Las fresas cubiertas de chocolate se han convertido en una dulce tentación y una opción popular para regalar, especialmente en ocasiones como San Valentín. Esta deliciosa combinación une la frescura de la fruta con la riqueza del chocolate, creando un bocado irresistible.
Un poco de historia
Desde hace algunos años las fresas con chocolate se han convertido en tendencia, como una excelente opción para regalar. Pero, ¿Conoces la historia detrás de las protagonistas de estos hermosos arreglos? En cuanto a la fresa tiene su origen en América, y la versión que actualmente consumimos, es una combinación entre una variedad chilena y otra americana. El cultivo en grandes cantidades de esta fruta comenzó a principios del siglo XIX con la tendencia de las fresas con crema como postre. La combinación de estas 2 delicias comienza en la década de 1960, en una tienda gourmet llamada “Stop N ‘Shop” en Chicago. Una mujer llamada Lorraine Lorusso que trabajaba en dicha tienda tuvo la idea de sumergir fresas frescas en chocolate templado, dejó que endurecieran y las vendió a los clientes, ¡fueron un éxito instantáneo!.

Ingredientes y preparación
Para preparar esta delicia en casa, necesitarás algunos ingredientes básicos y seguir unos sencillos pasos. Lava las fresas, sécalas con golpecitos y apártalas. No utilices fresas dañadas, ya que no se adherirá el chocolate, y dependiendo de dónde estén dañadas, pueden no quedar bonitas para tu sorpresa. También necesitarás una rejilla de repostería o papel de horno y pequeños boles para el chocolate.
Los ingredientes varían ligeramente según la receta, pero generalmente incluyen:
- 300 a 350 g de fresas frescas
- 100 g de cobertura de chocolate blanco o rosa
- 100 g de chocolate con leche
- 100 g de chocolate negro o culinario
La preparación implica derretir el chocolate o la cobertura. Si tienes una tableta de chocolate, trocéala grosso modo y después funde los trozos al baño maría. Funde el chocolate según las instrucciones del embalaje. Puedes hacer un color de cada vez o hacerlo en paralelo. Coloca cada chocolate en un bol distinto.
Sujeta las fresas por el tallo y báñalas en el chocolate. Dependiendo del patrón que quieras crear, deja enfriar las fresas sobre el papel de horno para aplicar el siguiente color o decóralas directamente con lo que sobre de chocolate. Puedes enfriarlas hasta el momento de servirlas.
Método de templado de chocolate (opcional pero recomendado)
Forrar una bandeja para hornear con papel encerado. Lavar las fresas y secarlas bien con toallas de papel. Dejar de lado. Calentar el agua de una caldera doble a baño maría a fuego medio-alto hasta que hierva suavemente; apagar el fuego. Colocar 2/3 de trocitos en la parte superior del baño maría; revolver con frecuencia hasta que se derritan y quede suave. Tomar la temperatura del chocolate con un termómetro para dulces. Llevar el chocolate a una temperatura objetivo de 110 ° F. Cuando el chocolate alcance los 110 ° F, comienza el proceso de enfriamiento de la siguiente manera. Agregar los trocitos restantes al chocolate derretido; revolver hasta que la temperatura baje a 85 ° F. Calentar a fuego lento hasta que la temperatura del chocolate alcance los 90 ° F. Apagar el fuego; Retirar la parte superior de la caldera doble.

Sostener una fresa por el tallo y sumergirla en el chocolate permitiendo que el exceso gotee nuevamente en la caldera. Transferir la fresa recubierta a la bandeja para hornear preparada. Repetir con las fresas restantes. Dejar que el chocolate se enfríe.
Variaciones y decoraciones
Hoy tenemos un sin fin de combinaciones para saborear, chocolate semi amargo, blanco, amargo, de leche o ruby. Con toppings como: coco rallado, nuez, mazapán, cereales, almendras, pistachos y más.
Una idea para decorar es derretir cobertura de chocolate blanco y, una vez lista, sumergir un tenedor y con él pintar rayas sobre las fresas ya bañadas en chocolate negro.

Beneficios para la salud
Por muchos este dúo es considerado como una opción saludable, deliciosa y hasta afrodisíaca, por las propiedades de ambos, por ejemplo en el caso de la fresa es rica en antioxidantes, fibra, magnesio, potasio y vitaminas C, B2 y ácido fólico; Además de tener un bajo contenido de azúcar y se compone de aproximadamente un 90% de agua. En cuanto al chocolate, se ha demostrado que contiene antioxidantes, reduce la presión arterial, reduce el riesgo de coagulación, aumenta la circulación sanguínea al corazón, reduce los niveles de estrés.
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Recetas rápidas y deliciosas
¿Quieres enviar fresas con chocolate? ¿Tienes poco tiempo, pocos ingredientes y quieres quedar como un rey o reina el día de San Valentín? Te proponemos una receta que no te supondrá más de 20 o 30 minutos y que seguro que será todo un éxito: fresas cubiertas con chocolate.
A continuación, pondremos la mantequilla y la cobertura de chocolate negro en gotas al baño maría hasta que esté derretida. Poco a poco, iremos cogiendo las fresas por el palillo y las iremos sumergiendo en el chocolate. Podemos cubrirlas enteras o sólo una parte. Dependerá del gusto de cada uno. Después, las iremos poniendo sobre una superficie plana y esperaremos a que se enfríen.
Para hacer el chocolate natural podéis o bien comprar manteca de cacao orgánica o derretir un chocolate de más de 85% de cacao para hacer la cobertura. Nosotros preferimos utilizar manteca de cacao y añadir aparte la cantidad de azúcar necesaria. Derretir la manteca de cacao y el aceite de coco en una cazuela a fuego bajo. Incorporar el cacao y disolver muy bien. Si utilizáis chocolate tradicional, derretirlo con el aceite de coco a baño de maría para que no se queme. Coloca el chocolate en un envase hondo para poder sumergir las fresas. Con la mano o con un palillo sumergir las fresas en el chocolate dejando un pequeño borde sin cubrir. Servid las fresas justo antes de comerlas para que el chocolate no se derrita. Así, podréis degustar el crujiente del chocolate y la jugosidad de la fresa en un mismo bocado. !Una delicia!