Frutas y Verduras de Temporada en Julio: Sabores del Verano

Disfrutar de un melón en enero o una mandarina jugosa en agosto es poco común, debido a la naturaleza estacional de estos frutos. Aunque pueden encontrarse en grandes superficies todo el año, no siempre garantizan su mejor sabor. Hoy en día, muchos no se detienen a pensar si su consumo es acorde con la temporada. La recomendación es acudir a fruterías tradicionales o tiendas de consumo consciente, quienes nos han ayudado a elaborar un calendario para practicar el consumo de temporada. Con esta guía, descubrirás cuáles son los beneficios de frutas y verduras y cuáles son las que deberíamos comprar cada mes.

Al optar por productos locales y de temporada se acortan los tiempos de transporte, lo que resulta en un producto más fresco y sabroso. Las implicaciones positivas son muchas:

  • Sabor: Crecen en condiciones ideales, conservando nutrientes sin necesidad de largos transportes ni almacenamiento.
  • Ahorro: Abundantes y económicos al estar en plena cosecha.
  • Sostenibilidad: Fomenta el consumo local, reduce emisiones y energía de cultivos forzados.
  • Salud: Riqueza en nutrientes esenciales para el organismo.

En julio nos entregaremos a las cerezas, los arándanos y las paraguayas, un auténtico manjar. En el universo de las verduras, en España, empezamos a ver los primeros tomates rosa de calidad, precisamente porque están en temporada, y disfrutaremos de las eternas cebollas y zanahorias, que siempre están en nuestra despensa.

Frutas de Temporada de Julio

Julio huele a verano, a fruta fresca recién cortada y a tomates que saben a huerto. Es ese mes en el que el mercado se llena de colores, aromas y sabores que invitan a comer más natural, más local y con muchísimo gusto. Porque a quien le gusta, comer de temporada es un pequeño placer cotidiano. Las frutas de julio son las auténticas protagonistas del verano. Gracias a su alto contenido en agua y minerales, ayudan a mantener el cuerpo hidratado y lleno de energía. En España, julio es sinónimo de abundancia y variedad. La fruta temporada julio España se caracteriza por ser local, fresca y sostenible.

Las frutas más efímeras de la primavera habrán desaparecido, aunque seguiremos disfrutando de las más tardías, como el albaricoque y las cerezas, que siguen en temporada óptima. Y es que el clima sigue siendo el propicio para las frutas de hueso. Melocotones, nectarinas y ciruelas también se encuentran entre las frutas de temporada de julio.

Las brevas, que ya pudimos empezar a disfrutar en junio, siguen madurando en las higueras. Grandes y dulces, son un maravilloso anticipo de la temporada de higos que nos brindará el final del verano.

Entre las frutas de verano otra gran estrella de esta época son los melones. Los de color naranja están en su punto, aunque también podemos encontrar ya melones piel de sapo fabulosos.

Por fin llegan también las jugosas peras de agua, como la pera limonera.

Y no será por falta de frutas: tampoco te puedes perder las que ofrece el bosque y que cada vez es más fácil encontrar de cultivo en nuestros mercados. La temporada de arándanos arranca ahora.

Cereza

Su origen geográfico no se conoce con exactitud, pero se cree que proviene de los países que circundan el mar Negro y el mar Caspio, desde donde se expandieron hacia Europa y Asia. En España las cerezas se cultivan en zonas con climas templados y frescos, siendo la cereza por excelencia la el Valle del Jerte (Extremadura).

Es el único fruto de hueso no climatérico, es decir, que si se recolecta antes de tiempo no madura fuera del árbol. Por lo tanto, es imprescindible que se se coseche en el momento oportuno. Las cerezas maduran desde finales de primavera hasta principios de verano, siendo un periodo muy corto de recolección, en comparación con otros árboles frutales.

Son ricas en hidratos de carbono, flavonoides, alcohol perílico, potasio y vitamina C. Destacan en su composición los compuestos bioactivos, como las antocianinas, que se encuentran en la parte carnosa de la fruta y tienen propiedades antioxidantes.

Cereza del Valle del Jerte

Arándano

El arándano es una planta silvestre que se comenzó a cultivar de manera intensa y comercial después de la Segunda Guerra Mundial. La temporada del arándano en España varía según la zona de cultivo, pero en general, se extiende de marzo a septiembre, con su pico de producción entre abril y julio. En Huelva, la principal zona productora, la recolección comienza en marzo-abril y dura hasta junio-julio. En zonas del norte como Asturias, Galicia y Cantabria, la temporada suele ser más tardía, desde junio hasta septiembre.

Al contrario que los arándanos silvestres, los cultivados crecen a pleno sol. En invierno soportan temperaturas muy bajas, hasta -28 ºC, no obstante, en la floración, temperaturas por debajo de -5 ºC pueden dañar las flores. Los arándanos no soportan bien la sequía, requieren una humedad alta, por ello crecen mejor en zonas con lluvias moderadas y sin sequías prolongadas.

Son ricos en antioxidantes (antocianinas), que ayudan a prevenir el envejecimiento celular. Contiene Proantocianidinas, son antioxidantes que evitan que las bacterias, especialmente Escherichia coli (principal causante de la cistitis), se adhieran a las paredes de la vejiga y el tracto urinario. Esto dificulta la proliferación bacteriana y ayuda a reducir la frecuencia de infecciones urinarias. Son bajos en calorías y tienen un alto contenido en vitamina C, que refuerza el sistema inmunológico. Buena fuente de fibra, que mejora la digestión y favorece la flora intestinal. Beneficioso para la salud cardiovascular, gracias a sus propiedades antiinflamatorias. Mejora la función cerebral, favoreciendo la memoria y reduciendo el riesgo de enfermedades.

Arándanos frescos

Paraguaya

El paraguayo es una variedad del melocotón originada en China. Su forma achatada se debe a una mutación natural del melocotonero, que con el tiempo se ha cultivado y mejorado para su comercialización. A Europa llegó a través de la Ruta de la Seda y se expandió por España y otros países mediterráneos. Tiene su temporada en España desde mayo hasta septiembre, con su mejor momento entre junio y agosto.

El paraguayo es un fruto de clima templado, similar al melocotón, con algunas particularidades: le sientan bien los inviernos fríos ya que necesita cierto número de horas de frío para florecer correctamente. Los veranos deben ser cálidos y soleados para un buen desarrollo y maduración del fruto. Es ideal que crezcan en suelos bien drenados y fértiles, ya que son sensibles al exceso de humedad.

El betacaroteno y la fibra de los paraguayos contribuyen a la salud de la piel y de la mucosa intestinal. El trío antioxidante por excelencia está presente en esta fruta: las vitaminas A, C y E, que protegen frente a los procesos degenerativos propios del envejecimiento. Esta combinación de vitaminas es buena también para proteger la piel de las radiaciones solares, aunque seguirá siendo necesario no excederse en el tiempo de exposición. Los paraguayos no son sino una variedad achatada de melocotón, originaria de China, que cautiva por el aroma, su sabor dulce y la jugosidad de su pulpa blanquecina. Además, su pequeño tamaño lo hace muy cómodo de comer. Comerlo fresco es más recomendable desde el punto de vista de la salud, pues conserva todos los nutrientes, pero puedes utilizarlo en tartas, mermeladas o jaleas.

Paraguaya

Verduras de Temporada de Julio

Aunque las frutas suelen ser las protagonistas del verano, las verduras de julio también juegan un papel fundamental en la alimentación de esta temporada. El verano es la temporada ideal para experimentar en la cocina con platos frescos, ligeros y llenos de color.

Las patatas del año empiezan a estar disponibles. Y con los pimientos y las berenjenas, que ahora crecen abundantemente, podrás preparar verduras asadas para consumir calientes o frías, tal cual o trituradas para obtener sabrosos patés vegetales.

Para tus sopas frías podrás recurrir a los puerros de verano, más finos y suaves que los de invierno.

Las hortalizas necesarias para preparar la clásica ensalada de verano están asimismo a nuestra disposición en la huerta: lechugas, tomates, pimientos, cebollas, zanahorias, pepinos...

Tomate Rosa

El tomate es el fruto de una planta de la familia de las solanáceas. Originario del continente americano (Perú), su nombre viene del azteca tomat. Fue introducido en Europa por los conquistadores españoles. En sus inicios fue utilizada como planta ornamental y no fue hasta finales del siglo XVIII cuando comenzó a cultivarse con fines alimentarios.

El tomate es un cultivo que requiere horas de sol y calor para crecer y madurar. Por ello la temporada del tomate en España empieza en mayo Junio en las zonas del sur y continúa hasta el norte y puede durar hasta octubre o noviembre.

El tomate rosa es una variedad muy jugosa, de tamaño grande o muy grande y piel muy fina. Debido a la piel tan fina que tiene, es un fruto muy delicado que no aguanta los cambios bruscos de temperatura, por ello su momento óptimo de disfrute es entre junio y agosto. Pasado agosto, las noches comienzan a enfriarse y aunque ligera la variación, afecta al tomate y produce una rotura en su piel. No obstante al ser un fruto climatérico, es capaz de seguir madurando una vez cosechado, pero el sabor, y el aporte de nutrientes será muy inferior y de peor calidad que aquel que ha madurado en la planta.

El tomate está compuesto principalmente por agua y su macronutriente mayoritario son los hidratos de carbono. Entre las vitaminas cabe destacar el contenido en vitamina A, básicamente en forma de b-carotenos (494 μg/100 gramos) y vitamina C y entre los minerales el potasio. Los tomates y sus derivados son especialmente ricos en licopenos, responsables del color rojo del fruto. El licopeno es un carotenoide sin actividad provitamínica A, que presenta un alto poder antioxidante relacionado con un menor riesgo de padecer enfermedades crónicas, como el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Por último, posee un antibiótico, la tomatina, con propiedades antibacterianas, antimicóticas y antiinflamatorias.

¿Fruta o verdura? Aunque lo pongas en la ensalada, el tomate es una fruta. Y no cualquier fruta: es rica en licopeno, vitamina C y potasio. Refrescante y antioxidante, es la base del gazpacho, el salmorejo y la dieta mediterránea. ¿Sabías que los primeros tomates que llegaron a Europa eran amarillos? Color intenso, sabor terroso y mil posibilidades.

Tomates rosas

Cebolla

Es un antiquísimo alimento que se cree que procede de Asia, de lo que sí existen evidencias es de su cultivo 3.200 años a.C. Forma parte de la familia de las liliáceas, a la que pertenece también el ajo y el puerro. La planta de la cebolla contiene esencias volátiles sulfurosas que le confieren el sabor picante característico; uno de los componentes de estas esencias se disuelve con rapidez en agua y produce ácido sulfúrico; éste puede formarse en la película lacrimal que recubre el ojo, y por eso se llora al cortar cebolla.

La cebolla es un cultivo que una vez cosechado, se puede almacenar hasta el siguiente año, sin deteriorase, por este motivo en el mercado se dispone de cebollas durante todo el año, si bien su mejor época es la que transcurre durante los meses de primavera. En la cebolla hay tres cultivos, el temprano febrero-marzo, que produce un fruto que debe consumirse en fresco, el mediano y el tardío desde primavera hasta finales de julio- agosto.

Son ricas en fibra, hierro, calcio, potasio, sodio, vitamina C, flavonoides y distintos compuestos azufrados. En la composición de las cebollas se ha de tener en cuenta su apreciable aporte de fibra y su contenido en minerales y vitaminas. Las cebollas son una buena fuente de potasio (por ello están indicadas en los casos de hipertensión), y presentan cantidades importantes de calcio y hierro.

La cebolla, reina del sofrito y estrella del llanto involuntario, es mucho más que un acompañante. Contiene compuestos azufrados y antioxidantes que ayudan a reducir la inflamación y proteger contra el envejecimiento celular. Ya sea caramelizada, crujiente, asada o en crudo, añade sabor y carácter a cualquier plato. Y, aunque te haga llorar, la cebolla siempre vale la pena.

Cebollas variadas

Zanahoria

El origen botánico de las zanahorias se localiza en Asia Menor. Se cultiva desde hace unos dos mil años y fue muy apreciada por determinadas clases sociales en la Grecia Antigua. En España se cultiva principalmente en Andalucía y en Castilla y León en concreto, Segovia. La zanahoria en Andalucía es producida por las mismas empresas envasadoras y está enfocada al mercado Internacional, mientras que en Castilla y León los responsables son pequeños productores y el destino es el mercado nacional y Portugal. Los calendarios de las dos zonas más importantes de producción se solapan: en la zona centro la época de producción va desde julio a marzo y en la zona sur va desde marzo hasta julio. Por este motivo disfrutamos de zanahoria todo el año. Es en julio cuando podemos empezar a disfrutar de las zanahoria de la zona central.

Son ricas en fibra, vitamina A y carotenoides. La zanahoria contiene una cantidad apreciable de hidratos de carbono y un alto contenido en fibra, soluble e insoluble. Si bien el aspecto más destacable de este alimento desde el punto de vista nutricional es su contenido en vitamina A, necesaria para el buen funcionamiento de la retina y especialmente para la visión nocturna o con poca luz y para el buen estado de la piel y mucosas).

Esta hortaliza contiene una cantidad elevada de hidratos de carbono, pero lo más destacable es su contenido en vitamina A. Una zanahoria de tamaño normal cubre el 89% de las necesidades al día que tiene un hombre de 20 a 29 años de esta vitamina y el 112% para mujeres de la misma edad.

Zanahorias frescas

Beneficios de las Frutas y Verduras de Temporada en Julio

En verano, los mercados se llenan de magníficas frutas y verduras que nos deleitan. Las frutas son dulces y jugosas y las verduras están llenas de ese delicioso sabor a sol ☀️ La situación ideal para que puedas preparar deliciosas recetas frescas y ligeras ¡y pasar un verano a tope!

Con la llegada de julio, el verano está en pleno apogeo y los mercados rebosan color, aroma y sabor gracias a una gran variedad de frutas y verduras deliciosas, nutritivas e ideales para combatir las altas temperaturas. En julio están en su mejor momento del año algunas de mis frutas preferidas como la cerezas, melocotones, nectarinas o sandía. Ya sabes comprar frutas y verduras de temporada te asegura mejor sabor y textura y mejores propiedades nutricionales. Es, además, de una apuesta por la sostenibilidad que se complementa con el apoyo de productores y agricultores locales.

Cuando arranca el verano todo es luz y abundancia en la naturaleza. La energía solar está en su apogeo y eso se nota en la huerta. El calendario de temporada está en esta época muy nutrido. Las frutas y las verduras de julio maduran con el calor y se vuelven cada vez más jugosas y expansivas. Es un gusto pasarse por el mercado y comprobar la variedad de colores y formas que alegran los puestos de frutas y verduras. Nuestro cuerpo agradece esa variedad de alimentos de temporada frescos y jugosos, pues las altas temperaturas resultan muy exigentes para nuestro organismo. Nos deshidratamos fácilmente y nos cuesta mantener alto nuestro nivel de energía. Por eso es especialmente importante cuidar en esta época la dieta, una gran compensadora y equilibradora del calor.

Aumentar el consumo de agua, zumos, frutas, verduras y ensaladas es una manera de compensar esas altas temperaturas. De hecho, las frutas y las verduras ricas en agua se encuentran en su apogeo y es el momento de consumirlas en abundancia. Además nos ayudan a recuperar ese extra de minerales y oligoelementos que se pierden con el calor.

La gran variedad de frutas y verduras de temporada de julio nos permite llevar una dieta muy nutritiva y abundante en agua.

La sandía es, sin duda, la reina del verano.👑 Compuesta por más de un 90% de agua, es como beberse un vaso de frescura con cuchillo y tenedor. Además de ayudarte a mantenerte hidratado durante las olas de calor, es rica en licopeno, un antioxidante que protege tu corazón y cuida tu piel del sol. ¿Un truco? Prueba congelarla en cubitos para hacer polos naturales.

Al igual que la sandía, el melón tiene un alto contenido en agua, lo que ayuda a mantener el organismo hidratado durante las olas de calor. Aporta vitamina C, potasio y fibra, y su sabor dulce lo convierte en un ingrediente versátil tanto en recetas dulces como saladas, como ensaladas con jamón serrano o batidos naturales. Una fruta deliciosa y refrescante que no puede faltar en nuestros platos de verano.

¿Sabías que el Paraguayo es originario de China y se introdujo en Paraguay en el siglo XIX? De ahí proviene su nombre, aunque también se le conoce como durazno o melocotón.

¿Sabías que existen más de 2.000 variedades de ciruelas? Desde las más dulces hasta las más ácidas, hay una para cada gusto. Son ricas en fibra y sorbitol, ideales para mejorar el tránsito intestinal de forma natural. También contienen antioxidantes como las antocianinas, que protegen las células del envejecimiento.

Pequeños, tiernos y llenos de sabor, los albaricoques también son llamados damascos. Aportan vitamina A y carotenos, que protegen la vista y la piel. Además, son laxantes suaves y muy digestivos.

El melocotón es una fruta con más del 80% de agua, es ideal para refrescarte en días calurosos. Además, aporta vitamina A, C y antioxidantes. Puedes comerlo tal cual o en mermeladas, compotas y hasta en ensaladas con queso feta y rúcula.

La nectarina es una fruta similar al melocotón pero con piel lisa. Es hidratante, rica en fibra y antioxidantes, y una gran aliada para regular el colesterol. Ideal para quienes quieren cuidar la piel y el intestino al mismo tiempo. ¿Un tip?

El pimiento contiene más vitamina C que las naranjas. Además, también es rico en antioxidantes, como el licopeno y la capsaicina, que ayudan a combatir los radicales libres y a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer. Otra curiosidad interesante es que el pimiento puede variar su sabor según su color.

La berenjena, una verdura muy popular y versátil en la cocina, también tiene sus propias curiosidades. Tiene propiedades antiinflamatorias y puede ayudar a mejorar la salud cardiovascular.

Frescas, verdes y cargadas de nutrientes, la lechuga y las espinacas son las reinas de cualquier ensalada. La lechuga refresca y aporta agua y fibra; las espinacas, en cambio, traen hierro, ácido fólico y un color verde que alegra cualquier plato. ¿Un consejo?

El pepino está compuesto de agua en un 95 %. Por tanto, es bajo en calorías y tiene una función refrescante. Perfecto para ensaladas o como crudité, también sirve para hacer aguas saborizadas o zumos verdes.

El calabacín es el comodín de la cocina ligera. Con mucha agua y pocas calorías, es rico en vitamina C y ácido fólico. Puedes usarlo en tortillas, cremas, rellenos, a la plancha o incluso crudo. Nosotros te recomendamos que lo pruebes como espaguetis vegetales con pesto.

El intenso color púrpura de las berenjenas se debe a la presencia de antocianinas como la nasunina, un pigmento con propiedades anticancerígenas. Además posee ácidos cafeico y clorogénico, que protegen frente al cáncer de estómago. Su fibra se considera depurativa, ya que reduce la absorción del colesterol de otros alimentos. Además te proporciona pequeñas cantidades de varios minerales y vitaminas del grupo B. Aunque se trata de una hortaliza muy ligera, hay que tener en cuenta que su fibra actúa como una esponja y puede absorber mucho aceite.

Te comes unos cuantos arándanos y enseñas a tus compañeros de excursión la lengua teñida de azul. El color es debido a unos pigmentos llamados antocianinas, que lo convierten en uno de los alimentos más antioxidantes que existen. Las antocianinas del arándano y otros alimentos de color morado contribuyen a la protección frente a trastornos cardiovasculares, el deterioro cognitivo y el cáncer. Los arándanos se recomiendan para prevenir y tratar infecciones urinarias, pues las antocianinas evitan que las bacterias se adhieran y multipliquen en los uréteres. También son buenos para los sistemas circulatorio y nervioso. Si los recoges de la montaña, evita los que están más cerca del suelo y lávalos con suavidad y mucha atención. Su cultivo en España ha aumentado mucho en los últimos años, con lo que encontrarlos resulta cada vez más fácil.

El melón cantalupo, fácil de reconocer por su piel reticulada y profundas acanaladuras, toma su nombre de una pequeña localidad italiana cercana a Roma. Allí, atraído por su dulzor, el clero lo cultivó profusamente. Las semillas se las hacían traer de Armenia, aunque hoy la mayor parte del cantalupo que se consume en nuestro país se cultiva en Murcia y Andalucía o se importa de Francia. El color naranja de la pulpa, jugosa y muy aromática, da cuenta de su riqueza en provitamina A, una buena aliada de la piel, la vista y las mucosas.

Se ha convertido en una frase hecha: de algo que es "el no va más" decimos que es "la pera limonera". Esta pera de origen francés, muy cultivada en nuestro país, llega al mercado tras las peritas de San Juan, entre julio y agosto, y se queda hasta octubre. Su piel, muy fina, está moteada y se torna amarilla cuando madura. Tiene una pulpa blanca, granulosa y jugosa y muy dulce, pero es apta para diabéticos. Por su fibra es una de las frutas más adecuadas para detener las diarreas.

Los auténticos pimientos de Padrón crecen en el municipio coruñés que les da nombre, y se encuentran solo en temporada, entre junio y octubre. Para diferenciarlos de imitaciones procedentes de Almería, Murcia o Marruecos, que han llevado a verlos en el mercado todo el año, se creó la denominación de origen pimientos de Herbón. A Herbón, parroquia de Padrón, trajeron de América estos pimientos los monjes franciscanos. Si pican o no depende de si se han plantado al sol. Por ello a medida que avanza el verano también es mayor la probabilidad de que piquen. En general, se procura incorporar los picantes junto a no picantes en proporción soportable, y dar con los que pican se ha convertido incluso en un aliciente. Los pimientos aportan vitamina C y fibra laxante.

Estos pequeños tomates no hace falta ni cortarlos. Si son de calidad (¡vale la pena!), la sensación al morderlos es de una explosión de sabor, por su jugosidad y lo crujiente de su textura. Se pueden encontrar sueltos, en rama, en forma de pera, amarillos o naranjas. En ensaladas verdes, de pasta, en pinchos, canapés... su pequeño tamaño los hace muy prácticos en infinidad de recetas y combinaciones. Estos tomates son ideales para plantar en una maceta y obtener tus propios cherries ecológicos. Piden mucho sol y agua mientras crecen, pero cuando fructifican conviene reducir el riego para que se concentre más el sabor. Los tomates en general son ricos en las vitaminas A, C y ácido fólico.

Las flores, con sus vivos colores y suaves fragancias, se pueden emplear en la cocina para dar un toque de creatividad y alegría a los platos. Pero hay flores grandes, como las del calabacín, que pueden incluso protagonizar la receta. De hecho, la flor de calabacín es quizás la más conocida de las flores comestibles, y es que, junto a un buen sabor, posee una clara ventaja sobre las demás: su gran capacidad para albergar rellenos. Puedes freírlas con una tempura muy fina, ya sean solas o rellenas de pera, de risotto, de crema de anacardos y cebolla caramelizada o tomates secos... ¡Experimenta!

Esta patata amarilla de carne blanca se cultiva ampliamente en nuestro país. Grande y firme, resulta muy fina tanto hervida como asada. Los cachelos gallegos suelen ser de esta variedad, y también las patatas de Prades, con denominación de origen, aunque en esta zona se empiezan a recoger un poco más adelante. Las patatas en general aportan menos calorías de lo que se suele creer (unas 70 por 100 gramos) y no son calorías vacías: se acompañan de potasio, hierro y vitaminas B6 y C, que se conservan mejor si se cocinan con la piel. Se les atribuye, además, un efecto hipotensor, pues el potasio y unas sustancias llamadas kukoaminas contribuyen a reducir la tensión arterial. Si las cocinas y las dejas en la nevera al menos 24 horas para consumirlas al día siguiente, su fibra se transforma en almidón resistente y resultan mucho más ligeras y saludables para tu microbiota intestinal.

En el valle del Jerte crecen las únicas cerezas de España que, por su singularidad, cuentan con denominación de origen. Maduran en el árbol, se recogen a mano y están en las tiendas en 24 horas. La picota, muy firme, es la especialidad en esta época y se comercializa sin rabito, pues lo pierde de forma natural al ser recogida. Las cerezas, ricas en antocianinas, se consideran alcalinizantes y aliadas de las articulaciones.

Las ciruelas sirven para mucho más que para poner los intestinos en marcha. De diferentes tamaños, formas y colores, todas carnosas y crujientes, nos tientan para que les hinquemos el diente y aprovechemos toda su vitamina C: tres cubren casi el 30% de las necesidades diarias. A la hora de elegirlas, decántate por las que estén firmes en el centro y cedan un poco arriba y abajo. Si además conservan la pruina, la típica capa blanquecina, señal de que no han sufrido demasiado trajín. En este mes podrás elegir entre muchas variedades de ciruelas, pero si te gusta la ciruela mirabel deberás aprovechar ahora. Aunque es especialmente popular en Francia y en Alemania, se cultiva en Galicia desde hace décadas y llega tan rápido como se va.

El vivo color morado de esta cebolla, de sabor más dulce que la blanca, resulta muy decorativa en las ensaladas. Como otras variedades, se considera ligera, depurativa y buena fuente de vitamina C y ácido fólico. Su riqueza en flavonoides y compuestos azufrados convierten a la cebolla en un alimento muy protector.

Tabla de frutas y verduras de temporada en julio

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