La presencia de tabúes es un fenómeno común a muchas culturas, o incluso universal, que afecta a la vida social y familiar. Estos tabúes pueden surgir de un mecanismo subliminal que, desde el inconsciente colectivo, provoca una suerte de autocensura en la expresión oral. Esta autocensura se manifiesta como una reacción frente a temas difíciles de abordar, y consiste en omitir palabras "claves" para evitar dejar al descubierto lo tabuado. Como indica la etimología de la voz, "tabú" significa 'lo prohibido', 'lo intocable'.
El Uso de la Metáfora para Abordar Temas Tabú
Para evitar 'tocar' directa o abiertamente ciertos temas, se recurre con frecuencia a la metáfora o al eufemismo, y en ocasiones, al disfemismo y al circunloquio. Son las situaciones de la vida cotidiana las que contribuyen a crear, alimentar o perpetuar el tabú. Un ejemplo claro es la frase "Cuidado que hay ropa tendida", donde el hablante no se refiere a una labor doméstica, sino que advierte sobre la presencia de menores que no deben escuchar la conversación. La mayoría de las veces, el tema de conversación celado es tabú, y muchos de estos tabúes están relacionados con la sexualidad, vivida con culpa, vergüenza, pudor, cohibición o represión.
Para evitar llamar a las cosas por su nombre, se utiliza con frecuencia el lenguaje críptico de la metáfora. Se dice que toda metáfora surge de la intuición de una analogía entre cosas disímiles, y esta construcción provoca una asociación inconsciente y automática entre la imagen que transmite y el pensamiento o concepto conocido por el receptor del mensaje.

Origen histórico de expresiones populares: Episodio IV
La "Metáfora Culinaria" y "Este Huevo Quiere Sal"
Uno de estos recursos es la "metáfora culinaria", y la expresión "Este huevo quiere sal" es un excelente ejemplo. La metáfora culinaria o gastronómica puede conectar el "segundo cerebro" (el estómago) con el primero (el cerebro propiamente dicho), que actúa como caja de resonancia de sensaciones, experiencias o emociones que mueve el estómago. Estas resonancias tienen que ver con la asociación subliminal entre la comida y el ánimo libidinoso. No parece casual el uso indistinto del término "apetito" para referirse tanto a las 'ganas de comer' como al 'deseo sexual' ("apetito sexual").
La imagen que transmite la frase asocia implícitamente el huevo con la sal como el aliño necesario para hacerlo apetecible. Trasladado a un sentido figurado, se refiere a la persona que busca el "aderezo" adecuado que la haga más "apetitosa". Aunque puede tener un sentido general que alude a la actitud de quien busca algo interesadamente y lo delata su actitud lisonjera, su valor más extendido y usual denota claras intenciones libidinosas.

Significado y Uso de la Expresión
Se dice "este huevo quiere sal" cuando alguien da muestras de claro interés "amoroso" por otra persona, ya sea cambiando sus hábitos de comportamiento con zalamerías o insinuándose y manteniendo una actitud de cortejo o galanteo. Incluso puede llegar al extremo de "enralarse" y "echarse fuera del plato" por la pulsión incontenible que pone al descubierto sus claras intenciones.
La expresión no parece ser genuina del español de Canarias, sino común a varios países de América y algunos lugares de España. Sin embargo, es un registro recurrente en las islas, que puede ser usado tanto para referirse "a la actitud de la hembra como del varón".
Frases Peculiares y su Origen en Iberoamérica
En el lenguaje cotidiano de los iberoamericanos, abundan las frases peculiares que se aplican en determinadas situaciones y personas. Estas expresiones dicen mucho de nuestra idiosincrasia, siendo muchas de ellas agudas observaciones de la realidad y del comportamiento humano. Algunas son pícaras o tienen doble sentido, mientras que otras requieren cierto conocimiento de la historia, la cultura e incluso la flora y fauna locales para entenderlas. Unas cuantas surgen del deporte y del arte culinario, y pueden producir una sonrisa o invitar a la complicidad.
Ejemplos de Frases Iberoamericanas y sus Orígenes
- "Le faltan gramos para el kilo" (Chile) / "Le falta un hervor" (España): Ambas expresiones se refieren a alguien inmaduro o al que le falta experiencia.
- "Fumar el último cigarro" (México): Esta expresión viene de la época de la Revolución Mexicana (1910-1920), cuando a los condenados a muerte se les permitía, como cortesía, fumar un último cigarro antes de que se les aplicara la pena capital.
- "Me cargó el payaso" (México): Locución tragicómica que significa que algo salió muy mal o que la persona está en serios problemas.
- "El mango bajito" (Colombia): Se refiere a algo sumamente fácil de conseguir, como cuando la fruta se encuentra a una altura alcanzable en el árbol.
- "Se cree la última chupada del mate" / "Se cree el hoyo del queque (pastel)" (Chile): Estas variantes de la misma frase se escuchan en Perú y Chile, respectivamente, y denotan que alguien se cree superior o muy importante.
- "Cachicamo diciéndole a morrocoy conchudo" (Venezuela): Oriunda de Venezuela, esta frase denuncia que alguien no tiene autoridad para achacarle un defecto a otra persona, porque también lo posee. Las dos especies poseen caparazones fuertes, así que ninguna puede acusar a la otra de ser "conchuda".
- "Otorongo no come otorongo" (Perú): Es decir, jaguar no come jaguar. Otra apreciación de los latinoamericanos sobre los demás, que implica que personas de la misma especie o grupo no se dañan entre sí.
