La pechuga de pollo es un producto muy versátil y consumido en España, apreciado por su bajo contenido en grasa y su capacidad de ser transformada en una gran variedad de platos. Desde opciones a la plancha, asadas, fritas o en ensalada, hasta elaboraciones más sofisticadas, la pechuga de pollo es un seguro para la cocina diaria.
Te presentamos una selección de recetas con pechuga de pollo que te permitirán cocinarla en todas sus versiones, acompañada de guarniciones que complementarán a la perfección su sabor y textura.

Filetes de pechuga de pollo marinados en especias y verduras
Esta receta exótica combina filetes de pechuga de pollo marinados con especias morunas granadinas y verduras frescas. Para la marinada, puedes usar una mezcla de especias marroquíes o Ras-el-Hanout, que se consigue fácilmente.
Preparación:
- Empezamos la elaboración cortando las pechugas de pollo en filetes de medio centímetro de grosor que salamos ligeramente.
- Luego ponemos en un bol dos cucharadas de la mezcla de especias, vertemos el aceite de oliva, mezclamos bien con unas varillas manuales y finalmente metemos los filetes de pechuga de pollo dejándolos marinar durante unas horas y mejor de un día para otro.
- Cuando haya pasado el tiempo cortamos los filetes en tiras de un centímetro y los ponemos en un wok a sofreír con el aceite del marinado hasta que la carne esté bien sofrita por todas partes.
- Entonces retiramos la carne a un plato y la reservamos echando al wok la cebolla cortada en juliana con un poco de sal.
- Cuando la cebolla empiece a estar transparente agregamos el pimiento pelado y cortado en bastoncitos dejándolo sofreír hasta que ablande.
- Entonces volvemos a poner en el wok la carne reservada dejando sofreír todo junto durante unos minutos.
Guarnición:
En este caso, acompañé el plato con arroz blanco cocido (de ochenta a cien gramos por persona). Para el montaje del plato puse una cama de arroz blanco cocido en cada plato y encima la carne y las verduras.
Bocaditos de pollo al horno crujientes con salsa de limón y jengibre
Esta receta de bocaditos de pollo al horno crujientes con salsa de limón y jengibre es una delicatesen con pechuga de pollo hecha al horno, con lo que evitarás la freidora y el exceso de grasa. Pollo crujiente y solo con media hora de horneado, acompañado de verduritas salteadas y una salsa para chuparse los dedos. Sus ingredientes emulsionados serán sésamo, jengibre, miel y limón y caldo de pollo.
Pollo crujiente al limón y jengibre - Receta fácil
Ingredientes para 4 personas:
- 2 Pechugas de pollo
- 2 ramitas de perejil
- 2 cucharaditas de semillas de sésamo
- 2 huevos
- 50 gramos de miel
- 1 limón
- 2 decilitros de caldo de pollo
- 1 cucharadita de jengibre picado
- Pan rallado
- 8 espárragos verdes
- 12 tomates cherry
- Sal
- Aceite de oliva
- Pimienta
Paso a paso:
- Mezcla el perejil y el pan: Lava y seca el perejil. Después, pícalo fino y mezcla con 100 gramos de pan rallado. En un bol, echa los huevos y bátelos.
- Prepara las pechugas: Limpia, lava y seca las pechugas. A continuación, córtalas en trozos y salpimiéntalas.
- Reboza y hornea: Reboza el pollo por el huevo y la mezcla de pan rallado y colócalo en una bandeja de horno con papel sulfurizado. Precalienta el horno a 180º con el ventilador puesto y asa.
- Saltea las verduras: Lava los espárragos y córtalos en trozos. Lava también los tomates cherry y córtalos. Saltea ambas verduras en una sartén con una cucharada de aceite. Salpimienta y reserva.
- Haz la salsa: Lava el limón y ralla la piel. Después exprímelo. En un cazo, pon la ralladura y el zumo del limón, la miel, el jengibre, el caldo de pollo y el sésamo y deja hasta que se reduzca a la mitad.
Una elaboración que hará todavía más jugosa la pechuga de pollo y que combinará sabores que no dejará a nadie indiferente. Es muy fácil de hacer y en menos de una hora tendrás un plato sobre tu mesa que te hará quedar muy bien.
Rollo de pechuga de pollo relleno a la sidra
Esta es una forma más sofisticada de degustar la pechuga de pollo. Es un plato muy ligero, cocinado a la sidra, relleno de espinacas y frutos rojos y que como guarnición tendrá verduras. ¡Más sano y lleno de sabor imposible!
Ingredientes para 4 personas:
- 4 pechugas de pollo deshuesadas
- 1 cebolla
- 400 gramos de espinacas
- 2 pimientos rojos
- 1 pimiento verde pequeño
- 1 pimiento amarillo pequeño
- 1 cebolla roja
- ½ manojos de espárragos verdes
- 30 gramos de arándanos secos
- 30 gramos de uvas pasas
- 350 mililitros de sidra
- Sal
- Pimienta
- Aceite de oliva

Paso a paso:
- Pimientos al horno: Ásalos durante una hora tapados con papel de aluminio y a 200º con calor arriba y abajo.
- Hidrata frutos rojos: Pon los arándanos y las pasas a remojo en agua tibia. Reserva.
- Prepara las espinacas: Bien lavadas cuécelas al menos durante 5 minutos. Reserva.
- Arregla la pechuga: Abriéndola en forma de libro y golpeándola para reducir su grosor.
- Rellena: Reparte los arándanos, las pasas y la espinaca dentro de la pechuga.
- Cierra para hornear: Enrolla la pechuga y fíjala con hilo para cocinar.
- Hornea: Durante 25 minutos a 180º con calor arriba y abajo. Antes de iniciar la cocción riega los rollos con AOVE y con la mitad de la sidra.
- Vierte el resto de la sidra: Pasados los 25 minutos dale la vuelta a los rollitos y echa el resto de la sidra dando 10 minutos más al horneado tapando las pechugas.
- Haz los espárragos: Aprovecha el tiempo para cocer los espárragos.
Pechuga de pollo horneada con salsa de tomillo ¡superjugosa!
La salsa de tomillo le dará a la pechuga de pollo un sabor y aroma que te trasladará a los campos españoles en los que crece una de las aromáticas más asociadas a nuestra cocina. Una salsa que se elabora además con corteza de pan, ajo, pimienta, perejil y mantequilla y que se convertirá en costra de la pechuga de pollo. Si crees que el horneado dejará seco el pollo prepárate para la sorpresa.
Ingredientes para 4 personas:
- 4 pechugas de pollo
- 2 rebanadas de pan de molde
- 40 gramos de mantequilla
- Perejil unas ramitas
- Tomillo unas ramitas
- 1 diente de ajo
- 500 gramos de patatas
- Aceite de oliva
- Sal
- Pimienta negra
Paso a paso:
- Sella la pechuga: En una sartén con AOVE caliente sella la pechuga por todos los lados.
- Machaca ajo y perejil: Bien lavado y secado el perejil machácalos junto con el ajo en un mortero.
- Haz la salsa: Bate la corteza de pan junto con la mantequilla, el ajo, el perejil y el tomillo hasta que tengas una mezcla consistente. Salpimienta.
- Hornea: Pon las pechugas en la bandeja del horno y báñalas con la salsa. Hornea durante 20 minutos a 180 grados.
- Haz el puré: Una vez cocidas las patatas, tritúralas junto con 50 mililitros de AOVE.
- Sirve: Reparte el puré de patata sobre los platos y coloca las pechugas encima.
Otras recetas variadas con pechuga de pollo
Si solo preparas las pechugas de pollo a la plancha, tienes que descubrir esta cantidad de recetas. Las pechugas de pollo se pueden preparar para comer, para una cena ligera, e incluso en pequeños trozos pueden servir como aperitivo. Existe un abanico abierto en cuanto a las opciones de recetas de pechugas de pollo, tantas que no sabrás por dónde empezar. ¿Con guarnición de patatas o verduras? ¿Con salsa brava o al horno?
Pechugas de pollo con champiñones
Esta receta de pechuga de pollo con champiñones hará que la pechuga de pollo esté muy jugosa y acompañada de una salsa que hará que tengáis que mojar pan. Un guiso de los de siempre que te acercamos hasta tu cocina para gusto de todos los que vayan a probarlo.
Pechugas de pollo marinado a la plancha con verduras
Con esta receta de pechugas de pollo marinado a la plancha con verduras convertirás unos filetes de pechuga de pollo a la plancha en un plato irresistible. Perfectamente acompañados de una colorida ensalada.
Pechugas de pollo al curry
Irresistible y con el toque exótico que siempre da el curry. Esta receta de pechugas de pollo al curry es una receta muy sencilla y rápida que te transportará a países lejanos. Ten en cuenta el curry que utilizas porque tienen diferentes grados de picante.
Pechugas de pollo caprese al pesto
Para los amantes de la salsa pesto con su albahaca genovesa ya es un aliciente cocinar estas pechugas de pollo caprese al pesto. Será una forma irresistible de envolver de sabor y olor a la pechuga de pollo, cocinada al horno.
Pechugas de pollo rellenas con beicon y frutos secos
Con este plato de pechugas de pollo relleno con beicon y frutos secos sorprenderás a todos los que se sienten a tu mesa. Nadie esperará encontrarse algo tan original como el beicon y los frutos secos que rellenará estas pechugas de pollo.
Ensalada de pollo, brotes y vinagreta de mostaza
Para preparar esta ensalada de pollo, brotes y vinagreta de mostaza, necesitarás una bolsa de brotes tiernos variados, unos picatostes y pechugas de pollo.
Brochetas de pollo marinado
Estas brochetas de pollo marinado son un éxito a la vista y de sabor, perfectas para una cena en familia o con amigos. Corta pechugas en tiras, marina con mostaza, ajo y sésamo para un toque picante y tostado exótico. Ensarta en brochetas sobre zanahoria aliñada crujiente y colorida.

Fajitas de pollo con salsa de yogur
Estas fajitas de pollo con salsa de yogur son ideales para una cena rápida, saludable e informal de fin de semana. Corta la pechuga de pollo en tiras, sazona y saltea con verduras en juliana; prepara salsa cremosa de yogur, lima, pimienta y sal. Usa tortillas de trigo caseras o compradas (incluso valen las integrales), dóralas en la plancha para un resultado crujiente.
Pechuga de pollo en salsa de eneldo y ajo
Esta pechuga de pollo en salsa de eneldo y ajo es ideal para una cena rápida y saciante. Para hacerlo, dora primero las pechugas para que queden jugosas y después cocínalas en la salsa cremosa de ajo, cebolla, nata y eneldo fresco (o seco). Así evitarás la sequedad habitual de las pechugas y añadirá sabor aromático único.
Pechugas de pollo rellenas de espinacas y queso feta
Estas pechugas de pollo rellenas de espinacas y queso feta son una receta fácil y resultona, ideal para cenas rápidas. Combina la carne, abierta en libro, con unas espinacas suaves y un feta intenso, que dotará al plato de una jugosidad y sabor equilibrado. Eso sí, no te pases con el queso, ya que tienen mucho sabor. Si no te gusta, lo puedes sustituir por queso mozzarella, más suave. Rellena, enrolla y hornea: perfecta para que todos coman verduras sin rechistar, versátil como ensalada o guiso.
Pechugas de pollo rellenas de naranja, pimientos y queso de untar
Seguramente hayas consultado muchas recetas de pechugas de pollo rellenas con queso y bacon o jamón york pero, ¿alguna vez has probado las pechugas rellenas de naranja, pimientos y queso de untar?
Preparación:
- En una sartén se pone un chorro de aceite de oliva bien caliente para sofreír las pechugas de pollo.
- En una olla aparte se pone a hervir los 250 mililitros de caldo de pollo.
- Cuando hierva se pone el resto del queso de untar para que se derrita, removiendo a fuego medio; y salpimentamos.
- Por último, se aliñan las pechugas con la salsa de naranja y se espolvorea un poco de tomillo.
Pechugas de pollo congeladas al horno
El pollo es un gran aliado para cuando queremos mantener una dieta saludable ya que es una carne baja en grasa, en especial cuando elegimos la pechuga.
Elaboración:
- Sacamos las pechugas del congelador y ponemos el horno a precalentar con calor arriba y abajo a 220º.
- En unos cinco o diez minutos, el horno estará listo para hacer su trabajo. En ese tiempo, vamos a preparar las pechugas para que queden en su punto. Lo primero, las colocamos en la fuente o plancha donde las vayamos a hornear, así, congeladas, directas desde la bolsa.
- Para que queden jugosas por dentro y con un agradable crujiente especiado en el exterior, vamos a preparar una mezcla de pan rallado, queso parmesano, cebolla crujiente y pimentón, que las protegerá del horneado y a la vez las dejará perfectamente condimentadas. Para que se una bien, añadid un poco de aceite de oliva a la mezcla y removed bien. Podéis usar hierbas aromáticas o cualquier ingrediente de vuestro gusto.
- Barnizamos un poco las pechugas con aceite de oliva y espolvoreamos nuestra mezcla de condimentos y mezcla de pan. También se puede optar por dar esa capa de "barnizado" con mostaza en lugar de con aceite, si os gusta un sabor más potente.
- Después, cubrimos las pechugas con la mezcla de pan, queso y especias y apretamos un poco con las manos para que se pegue bien.
- Metemos las pechugas en el horno cuando estén ya listas para hornear y dejamos que se cocinen hasta dorar la cobertura de pan. Normalmente las pechugas congeladas necesitan un 50% más de tiempo que si estuvieran frescas. En este caso, las tuve 35 minutos en el horno. Ya sabéis que cada casa es un mundo y cada horno tiene sus tiempos pero os sirve de orientación. En todo caso tenéis que verlo en vuestro horno. Para estar seguros de que el interior está bien, comprobamos con una sonda que la temperatura interior en la zona más gruesa del pollo alcance 72º.
- Tras dejar que reposen las pechugas unos 5 minutos, para que sus jugos se repartan bien en el interior, podemos proceder a cortarlas en rebanadas, sacando cuatro o cinco de cada pechuga. Ya veréis cómo os sorprende tanto su textura jugosa como su exterior crujiente.
Jugosas pechugas de pollo con limón y hierbas aromáticas
Con estas jugosas pechugas de pollo con limón y hierbas aromáticas vais a quedar encantados porque tras una marinada se cocinan en muy poco tiempo, quedando especialmente sabrosas.
Elaboración:
- Limpiamos bien las pechugas enteras de las telillas y restos de hueso que puedan tener y las sazonamos con sal y pimienta.
- Metemos las pechugas de pollo en una bolsa grande de congelar con cierre y añadimos 100 ml de aceite y 100 ml de vino blanco.
- Picamos las hierbas de nuestro gusto -yo utilicé albahaca, perejil y cilantro, pero podéis usar cebollino, mejorana, salvia o las que más os gusten- y las introducimos también en la bolsa de congelar. Finalmente cortamos dos limones en rodajas y los introducimos también.
- Cerramos la bolsa, sacamos el aire y masajeamos para que los limones y las hierbas se distribuyan bien entre las pechugas.
- Antes de cocinarlo, dejamos el pollo marinando entre dos y cuatro horas dentro de la nevera, para que todos los sabores impregnen las pechugas.
- En una sartén que aguante bien el fuego, ponemos dos cucharadas de aceite de oliva y comenzamos a dorar el pollo que retiramos de la marinada.
- Cuando demos la vuelta a las pechugas tras unos siete minutos, añadimos también a la sartén la marinada y tapamos con una tapa de cacerola, dejando que las pechugas terminen de cocinarse por dentro durante otros seis o siete minutos. Así nos quedarán bien cocinadas, doradas por fuera y muy jugosas por dentro.
- Las llevamos a la mesa en la misma sartén o skillet donde las hemos cocinado para servirlas en cada plato.
Pechugas de pollo con salsa de cacahuetes
Si no abusáis de la salsa, podréis comer esta receta de pollo con salsa de cacahuetes y disfrutar su sabor. Eso sí, esta no la incluyáis entre las de dieta, sino como receta de mantenimiento o de premio en un día que hayáis hecho o tengáis previsto hacer mucho ejercicio.
Elaboración:
- Comenzamos la receta limpiando bien las pechugas de pollo de grasitas y telillas y cuando las tenemos limpias las cortamos en tajadas o tacos de mediano tamaño.
- Ponemos una sartén a calentar al fuego y cuando esté caliente añadimos dos o tres cucharadas de aceite de oliva. Cortamos el calabacín en rodajas finísimas.
- Cuando la sartén esté bien caliente, salteamos en ella el pollo con las especias, el calabacín y el puñado de cacahuetes hasta que las tajadas de pollo hayan cambiado de color y los calabacines estén flexibles.
- En ese momento, incorporamos las dos cucharadas de mantequilla de cacahuete, que encontraréis sin dificultad en el supermercado.
- Con una cuchara, vamos removiendo bien hasta que todas las tajadas de pechuga de pollo estén bien impregnadas de la mantequilla de cacahuetes y en ese momento agregamos la leche de coco y dejamos que cueza el conjunto durante unos minutos hasta que la salsa esté espesita y sabrosa. También podéis usar leche evaporada o nata líquida.
- Probamos de vez en cuando para ver si hay que añadir un poco de sal. Tras unos diez minutos la salsa estará en su punto, y las pechugas estarán listas para llevar a la mesa.
Pechugas picantes al limón
La idea de esta receta de pechugas picantes al limón es ahorrarnos el marinado previo que tan bien sienta al pollo, para tener el plato listo en media hora. Para ello, se cocina primero la carne a fuego alegre en la plancha, marcándolo por ambos lados, y después se añade agua, tapándolo, para terminar la cocción creando humedad en el interior.
Elaboración:
- Si es posible, sacar el pollo de la nevera unos minutos para que se atempere y secar con papel de cocina.
- Precalentar el horno a 190ºC, lavar los limones (necesitaremos 1 o 2, según tamaño), exprimir el zumo y reservar uno para rallar la piel fina. Rallar o picar muy fino el ajo. Lavar y secar la lechuga.
- Colocar las rebanadas de pan (esta receta es perfecta para aprovechar una barra mediocre ya algo rancia) en una fuente, pintar con dos cucharadas de aceite, salar ligeramente y hornear 10-15 minutos, dándoles la vuelta a mitad del tiempo. Deben quedar muy doradas y crujientes, sin quemarse.
- Batir en un cuenco tres cucharadas del aceite restante con el zumo de limón, la ralladura, el orégano, el ajo, los copos de chile y 1/2 cucharadita de sal. Reservar.
- Calentar una buena sartén o tipo skillet con el aceite restante, salpimentar el pollo y dorar a fuego medio-fuerte hasta que quede dorado por ambas caras, girándolos solo una vez; serán unos 5-7 minutos por cada lado.
- Agregar 60 ml de agua, tapar y mantener la cocción unos entre 5-10 minutos, según el grosor del pollo.
Pechugas de pollo hasselback caprese
La teoría es muy sencilla: aplicar a unas pechugas de pollo la técnica de las patatas hasselback con los sabores de la ensalada caprese.
Elaboración:
- Precalentar el horno a 190ºC y preparar una bandeja o fuente adecuada para hornear.
- Secar las pechugas de pollo con papel de cocina y retirar posibles restos de grasa o piel. Con un cuchillo bien afilado, realizar unos cortes paralelos separados por, aproximadamente, 3-4 cm, sin llegar a atravesar por completo la carne.
- Colocar las pechugas en la bandeja, regar con un hilo generoso de aceite de oliva, salpimentar y añadir ajo granulado al gusto.
- Cortar los tomates lavados en rodajas que puedan encajar bien en los cortes. Es preferible usar tomates duritos, para que aguanten mejor la cocción. Cortar también en rodajas la mozzarella escurrida. El queso se va a fundir en el horno y puede quedar un poco feo. Por eso yo corté las bases de cada rodaja, sacando tiras, para hornear primero el pollo con ellas, dejando las piezas más grandes para el final. Podéis ahorraros el paso colocando directamente la mozzarella entera.
- Introducir rodajas de tomate y queso alternándolas en los cortes.
- Hornear durante unos 20-25 minutos, dependiendo del grosor de la carne. Si hemos reservado la mozzarella, rellenar los huecos de queso fundido con las rodajas y devolver al horno unos pocos minutos para que se empiece a fundir.
Pechugas de pollo con lima y especias japonesas
El sabor intenso del zumo de lima y de la propia ralladura de su cáscara, aportarán un toque cítrico inolvidable a este plato de pechugas de pollo cocinadas en la plancha, que tras el marinado quedarán sorprendentemente sabrosas y jugosas.
Elaboración:
- Para que queden bien jugosas, os recomiendo que cortéis vosotros mismos los medallones de pechuga de pollo. En lugar de comprar filetes de pechuga que están cortados longitudinalmente, comprad la pechuga entera y cortad los filetes un poco "al bies" y veréis cómo quedan mucho más jugosos, especialmente si no los cortáis demasiado finos.
- Rallamos la cáscara de las limas y la espolvoreamos generosamente sobre las pechugas extendidas en un plato. Añadimos también el zumo de una de las limas sobre las pechugas. Tapamos con un film de cocina y dejamos que macere durante una hora aproximadamente. Listo para cocinar en la parrilla o plancha.
- Calentamos bien la parrilla antes de añadir nada de aceite. Cuando ya está muy caliente, agregamos unas gotas de aceite y las extendemos con un pincel de silicona.
- Ponemos las tajadas de pollo bien escurridas sobre la parrilla y las sazonamos con un pellizquito de sal y las especias japonesas Sichimi Togarashi, una mezcla de siete especias con un sabor picante muy agradable.
- Cocinamos las pechugas durante dos minutos por cada cara y las pasamos a una fuente. Servimos con unas hojas de lechuga y unos trocitos de la otra lima que servirán para aliñar la lechuga.
Pechuga empanada con ajo y perejil con guarnición de ensalada y patatas
Para mostrarte lo maravilloso de este filete de pechuga empanado con ajo y perejil, hoy te traemos una receta sencilla y muy sustanciosa de filete de pechuga empanado con ajo y perejil acompañado con ensalada de escarola y patatas, con la que les podrás ofrecer a tus comensales sabores y texturas que les encantará.
Ingredientes para 6 piezas:
- 6 piezas de pechuga empanada con ajo y perejil de Jet Extramar
- 1 ½ tazas de Mézclum 4 variedades
- ½ kg patatas pure & rustic supercrunch de Jet Extramar
- 1 cebolla roja
- 3 tomates medianos
- Zumo de un limón
- 1 cda de mostaza Dijon
- 50 ml de vinagre de vino
- Aceite de oliva extra virgen
- Sal
- Pimienta
Preparación:
- Para comenzar nuestra receta, primero vamos a poner a calentar una sartén con abundante aceite. Cuando el aceite esté caliente, vamos a poner a freír nuestros filetes de pechuga empanados con ajo y perejil, sin descongelar. Dejamos cocinar nuestros filetes de pechuga empanados con ajo y perejil 3 minutos. Y cuando estén dorados por ambos lados las retiramos del fuego y reservamos.
- Mientras se cocinan los filetes de pechuga empanados con ajo y perejil, vamos a preparar nuestra ensalada. Para ello cortamos los tomates en trozos medianos, y lo reservamos en un bol. Cortamos la cebolla en julianas finas y ponemos junto con los tomates. Luego incorporamos nuestro mézclum 4 variedades, que ya viene lavado y listo para servir y mezclamos los ingredientes.
- Ahora en una taza pequeña mezclamos el vinagre, con el zumo de limón, un chorrito de aceite de oliva, sal y pimienta y mezclamos bien. Luego incorporamos la vinagreta a la ensalada y mezclamos.
- Para complementar nuestra receta vamos a preparar también unas patatas, para ello calentamos una sartén con abundante aceite. Cuando el aceite esté caliente, vamos a poner a freír nuestras patatas pure & rustic supercrunch de Jet Extramar, sin descongelar.
- Cuando esté lista la ensalada y las patatas, servimos todo junto con nuestros filetes de pechuga empanados con ajo y perejil bien caliente y ¡A disfrutar!

Guarniciones saludables y creativas para pechugas de pollo
La pechuga de pollo necesita bien poco para convertirse en una comida o cena de lo más rápida y apañada, aunque conseguir que no quede como una suela de zapato tiene su truco. Si la cortas fina y la cocinas a temperatura ambiente, untada con un poco de aceite en una sartén bien caliente durante un par de minutos por cada lado más uno de reposo, debería estar lista para saltar a tu plato. Si no es así, devuélvela a la sartén y déjala un minuto más: si previamente las has marinado durante unas horas en hierbas o especias, ganarás enteros en sabor. ¿La prefieres rebozada? Usa pan rallado casero con un poco de ajo y perejil, cacahuetes o un queso bien curado.
Para preparar los platos que te sugerimos más abajo tendrás suficiente con media pechuga, así que si vives solo y tienes una entera puedes: a) invitar a alguien; b) preparar el doble y tener lista la comida del día siguiente (si no vives solo también puedes, solo hay que comprar más pechugas). Ten en cuenta que si el acompañamiento tiene formato ensaladesco tendrás que guardar el aliño aparte y mezclarlos en el último momento. Si la vas a hacer a la plancha -y puedes-, deja la media pechuga sobrante cruda en filetes finos marinando en la nevera y cocínala en el último momento. Si no, cocínala un poco más de tiempo con el fuego más bajo en una sola pieza, y ajusta el punto para que al recalentarla no quede securria.
Boniato y calabacín con crema de yogur especiado
Limpiar un boniato mediano por persona, frotando bien con un cepillo para quitarle la tierra pegada. Eliminando las puntas, cortarlo en tiras, como si fuéramos a hacer patatas fritas. Cortar medio calabacín en rodajas de unos 3 mm de grosor. Ponerlo todo en un bol con dos o tres cucharadas de aceite y dos dientes de ajo enteros pero golpeados, hierbas aromáticas al gusto -romero, tomillo, orégano, etc-, sal y pimienta. Hornear a 200º durante unos 20 minutos sobre un papel de horno, separando el calabacín en un lado y el boniato en otro. Mientras, mezclar un yogur con curry en polvo o pasta, unas gotas de zumo de limón, sal y, si se quiere, un poco de chile o aromáticas frescas picadas. Ideal para: si has hecho la pechuga rebozada en forma de fingers, también podrás mojarla en la salsa.
Sopa rápida de fideos udon con shiitake, ajos tiernos y sésamo
Saltea -en una sartén antiadherente con poquísimo aceite- unos seis shiitake cortados en cuartos y dos ajos tiernos en rodajitas por ración. Cuando tengas color y huelan bien, cubre con 250 ml de caldo al gusto y deja hervir un par de minutos. Remata con el pollo cortado en tiras, un poco de sésamo y un trozo de limón o lima para exprimir en el momento de comer. Ideal para: reciclar pollo asado o de otra preparación.
Ensalada de judías verdes, menta y rabanitos con vinagreta de mostaza
Quita las puntas de unos 200 g de judías verduras y pártelas por la mitad, o en más trozos, si son muy largas. Hazlas cinco minutos en agua hirviendo, tres al microondas o siete al vapor. Mientras, corta un puñado de rabanitos en láminas y pica unas hojas de menta (o perejil, hierbabuena, cebollino o cilantro al gusto). Haz una vinagreta con vinagre suave, sal, pimienta y mostaza antigua; remueve todo y finalmente añade el aceite. Enfría las judías en agua helada, mezcla con el resto de ingredientes, aliña y sirve. Ideal para: servir con la pechuga cortada en tiras, y convertirlo en una ensalada fresca que podrás llevar de pícnic o al trabajo.
Champiñones Portobello, garbanzos y espárragos con parmesano
Saltea unos seis champiñones Portobello a cuartos con un poco de ajo, 100 g de garbanzos y unos ocho espárragos trigueros por ración. Añade un poco de pechuga troceada y sube el fuego durante tres minutos removiendo muy a menudo. Añade unas lascas de parmesano u otro queso curado, rectifica de sal y pimienta y sirve (si, quieres, con un poco de ralladura de limón). Ideal para: cuando tienes prisa y no quieres ensuciar mucho.
Puré de patata y alcachofas
Prepara un puré de patata con tu receta favorita (si no tienes ninguna que te convenza, puedes probar con la nuestra). Mientras tanto, quita las hojas exteriores de un par de alcachofas por persona hasta que la base esté completamente amarilla. Corta las puntas y pela ligeramente la base y el tallo; córtala en láminas y dórala en una sartén con dos dientes de ajos pelados y partidos por la mitad a lo largo. Cuando empiecen a coger color, pon un chorrito de agua y tápalo para que se genere vapor: en unos seis u ocho minutos estarán listas para comer (pero hazte el favor de salpimentarlas antes). Sírvelas sobre el puré con la pechuga al lado. Ideal para: al contrario que en el caso anterior, cuando tienes ganas de mimarte un poco (y tiempo para hacerlo).
Col china o escarola salteadas con aceitunas
Si solo has tomado la col china o la escarola en ensalada y no se te ocurre otra manera de comerlas, vas a redescubrirlas a golpe de sartén. Corta la col china en tiras horizontales y la escarola en floretes, en ambos casos desechando la base. Pon un poco de aceite en una sartén y dora unos ajos laminados, añade un poco de pimentón -cuidado: sin quemarlo- y pon la verdura. Saltea durante unos tres minutos y añade un chorro de vinagre de manzana, vino o Jerez, dependiendo de lo fuerte que te guste. Cuando reduzca, añade unas aceitunas negras y emplata con la pechuga. Ideal para: cuando tienes la nevera tiesa, pero quieres comer -muy- dignamente.
Ensalada de zanahoria rallada con cuscús
En realidad no es un acompañamiento, sino cientos de ellos. La base es una simple zanahoria rallada, pero si le añades un poco de lombarda, pasas y una salsa de yogur y mostaza se convierte en una coleslaw. Si te decantas por un aliño de lima, aceite de sésamo y chile, acompañada de cilantro y unos cacahuetes, tienes una ensalada tailandesa. Cuando apuestas por una vinagreta de mostaza y unos piñones, la llevas de viaje a Francia, y con semillas de hinojo y zumo de naranja, al sur de España. El cuscús puedes hidratarlo en frío con su mismo volumen de agua o caldo de pollo: no será la técnica tradicional marroquí, pero sí rápido y sabroso. Ideal para: conseguir sabores muy diferentes con un ingrediente base barato y saludable como la zanahoria.
Lentejas con calabaza y vinagreta de miel
Corta unos 200 g de calabaza en dados medianos y cocínala al vapor unos 10 minutos, o cinco dentro de un estuche de silicona en el microondas (o en un bol bien tapado con film de cocina). Todavía caliente, mézclala con 100 g de calabaza, un poco de cebolla roja picada y una vinagreta -de vinagre o limón- con una cucharadita de miel. Al aliñarla en caliente, la cebolla perderá fuerza y la calabaza absorberá el sabor del aliño: doble combo ganador. Ideal para: preparar el doble de acompañamiento y comérselo al día siguiente con un huevo duro, un poco de bonito en conserva o unos dados de queso feta.
Berenjenas sin fritanga
Están listas en 10 minutos, y no necesitarás encender el horno ni usar cantidades ingentes de aceite para conseguir unas berenjenas melosas perfectas para acompañar una pechuga. En el vídeo que puedes ver más abajo se preparan con tomate, albahaca y queso, pero puedes hacerlo con leche de coco, leche evaporada o un poco de agua o caldo con un toque de vinagre, ajo y coco.
Rollitos de lechuga con verduras y fideos de arroz
Usando una hoja de lechuga para envolver unos rollitos conseguimos un resultado parecido al de los säam vietnamitas, además de darle el único sentido posible a la lechuga iceberg. Acompaña la pechuga cortada en tiras con pepino, zanahoria, cebolla, unos fideos de arroz cocidos y tus aromáticas favoritas (yo escogería cilantro, albahaca o menta).