Frit Ravich, una marca que a primera vista podría parecer extranjera, tiene sus raíces en una humilde masía de la comarca. Su nombre, que resonó con los cuatro amigos fundadores, se convirtió en el sello de una aventura empresarial que comenzó con la simple acción de freír patatas en casa. Esta iniciativa surgió para dar ocupación a uno de ellos, quien se recuperaba de una larga enfermedad, demostrando desde el inicio un espíritu de apoyo y comunidad.

La profesionalización de Frit Ravich: De la iniciativa personal a la empresa consolidada
La historia de Frit Ravich está íntimamente ligada a la figura de Judith Viader, quien, a pesar de sus iniciales reticencias a trabajar con su padre, decidió estudiar ADE en Esade. Su tesina sobre la concentración del retail en gran consumo fue un presagio de su futuro rol en la empresa familiar.
En 1991, un mentor visitó la masía en Maçanet y, tras congeniar con el padre de Judith, le convenció de la necesidad de profesionalizar la empresa. En esa época, Frit Ravich ya competía con grandes compañías, incluyendo multinacionales extranjeras como Pepsico y nacionales como Borges.
El marketing de guerrilla y la sabiduría ancestral
Judith Viader recuerda esos primeros años de "marketing de batalla". Inspirada por un libro de marketing de guerrilla que adquirió en un viaje a Nueva York, intentaba aplicar estrategias diferenciadas para competir con los grandes. Su abuela, con una sabiduría innata, le recordaba que "de toda la vida, el fuego se ha apagado con agua", una metáfora que resaltaba la importancia de la sencillez y la efectividad.

El liderazgo de Judith Viader: Visión, ambición y trabajo en equipo
En sus inicios, Judith actuó como intermediaria entre el equipo directivo tradicional y un nuevo director general, salvando la brecha entre el "lenguaje de Esade y el de la calle". Cuando el director general regresó a su empresa familiar, el equipo propuso a Judith para coordinarlos, y de forma natural, ella asumió el cargo.
Su padre le confió una gran responsabilidad: "Hay mil personas (300 empleados, a unas tres personas por familia) que ahora dependen de ti: ¡hazlo bien!". Así comenzó la transición, y Judith empezó a definir su estilo de liderazgo.
Judith se caracteriza por ser "muy de equipo, de construir, de visión de futuro". Destaca que una de las ventajas competitivas de Frit Ravich ha sido "pensar siempre a cuatro o cinco años vista". "Pensar cuál es nuestro sueño, más allá del plan estratégico. La visión y la ambición marcan el camino", afirma. Además, resalta la importancia de "pensar en grande": incluso cuando facturaban 60 millones, realizaron una inversión de 12 millones en una nueva fábrica. La humildad y la creencia en el proyecto han sido claves, siempre buscando el aprendizaje y la colaboración con los mejores consultores.
El origen del modelo fabricante/distribuidor de Frit Ravich - Judith Viader
La evolución de las relaciones laborales y familiares
La relación laboral y familiar con su padre evolucionó con el tiempo. Judith subraya la importancia de "emanciparse y tomar decisiones". Agradece a su madre por establecer un "territorio neutro" en casa, donde nunca se hablaba de trabajo, respetando los roles y los espacios personales. En el ámbito laboral, su padre era el "Señor Viader", un respeto que ella también exigía para sí misma, evitando ser llamada "nena".
El ADN de Frit Ravich: Orientación al cliente y modelo de negocio
El padre de Judith, un emprendedor con una fuerte orientación a las ventas, inculcó a toda la familia el "ADN de la orientación al cliente, la voluntad de servicio". Judith recuerda cómo su padre dejaba todo, incluso planes familiares, para entregar patatas a un cliente que las necesitaba con urgencia.
Esta visión ha condicionado el modelo de negocio de Frit Ravich. Mientras otras empresas eliminaban sus redes de vendedores, Frit Ravich las mantuvo, desarrollando un modelo que integra tanto la fabricación como la distribución. La distribución ha sido el motor que ha impulsado la fábrica.
Así, Frit Ravich ha creado la figura del "proveedor-partner" con grandes marcas como Ferrero, Mondelez, Mars o Nestlé, actuando como su "gente en la calle" y desarrollando planes de negocio conjuntos.
Transformación y crecimiento: Valores, comité de dirección y el FritWay
La ambición de crecimiento de Frit Ravich ha llevado a una constante transformación interna. La "fórmula mágica" ha sido "definir los valores de la compañía -cómo queremos que sea Frit Ravich en el futuro, de arriba abajo y de abajo a arriba-, y crear un nuevo comité de dirección". Es crucial que el crecimiento sea "escalable" y "sostenible en el tiempo y por el equipo".
Liderazgo colaborativo y la importancia del equipo
Judith Viader no se atribuye la transformación en solitario. Destaca que siempre han tomado decisiones consensuadas, siguiendo el ejemplo de su padre. "¡Y ahora estoy enamorada de mi equipo! En el comité somos once personas -siete mujeres y cuatro hombres-. Me aporta mucha tranquilidad", afirma. El "liderazgo colaborativo, de hacer crecer a la gente", es una de sus mayores satisfacciones.
Judith nunca ha sentido "la llamada soledad del líder", siempre se ha sentido acompañada. Su fórmula es "acompañar a las personas, tener visión de futuro, ambición sana. Y trabajar como una sola pieza". Durante la pandemia, los operarios del almacén le transmitieron: "Jefa, tranquila, que de ésta saldremos", un testimonio del fuerte vínculo y confianza dentro de la empresa.

Para alcanzar los 600 millones de ventas, la compañía ha puesto el foco en "crecer con las personas". Han impulsado el cambio a partir de la transformación digital y han desarrollado una metodología propia para identificar y practicar el "FritWay", logrando que "toda la empresa conspirando para conseguir lo mismo".
Retos en la industria alimentaria: Productos indulgentes e innovación
Ser una empresa de alimentación como Frit Ravich no es fácil hoy en día, un reto que Judith vive por partida doble, como vicepresidenta de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas, y en su propia empresa. Reconoce que sus productos son "indulgentes": "no te proponemos que te alimentes de todos nuestros productos. La clave está en la justa medida". Aunque la tendencia sea "healthy", compartir un buen vermut con familia y amigos es bueno, al menos, para la salud mental.
Sin embargo, también invierten mucho en innovación de productos, como unas nuevas chips a base de lentejas, demostrando su capacidad para adaptarse a las nuevas demandas del mercado.
La tercera generación y el futuro
La tercera generación de la familia es todavía muy joven. Judith Viader defiende que "cada uno haga lo que les guste. Una cosa es ser accionista de la empresa, y otra, trabajar en ella". Mientras tanto, a sus 83 años, Josep Viader, el fundador, sigue ofreciendo un consejo vital: "Lo peor que puede pasar en la vida es levantarse cada día y tener que ir a trabajar a disgusto".