Los garbanzos son uno de los pilares de nuestra alimentación desde hace incontables años, con cultivos registrados desde el Neolítico. Esta planta es originaria del Suroeste de Turquía y su extensión por Oriente se produjo muy pronto, desde donde dio el salto hacia Europa en época muy temprana y poco después a África.
Sus cualidades nutricionales son enormes, especialmente por contener una proporción alta en proteínas (más del 22%), por ello se considera fundamental en la alimentación en sustitución de proteínas de origen animal. Aunque en las regiones del Mediterráneo Oriental su consumo es habitual en toda temporada, utilizándose en platos fríos con mucha frecuencia, en la Península Ibérica se comía tradicionalmente en platos calientes, a partir de su cocción en pucheros, cocidos u ollas, siendo el caso más característico el del cocido madrileño.

Al hablar del cocido y la adafina, se llega a la conclusión de que el pueblo llano, en Madrid, comía invierno y verano un cocido en que no había rastro de carne: con berzas, repollos, nabos y garbanzos. La expresión "ser garbancero" alude justo a lo más vulgar y ordinario (según la RAE), es decir, pertenecer a una clase social que fundamentalmente se nutría con garbanzos.
Pues bien, ahora somos más abiertos e incorporamos platos de cocina y modos de alimentación de todas partes del mundo y especialmente de nuestro entorno mediterráneo, así que hemos incorporado el hummus y hasta se vende preparado en las tiendas de alimentación. En ensaladas, cada día gana más terreno, y combinan estupendamente con espinacas, tomates, pimientos, cebolla, ajo, pepino.
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El Origen del Nombre "Cicerón"
Aunque el garbanzo es un alimento básico, su nombre ha dejado una huella curiosa en la historia. Los latinos al garbanzo le llaman Cicer. Se dice que el primer miembro de la familia que se llamó Cicerón parece que fue persona digna de memoria, y que por esta razón sus descendientes, no sólo no dejaron este sobrenombre, sino que más bien se mostraron ufanos con él, sin embargo de que para muchos era objeto de sarcasmos.
Según relata Plutarco en su obra Vidas Paralelas, un ancestro de Cicerón tenía una verruga aplastada en la punta de la nariz, a manera de garbanzo, de donde tomó la denominación. De este Cicerón, cuya vida escribimos, ha quedado memoria de que proponiéndole sus amigos, luego que se presentó a pedir magistraturas y tomó parte en el gobierno, que se quitara y mudara aquel nombre, les respondió con jactancia que él se esforzaría a hacer más ilustre el nombre de Cicerón que los Escauros y Cátulos.
Siendo cuestor en Sicilia, hizo a los dioses una ofrenda de plata, en la que inscribió sus dos primeros nombres, Marco y Tulio, y en lugar del tercero dispuso por una especie de juego que el artífice grabara al lado de las letras un garbanzo. Y esto es lo que hay escrito acerca del nombre.

Receta de Ensalada de Garbanzos con Surimi
Esta es solo una propuesta, pero puedes elaborarla según los ingredientes que tengas a mano. Nos gusta mucho con salazones en lugar de surimi, con espinacas y canónigos, con pimientos frescos o asados, con los garbanzos fritos y crujientes.
Ingredientes (para 4 comensales)
- 400 gr. de garbanzos cocidos (pueden ser de bote)
- 1 cebolla pequeña
- 1 pimiento verde
- 1 tomate mediano
- 1 zanahoria
- 100 gr. de surimi
- Unas hojas de lechuga
- Orégano al gusto
- Sal al gusto
- Aceite de oliva virgen extra
Preparación
- Echa los garbanzos en un colador, enjuágalos con agua y escúrrelos.
- Corta la cebolla, los pimientos y el tomate en taquitos pequeños.
- Ralla la zanahoria con la parte gruesa del rallador.
- Corta el surimi en rodajitas.
- Corta la lechuga, enjuágala bien y escúrrela.
- En un bol, mezcla los garbanzos, la cebolla, los pimientos, el tomate, la zanahoria y el surimi.
- Espolvoréalo con orégano y remuévelo suavemente.
- Para emplatarlo, forma una corona de lechuga en el plato y echa la mezcla preparada en el centro.
- Échale sal al gusto y riégalo generosamente con aceite de oliva virgen extra.
