Las espinacas gratinadas son un plato versátil y delicioso, perfecto tanto para el día a día como para una celebración especial. Aunque tradicionalmente se han asociado con un alto contenido de hierro, es importante recordar que este dato fue un error científico, y su valor nutricional reside en otras propiedades. En esta receta, combinaremos la suavidad de las espinacas con la delicadeza de las navajas, creando un plato lleno de sabor y textura. Además, te mostraremos cómo realzar el sabor con una bechamel de marisco y la cremosidad de un buen queso.
Las Espinacas: Preparación y Reducción
Las espinacas son una verdura de hojas comestibles, grandes y de color verde oscuro. Se cultivan durante todo el año, aunque están de temporada en invierno y primavera. Para esta receta, puedes utilizar espinacas frescas o congeladas.
Si optas por espinacas frescas, lávalas muy bien para eliminar todos los restos de tierra. Puedes cocerlas en agua con un poco de sal durante un par de minutos. Es importante recordar que "espinacas, muchas metes, pocas sacas", ya que reducen considerablemente su volumen al cocinarse. Una vez cocidas, escúrrelas muy, muy bien. Si prefieres una textura más entera y son tiernas, puedes saltearlas directamente después de lavarlas.
Otra opción es escaldarlas en una cacerola con agua hirviendo y un poquito de sal durante 5 minutos. También puedes saltear las espinacas en una sartén con una cucharada de aceite durante unos minutos; al principio verás una montaña de hojas, pero en muy poco tiempo el volumen se reducirá.

El Concentrado de Navajas: Un Toque de Sabor Marino
Para darle un sabor único a nuestro plato, prepararemos un concentrado con las cabezas y cáscaras de las gambas. Aunque la receta original menciona gambas, podemos sustituirlas por navajas o una mezcla de mariscos para un sabor más profundo.
Pela las gambas (o navajas) y resérvalas. Con las cabezas y las cáscaras, ponlas a cocer en un cazo con un vaso de agua no muy lleno, durante 10 minutos. A continuación, cuela bien con un colador de malla fina y aprieta con la mano del mortero en las cabezas para que salga todo el jugo. Reserva este concentrado.
La Bechamel Enriquecida: Cremosa y Aromática
La bechamel es un elemento fundamental en este gratinado, y la enriqueceremos con el concentrado de marisco para potenciar el sabor.
Pon la mantequilla en un cazo a fuego medio. Cuando se derrita, añade la harina y remueve bien durante 1 minuto. Luego, añade la leche y el concentrado de gambas (o navajas) calientes, un poco de sal y una pizca de pimienta. Remueve con unas varillas hasta que esté lista. La bechamel debe quedar clara, no muy espesa. Pruébala y ajústala a tu gusto.
Montaje y Gratinado: El Toque Final
Con las espinacas, el concentrado y la bechamel listos, es hora de montar y gratinar nuestro plato.
- Precalienta el grill del horno.
- En una sartén, pon una cucharada de aceite de oliva virgen extra y echa un diente de ajo. Cuando esté frito, retíralo (es solo para aromatizar el aceite). Fríe las espinacas bien escurridas.
- Añade la bechamel y remueve. Deja 5 minutos al fuego.
- Incorpora las gambas (o navajas) con una pizca de sal y deja 20 segundos al fuego.
- Vuelca todo esto en una fuente apta para el horno.
- Haz hueco con una cuchara para los huevos y ponlos.
- Sobre el queso, tengo varias modalidades en casa. Para finalizar nuestro plato de espinacas a la crema podemos utilizar el queso para gratinar que más nos guste: el parmesano, el pecorino o el grana padano le van estupendamente.
Las espinacas con jamón gratinadas son una receta muy fácil de hacer y que queda muy rica. Puedes dejar las cazuelitas preparadas horas antes e, incluso, la víspera. Espera a que se enfríen, añade el queso por encima y cubre con film transparente. Reserva en la nevera.

ESPINACAS GRATINADAS | RECETA FÁCIL Y RÁPIDA
Consideraciones Adicionales
Esta sencilla receta es muy sabrosa y se hace en un momento. Tan solo hay que dorar las verduras, agregar lácteos y gratinar, no tiene más. Así tal cual es muy sabrosa, pero si se quiere añadir más sabor con especias, solo hay que agregarlos cuando la verdura ya está pochada. Puedes servir este plato acompañando alguna proteína, tanto sea pescado como carne, pero queda genial acompañando la pasta o unas patatas panaderas.
Ojo con el tema de la sal: son varias pizcas, que se requieren en cada paso para que no quede soso, pero hay que echar con tiento, para conseguir que queden perfectas y equilibradas, y a tu gusto o con las necesidades de los de tu casa. En una crema de espinacas es fundamental el toque de nuez moscada, pues le da un gusto característico a esta receta.
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