La planta del tomate se reproduce de forma sexual. Sus órganos reproductivos son las flores, que son hermafroditas. Es decir, en una misma flor se encuentran las estructuras sexuales masculinas (estambres) y las femeninas (pistilo). En la mayoría de los casos, como resultado de su autopolinización, aunque también puede ser por polinización cruzada, crecen los frutos.
La flor del tomate es pequeña, pedunculada y de color amarillo. El cáliz tiene cinco pétalos y la corola está soldada interiormente, con cinco pétalos que conforman un tubo pequeño. Los cinco estambres están soldados y el estilo a veces sobresale de los estambres. El ovario contiene muchos óvulos.

Autopolinización y polinización cruzada
La planta del tomate es autógama en aproximadamente un 95-99%. La polinización cruzada varía del 0.5 al 5% y se favorece principalmente por insectos. Todos los cultivares modernos de tomate se autopolinizan.
El estigma es receptivo desde 1 a 2 días antes de que ocurra la dehiscencia y permanece así hasta 8 días después. Las anteras se abren 1 o 2 días después de que ocurre la antesis. El polen es liberado abundantemente en días brillantes con temperaturas que exceden los 20°C. La producción y viabilidad del polen puede disminuir considerablemente por deficiencias en la nutrición y por temperaturas extremas, fuera del intervalo de 10 a 35ºC.
Mecanismos de polinización
La polinización puede ser por medios abióticos, principalmente por el viento, o por medios bióticos, realizada por insectos. Si nuestra huerta está en un lugar donde no suelen haber muchas visitas de polinizadores como abejas, moscas, mariposas, podemos actuar para ayudar a la flor a polinizarse. Con mucho cuidado, cogemos la rama donde están las flores y la agitamos suavemente durante unos segundos, con cuidado de no partirla.

Explicación genética CRUCE de TOMATES : polinización flor del tomate.
Tomates sin semillas: la partenocarpia
Hace ya muchos años que se realizan investigaciones centradas en el desarrollo de tomates sin semillas. En estas variedades, en un proceso conocido como partenocarpia, el ovario de la flor se transforma en fruto sin necesidad de fecundación. De esta forma, la planta estéril no depende de las condiciones ambientales, tiene una mayor vida útil y facilita la fabricación de tomate procesado.

El tomate: un fruto vivo
El tomate es un fruto y, por lo tanto, no tiene sexo. Cuando un tomate se recoge y se extrae de la planta, sus células se mantienen metabólicamente activas, por lo tanto, el tomate sigue estando vivo. Este hecho constata el proceso de maduración que transcurre en el tomate una vez separado de la planta, así como la capacidad de las semillas para generar una nueva planta. Al ser un fruto climatérico, el tomate sigue madurando durante unos días hasta llegar al nivel máximo de madurez y, entonces, empieza a envejecer.
