Si buscas una opción repostera rápida y que conquiste a toda la familia, los bollitos de hojaldre con chocolate son la elección perfecta. Su textura, esponjosidad y delicioso sabor a mantequilla y cacao los convierten en una merienda o desayuno especial que te harán la ola.
La clave para conseguir una textura hojaldrada perfecta reside en el proceso de plegado de la masa con la mantequilla. Este método, que implica formar un rectángulo, incorporar la mantequilla en el centro, doblar para cubrirla y luego extender con rodillo, debe repetirse varias veces para asegurar una correcta integración de la mantequilla. Este proceso garantiza que la masa se separe en finas y jugosas láminas.

Aunque la elaboración tradicional requiere tiempo y técnica, existe una alternativa más rápida y sencilla: utilizar hojaldre ya preparado. Esta opción te permite disfrutar de unos ricos bollos sin la complejidad de hacer la masa desde cero. El hojaldre preparado es versátil y se puede rellenar tanto con opciones dulces como saladas, ofreciendo un sinfín de posibilidades culinarias.
Preparación de Bollitos de Hojaldre con Masa Preparada
Para preparar estos deliciosos bollos utilizando hojaldre ya preparado, el proceso es sorprendentemente sencillo. Basta con descongelar la masa antes de hornear, pintarla con huevo batido y hornearla según las indicaciones.
Si deseas experimentar con diferentes rellenos, necesitarás al menos cuatro planchas de hojaldre. A continuación, te presentamos algunas ideas de rellenos que puedes utilizar:
Rellenos Dulces y Salados para Hojaldre
- Pollo con Beicon y Tomate: Sofríe el pollo salpimentado con el beicon hasta que el pollo esté bien cocinado. Añade tomate frito y listo.
- Mariscos y Gulas: Saltea las gambas y las gulas en aceite caliente a fuego fuerte durante unos segundos para evitar que suelten agua.
- Verduras con Jamón: Sofríe las verduras a fuego medio hasta que estén blandas. Añade el jamón y cocina unos segundos más. Retira del fuego y deja enfriar antes de rellenar.

Una vez elegido el relleno, deja enfriar antes de rellenar el hojaldre. Después, pinta los bollos con huevo batido y hornéalos. La temperatura y el tiempo de horneado pueden variar ligeramente según el grosor y el relleno, pero una guía general es hornear a 200°C durante 10 minutos y luego reducir a 180°C durante 15 minutos más.
Bollos Hojaldrados de Mantequilla Caseros (Receta Tradicional)
Para aquellos que prefieren la elaboración tradicional y desean experimentar la satisfacción de crear estos bollos desde cero, la receta de Dan Lepard, publicada en el libro "Hecho a mano", es una excelente opción. Esta receta recomienda preparar la masa la noche anterior y dejarla reposar en frío, incluso después de formados los bollos, aunque no es un paso imprescindible.
La calidad de la mantequilla es fundamental en esta receta, ya que su presencia y sabor son esenciales para el resultado final. La mantequilla es la responsable de que la masa se separe en finas y jugosas láminas.
Pasos para la Masa Tradicional:
- Mezcla la harina con el azúcar y la sal. Disuelve la levadura en leche templada y añádela a la mezcla. Incorpora 90 g de mantequilla derretida y amasa hasta integrar. Forma una bola, envuélvela en film transparente y deja reposar.
- Extiende la masa con rodillo en forma de cruz, de unos 2 cm de grosor. Coloca la mantequilla restante en el centro y dobla las puntas de la cruz para cubrirla.
- Dobla el tercio inferior del rectángulo hacia el centro y, luego, el tercio superior encima.
- Espolvorea la mitad del cacao sobre un rectángulo de masa y dóblalo como en el paso anterior. Haz lo mismo con el otro rectángulo y deja enfriar en la nevera.
- Después de estirar y enfriar por última vez, corta ambas masas en tiras de unos 3 cm.
- Coloca las porciones de masa en un molde para magdalenas previamente untado con mantequilla y pinta los bollos con huevo batido.
Los errores a evitar para realizar hojaldres perfectos!
Continúa el proceso amasando unos segundos más (menos de un minuto si usas amasadora eléctrica). Forma una bola y déjala reposar unos diez minutos en un bol con aceite de oliva y tapado. Amasa de nuevo hasta obtener una masa fina, elástica y no pegajosa.
Al día siguiente, retira la masa del frigorífico al menos una hora antes de trabajar con ella para que alcance una temperatura de unos 20°C. Espolvorea la mesa de trabajo y el rodillo con harina y estira la masa en forma de rectángulo de aproximadamente 1 centímetro de grosor.
Vuelve a estirar la masa, manteniéndola a 1 centímetro de grosor, y realiza los mismos pliegues que en los pasos anteriores. Si el tiempo es limitado, puedes saltarte el reposo de una hora y realizar el último pliegue haciendo una vuelta doble: dobla los dos extremos hacia el centro y luego pliega como si fuera un libro.
Para formar los bollos, utiliza un cortapastas de unos 10 o 12 centímetros de diámetro, corta la masa y termina de darles forma plegando los bordes hacia el centro. Cubre de nuevo con un paño y deja fermentar durante una hora y media a una temperatura de entre 20 y 25°C.
Finalmente, hornea los bollos en la bandeja central del horno durante aproximadamente 25 minutos, hasta que estén inflados y su corteza ligeramente dorada y crujiente.
