Las icónicas albóndigas de IKEA: Un viaje culinario entre la tradición y la innovación

Ah... las albóndigas, ese delicioso platillo de carne (o soya si eres vegano) que sabe delicioso y que nos transporta inmediatamente a la comida casera. Sí, también es el famoso platillo de la tienda sueca IKEA, que se ha vuelto ultra popular no únicamente en ese país, sino alrededor del mundo. ¿Por qué? Aquí te contamos la historia de ese platillo lleno de identidad. ¡Entérate!

IKEA lleva 40 años llevando por bandera la gastronomía sueca. ¿Quién no ha ido a comprar muebles al gigante sueco y ha acabado en su restaurante degustando esas adorables albóndigas? Con su palito con la enseña sueca, su salsa, su puré de patatas. Icónicas. Este plato llamado köttbullar es la receta estrella del país nórdico.

Albóndigas de IKEA con puré de patatas y salsa

El origen y la evolución de las albóndigas de IKEA

No, lo que Ingvar Kamprad, dueño de la tienda IKEA quería, era tener la comida sueca por excelencia, ese platillo que te recuerda quién eres y de dónde vienes y que además, pudiese mantener los precios de la comida en línea con los precios de sus muebles a precios asequibles.

Desde que el chef sueco Severin Sjöstedt diera con la receta en 1985, tras 10 meses de pruebas, su catálogo de albóndigas no ha hecho más que crecer. A las clásicas de carne se le han sumado las de pollo, las de pescado, las de vegetales y las de proteína vegetal. Durante 40 años hemos servido nuestra propia versión de la clásica albóndiga sueca a las personas que visitan IKEA. A lo largo de este tiempo, han evolucionado para adaptarse a todos los gustos: de carne, de pollo, y hasta de proteína vegetal. Pero si hay algo que nunca ha cambiado es su sabor inconfundible...

Variedades de albóndigas de IKEA: Carne, pollo y vegetales

Albóndigas de ternera y cerdo (clásicas)

Las albóndigas clásicas de IKEA son, en esencia, sencillas de hacer. Mitad ternera, mitad cerdo. Con huevo, pan, leche; vamos, unas albóndigas normales. Las tradicionales albóndigas Allemansrätten en bolsa de 1 kg tienen un 84% de carne. Jugosas y con su inconfundible sabor tradicional, las albóndigas de carne quedan genial con puré de patatas y mermelada de arándanos.

Pero como casi siempre, el secreto está en su salsa. Se llama gräddsås y se parece sospechosamente a una bechamel pero más ligerita. También se acompaña con puré de patatas -que en sueco tiene el perfecto nombre de potatismos-, mermelada de arándano rojo o lyngonsås, y aunque la receta original incluya una ensalada de pepino, en IKEA las sirven con guisantes hervidos.

Albóndigas de pollo

Las albóndigas de pollo son una opción para los que quieren algo más ligero. Son una excelente alternativa para quienes buscan una comida más ligera sin sacrificar el sabor característico.

Albóndigas vegetales y de proteína vegetal

La fiebre de las hamburguesas falsas ha ido expandiéndose a otros terrenos, y ahora es IKEA la que plantea la distribución de unas albóndigas de carne que no tienen carne. IKEA ha confirmado una iniciativa que adelantaban en The Verge, y nos han dado detalles de estas albóndigas vegetales que son más sostenibles, pero no necesariamente más saludables. Con el clásico sabor de siempre, pero sin ingredientes de origen animal y con un menor impacto ambiental. Sírvelas acompañadas de medallones de verduras GRÖNSAKSKAKA.

La apuesta de IKEA no es la primera que realiza la firma en este sentido. En 2015 ya comenzaron a vender una albóndiga vegetal, pero con este nuevo producto pretenden imitar el sabor y textura de las albóndigas de carne tradicionales. Las nuevas albóndigas se producen con proteínas de guisantes, avena, manzanas y patatas, logrando imitar la textura y sabor de las auténticas y populares albóndigas de IKEA. Estas últimas saben exactamente iguales a las de carne, pero con solo un 4% de su huella climática.

IKEA reconoce que con esta iniciativa "no estamos afirmando que las albóndigas vegetales sean un producto saludable. Nuestra principal ambición es ser más sostenibles y tener menor impacto en el medioambiente".

Otras opciones y el faláfel

Como están de aniversario, a estas cinco variedades se le suma el faláfel, que sinceramente no sé cómo no se les había ocurrido antes, ya que este alimento se suele servir con forma esférica. Esta variedad es algo que la española Karela Callado, residente en Suecia, agradece a la cadena; ya que da oportunidad a más gente de poder comer en IKEA.

Comparación nutricional y de sostenibilidad

¿Cuál es la situación nutricional de las albóndigas? Resulta que un plato de 12 albóndigas no afecta en tu conteo de calorías pues contienen 690 calorías. Como era de esperar, los platos de verduras y pollo son comidas más ligeras. La composición de estas albóndigas hará que las calorías por ración sean similares a las de las albóndigas de carne. Con 100 gramos de estas últimas se suministran 1.063 kj/254 kcal, mientras que con las vegetales 100 gramos ofrecerán 1.051 kj / 253 kcal.

Tipo de Albóndiga Calorías (por 100g) Huella Climática Composición principal
Carne (Ternera/Cerdo) 254 kcal Alta 84% carne (ternera/cerdo), huevo, pan, leche
Pollo Ligeramente inferior Media Pollo
Vegetales (2015) Similar a carne Menor Proteínas vegetales
Proteína Vegetal (Nuevas) 253 kcal 4% de la huella de carne Proteínas de guisantes, avena, manzanas y patatas

Tabla comparativa de valores nutricionales de las albóndigas de IKEA

Experiencia en los restaurantes IKEA y la opinión de los comensales

Gracias a esto, IKEA ha estado probando restaurantes pop-up independientes en las principales ciudades del mundo como París, Londres y Oslo, ofreciendo a los comensales la oportunidad de poner en sus manos sus amadas y famosas albóndigas sin tener que atravesar un laberinto de sofás y artículos para el hogar.

No me avergüenza decir que yo visito el IKEA en su mayoría de ocasiones para ir a comer albóndigas. Hay que romper ese estigma: para mí, IKEA es un restaurante totalmente válido. Que sepáis que no estoy solo en esto: hay más gente de lo que parece que también va a IKEA a comer. Si estas líneas te resultan extrañas es porque no te has atrevido a soñar. Ve al IKEA a comer. Ve. Luego revisita este artículo, y verás que tu mundo será otro.

Como gran seguidor de la cultura sueca y recurrente turista al país, diría que las albóndigas están al nivel de ABBA o incluso Eurovisión para ellos. Son una institución, son su orgullo y su razón de ser. Vamos a comprobar si piensan que el gigante sueco de muebles y decoración ha hecho un buen trabajo replicando la receta, o no.

Opiniones de residentes suecos y alemanes

Fredrik Paul, residente de Estocolmo, sostiene que las albóndigas del IKEA “están bien” pero que echa en falta la ensalada de pepino y una versión más fiel de la mermelada de bayas. Si bien opina que la receta tradicional está mejor que las que ofrecen en este restaurante, les da “un sólido siete” y recuerda cuando trabajaba cerca de un IKEA y le venía genial un almuerzo barato y quizá regresar a la oficina con “una toalla, 50 velas y servilletas”.

En cambio, para Isa Svemark, de Malmö, estas albóndigas son su némesis. Lamenta no poder comerlas porque es celiaca y ninguna de las albóndigas está libre de gluten, por lo que considera que es “una lata” y “una pena” no poder recibir la experiencia IKEA al completo por esto. Sostiene que “le parece extremadamente raro que una empresa como esta no tenga en cuenta a los celiacos, ya que es una afección bastante común en Suecia,” y que “la mayoría de albóndigas en otras tiendas no llevan pan, ya que no hay una necesidad imperiosa de incluirlo en la receta”. Las puntúa con un uno. He de decir que aquí hay patinazo importante de IKEA. No puede ser que las personas con intolerancia al gluten se queden sin este trocito de cielo, y como bien dice Isa, es bastante inusual que un referente en inclusión y modernidad como es IKEA no haya tenido este detalle.

Para terminar, hay un pequeño giro de guion: Victoria Gembe, alemana residente en Suecia desde hace años, carga enérgicamente contra las albóndigas de IKEA. Opina que “no se parecen ni por asomo a las originales”, que “elegiría siempre las caseras” y que no las come nunca. Por supuesto nunca ha ido al IKEA sólo para comer, ya que “comprar muebles es su principal motivación para ir”. Lógica alemana irrefutable, es así. Finaliza dándoles un sorprendente cinco después de este vapuleo, y diciendo que “prefiere los perritos calientes”. Personalmente estoy muy en contra de esta opinión: las albóndigas caseras y las del IKEA no son las mismas, como es evidente, pero cada una te da lo suyo. Y además, Victoria no es sueca. Diremos que esta opinión no es vinculante.

Albóndigas, puré y… ¿Mermelada? Probé la famosa comida de IKEA por primera vez 🤯| Guadalajara

Controversias y la seguridad de las albóndigas

Son muchas las teorías sobre estas albóndigas, desde la conspiranoia de que se hacen con la carne de los clientes que se pierden en los pasillos de las tiendas, hasta que se hacen con carne de caballo. Esto último es mentira, menos cuando no lo fue: en 2013 se retiraron temporalmente en España tras encontrarse en un lote en República Checa restos de carne de caballo. El departamento ibérico de IKEA señaló que se trataba de un lote muy concreto, y tras adoptar ciertas medidas cautelares, el escándalo no tuvo mucho más recorrido para los suecos. No hace falta aclarar que el consumo de estas albóndigas es seguro; no estaría el que escribe estas palabras completamente obsesionado con ellas si no fuera así.

tags: #albondigas #ikea #vegetales #pollo #ternera #elegir