados pequeños como la bacaladilla.
Cocción en freidora de aire
De ambas maneras da muy buen resultado, e incluso podríamos cocinarlo en freidora de aire, para así ahorrarnos la tarea de encender el horno.
Una de las ventajas de la bacaladilla, al contrario que otros pescados más caros como la dorada, las recetas con lubinas o la corvina, está en que su forma permite controlar muy bien la cocción, por lo que es difícil que se nos pase el punto.

Acompañamientos y sugerencias
Se puede servir el pescado solo, con un poco de arroz o sobre unas rodajas de patata hervida entera. También se puede hacer un lecho de patatas a rodajas, que se llevaría al horno 20 minutos antes de ponerle encima las bacaladillas (aunque así las patatas tendrán más sabor y jugosidad y el pescado quedará más seco: vale la pena hacerlo por separado).
A modo de primer plato podemos hacer una sopa de pollo, una ensalada o directamente apostar por tomar un poco de pasta o de arroz blanco. Además, también podemos guarnecer la bacaladilla con la propia ensalada a base de lechuga y tomate, que quedaría bastante bien.
Sustitutos de la bacaladilla
La dificultad de esta receta es la de encontrar bacaladillas, pero se pueden sustituir por otros pescados como brótolas, caballas, boga, jurel, sardinas o besugo blanco, manteniendo la esencia de la preparación.